sábado, 23 de abril de 2022

Música funcional: así puede mejorar tu cerebro.

 


Darío Pescador, editor y director de la revista “Quo” y autor del libro “Tu mejor yo”, publicado por Oberon, escribió este artículo publicado en ElDiario.es.

 “¿Cuál es la banda sonora de tu vida? ¿Con qué melodías has reído y bailado, con cuáles has llorado amargamente y qué canción sonaba mientras te enamorabas? Aunque no supiéramos cómo funciona, es indudable que la música es una experiencia emocional, además de sensorial y que activa nuestro cerebro de muchas formas diferentes. La música es capaz de mejorar nuestro estado de ánimo. Un estudio descubrió que las personas que escuchaban música pop alegre durante dos semanas se sentían más felices. Sin embargo, el efecto no funcionaba con quienes escuchaban sinfonías tristes de Stravinsky. Incluso la música triste puede producir sensaciones de bienestar y consuelo para la mayoría de otras personas, según comprobó otro estudio en el Reino Unido y Finlandia, pero algunas personas reaccionaron sintiendo aún más dolor.

 “No solo se trata de animarse con la música. Los estudios han comprobado que escuchar música tiene efectos directos sobre nuestro organismo, entre otros, reducir la tensión arterial, reducir el estrés y aliviar el dolor. Un estudio que reunía datos de 73 ensayos diferentes reveló que las personas que escucharon música antes, durante o después de la cirugía experimentaron menos dolor y ansiedad, en comparación con los pacientes que no escucharon música. Además, también disminuía la necesidad de analgésicos. Curiosamente, funcionaba mejor cuando los pacientes elegían su propia música.

“Quienes hacen deporte saben que ciertos tipos de temas hacen que aumente el rendimiento deportivo ya que hace que se note menos la fatiga. Este efecto está seguramente en el origen de las canciones tradicionales de los trabajadores del campo o los remeros en los barcos de pesca. Lo mismo ocurre cuando te pones los auriculares para salir a correr y terminas siguiendo el ritmo de la canción. La música rítmica puede aumentar el rendimiento deportivo. Pero ¿te puede ayudar a estudiar para un examen?

“El cerebro es sensible al ritmo, y no sólo para salir a correr. Desde hace tiempo, se utilizan metrónomos o canciones para tratar la tartamudez.  La música puede influir en nuestras ondas cerebrales. A partir de la invención del electroencefalograma, se descubrió que millones de corrientes eléctricas del cerebro tenían una especie de frecuencia común, como un coro. Diferentes frecuencias correspondían a diferentes estados: gamma: concentración; beta: ansiedad dominante, actividad, atención externa; alfa: relajación, atención pasiva; theta: relajación profunda, atención interna. Más interesante aún es el descubrimiento de que las ondas cerebrales se sincronizan de forma natural con el ritmo de los estímulos externos, como las luces parpadeantes, el habla, el tacto o, claro, la música. A esto se le llama sincronización de ondas cerebrales (neural entrainment).

“Las frecuencias de las ondas cerebrales son muy bajas como para poder escucharlas como un solo tono (entre 0,5 y 35 Hz), pero sí se puede conseguir mediante tonos intermitentes, o combinando tonos audibles ligeramente diferentes que juntos generan pulsaciones a la frecuencia deseada, los famosos tonos binaurales. Se ha comprobado experimentalmente que estos tonos inducen cambios en las ondas cerebrales. La sincronización auditiva se está empleando para tratar a pacientes con Parkinson y niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TADH). En personas sanas se ha observado que los tonos binaurales a frecuencias beta mejoran la memoria. En otro estudio, al reproducir tonos en frecuencias theta a los sujetos mientras dormían, aumentó la duración de esa fase del sueño”.

viernes, 22 de abril de 2022

Espionaje ideológico.

 

El móvil del expresidente del Parlament de Catalunya fue espiado por Pegasus vía WhatsApp.

El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán.,entre el diputado al Parlamento Europeo de Vox, Hermann Tertsch, y el vicepresidente de Acción Política y eurodiputado de Vox, Jorge Buxadé.

¿Qué pasaría si se descubriera que los 60 políticos de izquierdas más importantes de España han sido pirateados? ¿O que fueran 60 políticos del PP o de Vox? ¿O que los servicios secretos hubiesen leído sus mensajes, visto las fotos que se mandan, interceptando sus correos electrónicos? Algo de esto parecer haber pasado en este país. Lo que ocurre es que las víctimas del espionaje no tienen en común ser de derechas o de izquierdas, sino ser independentistas catalanes.

