viernes, 16 de noviembre de 2007

16 de noviembre. La soledad compartida de la abuelitiña de Internet.

María Amelia, la bloguera más anciana de Internet

María Amelia, la abuela bloguera más anciana del mundo, acaba de ganar el premio BBs al mejor blog en español conseguido en la votación de internautas de la cadena de televisión alemana internacional "Deutsche Welle" (DW). “Estoy orgullosa de este premio –asegura esta nonagenaria gallega en su blog (mariaamelia95<>gmail.com)–. De unos 1000 que participamos, he quedado entre los diez primeros". Amelia, que tiene la cabeza en la tierra y los pies en el cielo, es la internatua más veterana de España desde que su nieto la obsequiara con un blog para su cumpleaños. “Yo soy muy charlatana y, de repente, me encontraba muy sola" –confiesa– Le dije a mi nieto que este regalo no valía para nada, pero él me comentó que con él podría comunicarme con todo el mundo. Así que comenzamos a trabajar. Él coge mi voz por el micrófono y después tecletea tal cual en el blog, sin ponerle ni una coma. Y yo hablo de todo lo que me sale en el momento, lo que me viene a la mente. Así he conseguido tener miles de visitantes, unas trece mil personas que me siguen”. De esta manera tan sencilla y espontánea, se alegra de poder dar su opinión y de ser conocida entre internautas españoles, argentinos, italianos, y de cualquier país del mundo”.

Amelia siempre tuvo esa idea de viajar, conocer otros países y ganar la vida por ahí. “Yo quería danzar, vivir, saber lo que era la vida, pero estaba sujeta a mis padres que me lo impedían. Me casé a los 32 años y no podía hacer lo que quería porque a mi padre no le gustaban las dictaduras pero era un dictador. Entonces me tiraban muchos piropos. Ahora me llaman la abuelitiña”. Amelia asegura que la vejez es triste y la gente deja siempre a los viejos de lado. “Me dicen ‘¡Y tú qué sabes!’. Pero ahora, con la experiencia casi centenaria que tengo, puedo hacer lo que quiera, o mejor dicho, lo que pueda, porque cuando una alcanza esa edad ya no es lo mismo que antes”.

Para Amelia, Internet tiene cosas malas. “Pero hay que ser personas y no cojer lo malo. Yo estoy asombrada de lo que, a mi edad, se puede aprender. Puedes enterarte de las noticias, de las vidas de las personas, de los países... Mucha gente se ríe de que a mí eso me guste tanto ¡Qué cabezas tan cerradas! El Internet instruye. Y, gracias a él, una puede conocer el mundo entero... Siento que haya personas que se mueran de aburrimiento, cuando una nonagenaria como yo puede estar disfrutando de este medio de comunicación”.

Amelia reconoce que, a los 60 años, uno no es ya joven, pero ahora tiene más inteligencia que antes porque “Internet me abrió el sentido. Sí, sí, sí, ustedes se reirán de que, a los 95 años, Internet me dé más capacidad para comprender las cosas, pero es así”. Considerada socialista de los pies a la cabeza, Amelia ha recibido incluso la felicitación del presidente Zapatero. “Estoy asustadísima –dice, avasallada por los periodistas y curiosos–, mareada de tanto contestar a las llamada recibidas. Yo soy una persona humilde, vieja, que no tiene nada que decir. Ni que fuera Sarita Montiel".

miércoles, 14 de noviembre de 2007

14 de noviembre. Esa trampa que es la vida.

Hoja muerta, flotando sobre un lago.


“Que la vida es una trampa –escribe Milan Kundera en ‘El arte de la novela’– lo hemos sabido siempre: nacemos sin haberlo pedido, vivimos encerrados en un cuerpo que no hemos elegido y estamos destinados a morir. En compensación, el espacio del mundo ofrece una permanente posibilidad de evasión”.

Yo no he pedido nacer, ni he escogido el momento más oportuno para hacerlo, ni el cuerpo que me rodea, ni esa muerte que espera acecharme en cualquier esquina. Pero sí soy consciente del camino elegido, del que sólo conozco mis propias pisadas cuando intento volverme atrás. Para más inri, he optado por una profesión que exige atención a mis coetáneos, saber lo que les sucede en cada instante, verlos, oírlos, gustar de sus alimentos y olores y respirar su mismo aire envenenado.

Por si eso no me bastara, mi profesión exige un cuidado máximo con lo extraño, lo anormal, lo doloroso y dificultoso que acontece a los demás, dejando de lado lo agradable y hasta risueño de la vida. Porque lo normal –se dice constantemente en este medio–, lo que es de sentido común y más natural, no es noticia. Y sólo lo es lo extraordinario, lo extravagante, lo anormal, lo excepcional. Sobre todo, lo breve y actual. Un buen periodista es aquel que, no sabiendo nada de una cosa, lo averigua todo de ella en cinco minutos y lo resume en diez líneas. Y el que sabe escribir de todo sin ser experto en nada. El periodista es, en parte, científico, en parte, literario, en parte, artista y en parte, político y ahora también, en parte, un parado. Es decir, un poco de todo sin llegar nunca a ser completo en nada.

De esta manera, se me hace cada vez más real la imagen de Milan Kundera de que la vida es una treta en la que nacemos sin haberlo pedido, encerrados en un cuerpo que no hemos elegido y que está destinado a morir. Yo añadiría que estamos condenados a perseguir nuestro destino hasta quedar extenuados, sin que nos dé tiempo a pararnos para pensar un poco en nuestras condiciones y en nuestro propio ser. A lo sumo, somos conscientes, mientras una hoja muerta flota sobre el lago, de la trampa en que nos hemos metido, sin tener fuerzas, ni ganas, ni tiempo para averiguar los mecanismos que nos liberarían de ella, si tuviéramos el coraje y el deseo de hacerlo.

lunes, 12 de noviembre de 2007

12 de noviembre. ¿Quién debería callarse?

