viernes, 20 de julio de 2012

El exilio como privilegio.


Tres escritores argentinos –Raúl Argemí, Carlos Salem y Marcelo Luján–, asistentes a la Semana Negra de Gijón, valoraron el exilio como un privilegio. Antonio Tello hace una interesante reflexión sobre las causas aparentemente benéficas que el exilio reporta para sus vidas. Un privilegio que resulta “una peligrosa frivolización que favorece la equivocada percepción que tienen de ella muchos ciudadanos argentinos que no la sufrieron”.

“Cuando Raúl Argemí, Carlos Salem y Marcelo Luján afirman que el exilio ‘les ha permitido mirar el mundo desde una perspectiva más amplia y les ha enriquecido el lenguaje de sus obras’, como dice la nota de prensa, están siendo muy sinceros, porque cualquier experiencia, aun las traumáticas, como lo es la del exilio, desarrolla en el ser humano mecanismos que le confieren una mejor comprensión del entorno y, consecuentemente, nuevos recursos y mecanismos de supervivencia.

“Pero este aprendizaje no es un privilegio sino el resultado de una portentosa lucha que se libra en el campo abierto de la sociedad de acogida y en el territorio íntimo de la identidad. El exilio, la emigración, el destierro y toda forma de ostracismo no constituyen una beca para los individuos que son expulsados u obligados a abandonar el país de origen por causas políticas o económicas. El hecho de que el exiliado descubra en su destierro los valores de esa experiencia límite que es la extranjeridad y que luego adopte ésta como una forma de identidad, a través de la cual puede abrazar como compatriotas a gentes de diferentes países y hablar y escribir una lengua con mayor riqueza léxica y sintáctica, no significa que haya sido bendecido por la suerte. Significa simplemente que ha sobrevivido a un trance que pudo costarle la vida.

“La idea de privilegio [palabra que quizás ellos no pronunciaron y que sólo sea fruto de un atajo periodístico] ligada al exilio resulta muy negativa, especialmente para los miles de argentinos que han sufrido y, en cierto modo lo sufren. El exilio no es una elección, razón por la cual Marcelo Luján se autoexcluye de la condición de exiliado. El exilio debe considerarse sobre todo como la apelación desesperada del individuo y su familia a salvar la vida. Una salvación que se hace a costa de desviar o quebrar para siempre su biografía personal y abrir una distancia casi insalvable con el lugar y la familia a los que pertenece. Además de este coste, una vez lograda la salvación y librada con más o menos éxito la lucha por la supervivencia, ese exiliado, aún cuando hayan desaparecido las causas que lo arrojaron fuera del país, sigue pagando el elevado coste personal y económico que le reporta su deseo de restablecer o mantener los vínculos con su familia y su país.

“Pero este aspecto no es visto así por la sociedad de su país o gran parte de ella a causa de mezquindades partidistas o falta de sensibilidad para comprender una experiencia ajena. Es entonces cuando se fraguan los mitos del «exilio de oro» y de la «suerte» o el «privilegio» para eludir la responsabilidad que la sociedad y, sobre todo, el Estado tienen con los ciudadanos que fueron apartados violentamente del cuerpo del país.

“Esto explica que, desde hace más de treinta años, una ley promovida por el recientemente fallecido Eduardo Luis Duhalde y otros defensores de los derechos humanos para compensar a los exiliados, siga durmiendo el sueño de los [in] justos. La paralización de esta ley de indemnización a quienes fueron víctimas del terror de Estado durante los gobiernos del general Perón y de su viuda y de la junta militar que les sucedió se debe principalmente en que gran parte de la sociedad, reitero, considera que tales víctimas ‘tuvieron suerte’ con salvar la vida y acabar viviendo en el ‘primer mundo’. Esta equivocada percepción del exilio y su frivolización, aunque en el presente caso presumo sin mala intención, permiten al Gobierno argentino eludir la responsabilidad compensatoria y a la sociedad no aceptar la verdadera realidad de otra secuela del terror de Estado”.

jueves, 19 de julio de 2012

Andrea Fabra pide perdón por su “inapropiada expresión”.


Andrea pide perdón a través de una carta por su inapropiada expresión.



Andrea Fabra, diputada del PP por Castellón, pide perdón por su “inapropiada” expresión del pasado miércoles, cuando dijo en el pasado pleno del día 11 “que se jodan”, mientras intervenía el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. En una carta enviada a Jesús Posada, presidente del Congreso, Fabra le ruega que haga llegar sus disculpas a los diputados socialistas y al resto de los grupos de la Cámara baja e insiste en que su polémica frase iba dirigida a la bancada del PSOE y no a los parados. “Mi sincera petición de perdón” por haber cometido “un error del que no me siento honrada y por el que recurro a la benevolencia del Congreso” paralizaron en parte la presión ejercida socialmente.

