sábado, 25 de marzo de 2023

‘The Guardian’ opina sobre la moción de censura de Vox.

El diario británico  ''The Guadian' publica un artículo en el que se hace eco de las sesiones en el Congreso de los Diputados en las que Vox postuló al economista y exdirigente del Partido Comunista Español (PCE), Ramón Tamames, como candidato a la presidencia. El rotativo británico asegura que el Gobierno de coalición “supera cómodamente” un voto de censura como tal. Y puntualiza que es un intento de tumbar al Ejecutivo actual que “nunca atraería el apoyo de otros partidos”. “Vox esperaba capitalizar la ira pública por la legislación fallida sobre delitos sexuales del gobierno”, señala, en referencia a los efectos indeseados que ha generado la aplicación de la ley del ‘solo sí es sí’.

En la misma medida, ‘The Guardian’ también pone de relieve que el principal partido de la oposición, el Partido Popular, y en particular, su principal dirigente, Alberto Núñez Feijóo, destacó por su atronador silencio, debido a que no participó ni se pronunció en los dos días que duró la moción. “Feijóo decidió abstenerse antes que ser visto como simpatizante de Vox”.

Al intentar encontrar la motivación del partido de Santiago Abascal para querer potenciar esta segunda moción de censura contra Sánchez, el medio británico subraya que esperaba “un aumento en las encuestas, después de que las recientes sugirieran que estaba perdiendo el impulso que lo llevó al Parlamento hace cuatro años”.  Pese a que las críticas hacia la moción por parte de la mayor parte de los grupos políticos nacionales confluyeron en que todo se trató de un “espectáculo”, “esperpento” o “circo” político, los de Santiago Abascal no dejaron de aplaudir, incluso después de la votación, a Tamames. “¡Viva la moción, viva don Ramón!”, pronunciaron al unísono todos los diputados Vox justo cuando se tomaron la foto de familia en el seno del Congreso.

Minutos después, y en conversaciones con los medios de comunicación en los pasillos de la Cámara Baja, Abascal dijo sentirse “orgulloso y satisfecho” por lo que su partido había conseguido. “Hemos cumplido con nuestra misión y deber. Los españoles juzgarán”, pronosticó, aludiendo así a las próximas elecciones del 28 de mayo. En estos términos defendió que, gracias a su iniciativa, retrató al “peor Gobierno de la historia frente a los peores aliados”.

En otro orden de ideas, una de las anécdotas que también dejará huella a esta moción de censura es la decisión tomada por Tamames de publicar un libro de su discurso horas después de presentarse en Las Cortes. “Por una España de todos” es un tomo de más de 80 páginas y que se vende a un precio asequible. En la contra, aunque con unos términos similares, se han pronunciado los 'populares'. El pasado jueves, desde Bruselas y al término de la cumbre EPP, Feijóo valoró la moción de censura como “un esperpento” y “una pérdida de tiempo para los españoles”. Y justificó su ausencia, defendiendo que se opone a formar parte del “infantilismo” político: “Yo ofrezco una España normal, una política para adultos para un país para adultos”, aseveró.


viernes, 24 de marzo de 2023

Ian Gibson, el irlandés que relató las vidas de Lorca, Dalí, Buñuel y Machado, y ahora cuenta la suya.

 

El hispanista Ian Gibson fotografiado en su casa de Lavapies, en Madrid, el pasado mes de diciembre, por Olmo Calvo.

 “Un carmen en Granada” es un magnífico relato vital de uno de los grandes biógrafos de la cultura española. Se trata de unas memorias donde narra el hispanista publica sus orígenes en una familia muy religiosa, su fascinación por España y anécdotas de sus investigaciones. Nació en Dublín, en 1939l, y es un tipo simpático y afable, de mirada inquieta tras sus gafas, curiosidad infinita y una gran pasión por España, un país que define como “el más complejo de todo Occidente”. A punto de cumplir 84 años, Ian Gibson observa la vida y los pájaros es muy aficionado a la ornitología— desde un quinto piso, en el corazón del barrio madrileño de Lavapiés, donde reside desde hace 14 años.

Tras dedicarse durante más de medio siglo a investigar y escribir sobre aquellas personalidades de la cultura española, Gibson ha creído llegado el momento de convertirse en protagonista de estas magníficas memorias que evocan un mundo y unos personajes que parecen extraídos de algún relato de James Joyce. En sus páginas, describe con inusitada sinceridad la vida de una familia irlandesa de clase media y no duda en narrar sus tempranas dificultades. Este profesor de francés y español, que llegó a Granada en los años sesenta para estudiar las obras literarias de juventud de Federico García Lorca, quedó ya atrapado para siempre en los misterios de la vida y muerte del poeta español más universal.

