miércoles, 3 de octubre de 2007

3 de octubre. El Presidente Bush está enojado, molesto y aislado.

George W. Bush, hace cola en el comedor de la base militar de Quantico (foto Reuters) . Imagen que refleja su aislamiento

El Presidente Bush está enojado, molesto y aislado de todos. Tres semanas después del atentado de las Torres Gemelas, su Gobierno seguraba haber presentado a los aliados de la OTAN pruebas “claras y convincentes” de que Osama Bin Laden y su organización, Al Qaeda, eran los responsables de los atentados terroristas cometidos el 11 de septiembre del 2001, en Nueva York. Afganistán había humillado al coloso americano, y, sin apenas fuerzas para resistir, sería literalmente aplastado por las bombas yanquies. Bush estaba dispuesto a borrar del mapa el Estado talibán y a cuantos no estuvieran con su América. Pero necesitaba, sobre todo, convertir a Bin Laden en el enemigo a derrotar. De ahí el que se hubiera conformado con algunos indicios y evidencias incluso antes de tener todas las pruebas que confirmaran la identificación del enemigo. El mito seguiría siendo útil para los propósitos de los americanos que necesitan demostrar que ellos eran los más fuertes.

El Juez Garzón señaló en un artículo aparecido en la prensa que, en este asunto, se predicaba la legalidad y a la vez se prescindía de la misma, aduciendo la necesidad y la urgencia para acabar con el peligro que la organización terrorista representaba. “Igualmente –decía este juez–, se exige la aceptación sin condiciones de que ‘existen’ pruebas que, curiosamente, están siendo analizadas por los políticos y no por los jueces y, con base a ello, se sentencia a los ‘culpables’ y a los que no lo son”. Para el magistrado de la Audiencia Nacional no debía ser la prepotencia y la cólera las que primasen aquí y ahora, sino “la humildad y la necesidad de una coordinación y cooperación efectivas en todos los ámbitos, y especialmente en el político, policial y judicial, para combatir y hacer frente a uno de los retos más graves del nuevo siglo”.

Pero, al Gobierno español del PP, al que USA le había leído el informe sin dejarle las pruebas por escrito, le bastaban y sobraban las palabras de acusación del tío Sam para postrarse de hinojos ante él y poner a disposición de los aliados “los medios necesarios para la acción internacional concertada contra el terrorismo”. Aunque, de momento, el Gobierno del PP sólo expresó su solidaridad. Y EEUU anunció que no precisaba, por el momento, de la asistencia militar de la Alianza Atlántica, integrada por diecinueve países miembros.

También el ex primer ministro británico, Tony Blair, diría en un discurso vibrante que el objetivo era perseguir a Bin Laden así como al régimen talibán. Había que “eliminar su armamento pesado, interrumpir sus fuentes de abastecimiento, cortar sus finanzas y atacar sus tropas no civiles”. Yo ignoraba que las tropas pudieran también ser civiles, pero eso fue lo que dijo Blair literalmente, asegurando que no había negociación posible. Y recalcó que el Estado de Israel debía ser reconocido por todos pero que había que hacer justicia a los palestinos, darles la oportunidad de prosperar en su propia tierra, como socios iguales de Israel en el futuro. Claro que una cosa eran las bellas palabras y otra, muy distinta, la dura realidad.

El embajador talibán en Pakistán, Abdul Salam Zaif, pidió “negociaciones sobre las exigencias norteamericanas” y condenó el terrorismo, pero se negó a entregar a Bin Laden sin pruebas. La Casa Blanca aseguraba tenerlas, pero estaba decidido a no hacerlas públicas, alegando motivos de seguridad, protección de información sensible y clasificada. Los yanquies manifestaron su deseo de mantener en secreto las fuentes de espionaje, lo que no les impedía dar toda clase de datos sobre Osama Bin Laden y acusarle de todo el montaje de los atentados contra los americanos. La intención de Bush, sacada de su manga, de entrevistarse personalmente con Yasir Arafat, acción entorpecida por los atentados del 11 de septiembre, formaron parte de la diplomacia desplegada por los yanquies. Una diplomacia que intentó, de esta manera, ponerse en el bolsillo a los países árabes más reacios. Todo ello, unido a la insistencia de que USA no estaba en contra del islam, sino de los terroristas, comenzó a dar los primeros resultados, deseados especialmente por ellos.

Son pistas para comprender los acontecimientos de estos últimos siete años. Los últimos, en torno a Irak, ponen a Bush entre la espada y la pared. Hoy Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal –Banco Central de EEUU–, un lúcido conservador, le acusa en sus memorias publicadas de haber invadido Irak para controlar el petróleo y no duda en criticar a la Casa Blanca y al Partido Republicano por su política fiscal irresponsable que ha provocado el aumento desmesurado del gasto público.

Y la larga lista de colaboradores de Bush que han abandonado al President se hace interminable. Los más fieles colaboradores se han apartado de él: Collin Powell, en la Secretaría de Estado; Andrew Card, jefe del Gabinete presidencial; Donald Rusfeld y Paul Wolfowitz, secretario y ex subsecretario de Defensa (el primero de ellos tuvo la desfachatez de reconocer su responsablidad en los caos de tortura en la cárcel de Abu Ghraib, el segundo, ordemnó importantes incrementos salariales a su novia); John Bolton, embajador ante Naciones Unidas; Karl Rove, su principal asesor político, y Alberto Gonzales, fiscal general de los Estados Unidos. A parte de dos de sus más fieles amigos, Tony Blair y José María Aznar, que ya no pintan nada en sus gobiernos repectivos. Y para colmo de sus desdichas, Irak se propone expulsar Blackwater, la principal compañía de seguridad privada de los EEUU que ha empleado la fuerza contra civiles en numerosas ocasiones, por presunta malversación en la muerte de ocho civiles. Se trata de la “guardia pretoriana” de Bush que ejecuta su “guerra global contra el terrorismo”, con su propia base militar y una flota de 20 aviones y 20.000 trabajadores que cuenta con la amistad personal del vicepresidente, Dick Cheny, y del ex secretario de Defensa, Donald Rumsfeld.