Según una investigación de El País y The Guardian, en julio del 2020, el móvil de Roger Torrent, a la sazón, presidente del Parlament de Catalunya, fue espiado por Pegasus vía WhatsApp, siendo atacado en 2019 con Pegasus, un programa espía desarrollado por la compañía israelí NSO que solo pueden comprar Gobiernos y fuerzas y cuerpo de seguridad para combatir el crimen y el terrorismo. La noticia acaba de hacerse pública saltando por los aires. Inmediatmente, la ministra de Defensa, Margarita Robles se escudó en la ley para evitar responder si el CNI espió con dicho programa a los independentistas. Afirmó que se darían explicaciones “transparentes” cuando se convoque la Comisión de Secretos Oficiales en el Congreso. E insistió en que sus actuaciones, y las de los servicios de inteligencia, se han ajustado a la legalidad vigente.

El escándalo Pegasus regresó al epicentro mediático tras la reciente investigación revelada por la revista The New Yorker, que detalla cómo decenas de políticos, abogados y activistas catalanes, así como sus familiares, habrían sido víctimas de ciberespionaje masivo entre 2019 y 2020. Inmediatamente, Carles Puigdemont y Oriol Junqueras anunciaron en la Eurocámara que emprenderían querellas individuales y colectivas en España. Y pusieron todo el peso sobre la implicación del “Estado español”. Todo ello coincidiendo con la puesta en marcha en el Parlamento Europeo de un comité especial que investigará esta praxis ilegal dentro de la UE así como sus contradicciones con las legislaciones europeas. Y señalaron especialmente a los Gobiernos de dos países: la Hungría de Víktor Orbán y la Polonia de Mateusz Morawiecki, los dos países que acumulan años vulnerando la separación de poderes y los derechos fundamentales.

ERC sospecha, obviamente, que detrás de esta operación están (al menos) los servicios de inteligencia españoles o alguna cloaca que aún desconocemos. Los socios parlamentarios del Gobierno exigen explicaciones a Moncloa. Un asunto asunto que puede hacer peligrar que salgan adelante algunas leyes que necesitan esos apoyos en el Congreso.

Torrent: "En España se practica el espionaje político contra adversarios políticos"



jueves, 21 de abril de 2022

El adiós a las mascarillas... O todavía no.

 

Ya se puede ir sin mascarilla al cine, al supermercado, a clase, a la tienda de ropa, al bar... Ir sin ella al trabajo ya depende de las normas de la empresa. Y también hay que llevarla encima cuando se viaja en bus, en metro o en taxi. Pero no podemos negar este momento simbólico. Aunque sea una despedida incompleta, estamos diciendo adiós a la mascarilla 700 días después de estar sujetos a ella y no poder mostrar ni la sonrisa ni la tristeza que nos ha embargado durante este tiempo.

Claro que no cabe olvidarse del virus: ya no existe la tasa de incidencia diaria, pero sí sabemos que, en la última semana, se han registrado 455 muertes por culpa de la Covid-19. Son muchas personas. Y la Policía sigue buscando al responsable de otra estafa al Ayuntamiento de Madrid, tras haber descubierto que el Consistorio comprase un millón de tapabocas a un señor llamado Philippe Haim Solomon. Una identidad que resultó ser falsa.

Pero, repito, al fin llegó la liberta de ir por la calle después de más de dos años, siendo obligatoria en todos los espacios interiores. Una medida, que entró ayer en vigor, al modificar el Ministerio de Sanidad el sistema de vigilancia del coronavirus, y pese a la subida de la incidencia acumulada, que sobrepasa la barrera de los 500 casos entre los mayores de 60 años.

La decisión tomada por algunos comercios o supermercados como Mercadona, en donde el uso de las mascarillas será voluntario para sus trabajadores, y recomendado para “personas sensibles” al coronavirus, una medida contrasta con la de otras cadenas, como es el caso de Carrefour. La cadena francesa explica que en todos sus centros de trabajo se mantiene por ahora el uso de las mascarillas, y que “en función de la evolución de la pandemia se tomarán nuevas medidas”. Eroski, por su parte, obligó el martes a sus trabajadores a llevar el cubrebocas, para tener cierto margen para “leer el Real Decreto, analizarlo, y tomar después la decisión”. El Corte Inglés acordó que sus empleados deberían seguir utilizando la mascarilla cuando atiendan a un cliente con proximidad física -como puede ser en pruebas de maquillaje-, pero también si el cliente al que atiende el empleado sí la lleva. Además, es obligatoria en la atención de mesas y barras en hostelería, platos preparados y pastelería, así como en el mostrador de frescos.

El balance total registrado desde el inicio de la pandemia se eleva a 11.736.893 contagios y 103.721 fallecidos totales. La incidencia acumulada sobrepasa los 500 casos y es aún más elevada en varias comunidades como en Navarra (1.059), Galicia (1.049), Asturias (977), Castilla y León (904), Extremadura (638), Canarias (630), La Rioja (628), Cantabria (612) y País Vasco (602). Además, también superan la media nacional Baleares, Murcia y Ceuta. Solo se encuentran por debajo de los 300 casos Andalucía y Madrid.