sábado, 26 de diciembre de 2015

"Ternura", el plato principal en la cena de Cibeles.




El 24 de los corrientes, el Ayuntamiento de Madrid cedió sus instalaciones de la galería de Palacio de la Cibeles a Mensajeros de la Paz, la fundación que preside el padre Ángel, para que 220 indigentes pasaran la Nochebuena. “El Papa Francisco –recuerda el padre Ángel– lo hizo el año pasado, en Roma, y yo quería hacerlo aquí, en Madrid. Y ahora estoy flotando. Se ha cumplido mi sueño”, sugería el padre Ángel quien defendía que en la cena no faltara de nada porque va encaminada a “personas dignas de que hagamos algo especial por ellas”. La alcaldesa, Manuela Carmena, acudió al ágape con los “más desfavorecidos”. Para ella, se trataba de un “símbolo” en favor de las personas que padecen el “sinhogarismo” que  congregó a 200 personas sin hogar. La Asociación Gremial del Taxi de Madrid colaboró en esta iniciativa realizando el transporte, de modo altruista, de los invitados a la sede del Ayuntamiento.

Veintidós mesas fueron engalanadas con su respectiva botella de champán -sin alcohol- en el centro, velas y flores. Y comieron de todo hasta saciarse: sopa de marisco, ocho langostinos a dos salsas, paletilla de cordero con patatas panaderas o dorada al horno, además de postre de flan con nata. Todo ello cedido por una empresa de catering, servido con la participación de 20 voluntarios y decenas de cocineros que se pusieron a los fogones desde las ocho de la mañana y la predisposición del sargento de policía municipal, Paco Sánchez, y el agente José Plaza,  que se encargaron de echar un vistazo aunque no hubiera ningún incidente. Sin olvidar a Alberto Torres, Javier Vaquero y Sergio Rojas, los músicos del programa “Qué tiempo tan feliz”, que tocaron durante más de dos horas con una sonrisa y aceptando todos los bises. Una cena de reyes.

La iniciativa fue, según el padre Ángel, “una muestra de cariño hacia los sin techo”, una cena de “lujo” para aquellos que les faltan las tres “t”, el techo, el trabajo y la ternura, recalcando que eran personas sin hogar que habitualmente pasan la madrugada de Nochebuena en la Iglesia de San Antón o asisten a comedores sociales. Personas sin hogar o en extrema vulnerabilidad social que, habitualmente, son atendidas en la iglesia de San Antón, donde la organización del Padre Ángel distribuye comidas y ayudas materiales de primera necesidad. Se trata, dijo, de un “proyecto precioso” que podría también hacerse en otras instituciones, aludiendo como ejemplos aleatorios el Congreso o el Senado.

viernes, 25 de diciembre de 2015

Luna llena, en Navidad.




  Luna llena sobre el puerto y la Catedral de Palma de Mallorca.

Este año, Navidad coincide, por primea vez desde 1977, con la luna llena, circunstancia que si bien no es extraordinaria, sí es poco habitual. La coincidencia no volverá a repetirse hasta Navidad del año 2034. Salió ayer a las 5 de la tarde y se ha puesto a las 7 y 45 minutos de esta mañana. Esta tarde, aparecerá pocos minutos antes de las seis, cuando ya sea oscuro y se pondrá a las diez  menos cuarto de la mañana siguiente. De hecho, según informa la NASA en su página web, no lo volverá a ser luna llena navideña hacer hasta Navidad del 2034. Razón de más para disfrutar de nuestra vecina cósmica en esa noche especial.