“La historia de España —avanza Gibson a Miguel Ángel Villena, en ElDiaario.es— es muy conflictiva, marcada por muchas guerras y dictaduras y no resulta fácil de abordar. Por otra parte, escribir una buena biografía cuesta mucho dinero y requiere de unos grandes anticipos de las editoriales o de subvenciones. Mi biografía de Dalí costó una fortuna, tuve que viajar mucho y me ocupó durante 10 años. Hay que considerar también que un historiador no tiene por qué ser un buen biógrafo porque debe ser a la vez un autor con un estilo ágil y ameno”. Como conclusión de estas distintas actitudes ante el género biográfico, según los países, Gibson recuerda una frase que le dijo el escritor Antonio Muñoz Molina: “Pocos españoles, por no decir ninguno, se ocuparían durante varios años en estudiar la vida de otro”.

En “Un carmen en Granada”, Gibson narra sus orígenes en una familia metodista y puritana, su gran necesidad de amor y atención, sus celos hacia su hermana pequeña a la que intentó matar, su rebeldía de adolescente entre una madre amargada y un padre tímido y acomplejado. Y cierra el prólogo de sus memorias con una confesión reveladora del papel de España en su vida y en su obra. “He tratado de relatar con honestidad cómo fueron mi niñez y adolescencia (…) sin ocultar mi lado atormentado y cobarde. Lado que España, su luz, sus gentes y sus culturas, así como mi apasionante quehacer como biógrafo, me han ayudado sin duda alguna a sobrellevar algo mejor”.

La mayoría de sus libros fueron escritos en español. El Gobierno socialista le otorgó la nacionalidad española en 1984, recibiendo premios tan relevantes como las medallas de Andalucía y de Bellas Artes. Y sus memorias, que abarcan hasta la llegada de la democracia, han supuesto de alguna manera un desahogo vital porque tenía que 'vomitar' algunos recuerdos y ya lo ha hecho.

jueves, 23 de marzo de 2023

Sumar ceros a la izquierda.

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, en un acto de Sumar.

El pasado martes, David Torres nos sorprendía en Publico con este titular en el que nos recordaba cómo, días atrás, Alberto Garzón advertía que “Sumar no es ni debe ser una suma de partidos, sino un instrumento popular donde los partidos debemos contribuir con humildad y con nuestro propio bagaje”. (…)

“En el momento de lanzar la plataforma Sumar, hace cosa de un año, Yolanda Díaz aseguraba que se trataba de un proyecto que pretendía ‘organizar la esperanza para que un nuevo país se abra paso’. Entonces daba la impresión de que se refería a España: ahora ya no hay duda de que estaba hablando del periódico. Reclamar la unidad de las izquierdas al mismo tiempo que se rechaza un acuerdo para acudir a las elecciones generales con Podemos e IU puede sonar contradictorio, sí, pero se trata de la vieja receta de la izquierda española para abrirse las tripas en canal en un vistoso harakiri y que luego el PSOE remate la faena con una decapitación en vivo. Conviene no olvidar que el sepukku, el suicidio ritual de los samurais, no está completo hasta que la cabeza ruede por el suelo. Felipe González acabó con una cara de japonés que no podía con ella y a Pedro Sánchez cada vez se le afilan más los párpados.

Torres nos recordó que a la ministra de Trabajo se le atribuyen algunos de los logros más importantes en avances sociales, olvidando que la primera gran subida del sueldo mínimo, de 736 a 900 euros, fue fruto de un acuerdo entre PSOE y Podemos, firmado en 2019. Aparte del desastre electoral que amamantó en Andalucía y de su mutis por el foro al abandonar a Irene Montero e Ione Belarra en el debate sobre la Ley del sólo sí es sí, también suele olvidarse que fue Pablo Iglesias quien incluyó a Yolanda Díaz en el gobierno de coalición, a pesar de la oposición frontal de IU, y que Iglesias la designó sucesora en el momento de abandonar el cargo de vicepresidente. Más clamoroso fue el olvido de la propia Díaz cuando proclamó que en la democracia española florecieron cuatro grandes proyectos de país: el de Suárez, el de González, el de Aznar y el de Zapatero. No está muy claro por qué no mencionó el de Sánchez, quizá por modestia, quizá por no darle ni un sorbo de agua a Podemos, quizá porque se trata de lo más parecido a un gobierno de izquierdas que ha habido en España en un siglo.

“En su paciente labor de atribuirse todos los éxitos arrinconando a sus colegas podemitas, este fin de semana en Sevilla llegó al extremo de calcar palabra por palabra un discurso que Pablo Iglesias pronunció en el Reina Sofía cuatro años atrás. Habla de sumar tradiciones diferentes, de aspirar a cambiar el país, de la obligación de caminar juntos cuando se coincide en el 90% del programa político. Para ser Iglesias, sólo le faltaba ponerse barba postiza, como en la famosa secuencia de La vida de Brian, porque la coleta ya la llevaba. Lo malo es que la izquierda y La vida de Brian siempre repiten la diáspora de los partidos rebeldes en el circo romano y que la secuencia de las barbas concluye con una lapidación en toda regla. Entre Errejón y Díaz, menudo ojo tiene Pablo Iglesias para elegir apóstoles”.