Irene Lebrusán, socióloga: “Siempre hablamos del gasto, pero no de lo que aportan las personas tras la jubilación”.
Profesora en la
Universidad Autónoma de Madrid e investigadora del CENIE, Irene Lebrusán destaca
en una entrevista con Laura Olias en ElDiaro.es que “en el tema del
envejecimiento, hemos asumido muchos marcos como ciertos pero no cuentan toda
la verdad”. La doctora en Sociología, llama la atención sobre las “trampas” en
algunos debates, como aquellos que sólo ponen en la diana el gasto en
pensiones, pero ignoran o invisibilizan otras muchas realidades, como lo que
aportan las personas mayores —principalmente las mujeres— en cuidados no
remunerados.
Lebrusán ha estudiado el
envejecimiento y la vivienda, y responde sobre algunos de los debates más
recurrentes acerca de los retos económicos de una población más envejecida.
Como el aumento de gasto —sobre todo en pensiones, pero también en dependencia
y cuidados— y la sostenibilidad de esta situación con una pirámide poblacional
con menos jóvenes. España está ante “el mayor logro que puede conseguir
cualquier sociedad”, destaca la investigadora, como uno de los países del mundo
con más esperanza de vida al nacer, de 84 años, solo por detrás de Suiza y
Japón, según la OCDE. “Y, en un contexto en el que deberíamos estar muy
orgullosos, lo que se destaca siempre es lo negativo. Para mí la pregunta es
cómo puede ser que, en ese marco, estemos únicamente pensando en cuestiones tan
negativas y con números que muchas veces son falsos”.
La socióloga también
advierte que se suele abogar que las personas mayores alarguen sus carreras
laborales, “que se trabaje durante más años”, pero no se analizan las empresas
para este colectivo. “Ni tampoco se cuestiona a las empresas —muchas de ellas
multinacionales— que despiden de manera masiva a trabajadores de edades
avanzadas, expulsándoles al paro en un momento en el que es muy complejo que
vuelvan a reengancharse al mercado laboral”.
España está ante “el
mayor logro que puede conseguir cualquier sociedad”, destaca la investigadora,
como uno de los países del mundo con más esperanza de vida al nacer, de 84
años, solo por detrás de Suiza y Japón, según la OCDE. “Y en un contexto en el
que deberíamos estar muy orgullosos y dando palmas, porque sobreviven más
personas a todas las edades, porque incluso personas con enfermedades tienen
mayor calidad de vida y viven más años, lo que se destaca siempre es lo
negativo. Para mí la pregunta es cómo puede ser que. en ese marco. estemos
únicamente pensando en cuestiones tan negativas y con números que muchas veces
son falsos”, añade. O, como poco, tramposos.
“Si no cambiamos esas
ideas, acabamos cayendo también en autoedadismo. Es decir, nos saboteamos, nos
acabamos limitando a nosotros mismos porque tendemos a asumir que no podemos
hacer cosas con determinadas edades. Y, así, nos encontramos con las crisis de
los 40, los 50... Esas ideas de: como tengo 50 años ya no puedo, por ejemplo,
ponerme a estudiar piano. Bueno, pues a lo mejor no acabas siendo un pianista
profesional, pero quién dice que no puedes ponerte a estudiar piano a los 50
años”, explica la socióloga. “Ese autoedadismo nos impide desarrollar todo
nuestro potencial”, remata.