Desde tiempos inmemoriales, cuando se producen oleadas de crímenes o sucesos extraños que hacen que la vida en los hospitales esté más agitada de lo normal, suele achacarse a la luna, concretamente a la luna llena. Pero, ¿realmente nos afecta esta fase de la luna? Según una última investigación publicada en la revista Nursing Research y que se ha llevado a cabo durante un periodo de 40 años, la luna no influye ni en los nacimientos ni en los ingresos hospitalarios: “Docenas de estudios muestran que la creencia es infundada”, explica Jean-Luc Margot, profesor de astronomía en la Universidad de California en Los Ángeles. “La luna es inocente”, aclara Margot. Y ¿ por qué seguimos creyendo que la luna llena nos afecta y nos altera? Se trata de una simple creencia sin fundamento alguno. Cuando se producen crímenes o situaciones fuera de lo normal en días de luna llena se asocia a esta antigua creencia. Pero, cuando estos mismos crímenes o sucesos se producen en un día que no hay luna llena, simplemente se ignoran, otorgándole ese peso social gracias a lo que los científicos llaman el “sesgo de confirmación” (la tendencia a favorecer la información que confirma las propias creencias o hipótesis).

Igualmente, es costumbre contar la historia de Virginia, un clásico cuento de Navidad por estas fechas, resaltando la importancia de creer y de mantener la esperanza en esta época. Como es, igualmente típico rebelarse contra estas costumbres y enfrentarse a una realidad mucho más dura y cruenta de quienes no creen en la Navidad. Entre la historia de Virginia y la cantada por Pearl Jam discurre esta festividad que coincide con el inicio del invierno producido un poco antes. Este año, el solsticio de invierno cayó el día 22 de diciembre. La estación fría del año se acabará el 20 de marzo del 2016. 

Gaby Borges Protagoniza Sí Virginia, un Cuento Navideño
Pearl Jam - Dont believe in christmas - yo no creo en Navidad (subtitulado en español)

jueves, 24 de diciembre de 2015

Un enfermo toca el saxofón mientras le extirpan un tumor cerebral.

El paciente, Carlos Aguilera, y el equipo médico en la rueda de prensa.

Neurocirujanos, neurofisiólogos, neuropsicólogos, anestesiólogos y enfermeros realizaron en un hospital andaluz una complicada y sofisticada intervención a Carlos Aguilera, paciente de 27 años al que le extirparon un tumor cerebral. Ocurrió en el Hospital Regional Universitario de Málaga y los médicos recomendaron al  músico de profesión, despierto durante la operación, que practicase el saxofón, si lo deseaba, para evitar secuelas. El equipo sanitario hizo lo que técnicamente se conoce como un mapeo de la corteza cerebral del paciente quien se mantuvo despierto durante toda la intervención, de 12 horas, incluida la fase de resección del tumor, durante la cual interpretó una balada de jazz.

Aguilera, becario en la Banda Muncipal de Málaga, permaneció dos semanas hospitalizado. Luego, fue dado de alta y prosigue los cuidados en domicilio con una buena evolución, según el neurocirujano Guillermo Ibáñez. El paciente agradeció su trabajo a los profesionales del Hospital Regional y aplaudió que “tengamos la suerte de contar con ellos aquí. Hace dos meses –añadió– estaba en una camilla y hoy he vuelto a nacer”. Los profesionales emplearon monitorización neurofisiológica intraoperatoria, una técnica que permite garantizar la seguridad del acto quirúrgico, evitando secuelas derivadas del mismo, y para la que se contó con la colaboración del paciente.

En los músicos profesionales, el hemisferio cerebral izquierdo tiene una mayor implicación en la comprensión y ejecución del lenguaje musical, zona donde también se localiza el área motora, sensitiva y del lenguaje, y donde está también la masa tumoral. Un total de 12 pacientes despiertos  han sido  intervenidos hasta la fecha  en este Hospital Regional a los que se les ha realizado el mapeo cortical de las áreas del lenguaje, siendo ésta la primera vez que se realiza la monitorización de las áreas cerebrales relacionadas con el lenguaje musical. Según los propios profesionales responsables de la operación, no existen otros precedentes en España o Europa, aunque sí en California (EEUU), con un caso similar realizado este pasado mes de junio.

Carlos Aguilera, al que extirparon un tumor cerebral, tocó el saxofón durante la operación para evitar secuelas.

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