sábado, 24 de abril de 2021

Monasterio revienta un debate, con provocaciones e insultos contra Pablo Iglesias.

 

Los candidatos antes del inicio del debate truncado en la Cadena Ser.

Esta es la carta enviada a Pablo Iglesias.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, así como el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska y la directora general de la Guardia Civil, María Gámez, denunciaron ayer haber recibido cartas con amenazas de muerte y cartuchos de bala en su interior. El primero de ellos acudió al debate de la Cadena SER entre cuatro de los cinco candidatos a la Comunidad de Madrid (faltó Isabel Díaz Ayuso), siendo suspendido ayer antes de lo previsto, tras varios altercados protagonizados por Rocío Monasterio, quien puso en duda las amenazas de muerte recibidas por Pablo Iglesias y se negó a condenarlas de forma rotunda. Iglesias avanzó que como se siguiese “blanqueando a la extrema derecha” se iba a marchar. A lo que Monasterio le respondió que “si es tan valiente, levántese y lárguese”. Momento en que el candidato de Unidas Podemos se levantó para abandonar el estudio.

También Àngel Gabilondo anunció su intención de retirarse del acto. “Tenemos que estar con los que han sido amenazados expresamente”, señaló el candidato socialista, tras haber considerado “un punto de inflexión” la postura de Monasterio. Por su parte, Mónica García, de Más Madrid, preguntó directamente a Monasterio si podía hacer algo digno en su vida y señaló estar de acuerdo con el señor Gabilondo. “Lo que ha pasado aquí –dijo – es de extrema gravedad. No quiero pasar un minuto más con la señora Monasterio”. Y prometió hacer “todo lo posible” para que Vox no llegue a la Puerta del Sol “de ninguna de las maneras”. Ambos apelaron a los ciudadanos para “que vayan a votar” y derroten así al “odio”.

Edmundo Bal y Ángel Gabilondo, entre tanto, insistieron a Pablo Iglesias que no se fuera, aunque tuviera razón. Tras un receso y en vista de que Iglesias no regresaba, el candidato socialista también abandonó el debate, censurando que “esto no se puede consentir”. Tras él, Mónica García, quedando sólo Bal quien rogó a ambos que permanecieran en la mesa: “Por favor, no hagáis el juego a Vox. Hemos ganado la democracia, contra el odio, con la palabra”. Con la opinión expuesta de los tres candidatos y con el murmullo de fondo de Monasterio, Barceló dio por terminado el debate: “Los tres tenéis razón. Los demócratas somos muchos más. Esto va de todo y, sobre todo, de democracia. Una democracia que nos ha costado mucho conseguir. Trabajo en una democracia. Muchísimas gracias a todos ustedes y espero que tengan otra ocasión de poder debatir”.

Por su parte, la líder de Vox también se dirigió a la periodista Ángel Barceló, no por ser la moderadora del debate sino “una activista”, ironizando incluso con que estaba “cogiendo de la manita” a Iglesias cuando trataba de evitar que se fuera. Monasterio incluso calificó a la SER de “dictadura” por no emitir sus cuñas electorales, ante lo que Barceló le recordó que no las habían sido publicitadas porque podrían constituir un delito de odio contra los mal denominados MENAS (menores extranjeros no acompañados).

viernes, 23 de abril de 2021

Montserrat Torrent nunca dejó de tocar el órgano: ‘Me han convertido en un mito’.

El órgano de bolsillo de su casa que Montserrat Torrent toca cada mañana, en silencio. Foto de Àlex García.

