viernes, 19 de marzo de 2010

Los “ninots” que arderán esta noche en Valencia.


Falla “Rumbo al Paraíso", primer premio.

Los “ninots” que adornan las calles y plazas valencianas tienen las horas cada vez más contadas. La ciudad huele a pólvora y el ruido de la traca y las “mascletàs” acompañan a miles de turistas que se afanan por visitar al menos las fallas de más renombre antes de que queden esta noche reducidas a cenizas. Cientos de bandas de música acompañan en los pasacalles a falleros y falleras y millones de bombillas de colores iluminarán las calles mientras la noche se encenderá con los espectaculares castillos de fuegos artificiales y con las “cremás”, obras que precisaron un año en ser confeccionadas.

La del Convento Jerusalén-Matemático Marzal, titulada “Rumbo al Paraíso”, de Francisco Lópe Alberet, se alza con el primer premio de todas las categorías y refleja la filosofía de “cómo llegar a donde sea por el camino más corto y pasando por encima de todos. El segundo fue para la falla de Pediatra Jorge Comín-Serra Calderona, conocida como Nou Campanar, con el título “El beso”, de 27 metros de altura, realizado por el artista Pere Baenas con un presupuesto de 600.000 euros. Anteriormente, durante seis años consecutivos hasta este año, había conseguido el primer galardón. En tercer lugar quedó la falla de la comisión Almirante Cadarso-Conde de Altea, con el monumento “Crisis ¿what crisis?”, de Manuel Algarra y un presupuesto de 180.000 euros. Y, en cuarto y quinto puesto, las de Sueca-Literato Azorín, con “Planet Falles”, de Pedro de Santaeulalia, y un coste de 300.000 euros, y la de Avenida Malvarrosa, Antonio Ponz-Cavite, con “La batalla dels Colors”, de Vicente Martínez Aparici, con un presupuesto de 132.000 euros.

Todo arderá esta noche ante un numeroso público, potenciado por las cámaras de televisión: La recesión económica, las relaciones de España con los EEUU, el paro, la generación mileurista, la píldora del día después, la jubilación a los 67, el presidente del Gobierno, el trasvase del Ebro, la píldora del día después… En algunas fallas, podemos ver a Rita Beberá con sus bolsos, vestida de fallera y quitándose un zapato, y a Rajoy, apoyando el pie en un libro “caso Gürtel”, o un letrero aclamando “todo por un traje” dedicado a Camps, con precio “por la cara”, aunque estas escenas hayan quedado relegadas por la burocracia de quienes designan los premios a pequeñas fallas de “segunda”…

Son 760 figuras, algunas de dos metros y cincuenta centímetros como máximo, que representan los acontecimientos socio-políticos más llamativos de este año, que serán vigiladas en el momento de la “cremà” por cuatrocientos bomberos. Haciendo un recorrido por la explanada de 1.750 metros cuadrados, se pueden observar pancartas tales como “Ofertas, todo 100% más barato”, “AntenaResTelevisión”, “Ni gota de agua”, “El cap li va esclatar de tant de pensar com estirar els diners per a fin de més aplegar” (La cabeza le explotó de tanto pensar cómo estirar el dinero para recoger más), “Jubilarse a los 67”, “Curso del 2010 en San Severo: próxima temporada desde el Congreso”, la crisis en la construcción, la comisión Obispo Amigó-Cuenca, “La reconquista de la Festa” o Rajoy como juez “a dos veles”. Y la que nunca falta, la Barberá, una alcaldesa valenciana, matriusca gigante vestida de rojo, pidiendo “una limosna por pasar la SGAE, tocando la flauta”, ofreciendo regalos a todos aquellos que le voten, un show en el que toda la culpa la tiene “Zipi y Zape”.


El beso, segundo premio, el "ninot más alto.


Tercer premio: ¿Crisis, wath crisis?

Belén Esteban
Mariano Rajoy, juez a dos velas.

También Berlusconi y sus mujeres, al igual que Sarkozy y Bruni, serán esta noche quemados.

jueves, 18 de marzo de 2010

Monarquía: femenino, masculino, singular.

La monarquía es una forma de gobierno cuya jefatura del estado es estrictamente unipersonal, vitalicia y designada según un orden hereditario (monarquía hereditaria), aunque en algunos casos se elige, bien por cooptación del propio monarca, bien por un grupo selecto (monarquía electiva). En España, la Monarquía es ejercida por alguien de género masculino y número singular que no ha sido directamente votado por el pueblo.

