sábado, 28 de marzo de 2020

Boris Johnson: de pasota a víctima del coronavirus.




Boris Johnson, líder del Partido Conservador y primer ministro del Reino Unido, una de las personalidades más reacias a decretar el confinamiento, cayó en la trampa creada por él mismo y se ha visto arrollado por la pandemia del coronavirus. “Ahora, estoy aislado, pero seguiré liderando la respuesta del Gobierno mediante videoconferencias, mientras luchamos contra el virus. Juntos, venceremos esto”, proclamó en su cuenta de Twitter. El líder político y periodista británico puso la economía por delante de la vida y la muerte de sus conciudadanos y, al final, se ha visto contagiado por el virus. “En las últimas 24 horas, noté síntomas y he dado positivo en coronavirus”, reconoció el primer ministro británico a través de un vídeo publicado en su perfil de Twitter. Otra de las personalidades contagiadas es el ministro de Sanidad, Matt Hancock, que reveló también su situación. Y el príncipe Carlos, que también dio positivo esta semana en las pruebas.

El discurso, los gestos y las medidas del Gobierno británico ha ido variando, hasta llegar con relativo retraso a iniciativas como el confinamiento que ya han sido adoptadas previamente en otros países europeos. El 3 de marzo, cuando divulgó su plan de acción, Johnson presumió de dar la mano “continuamente”, incluso en una reciente visita a un hospital donde ya había casos confirmados de coronavirus. Dos días más tarde, tras la confirmación del primer fallecido, se limitó a decirle a la población que se lavara las manos y siguiese con su vida “como de costumbre”. El 12 de marzo elevó el tono de su discurso, al hablar de “la peor crisis de salud pública en una generación”. “Muchas más familias van a perder a sus seres queridos antes de tiempo”, señaló, en una de las frases que más le ha perseguido en estas últimas semanas. En las dos semanas posteriores, ya defendió el “distanciamiento social” e instó a la población a quedarse en casa, pero inicialmente lo hizo de forma muy leve, recomendando el aislamiento de quienes pudiesen tener síntomas o de aquellas personas que hubiesen estado en contacto con contagiados de coronavirus. Y el domingo, con los lugares públicos de nuevo llenos, Johnson defendió la actividad al aire libre como algo “crucial” para la salud física y mental de la ciudadanía. Un día más tarde, el 23 de marzo, impuso el confinamiento domiciliario y prohibió las reuniones de más de dos personas, amenazando con actuaciones de la Policía a quienes incumplan las medidas.

Sus errores y recelos por el miedo al hundimiento irreparable de la economía del Reino Unido o la subestimación del peligro al que se enfrentaba el país le han pasado una factura que no esperaba. Ahora, en este teatro político del momento, sólo falta que el presidente norteamericano, al que Boris Johnson le imita en su verborrea política, se levante un día y declare su contagio. Claro que Donald Trump ya dijo hace unos días que había dado negativo en una prueba para determinar si estaba infectado con el nuevo coronavirus y sigue “libre de síntomas” después de haber estado en contacto con una delegación del Gobierno brasileño de la que varias personas contrajeron la enfermedad. Por algo es el presidente, como Boris Johnson es primer ministro británico. Pero éste no ha negado el contagio, mientras que Trump es capaz de todo con tal de asegurar su trono. Por lo menos, el Reino Unido, que ha perdido un tiempo vital para responder a la pandemia, ha aprendido la dolorosa lección de que, a todos los efectos, dejó hace tiempo de ser una isla. Y Trump, ¿qué ha aprendido él de la crisis?

viernes, 27 de marzo de 2020

Chinos y cubanos combaten mejor la pandemia.


 Lo más paradójico es que los “enemigos” a combatir como Cuba, Rusia y China, sean los que más ayuda aportaran para combatir la pandemia.


El Despacho de Abogado W & T publica que médicos chinos, cubanos, rusos y locales logran romper por tres días consecutivos la tendencia de subida en porcentajes de infectados en Italia.  Dice dicho despacho: “Pese a que gobiernos de la derecha y fascistas pasados, pisotearan las banderas de China, Cuba y Rusia, el gobierno español no debe tener complejos y debe pedir ayuda a estos países para que manden médicos especializados en pandemias y no solo comprarle mascarillas y equipos sanitarios a China. Cuba ya ha manifestado que cualquier país que le solicite ayuda, acudirá de inmediato; asimismo, Italia pidió ayuda a Rusia y ésta ha entrado en escena, enviando 10 aviones cargados de material sanitario y médicos”.