Montserrat Torrent, con 95 años cumplidos hace unos días –“soy cuatro días mayor que la reina Isabel” ha tocado toda su vida el órgano, pese a su sordera que la dejó incomunicada. Maricel Chavarría la entrevista en La Vanguardia y resalta “la tenacidad de esta mujer que, en los sesenta se enfrentó a una sociedad misógina o, cuanto menos, contraria a que el sexo débil ocupara ciertos lugares en las iglesias. Ella siguió adelante y construyó una carrera internacional que ha contribuido al renacer de ese instrumento a menudo asociado sólo a la liturgia o a una mística tediosa. Hoy, en el salón de su casa convive en plena armonía con la estantería, la mesa o el sofá y el órgano de bolsillo que toca sin falta cada mañana, en silencio. Su irrecuperable sordera no la priva del estudio y la interpretación. Ha culminado la grabación de su integral de Correa de Arauxo que verá la luz en breve”

Torrent lleva medio siglo impulsando la construcción de un órgano en la iglesia de Sant Felip Neri, en Barcelona. Lo diseñó personalmente junto al organero Gabriel Blancafort. “Iba con una bolsita recogiendo dinero, y si alguien me daba 500 pesetas, me moría de la emoción”, recuerda. No superó el 15% de la financiación y su proyecto quedó parado. Hasta que, en esta pandemia, se constituyó la Fundació Montserrat Torrent y se recabaron fondos que han hecho posible que el hijo de Blancafort, Albert, lo esté ahora construyendo”. Confiesa que el órgano ha sido el motor de su vida y que es extraño, sí. “Antes de nacer, yo ya era pianista pues mi madre era discípula de Granados y tocaba muy bien e instruyó a todas sus hijas [Montserrat era la sexta, de siete]. Hace unos días, se cumplieron 90 años de la proclamación de la República y 90 años de la entrada de un piano de cola en mi casa. Así que era impensable que yo pudiera tocar el órgano. Con amigos pianistas íbamos al Palau Nacional a escuchar a Suñé Sintes como algo fuera de este mundo. Volvíamos cautivados, era inabarcable. Sin embargo, al llegar la guerra civil e ir a Santa Coloma de Farners, descubrí que allí también había un órgano que estaba bien”.

Torrent tocaba Nocturnos de Chopin y sonaban terribles. Pero un día escuchó un preludio y fuga de Bach y le enamoró. “Pensé en estudiar lo justo para tocar con dignidad cuando fuera en verano, pero el profesor Paul Franck dijo que no aceptaba discípulos amateurs y me acabó enganchando. Mi madre se llevó un disgusto: “Dejas el piano que es un instrumento tan expresivo para tocar el órgano que es algo frío, ¡una máquina! Parece mentira que hayas perdido la sensibilidad”, me decía. Así que me propuse hacer del órgano un instrumento expresivo. Ha sido la lucha de mi vida. ¿Qué cuáles eran los medios para conseguirlo? Hay diversos. Respirar entre frase y frase; usar la articulación, alternar el legato y el staccato; jugar con el fraseo, con el gozo de precipitar un poco... para llegar al punto álgido y recrearse. El instrumento es demasiado solmene para permitirse una ductilidad exagerada pero sí tiene potencial para tocar expresivo. Y los jóvenes de ahora... Óscar Candendo, Juan de la Rubia, Juan Seguí... tocan así. No se puede decir que el órgano sea una máquina”.

Reconoce que su condición de mujer en un mundo de hombres ha llenado páginas de su biografía. “Fue muy difícil. Era increpada, ‘qué se ha creído esta chica, nos quiere dar lecciones de cómo tocar’. Eso, por un lado, y, por otro, el hecho de estar el órgano muy ligado a lo religioso. Era difícil abrirse paso, no lo soportaban: la anécdota más clara fue en San Lorenzo del Escorial, tocando a dos órganos el Concierto del Pare Soler. Haciendo yo el solo, hubo un individuo que golpeaba el banco y gritaba ‘¡Párate, mujer tenías que ser! Has dejado tirado a tu compañero. ¡Qué presunción es esa!’ Fue terrible. Lo tuvieron que atar y cerrar en casa bajo llave. Para mí, aquel hombre solo era un loco. En aquel momento, yo era ilusa, inocente, recibía cartas violentas y no veía que el problema era que yo era mujer. Ahora me doy cuenta. Albert Torrent me ha ayudado a verlo, escribiendo mis memorias. Son recuerdos que no son anécdotas, son historia, reflejan el criterio de una época y demuestran la mentalidad de un país cerrado”.

jueves, 22 de abril de 2021

El debate a 6, en televisión.

