lunes, 31 de marzo de 2008

31 de marzo. Adictos al trabajo.


Hay personas que no pueden vivir sin trabajar, cuando la mayoría trabaja para poder vivir. Luke Pittard es el ejemplo del primer caso. Camarero británico de 25 años en un restaurante de McDonald, en Cardiff (Gales), en julio del 2006 Pittard ganaba 1,3 millones de libras (1,6 millones de euros) en la Lotería Nacional del Reino Unido. Desde ese momento, tanto él como su novia, Emma Cox, de 29 años, se convirtieron en la pareja de nuevos millonarios que colgaron sus uniformes y se retiraron a disfrutar de la vida. Compraron una casa por 230.000 libras (292.100 euros), celebraron una boda por todo lo alto y se pagaron unas vacaciones de lujo en las Islas Canarias (España). Pero, veintiún meses más tarde, Luke decide volver al Mc Donald’s, no porque se le hubiera acabado el dinero, sino porque su nueva vida, aburrida, había perdido todo su aliciente y añoraba a sus compañeros de trabajo.

Luke presentó una solicitud para retomar su trabajo de vendedor de hamburguesas. Y, aunque los ejecutivos pensaron en un principio que era una broma, él insistió en que le creyeran. No importaba que le advirtiesen que cobraría como todos, 5,85 libras por hora (7,5 euros). El sueldo no parecía importarle demasiado. Lo que él desea es reencontrar a tantas "caras conocidas" y volver al "grupo de viejos amigos". Algunos de ellos creyeron que estaba un poco loco. Pero, “a mi edad –comentaba el menda– un poco de trabajo duro no le hace daño a nadie".

"Me alegra –comentó su jefa, Katherine Jones– que Pittard haya tenido tiempo de disfrutar del premio, pero me encanta también tenerle aquí, entre nosotros. Es como si nunca se hubiera ido". Ella sabía, aunque no lo dijera abiertamente, que la publicidad conseguida con él sería positiva para el restaurante. En efecto, la prensa se ocupó ampliamente del caso y el McDonald’s de Cardiff aumentó la clientela. Los habitantes de los alrededores, los turistas nacionales e internacionales, no faltaron desde ese momento a su cita en el McDonald´s, en donde podían contemplar en directo a ese peculiar personaje que no se había dejado aburguesar por el dinero y que trabajaba como uno más, aunque por diferentes motivos al del común de los mortales.

Claro que Luke contaba con su esposa, Emma, quien le apoyaba sin reservas: "Le entiendo perfectamente –comentaba ésta–. Ambos disfrutamos trabajando en McDonald y aún tenemos buenos amigos ahí". Y no sólo permitió que su marido volviera a su antiguo trabajo, sino que consintió que jugara en sus ratos libres de portero, como antes hacía, en un equipo de fútbol, hasta que finalizara la temporada. Luke Pittard se consideraba el hombre más afortunado del mundo. Por lo de su suerte en la Lotería Nacional, por volver a su puesto de trabajo que le gustaba, por disfrutar con sus compañeros a los que adoraba, y porque su esposa se mostraba comprensiva con él.

Pero, aunque esta especie de cuento de hadas tienes visos de realidad, no hay duda de que la historia no es cerrada. Y está sujeto a diversas circunstancias, coyunturas y casualidades que la rodean. Porque, ¿quién sabe lo que pasará si Pittard pierde toda su fortuna acumulada en algún banco? ¿O si su querida esposa cae enamorada de otro? ¿O si, un día, sufre los improperios de algún cliente desagradable, de los que siempre tienen razón? ¿O si su jefa cambia o le exigen un trabajo sin concesiones y con nuevas exigencias? ¿Qué ocurrirá el día en que sus compañeros amenacen con una huelga para cobrar un poco más? ¿Qué hará Luke con las reivindicaciones de sus compañeros que tal vez no trabajan como él, sino que lo hacen para poder vivir? ¿Con quiénes se alineará entonces ese filántropo de su trabajo? ¿Seguirá entonces siendo de la misma forma un adicto a servir hamburguesas?

domingo, 30 de marzo de 2008

30 de marzo. Animales de compañía, de conveniencia y de diseño.