El dilema está en saber a quién le pide ayuda EEUU. “Estamos seguros de que los cubanos acudirían a socorrer al pueblo estadounidense, dado que millones de ellos no tienen asistencia sanitaria. La situación de EEUU es muy grave. La epidemia se está propagando de una manera vertiginosa. Ya registró 50.212 infectados, 616 muertos y 333 curados. Los especialistas más optimistas calculan que llegarán a un millón de infectados. Y los halcones de la Casa Blanca deben tener piedad de los estadounidenses pobres, por lo menos dejar que se les ayude...”.

Lo más paradójico de todo, es que los “enemigos” de Occidente a combatir como Rusia y China, son los que están trayendo ayuda para combatir la pandemia del coronavirus en Europa. “Es nefasto papel de la Unión Europea (UE) en el problema de la pandemia del coranovirus. Les importa muy poco las vidas de las personas. Eso sí, se dieron mucha prisa cuando se trataba de salvar bancos. Nos preguntamos, ¿para qué queremos a la UE, si solo es un satélite de los EEUU? ¿Qué necesidad hay de traer 30.000 mil soldados, 33.000 piezas de artillería con equipamiento militar, enormes tanques Abrams ‘para probar si los puentes resisten’ en estos momentos de emergencia sanitaria?... Esto es una bajeza del capitalismo”.

“La factura -insiste Despacho de Abogado W & T- la pagamos todos. La Comisión Europea ha previsto una primera asignación de 30 000 millones de euros, dinero que sale de los fondos públicos, o sea de nuestros bolsillos para pagar la factura de transportar soldados y armamento; así mismo, este Plan de Acción prevé, además, simplificar las formalidades aduanales para las operaciones militares y los transportes de mercancías peligrosas de tipo militar. Es decir, que pueden estar trayendo armas nucleares y nadie se enterará de esto. Pero denotamos la irresponsabilidad del alto mando del ejército terrestre de EEUU, que pone en peligro la vida de sus soldados. Vienen sin protección alguna, sin mascarillas, sin guantes... y allí tienen en la foto al Ministro de Defensa Alemán, dándoles la mano a cada soldado que baja del avión, y sin ningún tipo de protección...”.

jueves, 26 de marzo de 2020

Que el rey Juan Carlos done su opaca fortuna a la sanidad pública.


Entre la avalancha de Whatsapps de todo tipo recibidos durante estos días de confinamiento, hay otro coronavirus que tiene una trascendencia inusitada y que toca de lleno al rey emérito (¿O es el rey desnudo?). Ponemos a los lectores en contexto: Se dice que el rey emérito, Juan Carlos I, tiene una fortuna opaca en el extranjero, disimulada entre empresas offshore y el rey, su hijo Felipe, en un claro intento de matar al padre para poder él sobrevivir, ha renunciado a la herencia que pudiera tocarle por parte del emérito –aunque eso no se pueda hacer en vida del testador– por aquello de lo ético y lo moral.

¿Donará Juan Carlos sus millones ahora que su hijo no los quiere? Lo ignoramos, aunque sí sabemos que el dinero le vendría muy bien a una sanidad pública, que estos días está siendo sometida a una dura prueba. El mensaje es muy claro y conciso, por lo que el emérito, a pesar de que muchas veces se ha hecho el sueco, no debería tener problemas para entenderlo a la primera: “Los ciudadanos, a través de las redes sociales, piden a la Casa Real que obligue a Juan Carlos de Borbón a donar a la sanidad pública los millones de euros recibidos de Arabia Saudí. Este dinero contribuiría a paliar la falta de material clínico y equipos sanitarios y ayudaría a frenar el coronavirus cuanto antes. Reenvíalo”. Más claro, agua.

Con el coronavirus, la gente está más concienciada que nunca.  Y la petición al rey emérito ha comenzado a hacerse viral. Recordamos que la viralización o efecto viral se usa con el significado de “propagación” que un virus tendría, un contenido que se expande como si de algo contagioso se tratara. Tal y como lo haría un virus informático, pasando de usuario a usuario, de forma que en poco tiempo mucha gente vería este contenido gracias a un efecto dominó.