sábado, 24 de septiembre de 2022

Vox rompe con Olona y dice que es “el fin del camino” para ella.

 

El 29 de julio Macarena Olona dejó Vox y el mundo de la política, poco después de jurar su cargo como diputada de la formación en el Parlamento andaluz. Casi dos meses más tarde, la formación de extrema derecha perdió la paciencia con la díscola Macarena y le cerró definitivamente la puerta. El portavoz de la ultraderecha en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros, fue tajante al asegurar que “este es el fin del camino” para Olona dentro de su formación. Es la reacción de los de Abascal a una entrevista publicada el jueves en el diario ABC en la que la excandidata de Vox a la Junta de Andalucía aseguraba que la habían colocado como “candidata paracaidista” para el 19J, que había “falta de democracia” en el partido y que, aún así, se reuniría con Abascal para volver a “caminar juntos”. 

De hecho, pidió una reunión con Santiago Abascal para tratar el asunto. Pero la relación entre Olona y Vox parece haber llegado definitivamente a su fin. Por lo menos así lo ha confirmado Iván Espinosa de los Monteros. Pese a mostrarse “reacio” a hablar de “asuntos de sentimientos y de prensa rosa”, el portavoz de Vox en el Congreso confirmó el fin de la relación entre ella y su partido político. “Este es el fin del camino, le deseamos lo mejor en lo político y nos tendrá siempre a su disposición en lo personal”, remarcó ante las preguntas de los medios de comunicación.

Espinosa de los Monteros zanjó la polémica y descartó que la exdiputada vuelva a ocupar un puesto de relevancia en el partido “a la vista del daño que se está haciendo a la formación a través de ella”. Al ser preguntado sobre si, finalmente, habría o no una reunión con Abascal como había pedido la exdiputada, rechazó responder y se limitó a defender la postura de Vox en el Congreso sobre el asunto del día.

David Torres, en su artículo en Público de ayer titulado “Dale a tu cuerpo alegría y cosa buena” declaraba: “No es que a Macarena le faltara pasión cuando se empadronó en Salobreña gracias a que pasó allí un fin de semana. Le faltaba todo lo demás, especialmente un programa político, aunque todo el mundo sabe que el programa político de Vox es la receta del calimocho y el menú de Casa Pepe. Pero pasión no, de ninguna manera, así que Macarena se amartilló un clavel en el moño, alzó los brazos y se puso a bailar sevillanas como si quisiera amortizar las lecciones… El batacazo de Vox en los comicios fue espectacular, tanto que Macarena decidió en primer lugar retirarse de la política y en segundo lugar de la retirada. Puesto que, en estricta lógica, dos negaciones constituyen una afirmación, estaba claro que no podía ser más consecuente, igual que esta semana cuando anunciaba a bombo y platillo que ella no se había ido de Vox y al día siguiente Vox le pegaba la patada. Fue una expulsión muy bonita, muy emotiva, en la que Iván Espinosa de los Monteros explicó que la mandaban a la mierda, sí, pero que ahí los tenía a todos para asuntos personales, para hacer terapia en grupo, cocinar empanadas o bailar flamenco. En fin, para cualquier cosa excepto para la política”.

viernes, 23 de septiembre de 2022

Miedo a Putin

 

Vladímir Putin, durante su discurso el pasado miércoles

“Putin consigue lo que quería: sus amenazas nos dan miedo” -confiesa Juanlu Sánchez en Aldia@eldiario.es-. Y ese ‘nos’ incluye no solo al común de los mortales, sino a líderes mundiales como Joe Biden, que advierte de que una guerra nuclear no la puede ganar nadie, o a presidentes europeos como Pedro Sánchez que avisa de que un Putin débil es un Putin peligroso, y sobre todo incluye también a muchos rusos que están intentando ya salir del país. El anuncio de que al menos 300.000 hombres serán movilizados para engrosar las listas del Ejército ha provocado que se agoten los billetes de avión para salir de Rusia hacia países donde se puede volar sin visado, como Turquía o Azerbaiyán.