Los gatos de Hemingway, Baudelaire y el Cortázar son constantes compañeros de parte de sus vidas. Ernest Hemingway, en su casa de Habana, tenía más de 20, a parte de varios perros. Su breve cuento “Gato en la lluvia” (“Cat in the rain”) es, según García Márquez uno de sus mejores cuentos. Julio Cortázar tenía uno llamado “Teodoro W. Adorno”, tomado del nombre del filósofo y sociólogo alemán, que aparece en sus cuentos y en sus novelas. Y el poeta francés, Charles Baudelaire, los menciona en “La flores del mal” comparándolos sutilmente con la burguesía francesa del siglo XIX.


Gatos de sangre azul. Fotografía de unos gatos tailandeses conocidos como “Ojo de Diamante” o "Khao Manee", en el Parque Royal Thai Cats, en la provincia de Nakhon Pathom (Tailandia). El Khao Manee, es una raza de gato con el cuerpo blanco y con ojos de color amarillo y azul. Son unos 70 gatos de esta especie, descendientes directos de los Khao Manees. Se dice que pertenecieron al Rey Tailandés Rama V, que gobernó desde 1868 a 1910.


Una cría de oso polar juega con su madre en el Zoo de Moscú (Rusia). Dos hembras de oso polar dieron a luz a tres crías en el mismo. Fue en noviembre de 2007. (Yuri Kochetkov. Efe).


Cada vez son más los osos polares que se ahogan por el deshielo del Ártico. En septiembre del 2004, momento en que se hizo un reconocimiento aéreo del Ártico, una cuarentena de ellos estaban nadando en el mar, lejos de cualquier témpano de hielo y muchos probablemente se ahogaron. "Para cualquiera que se pregunta cómo el calentamiento global y la reducción del hielo afectará a los osos polares –comenta Richard Steiner, catedrático de biología marina en la Universidad de Alaska–, la respuesta es sencilla: se mueren". La organización ecologista Greenpeace puso en su día en antena un anuncio televisivo que mostraba cómo una osa y su cachorro se hundían en el mar, al deshacerse el témpano de hielo que les apoyaba y advertía: "Los osos polares podrían extinguirse dentro de poco debido al calentamiento global".


Bush abraza a su asesor, el conejo de Pascua, un peluche de diseño en la Casa Blanca. El mismo día en que se registraban los cuatro mil soldados muertos en Irak, el presidente de Estados Unidos jugaba con su conejo de Pascua, de espaldas a una guerra cuyo coste humano –unos 30.00 soldados heridos y más de cien mil ex combatientes con problemas mentales– probablemente le cueste al partido republicano su permanencia en la presidencia. En un momento en que su popularidad está por los suelos, Bush no dudó en bromear con el conejo de Pascua. Previamente, Dana Perino, la portavoz de la Casa Blanca, aseguraba que el mandatario “no pasa un día sin pensar en los soldados muertos”. Pero, la realidad es que el presidente celebró a su modo el quinto aniversario de la guerra de Irak, jugando con el “conejo de Pascua”. Y, durante 10 meses que todavía le quedan, trata de salvarse como puede en un conflicto que desangra su país.


Por su arte, Pep Roig continúa dibujando nuestra España, en su humor negro que le caracteriza.



viernes, 28 de marzo de 2008

26 de marzo. Esa terrible foto de las Azores.

Bush, Blair y Aznar posan para los medios de comunicaicón en la cumbre de las Azores. (Foto de Reuters).

El atentado en Nueva York contra las Torres Gemelas –el 11 de septiembre del 2001 – provoca, treinticinco días después, el ataque anglo-americano contra el Afganistán de los talibanes. Un año y cinco meses más tarde, Aznar, a la sazón jefe del gobierno español, se desplaza a las Azores para encontrarse con Blair y Bush y hacerse una lamentable foto. Los tres están medio sonrientes y orgullosos de su política de prevención. El presidente de los EEUU y el primer ministro británico, que han extendido la idea de que el dictador, Sadam Husein, tiene armas de destrucción masiva y puede utilizarlas en 45 minutos, están dispuestos a invadir militarmente Irak y Aznar les apoya moralmente. Cuatro días después, comienzan a caer las bombas sobre Bagdad.