Así que no me extraña esa fotografía del Presidente Bush, con esa cara paparruchada de salvador de patrias, seguido muy de cerca por su sombra derrotada.

lunes, 1 de octubre de 2007

1 de octubre. Una mala racha.

Reconozco que me he levantado con un humor insoportable. Hay momentos en que la suerte me da descaradamente la espalda y todo se vuelve contra mí. Como reacción primaria, lo achaco a mi triste sino de parado y lo hago pagar a quienes conviven conmigo o dependen, en cierta forma, de mí.

Entonces, discuto por nimiedades y cualquier cosa me saca de mis casillas. Doy de comer de mala gana a mis gatos y perros que aguardan, hambrientos por la hora tardía. Quiero ponerme enseguida ante mi ordenador pero tropiezo con el calentador que no se pone en marcha, sin darme cuenta que es imposible que funcione sin estar conectado a la corriente. Decido ir al pueblo a comprarme el periódico en el autobús de línea y me doy cuenta, en el trayecto, que me he colocado un zapato negro y el otro marrón. En fin, que soy un completo negado y todo marcha contra mí mismo.

Luego, al volver a casa un poco más calmado, descubro que estoy así desde que no toco normalmente la trompeta. El lunes pasado tuve un bajón que, de vez en cuando, sufro debido a causas desconocidas. Notaba que me fallaban las notas altas y no reconocía el sonido normalmente emitido. No llegaba al “la” por encima del pentagrama, cuando normalmente llego a un “mi” sobreagudo. No quise darle importancia, pero el miércoles por la noche, al asistir con la Banda a las fiestas de un pueblo, comencé a notar que mi registro fallaba seriamente. Y, a la mañana siguiente, con las dianas de costumbre, la cosa se puso realmente fea. No daba ni las notas comprendidas en el pentagrama. Así que, una vez finalizado el acto, tras haber soplado como malamente pude, presenté la excusa de que no me encontraba bien y me retiré con la trompeta entre las piernas, sin esperar la actuación del mediodía.

No volví a incorporarme en la Banda, que amenizó las fiestas los días siguientes, y opté por intentar recuperar a duras penas mi anterior estado psicológico. A lo máximo que he podido aspirar durante estos días es a tocar durante media hora, procurando no esforzarme demasiado. Pero mi registro no superaba el último “sol” del pentagrama, lo que me ha llevado a un estado de ánimo lamentable y a unos nervios irritantes. Esto explica mi malhumor y las contrariedades a las que he tenido que enfrentarme. Y todo por la dichosa trompeta que no perdona el más mínimo detalle.

Sé que he sufrido un paro psicológico que es, desde el punto de vista artístico, más grave que el laboral. Será cuestión de volver a empezar, comenzando por las notas más bajas y llegando poco a poco a las más altas hasta que supere esta mala racha. Son crisis pasajeras que me llegan de vez en cuando, y quisiera descubrir la razón de las mismas. Por el momento, hay que esperar y no forzar la situación. Es cuestión de días, tal vez otra semana, pero estoy seguro que recuperaré el sonido de antes. Se trata de no perder la paciencia y de reencontrarme poco a poco conmigo mismo.

domingo, 30 de septiembre de 2007

30 de septiembre. Una balanza del mes que sigue subiendo


El mes de septiembre que hoy termina ha sido para este blog el más visitado del año: 1.973 visitas (2.504 páginas consultadas ) provenientes de 37 países a través de 73 ciudades y a razón de 63 por día. Los países que más visitaron esta web fueron: España (1.413 veces), México (152), Colombia (58), Argentina (54), Chile (53), EEUU (34), Venezuela (33), Perú (30), Ecuador ( 20), Bolivia (16) y otros. En el resto del mundo hemos sido visitados por Canadá (5 visitas), Centroamérica (180), el Caribe (17) y Sudamérica (273).

Las ciudades más asiduas fueron Madrid (888 visitas), Palma de Mallorca (84 visitas), Barcelona (72 visitas), Valencia (41), Alicante (27), Hospitalet de Llobregat (18), Valladolid (18), La Coruña (15) y Santiago de Compostela (15). Las naciones europeas que más repiten son Alemania (10 visistas), Francia (9), Reino Unido (4) Italia (4) Austria (2) Rumanía (2), Luxenburgo (2), incluyendo Turquía, Bulgaria, Irlanda, Suecia ...

Las páginas más visitadas siguen siendo las que hablan del “vasallaje de la Corona” (46 páginas) y, curiosamente, de Gescartera. (34 páginas). Y las fuentes de tráfico principales: Google ( 1.099 visitas), diariocrítico (238), directo (138), Malabalncayenbotella (107) y lacicatriz (79).

Gracias a todos por el interés y la constancia manifestados, sin los cuales no hubiéramos llegado a los nueve meses que llevamos en gestación. Ahora estamos ya seguros de que este "Diario de un periodista en paro" crece y aparece en miles de pantallas.