“De entre toda la gente que tiene miedo (porque seguro que también tienen miedo), hay algunos que lo desafían y se han plantado en las calles rusas para protestar. “Yo no voy a morir por Putin”, grita un hombre en un vídeo. Hay ya más de mil detenidos. Putin busca soldados también en la cárcel. Y logra acceder a mercenarios captados en prisiones rusas, que aseguran que lucharán en el frente a cambio de indultos.

“¿Qué está haciendo Putin? ‘Esto no es un farol”. El análisis desgrana algunas claves de su estrategia”.


jueves, 22 de septiembre de 2022

También Lorenzo Brown es español, español, español…

Lorenzo Brown, una de las estrellas de la selección española de baloncesto que acaba de conquistar el Eurobasket, ha pasado de ser un mercenario a sueldo a convertirse en héroe involuntario. Lorenzo sabe más bien poco de España. E ignoramos si le gusta la tortilla de patatas española porque hasta hace muy poco, la vinculación de Brown con España ha sido única y exclusivamente una camiseta y su correspondiente escudo.

Lorenzo Brown, jugador procedente de Georgia (EEUU), podría haber vestido la camiseta verde de Lituania, la azul de Francia o la blanca de Alemania. Pero se quedó con la roja de España. Y no fue el amor a la patria lo que le hizo defender nuestros colores, tampoco un ancestro perdido en su árbol genealógico. Lo de Brown con nuestro país no fue por su juego ni por su afición sino por la pasta. Sobre todo, cuando Scariolo, técnico de la selección, coincidió con él en 2018 cuando este dirigía los Toronto Raptors. Las lesiones de Ricky Rubio y Carlos Alocén, y la renuncia de Sergio Rodríguez, le hicieron pensar en él como director de orquesta. Necesitaba un base que le ofreciera un rendimiento inmediato y fortaleza física, un perfil de jugador capaz de fajarse en defensa sin renunciar a un buen porcentaje anotador.

Fue entonces cuando se puso en marcha una nacionalización exprés que enrareció la previa del campeonato.  El 5 de julio, el BOE confirmaba el trámite “en atención a circunstancias excepcionales” por “carta de naturaleza”.  Y sólo entonces Lorenzo juraba la Constitución española desde Houston y ya le era posible proferir ese grito tan nuestro y tan plagado de matices: “Yo soy español, español, español...”.

Rudy Fernández, el alero mallorquín del Real Madrid le dio una bienvenida tirando fría. “Si (Lorenzo Brown) -dijo- está, hay que intentar ayudarlo el máximo posible porque al final él también nos ayudará a competir. Pero hay muchos jugadores españoles que se han ganado estar en esa plaza (base-escolta de la selección) y al final, quizás no tendrán el reconocimiento que se merecen al haber fichado a ese jugador”. En cambio, él no se quejó del trato recibido. “Aquí soy un simple americano -dijo al poco de llegar-. Estos chicos hablan español y yo lo estoy aprendiendo cada día. Es impresionante cómo me han tratado. Lo que ocurre fuera no me importa, sólo lo que piensan estos chicos. Ellos me quieren y yo les quiero”.

Y, en cuestión de meses, pasó de ser un mercenario a sueldo a convertirse en héroe involuntario. Es probable, de hecho, que para muchos siga siendo ambas cosas. “Ganar el oro era mi primer objetivo. He tenido que aguantar muchas críticas, había una barrera de lenguaje o una de país, no sabía muy bien qué estaba pasando, pero al fin y al cabo hablamos el mismo idioma en la pista. No importa el color ni de dónde eres, somos hermanos”, vino a decir ya como campeón del Eurobasket. Quizás Lorenzo termine por comprarse un adosado en Albacete. O quizás regrese a su Georgia natal y España, con el tiempo, sólo sea un recuerdo del pasado. Por el momento ha aprendido a jugar a La Pocha. Dicen que no se le da mal. Ya es algo.