sábado, 27 de julio de 2019

Anabel Alonso y Carlitos de 'Cuéntame' opinan sobre el resultado de la investidura: “¡Qué bochorno!”.


La popular actriz y presentadora ha coincidido con el joven actor sobre lo ocurrido este jueves en el Congreso de los Diputados.

Anabel Alonso ha querido pronunciarse ante la investidura fallida de Pedro Sánchez citando un tuit de Íñigo Errejón en el que el líder de Más Madrid tilda de “bochorno de reproches y culpas” a lo ocurrido en el Congreso de los Diputados. Íñigo Errejón tilda de mala noticia. “Este bochorno -escribe- de reproches y culpas va contra el mandato del pasado 28 de abril. Nuestro país expresó una voluntad que va mucho más allá de los partidos: frenar la involución. O hay acuerdo o hay retroceso. Aún queda tiempo”. La televisiva actriz sentencia: “No puedo estar más de acuerdo”.

En la misma línea, Ricardo Gómez, conocido por interpretar a Carlitos en la serie de RTVE “Cuéntame cómo pasó”, también considera que la falta de un acuerdo entre Unidas Podemos y el PSOE ha conllevado el fracaso de la investidura. Y el joven actor reclama: “Ponerse de acuerdo ya de una vez, hagan el favor. ¡Qué bochorno!”.

viernes, 26 de julio de 2019

Así se fraguó la “traición” al Gobierno de la IIª República Española en el exilio.

Así se fraguó esta democracia.

A principios de julio de 1974 el franquismo parecía llegar a su fin. El dictador Francisco Franco sufrió varias complicaciones que deterioraron gravemente su salud, por lo que el príncipe Juan Carlos asumía interinamente la jefatura del Estado entre el 19 de julio al 2 de septiembre de 1974. Así lo resume xaviercadalso@gmail.com:

“Miles de españoles dentro y fuera de nuestro país, empezaron a tomar conciencia de la oportunidad que se dibujaba en el horizonte de la historia. La tan anhelada República podría ser restaurada finalmente con el cambio de régimen tal y como sucedió en el abril portugués con la denominada ‘Revolución de los Claveles’ que trajo la democracia al país vecino tras una larga dictadura. Los partidos de la oposición al régimen en el exilio -principalmente PCE y PSOE- barajaban sus propios planes con el fin de encajar en el nuevo puzzle socio-político que estaba por llegar tras la hipotética muerte del dictador. El primero en mover pieza fue el Gobierno de la IIª República Española en el exilio, emitiendo el 20 de julio de 1974 un comunicado en francés, bajo el título ‘Vers la fin de l’ère franquiste’ (Hacía el final de la era franquista) y que se expresaba en los siguientes términos: ‘Sea cual sea el resultado de la grave enfermedad que sufre el Caudillo, es obvio que la era del post-franquismo ha comenzado en España. Nunca un dictador causó tanto daño a un pueblo’ Y así terminaba ‘Nosotros, los republicanos, afirmamos que no hay otro régimen legítimo que el de la Constitución Republicana de 1931 y de los Estatutos de Autonomía de Cataluña y del País Vasco, última expresión indiscutible de la soberanía nacional. Es por ello que no aceptamos ni aceptaremos un príncipe o rey que no haya sido previamente designado por el pueblo español, como resultado de una consulta electoral libre y sincera’. La declaración estaba firmada por Don José Maldonado, Presidente de la República; Fernando Valera, presidente del Gobierno, y los ministros: Julio Just, Antonio Alonso Baño, Macrino Suárez, Francisco Giral y Manuel de Rivacoba.

Posteriormente, el día 30 de julio de 1974, en el Hotel Intercontinental de París, Santiago Carrillo (PCE), Rafael Calvo Serer, vinculado a la organización católica Opus Dei y a don Juan De Borbón, presentaron la Declaración de la Junta Democrática de España, redactada por el abogado Antonio García-Trevijano. A este manifiesto se unirían el Partido del Trabajo de España (PTE), el Partido Carlista liderado por Carlos Hugo de Borbón, el Partido Socialista Popular (PSP) de Enrique Tierno Galván y Raúl Morodo, la Alianza Socialista de Andalucía, el sindicato Comisiones Obreras (CCOO), la asociación de juristas Justicia Democrática y una serie de figuras independientes, como el intelectual José Vidal Beneyto y el aristócrata José Luis de Vilallonga.