El Rey a Hugo Chávez: "¿Por qué no te callas?"

Ocurrió el pasado fin de semana en Chile, en el cierre de la XVIIª Cumbre Iberoamericana que ya venía desprestigiada con las desavenencias entre Uruguay y Argentina por las papeleras. Hablaba el Presidente Zapatero, cuando el presidente venezolano comenzó a interrumpirle con palabras ofensivas hacia el ex-presidente Aznar. Hugo Chávez le llamó “fascista” en varias ocasiones y le acusó de colaborar en el “golpe de Estado” que hubo contra él, en el 2002, en Venezuela. Chávez arremetió contra los empresarios españoles y contra todos los que no piensan como él. Zapatero dijo a Chávez que, como representantes de gobiernos democráticos, había que hablar con respeto de aquellos mandatarios elegidos por el pueblo aunque estén "en mis antípodas". Chávez le volvió a interrumpir: "Dígale eso mismo a él, que me respete". En ese momento el Rey, enojado, miró a Chávez que estaba cinco asientos a su izquierda, y le espetó, señalándole con el dedo: "¡¿Por qué no te callas?!"

Chávez, continuó interrumpiendo al presidente del gobierno español: “José Luis, sabes el cariño que te tengo. Pero, como dijo el gran Artigas, con la verdad no ofendo ni temo". Carlos Lage, el vicepresidente cubano, defendió a Chávez. "Las agresiones que le hizo Aznar -dijo, en alusión al golpe de Estado del 2002- fueron peores". El presidente nicaragüense, recordó que los "antisandinistas se reunían en la Embajada española" y que, en 1986, Estados Unidos usó una base aérea de España para bombardear la residencia de Muammar Khaddafi, en la que murió una hija de 18 meses del líder libio. Daniel Ortega tuvo palabras durísimas para España y, en ese momento, el Rey, Juan Carlos, tras consultar con el presidente del Gobierno, decidió levantarse y ausentarse de la sala, con un semblante de regio cabreo. No es frecuente que el Rey dé muestras tan ostensibles de desagrado. Pero, en esta ocasión, decididió cortar por lo sano en un gesto nada diplomático.

Esto es lo que ocurrió en la malograda Cumbre que, gracias a Internet, en menos de dos horas, recibía 76.798 visitas y 356 comentarios. Néstor Kiechner, presidente argentino, criticó a los empresarios españoles y recibió 33.500 visitas. En total, las visitas ascenían a 110.298. El domingo por la tarde, contabilicé cerca de mil blogs en España que hablaban exclusivamente de este asunto. Todos ellos se hacían eco de esta frase real que pasó de boca en boca, no pocas veces con el adjetivo tejeriano de “coño”, añadido después del "por qué" real. El presidente Chávez replicó al Rey Juan Carlos, quien le había ordenado callar: "El Rey será Rey, pero no me puede hacer callar".

En una charla en una universidad, el venezolano daba la vuelta una y otra vez sobre el polémico final de la Cumbre y su roce con el monarca. "Yo reclamo respeto porque soy también un jefe de Estado y electo democráticamente. Él es tan jefe de Estado como yo, con la diferencia que yo he sido electo tres veces. Ningún jefe de Estado puede estar mandando a callar a otro. Dije la verdad en la que creo, así que no tengo nada que responderle". El sábado, Chávez reiteraba para Aznar el calificativo de “fascista”, llamaba “excremento” al líder del PP, Mariano Rajoy, e insistía: “Señor Rey: responda: ¿Sabía usted del golpe de Estado contra el Gobierno democrático y legítimo de Venezuela? ¿Será por eso que se enfurece porque digo que Aznar es un fascista? Me hago la reflesión y me digo ¡qué innocente! Si era el mismo Rey, que es el que dirige la política exterior...¿Por qué no te callas tú, Rey?

En España, el “¿por qué no te callas?”, lanzado por el Monarca, había sido un grito afortunado del Rey. El “ABC” recogía esas palabras, añadiendo: “El rey no se calla”. El diario monárquico era el que más alabanzas ofrecía al gesto del monarca, asegurando que había actuado "de modo ejemplar y acorde a su responsabilidad". “La Vanguardia” y “El Periódico de Catalunya” escogían el verbo "conminar "y subrayaban: "El Rey conmina a Chávez: ¿Por qué no te callas?". El editorial de “El Mundo” aclaraba: "El Rey puso a Chávez en su sitio en nombre de los españoles". Y remarcaba que Don Juan Carlos le dijo al presidente venezolano "lo que hace mucho tiempo alguien le tenía que haber dicho". El editorial de “El País” daba menos importancia a este asunto y prefería hacer un resumen de lo que ha sido la cumbre. No obstante, destacaba que, en este incidente, el monarca "también estuvo en su papel".

Me pregunto si la frase real será a partir de ahora utilizada con mucha más frecuencia en el coloquio callejero, lo que habría que agradecérselo al mismo Rey. Al menos, en eso, la presencia del Monarca en Sudamérica ha servido para algo. Aunque, en el fondo, uno se pregunte quién debería callarse en este caso. O contestar, como lo hiciera Zapatero, quien antes de seguir el ejemplo del Rey, aguantó, sin inmutarse ni hacer aspavientos, hasta el final.