sábado, 26 de mayo de 2018

Moción de censura para un M. Rajoy, que mintió al negar la caja B.


Mariano Rajoy, durante su comparecencia en la Moncloa.

 Andrea-Levy pide disculpas.
Para el portavoz del PP en el Congreso  "no es para tanto".

Los letrados de una de las acusaciones populares en el juicio de la Gürtel, la que representa al partido socialista valenciano, han aseverado a la Cadena SER que valorarán solicitar al tribunal el inicio de acciones penales contra el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, por “mentir” durante su declaración como testigo, cuando negó la caja B del Partido Popular. También contra Javier Arenas, Francisco Álvarez Cascos, Pío García Escudero y el resto de altos cargos del PP cuyo testimonio resultó “inverosímil”, según los jueces. Pedro Sánchez, sin el apoyo total de su partido, declaró ayer que iba a presentar en el Congreso una moción para desalojar a Rajoy y convocar elecciones sin fecha.  Fue el primer partido en mostrar su iniciativa, incluso antes de escuchar a los dirigentes socialistas se reunieran para el Comité Ejecutivo Federal.  De inmediato, fue respaldado por Podemos. Pedro Sánchez tomó esta decisión con su equipo más próximo y no esperó a que los órganos del partido lo ratificasen. Una decisión que ha sido valorada por muchos pero que ha generado críticas internas.

Pero ¿qué dijo Rajoy, acusado por Sánchez de “oportunismo político” y hoy minimizado por la condena al PP? El presidente del Gobierno afirmó que la moción de censura del PSOE es “mala para España, introduce mucha incertidumbre y es lesiva para los intereses de todos”. Rajoy utilizó la rueda de prensa del Consejo de Ministros para despreciar que la Audiencia Nacional haya puesto en duda su credibilidad como testigo en el juicio de Gürtel. Habitualmente reacio a prodigarse entre los medios de comunicación, Rajoy utilizó la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros para intentar blanquear la condena al PP. E intentó avivar el miedo a una moción que “perjudica la recuperación económica”. Rajoy aprovechó para dirigir sus dardos contra Sánchez, al que sitúa “buscando su lugar en la política”, desde los malos resultados cosechados en las dos últimas elecciones. “Cualquier día –dijo le veremos pactando con el señor Puigdemont”.

Sólo Andrea Levy afirmó que el PP debe pedir perdón por la corrupción, pese a que Rajoy se negó rotundamente a disculparse. La vicesecretaria de Estudios y Programas de su partido reclamó en un comunicado que su formación pedía disculpas por la sentencia de la Gürtel y que asumía “la culpa de que algo falló”. Su argumentación, hecha pública antes de que el PSOE oficializara el registro de la moción de censura contra el Gobierno de Mariano Rajoy, levantó ampollas en la formación conservadora. El PP se enfrenta a la posibilidad de perder el Gobierno si los socialistas y el resto de la oposición se ponen de acuerdo justo gracias al problema señalado por Levy en su comunicado: la corrupción de exintegrantes del PP y la sentencia de la primera parte de la Gürtel, en la que se cuestiona específicamente la credibilidad del testimonio que prestó el presidente del Gobierno durante la instrucción de la causa.

Pero las palabras de Levy fueron contrastadas por las de Rafael Hernando quien tildó la moción de “sobreactuación”. Y añadió que la condena al PP “no es para tanto”. El portavoz del PP en el Congreso de los Diputados volvió a cargar contra el resto de partidos cuando le preguntaron por la condena a su formación en Gürtel. Y recordó los ERE, Filesa, o los “serios problemas” de Podemos con el chalet de Iglesias y Montero. Porque, para Hernando, la condena por Gürtel “no es para tanto” y la moción de censura del PSOE “no tiene razón de ser”.

viernes, 25 de mayo de 2018

Cada vez más judíos estadounidenses protestan contra la violencia del Gobierno de Israel.


Varios manifestantes palestinos retiran a un joven. herido en la frontera entre Israel y Gaza.

Así lo escribe Tom McCarthy en el periódico The Guardian. “La masacre de docenas de palestinos a manos de soldados israelíes en Gaza ha provocado nuevas protestas de grupos de judíos estadounidenses progresistas que rechazan la ubicación de la embajada estadounidense en Jerusalén y que consideran que los gobiernos de Donald Trump y Benjamin Netanyahu son enemigos de la paz en la región. Grupos como IfNotNow, Jewish Voice for Peace (Voz Judía por la Paz), J Street, Jews for Racial and Economic Justice (Judíos por la Justicia Racial y Económica) y otros comenzaron a intensificar las protestas –manifestaciones, vigilias y reuniones comunitarias– a fines de marzo, cuando las fuerzas israelíes mataron a 17 palestinos e hirieron a al menos 1.400 personas más en Gaza. A las protestas se les sumó la voz de personalidades judías influyentes como la actriz Natalie Portman – que el mes pasado canceló su viaje a Israel para recibir el premio Genesis, afirmando a través de su portavoz que “los acontecimientos recientes en Israel la han angustiado muchísimo”.