Seis días más tarde, el presidente del Gobierno en el Exilio, Fernando Valera, emitió un comunicado en el que manifestaba: ‘El Gobierno no puede permanecer silencioso ante la información difundida con insólita generosidad por los periódicos y agencias de prensa, según la cual se ha constituido en España y en el exilio una JUNTA… Ignoramos, pues, lo que haya realmente detrás de la flamante Junta Democrática… En principio, seguiremos creyendo que sólo el régimen republicano posee las virtudes intrínsecas para propiciar la vuelta a España de la democracia libre, y todo lo que se oriente por otros derroteros, ya sea en pos de una Monarquía más o menos constitucional, ya hacia un nuevo régimen totalitario de signo contrario al hoy existente, contribuirá más bien, aun sin quererlo ni proponérselo, a retrasar el advenimiento de las libertades que toda España desea’.

El día 11 de junio de 1975, el PSOE liderado por Felipe González -purgado previamente al histórico republicano Rodolfo Llopis- creaba su propia Plataforma de Convergencia Democrática, también independiente y a espaldas del Gobierno de la República Española en el Exilio. El resultado de la unión fue un rotundo fracaso, al negociar los principales partidos políticos implicados (PSOE y PCE), a espaldas de la Platajunta, con Adolfo Suárez el contenido de la reforma política llevada por éste y en el que la Monarquía se incluía dentro de la Constitución, hurtando al pueblo español la posibilidad de realizar un referéndum sobre el modelo de Estado. Los representantes del Gobierno Republicano en el exilio confiaban en que, más tempano que tarde, fuese el pueblo español quien devolviese la República a nuestro país, recuperando así su soberanía. Lo que no podían sospechar en ese momento era la alianza del régimen parapetado tras el blindaje “atado y bien atado” de la Constitución de 1978 que respondía a los intereses partitocráticos y a los de las oligarquías imperantes herederas del franquismo, incluida la Corona.

jueves, 25 de julio de 2019

76 años de peregrinaje.



Soy consciente de que vivo cada vez más cerca de mi muerte que de mi nacimiento. Éste  me llegó, hace hoy 76 años, en El Terreno (Palma de Mallorca), pero eso no me inquieta.  Lo que, en realidad, me preocupa es vivir sin comprender muchas de las contradicciones y sinsentidos de esta vida que se acerca más a un mundo caótico dominado más por las fuerzas del mal que las del bien. Tal vez habría que preguntarse qué es el bien y que es el mal o qué entendemos por el bien y por el mal.

Mi vida está condensada en 76 años de peregrinaje. Primero, llegó mi nacimiento en Mallorca, a la que conocí en los años de mi infancia; luego pasé a Ibiza, en la que crecí y viví hasta los 19; tres años más en París, y el retorno a Mallorca, en la que pasé de 1969 a 1985; y mi estancia definitiva en Madrid, hasta hoy. A lo largo de este tiempo me casé, hace cincuenta años, cohabitando con mi amada y con la que tuve tres hijos.

Por eso, celebro hoy un año más de vida y esperanza. Y cuanto más larga parece ser la primera, más encanto y expectativas tiene la segunda. Aunque sé que llegará el momento en que ni vida ni esperanza alcancen a llenar mis horizontes. Así que, mientras pueda y sea consciente de ello, seguiré cumpliendo años y disfrutando de la vida de la manera que más me llena: tocando la trompeta y escribiendo y rellenando hojas de experiencias que un día, lo sé, se agotarán. Y el momento en que ya no pueda seguir, dejaré de crear y me limitaré a vivir como buenamente pueda.

¿Cuál es, pues, mi deseo de este año? Que lo que tengo ya hecho, escrito, caminado  o acumulado en mi mochila, salga al fin a la luz y pueda ser leído y compartido por otros, sin problemas ni cortapisas de ninguna clase.