viernes, 16 de enero de 2009

“El País” y “Zeta”, amenazados por el lobo de la huelga



El lobo de la huelga amenaza estos días a dos de los grandes del periodismo español: “El País” e “Interviú”. Vuelve la tensión vivida a finales de diciembre por los trabajadores del diario “El País”, en donde el miércoles pasado se supo que uno de los seis trabajadores expedientados por la dirección había sido despedido por su supuesta “actuación violenta” y por amenazar “con un dispositivo electrónico”, según versión de la empresa, a los operarios que elaboraban el periódico durante la madrugada del paro. Lo que desencadenó la indignación del Comité Intercentros que, en un comunicado, acusó a la empresa de poner en práctica “la justicia de Juan Palomo” (ver el blog de Enrique Meneses, 21 de mayo del 2006: “La Iglesia de Juan Palomo”). Para el próximo martes, día 20, se ha convocado una asamblea en la que se estudiarán nuevos paros y movilizaciones.

La dirección argumenta que los expedientes disciplinarios abiertos tras la huelga se deben a “los hechos violentos producidos en la madrugada del 28 de diciembre en los locales de Gelesa, empresa distribuidora del periódico”. Uno de ellos se ha archivado, cuatro siguen sin resolverse y el sexto ha terminado en “despido disciplinario”. La empresa asegura que “respeta el derecho constitucional de huelga”, pero avisa de que “no va a admitir bajo ninguna circunstancia hechos violentos”. El Comité Intercentros niega, en otro comunicado titulado “Mentiras, provocaciones e incompetencia”, la versión ofrecida por la empresa y califica el despido como una decisión de suma “gravedad”, considerándolo como “una respuesta prepotente y arbitraria” ante el “elevadísimo seguimiento de la huelga por parte de la plantilla”. Los trabajadores acusan a la empresa de “vulnerar de forma descarada y múltiple el derecho constitucional a la huelga” y al Consejero Delegado, Juan Luis Cebrián, de “presionar” a los empleados con frases como “los cargos de confianza me duran veinte minutos” o “la Redacción se ha pegado un tiro en el estómago”… así como de adoptar una actitud “totalitarista”, llamando a los domicilios particulares de los redactores para ver si iban a o no a secundar la protesta.


Antonio Asensio Mosbah

Por su parte, el Grupo Zeta se ha librado por los pelos de la huelga prevista para los días 14, 15 y 16, al suspender durante 15 días el Expediente de Regulación de Empleo que afecta a 25 empresas del grupo, tras reunirse durante 10 horas con los representantes de los trabajadores y con la mediación del departamento de Trabajo de la Generalitat. Fuentes de la dirección del Grupo aseguran que la empresa se ha comprometido a “intentar reducir el número de trabajadores afectados por el ERE”, que, en principio, era de 531 de los 2.300 empleados que conforman la plantilla. Además de los despidos, Zeta proponía la congelación salarial hasta el año 2011 y nuevas tablas basadas en grupos profesionales con distinta retribución de los que existen actualmente.

Los trabajadores de Zeta ya habían comenzado a prepararse para las futuras movilizaciones. Gracias a Facebook, consiguieron una foto de Antonio Asensio Mosbah, empresario al frente del Grupo Zeta, en una fiesta de disfraces, vestido de Obelix, compañero de batallas de Asterix, creado por el dibujante Uderxo. Algunos pretendían explotar la imagen cómica del presidente, apodado Antonio Asensix, presentado con largas trenzas, para ridiculizarlo en las marchas de protesta. En la entrega de los premios que llevan el nombre de Antonio Asensio Pizarro, su difunto padre, celebrada en el Auditorio de Barcelona, un grupo de trabajadores de una de sus empresas le recibió con una cacerolada y pitidos a la entrada del edificio en donde se celebraba la gala, algo que disgustó enormemente al joven empresario de 27 años, quien no se lo esperaba. Quienes le conocen, dicen que teme que la situación pueda llegar a ser mucho más desagradable.

Foto de Antonio Asensio, vestido de Obelix.

jueves, 15 de enero de 2009

El presidente Sarkozy y las mujeres.

Marie-Eve Malouines.
Françoise Fressoz.

Nicolás Zarkozy, uno de los presidentes franceses más mediádicos.
Hace unos días, dos periodistas francesas muy conocidas, Françoise Fressoz y Marie-Eve Malouines, osaron rechazar la condecoración de “Caballeras de la Orden de la Legión de Honor”, máxima distinción del país, que Nicolas Sarkozy estaba dispuesto a concederles. Para el actual presidente de la República francesa, el rechazo debió sentirle mucho peor que una bofetada en pleno rostro. Y más, procediendo de dos féminas. Para el Gran Maestre, siempre tan apuesto y gentil con las damas, el gesto de Fressoz, jefa de la sección política en Francia-Europa del diario vespertino “Le Monde”, y el de Malouines, jefa del servicio político de la influyente radio pública France-Info, la afrenta debió ser mayúscula. Sobre todo, cuando toda la casta periodística gala siempre había aceptado este honorífico premio.

Desde 1958, decenas de periodistas habían sido nombrados miembros de La Legión de Honor sin que ninguno lo rechazara. No en vano se trata de una orden mayor de la Republica, fundada por Napoleón hace más de 200 años. Pero Fressoz, hija de uno de los directores del semanario satírico “le Canard Echainê”, afirmaba: “No veo nada en mi carrera profesional hasta la fecha que justifique la recepción de tal distinción. Creo que para poder funcionar libremente en el papel, un periodista político debe permanecer fuera del sistema de honores”. Por su parte, Malouines señalaba: “Yo también creo que no hay nada en mi carrera profesional que justifique el honor y, por tanto, me siento obligada a rechazarlo”. Ambas periodistas políticas habían sido “recomendadas por pertenecer a la asociación de la prensa parlamentaria” y se insistía en “la independencia” de tal recomendación, que contaba con ciertas personalidades en las que figuraban “antiguos parlamentarios de izquierdas”. La renuncia de estas profesionales podría indicar la postura de la prensa escrita ante las medidas intervencionistas de Sarkozy. Y hacía pensar en cómo castigaría el presidente este rechazo.