Hoy Blair ha cesado. Bush, cuya popularidad está por los suelos, ha perdido toda iniciativa y está a punto de dejar su presidencia. Y Aznar la abandonó, en el marco de una derrota electoral que ha puesto al PP en la oposición. Consiguieron capturar a Sadam Husein, encarcelarlo, juzgarlo y condenarlo a muerte. Pero no por ello Irak está mejor sino peor que nunca, con atentados cotidianos, bombas y una política y economía lamentables.

En este contexto, Aznar recuerda, en un programa especial de la radio 4 (la BBC), esa cita en el Atlántico. Dice que estaba convencido de que tenían razón, que “actuábamos en nombre de mucha gente y teníamos que adoptar una situación muy difícil”. Y confirma que no se arrepiente de lo que hizo. “De hecho –se atreve a opinar–, la situación actual de Irak, sin ser idílica, es muy buena y el día a día para los iraquíes es menos difícil que en la época de Sadan Husein. La gente puede participar en elecciones, hablar libremente y existe la posibilidad de establecer una democracia”. Preguntado si hoy habría obrado de otra manera, el ex presidente del Gobierno español no tiene ninguna duda: "Actuaría de igual modo. Aunque fue un momento difícil para mí, mi convicción, mi conciencia y mi mente están claras... Se tomó la decisión correcta".

Al día siguiente de esta entrevista, Dich Cheney, en una rápida visita a Bagdad que coincide con un ataque suicida que deja 27 muertos y 47 heridos, corroboa lo dicho por Aznar y hace hincapié en que la invasión ha sido una empresa “difícil, desafiante, pero bien ha valido el esfuerzo”. El vicepresidente de los EEUU confirma el progreso que se ha hecho desde la última vez que estuvo y percibe “cambios fenomenales en la situación general". Lamenta cualquier víctima. Advierte que “la trágica cifra de 4.000 soldados estadounidenses muertos podría tener un impacto psicológico sobre el público”. E insiste en que se trata de “una de esas tragedias que se producen en el mundo”.

Pero, la guerra de Irak muestra, al entrar en su sexo año, otra cara lamentable: entre 600.000 y 1,2 millones de víctimas mortales, cuatro millones de personas obligadas a abandonar sus hogares, más de dos millones de exiliados, cerca de 50.000 encarcelados, la mayoría sin cargos. El Comité Internacional de la Cruz Roja sostiene que el 70 por ciento carece de agua potable y de cuidados médicos. Y, cinco años después de que las fuerzas anglo-americanas derrocaran a Sadam Husein, Irak sigue siendo uno de los países más peligrosos del mundo en lo que se refiere a los derechos humanos, con más de doscientos periodistas muertos violentamente.

Amnistía Internacional describe el devastador impacto que han tenido los ataques, los homicidios sectarios perpetrados por grupos armados, la tortura, los malos tratos infligidos y la prolongada detención de miles de sospechosos a manos de fuerzas estadounidenses e iraquíes. Muchos de los detenidos permanecen recluidos, sin cargos ni juicio. "El gobierno de Sadam Husein era sinónimo de abusos contra los derechos humanos –advierte Malcolm Smart, director del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional–, pero su sustitución no ha proporcionado en absoluto un respiro a la población iraquí. Siguen recibiéndose informes de detenciones arbitrarias, reclusiones y tortura, incluso en las provincias kurdas y la disidencia política pacífica apenas se tolera. Se han detenido a opositores políticos, y los homicidios por motivos de 'honor' (mujeres que mueren a manos de sus familias) siguen siendo un problema muy arraigado que las autoridades critican pero no han abordado adecuadamente".

Así es Irak hoy, mientras que Bush, Blair y Aznar insisten en su éxito y muestran su sonrisa al público. Por cierto que la Federación de Asociaciones Gallegas de la República Argentina emite un comunicado en el que manifiesta su repudio por la visita de Aznar a la Argentina en la que participa de un seminario internacional en la ciudad de Rosario. “Expresamos nuestro malestar –dicen– por la presencia de este nefasto personaje que junto a Bush y a Blair, protagonizaron el mayor genocidio de los últimos tiempos en contra del pueblo iraquí”. Dicha Federación opina que este dirigente del PP debería ser juzgado por los tribunales, junto a sus cómplices, a causa de los crímenes de lesa humanidad cometidos en Irak.