El Ministerio de Asuntos Exteriores israelí asegura que lo que se hizo fue “proteger a los ciudadanos de miles de violentos alborotadores en Gaza, que intentaban romper el alambrado y cruzar a territorio israelí con el objetivo de asesinar o secuestrar israelíes”. Esa explicación fue repetida y amplificada el martes por la embajadora de EEUU en la ONU, Nikki Haley, por las organizaciones judías AIPAC y ADL (Liga Anti-Difamación) y otras instituciones influyentes en Estados Unidos. Pero estas organizaciones son cada vez más cuestionadas por grupos con miembros más jóvenes y nociones diferentes de lo que significa apoyar al Estado judío.

“Creo que el lunes fue uno de los días más vergonzosos de la historia de la relación de Israel con los palestinos, con la celebración de la anexión mientras se estaba disparando contra palestinos, que son en su mayoría refugiados, solo por protestar por sus derechos básicos de vivir con libertad y dignidad”, dijo Rebeca Vilkomerson, directora ejecutiva de Jewish Voice for Peace. “Es absolutamente inaceptable la idea de que esto se esté haciendo en nuestro nombre o que se justifique en nuestro nombre”. Ese mismo día, un centenar de IfNotNow cortaron la Avenida Pennsylvania en la ciudad de Washington durante dos horas gritando “No más violencia” y otras consignas. Jewish Voice for Peace ha ayudado a organizar 45 acciones en todo Estados Unidos desde fines de marzo, explicó Vilkomerson, y el lunes el grupo lideró eventos en New Haven, Connecticut; Montclair, Nueva Jersey; Filadelfia, Boston, Ohio Central, ciudad de Washington y Nueva York.

En la última década ha aumentado la preocupación por un posible “divorcio entre los judíos israelíes y los judíos estadounidenses”. Un estudio de Pew de 2013 concluyó que los judíos estadounidenses no religiosos se sienten cada vez menos vinculados a Israel. Solo el 38% de los encuestados judíos estadounidenses afirmó que el gobierno israelí está haciendo un esfuerzo por lograr la paz con los palestinos. “Durante varias décadas, el establishment judío ha pedido a los judíos estadounidenses que dejen su progresismo a las puertas del sionismo, y ahora, para su espanto, están comprobando que muchos jóvenes judíos han preferido abandonar el sionismo en lugar del progresismo”, advierte el editor y escritor Peter Beinart en un importante ensayo titulado “El fracaso del establishment judío estadounidense”.

jueves, 24 de mayo de 2018

Zaplana, detenido al intentar repatriar el dinero negro que tenía en Uruguay.


Zaplana , el hombre siempre bajo sospecha.

Eduardo Zaplana, ex presidente valenciano entre 1995 y 2002, y su esposa, Rosa Barceló, fueron detenidos el pasado martes por presuntos delitos de blanqueo de capitales, cohecho, malversación y prevaricación en la denominada 'Operación Erial'. El ex ministro del PP habría sido descubierto intentando repatriar el dinero que mantenía oculto en Uruguay a través de un circuito internacional en el que también figuraba Luxemburgo. La investigación rastrea el cobro de unos 10 millones de euros en comisiones ilegales recibidas por la adjudicación de contratos públicos durante la etapa de Zaplana al frente de la Generalitat Valenciana.

Tras su detención, el PP acordó suspenderlo de militancia. Una medida que será cautelar mientras avanzan las investigaciones. De igual modo, Telefónica suspendió “con carácter inmediato” su relación laboral con Zaplana. El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, consideró “una mala noticia” la detención de Zaplana. Rafael Hernando, el portavoz en el Congreso, se mostró “sorprendido” y el PP le suspendió de militancia de inmediato, aireó rumores que vinculaban a Zaplana con Albert Rivera y Ciudadanos y le trató como un perfecto desconocido. Los naranjas insistieron: “Eduardo Zaplana nunca ha tenido ningún tipo de relación con Ciudadanos”.

La detención del exministro y de otras cinco personas la han practicado agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil en una operación que continúa abierta y en la que se prevén más arrestos. Entre ellas están familiares del exconseller y exdirector general de Policía, Juan Cotino, su sobrino, Vicente Cotino, y su hermano, del mismo nombre. También han detenido al expresidente del club de baloncesto Estudiantes, Juan Francisco García, y a su secretaria, Mitsuko Herníquez; al exdirector de Relaciones Institucionales de Terra Mítica, Joaquín Barceló Llorens, y a su mujer, Felisa López. Barceló dirigió el Centro de Desarrollo Turístico (CDT) de Benidorm (localidad de la que Zaplana fue alcalde) y posteriormente se integró en el Consejo de Administración del parque de atracciones.

Eduardo Zaplana se ha unido a la lista que integran Cifuentes, Gallardón, González o Pedro Antonio Sánchez. Entre los exministros aparecen Rodrigo Rato, Ana Mato o Ángel Acebes. Pero Zaplana nunca llegó a estar imputado. Zaplana, de 62 años, empezó su carrera política como alcalde de Benidorm, continuó de presidente de la Generalitat Valenciana, llegó a ministro de Aznar y terminó su carrera como diputado del PP para saltar a una gran empresa como Telefónica. Sobre todo, representó el inicio de la era de dominio apabullante del PP en la Comunitat Valenciana, ya que abrió una etapa de 20 años de dominio avasallador, que ha sido también una era marcada por la corrupción.