 

Pablo Iglesias (Unidas Podemos), Rocío Monasterio (Vox), Mónica García (Más Madrid), Isabel Díaz Ayuso (PP), Ángel Gabilondo (PSOE), y Edmundo Bal (Cs), al inicio del primer debate electoral previo a los comicios a la Asamblea de Madrid, en Telemadrid.

Juanlu Sánchez en Aldía resume el debate de los seis candidatos a Presidencia del Gobierno Madrid en el que se habló de la gestión de la pandemia, de impuestos, de paro, con algunas interrupciones, mentiras, datos falsos e insultos. Ignacio Escolar destaca también que por primera vez la izquierda no jugó a quitarse votos sino a sumarlos. “Cada uno a su manera y entre los suyos, creo que lograron el objetivo que buscaban: movilizar al voto de izquierda de Madrid”. Y repasa los candidatos que intervinieron en el debate:

Ayuso (PP) jugó un papel extraño, intentó reprimir su lado más faltón sin conseguirlo y no supo dar el perfil de gestora. Falló en el debate técnico, acorralada por los datos oficiales de la pandemia. Tuvo la habilidad de 'esconderse' para que Vox y Ciudadanos se pelearan por ella y entraran a los trapos de la izquierda. Sobrevivió y con eso le valía.

Ángel Gabilondo (PSOE) fue irregular pero contundente en lo social. Marcó distancias explícitamente con Pedro Sánchez (“Yo no soy Sánchez, soy Gabilondo”), seguro que, con su permiso, intentará rascar votos en Ciudadanos. Pero destacó su mano tendida a Podemos: “Pablo, tenemos 12 días para ganar las elecciones”.

Mónica García (Más Madrid) lleva años manejando los asuntos que se tocaron en el debate y se notó, buscando siempre la discusión programática con Ayuso. Aprovechó bien el debate para darse más a conocer y para remarcar su identidad de médica y madre.

Pablo Iglesias (Unidas Podemos) echó mano de su perfil más sereno, el de los debates electorales, intentando no caer en las provocaciones de Vox y eligiendo bien cuándo entraba en el cuerpo a cuerpo. Arriesgó con preguntas para pillar a Ayuso y le faltó la emoción de otras noches. Pero la recuperó en el minuto final.

Edmundo Bal (Cs) se manejó con soltura, pero sin peso, intentando diferenciarse de Vox y contener la fuga de votos al PSOE. Lo que le pase a Ciudadanos no será culpa de Edmundo Bal. Y Rocío Monasterio (Vox) pareció una comercial de empresas de alarmas de seguridad, de esas que primero te meten el miedo en el cuerpo y luego te captan como cliente. Fue xenófoba, sensacionalista y utilizó insultos de todo tipo.

Diariocrítico escribe la contracrónica del debate: el ofrecimiento sorpresa de Gabilondo a Iglesias y las peleas de Monasterio y Bal. Teresa Aísa recuerda que Ayuso no convenció en un debate áspero con demasiada política nacional y los muertos de la covid sobre la mesa. El Confidencial resume que, tras más de 120 minutos de un debate, hubo fricciones y mensajes sin filo entre PSOE y Podemos, y mucho ataque a Díaz Ayuso. Paloma Esteban, señala que “el debate transcurrió entre ataques y zascas, y hubo varios momentos tensos. Ayuso e Iglesias protagonizan los principales, Gabilondo tuvo momentos y Monasterio no se cortó”. Público, en su encuesta sobre el debate da como vencedor a Pablo Iglesias, con un 46%, seguido de Isabel Díaz Ayuso, con un 23%. Asegura que la izquierda se presenta unida en el debate a seis mientras Vox y Cs compiten por un lugar junto a Díaz Ayuso. Y ElPlural.com señala que Gabilondo, García e Iglesias arrinconan a Ayuso ante la realidad del coronavirus en Madrid y que la izquierda saca partido a su unión y sale reforzada del debate ante una Isabel Díaz Ayuso demasiado sola y aislada por parte de Vox y Ciudadanos.

SigmaDos da por ganadora a Isabel Díaz Ayuso, seguida de Mónica García.