En su carta de disculpa, Andrea Fabra asegura sentir “respeto por quienes tienen posiciones distintas a las mías” y aceptó igualmente ser sancionada por el PP con una amonestación por escrito. Alfonso Alonso, portavoz del PP en el Congreso anunció dicha amonestación, desde el convencimiento de que ese tipo de conductas son “completamente impropias” y afectan al “decoro y dignidad” de la Cámara. "Creo –señaló– que es un correctivo suficientemente duro para la diputada”. Y se comprometió a garantizar que la conducta de su grupo será “ejemplar”. A su juicio, la actitud del PSOE en este caso fue “inquisitorial”, ya que pidió la suspensión de la diputada durante un mes al estimar que su expresión, iba dirigida a los parados. Según Alonso, el PSOE quiso convertir la Junta de Portavoces celebrada en el Congreso en un “tribunal de honor” y proceder al “linchamiento” de una persona con el objetivo de “estigmatizar” a todo del grupo popular. “Para sancionar a la diputada –explicó–, la dirección del Congreso debería haber hecho una interpretación flexible del Reglamento de la Cámara, ya que la expresión de Fabra no está recogida en el diario de sesiones del pleno”.

Es la primera vez que el presidente del Congreso reprueba el comportamiento de un diputado. Posada explicó, además, que no procedía ordenar que se retirase del Diario de Sesiones la expresión que utilizó la parlamentaria durante el debate porque no aparece recogida en este documento, pero sí quiso que quedara constancia de su reprobación por su comportamiento. “Espero y deseo –dijo– que hechos como éste, que dañan objetivamente el prestigio de la Cámara, no vuelvan a producirse en el futuro”. Con gesto serio, la diputada del grupo popular siguió desde su escaño las palabras del presidente. El diputado de IU, Gaspar Llamazares, ya ha declarado: “Las disculpas las tiene que dirigir a los parados y a los ciudadanos en general”.

Las palabras de la diputada Andrea Fabra sirven de excusa para que Diego Escusol haya compuesto la canción “Que se joda Andrea Fabra”, tema de la canción del verano. A partir de la gran polémica creada, el cantante Escusol canta así su tema:

miércoles, 18 de julio de 2012

Cristina Cifuentes: “El olvido es la única venganza y el único perdón”


Cristina Cifuentes, abucheada en plena calle.


El pasado viernes por la tarde, con un Madrid plagado de funcionarios cabreados por los recortes del Gobierno, Cristina Cifuentes, delegada del Gobierno, dejó su despacho para hacer unas compras en las tiendas próximas a su domicilio, en el Barrio de Malasaña. Cuando regresaba se topó con unos manifestantes que la reconocieron y “comenzaron a insultarme, a escupirme y a intimidarme”. La hostigaron durante unos 50 metros al grito de “Dimisión, dimisión”. Un número cada vez más elevado de manifestantes la obligó a refugiarse en un restaurante etíope que estaba abierto en las proximidades.

No obstante, surgen preguntas que no han sido explicadas hasta el momento. Como delegada del Gobierno, ¿no sabía que esa calle estaba tomada por manifestantes? ¿Por qué salió sin ninguna protección por su parte, tan acostumbrada a ella? ¿Tan urgente era la compra como para hacerla en ese momento y en esa calle? Se trata de una política española del PP que formó parte de la candidatura por Madrid al Congreso de los Diputados y al Senado para las elecciones generales de España de 2011. “Con sus antecedentes –dice Qaeda en su web–, no es tan descabellado pensar que la señora delegada fue en busca de la provocación, no se sabe si llevada por el morbo, la chulería o la estupidez. O una mezcla de las tres”.

“Iba pensando –dice ella– en mis cosas, cuando me di cuenta de que estaba pasando la manifestación. Y me obligaron a refugiarme en ese restaurante”. Fue, según ella, un suceso “aislado” protagonizado por “minorías radicales”. “No quería ir a casa para que estos individuos no supieran dónde vivo y no pararan de molestarme. No llevaba guardaespaldas. Había una persona que lo único que hacía era decirme al oído 'sal corriendo, que te matan'. Pero, en ese momento, pensé que, antes de salir corriendo, me mataban porque no pensaba hacerlo”. El Consejero de Economía, Percival Manglano, quien le transmitió el apoyo de la Comunidad de Madrid, declaraba: “El pueblo español no se caracteriza por arreglar sus diferencias escupiendo y agrediendo a las personas”. Y calificó estas prácticas de “absolutamente condenables y salvajes”.

Sobre el incidente, la delegada no quiere dar más detalles y asegura que se trata de un suceso aislado que atribuye a minorías radicales. Cifuentes no va a denunciar los hechos porque no quiere mezclar a su familia y a su intimidad. “Desde luego –explica–, esto consigue que cada día me levante a ir a trabajar con más fuerzas y ganas”. Asimismo, insiste en que las manifestaciones que se están produciendo cada día en Madrid no tienen que ver con los recortes “sino que, desde el minuto cero que empezó a gobernar, comenzaron a proliferar. Desde el 1 de enero –concluye– ha habido 1.400 manifestaciones... Es algo insólito”.

“Un puñado de cobarde –escribió en su cuenta de Twitter– no va conseguir que me calle. Lo increíble es que, encima, algunos dicen que la culpa es mía por provocar, andando por la calle junto a casa”. Y cierra el tema con una cita de Berlusconi: “Yo no hablo de venganzas ni de perdones. El olvido es la única venganza y el único perdón”.