Fuera lo que fuese, no se trataba del primer caso de ciudadanas francesas que rechazan el “honor” de ser condecoradas y saludadas por el presidente de la República. Cecilia Seigner, biznieta de Albeniz, ya se había separado de Nicolás Sarkozy cuando, movida por sus súplicas y promesas, se reconcilió con él y, tras la victoria electoral, aceptó ser utilizada como diplomática para obtener del coronel Gadaffi la liberación de las enfermeras búlgaras. Pero su caso no duró mucho tiempo, procediendo finalmente a un divorcio-exprés. En tres libros publicados, la ex primera dama llega a la misma conclusión: que la ruptura no puede relacionarse con la aparición de una tercera persona. A Cecilia le ahogaba el Elíseo. Le coartaba la libertad. Le impedía ser madre, mujer y persona. Y sostenía que el jefe del Estado era un egoista y un avaro. "Tiene un lado ridículo. No trabaja como el presidente de la República. Tiene un problema de comportamiento. Y es un hombre agitado, desprovisto de dignidad e incapaz de amar”. En una de estas biografías, se recogen unas declaraciones que hizo Sarkozy antes de rematar su idilio con Carla Bruni. “Si ella [Cecilia] quiere volver, que se dé prisa. Es larga la lista de las personas que querrían ocupar su lugar. Puedo permitirme la mujer que quiera”.

Cecilia nunca llegó a vivir en el Elíseo. Su alergia al palacio y las renuncias a lo que exigía convertirla en primera dama demoraron la mudanza. Nada que ver con la celeridad de Carla Bruni, quien se hizo habilitar un estudio de música insonorizado para componer y tocar música a su antojo. Sin embargo, Nicolás Sarkozy estaba orgulloso y henchido de felicidad, aunque el irreverente semanario “Le Canard Echainé” se hizo eco del desconcierto que cundió entre el jefe del Gobierno y los ministros del gabinete. “Cuando hablas al presidente –habría declarado François Fillon en la intimidad–, no te escucha. Ha cambiado sus prioridades y su agenda. No sé hasta cuándo va a seguir esta situación”. Curiosamente, ninguna de las dos mujeres que convivieron con él le había votado. Cecilia se abstuvo y Bruni prefirió la candidata socialista.

Para Edwy Plenel, ex director de la redacción de “Le Monde”, el problema era que Sarkozy lo quería todo. “Quiere mediatizar su vida privada, utilizarla políticamente y controlarla. Y cuando un hombre público utiliza su poder político dentro de su vida privada, rompe las reglas”. No es extraño que una directora de cine, la norteamericana Marina Zenovich, quisiera llevar al cine la vida de este político francés, actual presidente de la República. Y sigue deseándolo.

miércoles, 14 de enero de 2009

Lula "amenaza" con lanzar sus zapatos a los periodistas.

Secuencia del lanzamiento del zapato de Lula a los periodistas. (Foto: AFP)

Luiz Inácio Lula da Silva, “amenazó”, a modo de broma, a los periodistas con lanzarles un par de zapatos en la inauguración de la 36 Feria Internacional del Calzado y Artículos de Cuero 'Couromoda 2009', en Sao Paulo. El presidente brasileño evocaba con su gesto el incidente de su colega estadounidense, George W. Bush, quien hace un mes estuvo a punto de recibir el impacto de dos zapatazos lanzados a modo de protesta por un periodista iraquí en una rueda de prensa en Bagdad. Pero, en esta ocasión, no era un periodista quien amenazaba al presidente, sino éste a alguien de sus acompañantes o a algún periodista escondido en su comitiva. Fuera lo que fuera, la ocurrencia del mandatario brasileño fue recibida con una carcajada por el grupo de comunicadores y su gesto obtuvo el asentimiento de los 1.200 fabricantes brasileños y extranjeros, quienes, al final, le obsequiaron con varios productos, entre ellos un par de zapatos. Justo lo contrario de lo conseguido por el presidente Bush que dejó que los miembros del servicio de seguridad del primer ministro iraquí se ocuparan de Muntazar Al Ziadi. Claro que en Bagdad no hubo exposición de calzado sino de insultos del periodista y rapapolvo de palabras huecas del presidente.

Tras dos semanas de vacaciones, Lula recorrió la feria e inauguró este encuentro de la industria del cuero y el calzado, el principal de América Latina. Al iniciar la rueda de prensa, justo cuando se puso ante los micrófonos, el presidente tuvo incluso el humor de pedir que a él no le tiraran ningún zapato. Ya en plan más serio, prometió que, a pesar de la crisis mundial, al presupuesto del Programa de Aceleración al Crecimiento (PAC), lanzado hace un año, “no le va a faltar dinero. Brasil necesita prepararse, porque, acabada la crisis y quien esté preparado gana el juego”, apuntó Lula, quien descartó “paquetes económicos” para afrontar la crisis. “Tengo miedo de repetir los errores del pasado –destacó–, creando paquetes que pueden fracasar. Voy a hacer medidas puntuales de acuerdo con las necesidades de cada sector” Para Lula, todos los países saben que la crisis no puede durar mucho tiempo, “pues corremos el riesgo de tener una convulsión social”.