Pero, pese a estas limitaciones, la base de datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) señala que la valoración de la corona española ha tenido, hasta hace muy poco, una gran aceptación popular. Oficialmente, la monarquía española ha gozado de muy buena salud, excepto en las últimas valoraciones según las cuales se ha registrado una bajada importante al caer su imagen entre las generaciones que protagonizaron la Transición. Se dice que los jóvenes incluso suspenden a la institución, un hecho insólito desde la recuperación de la democracia. La tendencia se ha consolidado últimamente, justo cuando se acerca la hora de la sucesión. En los últimos sondeos oficiales, la juventud suspende a la institución, por muy masculina y singular que sea. O a lo mejor, ¿quien sabe?, es ésta precisamente la razón.

La valoración de la monarquía, según los barómetros del CIS, es inversamente proporcional a la edad de los encuestados. Y la Casa Real es la institución que ha sufrido la mayor caída de imagen. “A diferencia de lo que sucedía aún en la década de 1990 –escribe Pere Rusiñol– la monarquía ya no es la institución más valorada entre los jóvenes, sino que ha caído hasta el quinto puesto, tanto en la franja de 18 a 24 años como en la de 25 a 34. La superan el Ejército, la Policía, el Ayuntamiento y el Gobierno autonómico entre los más jóvenes y el Defensor del Pueblo en la siguiente franja de edad”. Rusiñol precisa que el CIS no pregunta por el príncipe desde 1998, cuando lo apoyaba el 80%. Y Antonio M. Jaime del Castillo, un experto en sociología política juvenil, advierte: “La legitimidad de la monarquía en España ha estado muy ligada al papel del rey en la Transición y el 23-F. A medida que van entrando generaciones que no vivieron directamente aquel proceso, la legitimidad de la institución se va viendo afectada”.

En mayo de 2007, la Mesa del Congreso, presidida a la sazón por el socialista, Manuel Marín, negaba la mera aceptación a trámite de una batería de cien preguntas del diputado, Joan Tardà, sobre la contabilidad de la monarquía. ERC llevó el caso a Estrasburgo y, en su opinión, la admisión a trámite supondría “un antes y un después” en el debate público de la monarquía en España. Por su parte, el PCE recoge firmas en la calle para exigir transparencia a la Casa Real. Y Joan Herrera, secretario general de ICV (Iniciativa per Catalunya Verds), asegura que “los pactos de la Transición se entienden por las circunstancias de entonces, pero la monarquía tiene un problema con la sucesión porque debe legitimarse de nuevo. Y hay que acabar con las zonas oscuras que hacen que la corona española sea una de las menos transparentes de Europa”. Iñaki Anasagasti, senador del PNV, prepara una moción para que el Rey detalle sus cuentas. Diputados del PSOE le piden desde sus blogs que “enseñe más cosas”. Y todos exigen mayor transparencia al monarca.

“Ya somos 30.956.113 –titula Manuel Rico en Trinchera Digital– Una cifra que crece de forma imparable cada día. Pero, de acuerdo con los datos del último censo, en España había 30.956.113 ciudadanos que no pudieron votar la Constitución de 1978 que reinstauró la monarquía, por la sencilla razón de que eran menores de 18 años o ni siquiera habían nacido. Una mayoría aplastante frente a quienes eran entonces mayores de edad, un grupo de 15.789.694 personas que se va reduciendo sin pausa. La conclusión es obvia: un 66% de los españoles no ha tenido la oportunidad de pronunciarse sobre el modelo de Estado”.

“Si los reyes, príncipes y princesas que habitan La Zarzuela fueran tan demócratas como afirman –concluye Rico–, serían los primeros interesados en saber si cuentan con el respaldo del pueblo. Pero resulta que el miedo vive en palacio. No sólo no se les pasa por la cabeza la idea de celebrar un referéndum para que los ciudadanos puedan decidir si prefieren una monarquía o una república, sino que el Poder tampoco se atreve a plantear una reforma de la Constitución que iguale los derechos de hombre y mujer en la sucesión al trono. ¿Por qué? Porque en palacio temen que la consulta se termine transformando en un plebiscito sobre el modelo de Estado y que los republicanos decidan votar ‘no’ para mostrar su rechazo a la monarquía”. En tres lustros, calcula Manuel Rico, todos los que pudieron votar en 1978 están ya jubilados. “¿Alguien en su sano juicio piensa de verdad que una monarquía de pensionistas mantendrá un atisbo de legitimidad?”.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Dos semanas después, Willy Toledo quiere zanjar la polémica.


El actor Willy Toledo escribía ayer para ELMUNDO.ES un texto en el que argumenta su posición sobre Orlando Zapata y los derechos humanos en Cuba y España. “La enorme relevancia pública que han adquirido unas breves palabras pronunciadas por mí el pasado 2 de marzo, en el marco de una actividad cultural ajena a la cuestión que allí me fue planteada, su desmesurada propagación, su equivocado tratamiento por ciertos medios y el ulterior desarrollo de los acontecimientos, convierten en necesaria una explicación más templada, más serena, sobre el significado de tales declaraciones y, sobre todo, de la intención con que fueron vertidas.

“Vaya por delante, mi profundo disgusto, mi enorme pesar porque las valoraciones que realicé acerca de don Orlando Zapata, fallecido en una prisión cubana como consecuencia de una huelga de hambre emprendida contra el Gobierno de Cuba, puedan haber sido interpretadas a modo de ataque personal hacia la memoria del señor.Zapata, hacia sus opiniones o hacia su reputación. No fue ésa mi intención. Si, pese a ello, así se hubiere recibido y asumido, lo lamento y pido, nuevamente, disculpas a su familia y allegados.

“Quienes me conocen saben de mi trayectoria personal comprometida con la defensa e implantación de los derechos humanos en todo el mundo. Desde tales posiciones y convicciones, pienso sinceramente que, en nuestra sociedad occidental, existe una lamentable incomprensión acerca de la realidad latinoamericana en general y de la cubana, en particular, que conduce a utilizar –en particular con Cuba– un doble rasero a la hora de examinar y valorar sus hazañas y sus miserias. A Cuba le imparten clases de derechos humanos los mismos que planean y ejecutan ‘guerras preventivas’; le exigen respeto a las garantías penales y procesales quienes miran a otro lado cuando se menciona Abu Grahib o Bagram, quienes crean y mantienen Guantánamo o le dan carta de naturaleza, consintiendo que vuelos secretos con personas secuestradas hagan escala en su territorio o acogiendo en su sistema penitenciario a sus ‘presos’. A esa isla, con una trayectoria antigua y ejemplar en su defensa contra los distintos intentos de potencias extranjeras de expoliar sus recursos y su dignidad, condenada a sobrevivir en soledad, se le recrimina su pobreza, mientras se mantiene un bloqueo económico asfixiante.

“Un bloqueo que no es sino una forma de intervención en sus asuntos internos porque genera –y bien lo saben quienes lo propician– dolor y descontento en los ciudadanos, y potencia la burocratización y el anquilosamiento en sus estructuras de poder. De Cuba se pretende, en fin, que acepte las reglas de la democracia formal en un contexto geopolítico que inexorablemente las transforma en retórica hueca, en coartada para las injusticias y la corrupción.

“En estos días se me viene reprochando –en términos hasta injuriosos– haber denunciado la escasa calidad democrática de muchas de nuestras instituciones y prácticas públicas. También en esta materia mis razones, por desgracia, no son sólo mías.

“Si atendiéramos con más interés los recientes informes de Amnistía Internacional sobre el estado de los derechos humanos en España, como el hecho público en noviembre de 2009 [‘Sal en la herida: la impunidad efectiva de agentes de policía en casos de tortura y otros malos tratos’], sabríamos que las denuncias contra agentes de las fuerzas policiales nacionales, autonómicas y locales de toda España encargados de hacer cumplir la ley están contrastadas y documentadas.

Willy Toledo continúa hablando de la Amnistía Internacional, de los informes sobre la tortura en España y de otras cuestiones. Y termina:

“Hasta aquí algunas de mis razones, sobre las que sostengo mis pensamientos y en las que apoyo mis opiniones. Porque así han de ser valoradas mis recientes palabras, como juicios subjetivos, como valoraciones personales de mi entorno, expresadas tal vez sin demasiada destreza. Sólo soy un ciudadano, un actor en el ejercicio de un derecho que me asiste y que va más allá del derecho a la libertad de expresión, un derecho más íntimo: el de vivir en armonía con mis convicciones. Intuyo que lo desproporcionado de la reacción a mis palabras se sustenta no en el hecho de la realidad de las opiniones expresadas, pues hay, como hemos visto, estudios de sobra contrastados y públicamente denunciados, sino en la inquietud que genera que esa misma realidad, expresada en libertad por un personaje conocido, anime algo más al personal a ponerse a investigar. Y eso les lleve a hacerse la misma pregunta que me hago yo, que se hacen tantos: ¿es esto una democracia real? ¿De verdad tenemos tantas lecciones que dar?”.