jueves, 23 de julio de 2026

¡Los borbones a sus órdenes, mi general!

 

Nieves Concostrina vuelve a escribir en Público sobre Borbolandia un nuevo capítulo en el que, “por mucho que se les seque la boca a algunos seudoprogresistas uniendo el apellido Borbón a la sagrada palabra democracia, no conseguirán engañarnos. Podrán repetir mil veces la mentira, pero no la convertirán por ello en verdad. Los borbones apoyaron al asesino Francisco Franco, reventaron de alegría el 18 de julio, se referían al sangriento golpe de Estado como ‘nuestra cruzada, estuvieron de acuerdo con el criminal Emilio Mola cuando, al día siguiente del golpe, leyó en Pamplona su célebre bando de guerra: ‘El restablecimiento del principio de autoridad exige inexcusablemente que los castigos sean ejemplares, por la seriedad con que se impondrán y la rapidez con que se llevarán a cabo, sin titubeos ni vacilaciones”...

“Y, por no hablar en abstracto de ‘los Borbones’, señalemos nombres y parentesco: con el golpe de Estado y la represión que trajo, con los miles de fusilados, con la pérdida de derechos y libertades… con todo ello estuvieron de acuerdo el bisabuelo y el abuelo de Felipe VI. Y al igual que Alfonso XIII y Juan de Borbón se pusieron a las órdenes del dictador Franco, también se puso a su servicio y bajo su obediencia el convicto Juan Carlos, el padre del actual rey. ¿Por qué debería creer que Felipe VI es distinto a ellos? En unas fechas como estas, cuando se recuerda la carnicería que trajeron a este país unos sublevados, hay que decir alto y claro que Felipe VI es uno de los suyos, no de los nuestros; no de los demócratas. Un rey espurio, procedente de una dinastía golpista y cuya actitud falsamente demócrata es eso, una farsa que se ve obligado a representar para mantener sus privilegios”...

“Hace 90 años que estaban emocionados con la sublevación, y que no dejaron de aplaudir las acciones y los crímenes rebeldes cada uno de los mil días de horror que duró la guerra; hace 90 años que se levantaban cada mañana con la ilusión de conocer los triunfos de los golpistas contra la democracia y los avances hacia el fascismo; hace casi 90 años que a los borbones les trajo sin cuidado los cientos de cadáveres con los que fueron rellenando la fosa de Pico Reja en Sevilla, las minas extremeñas y los pozos de Gran Canaria, a donde arrojaban a los fusilados para que se amontonaran o, en el caso canario, empujándolos vivos para que agonizaran en el fondo. (…) Hace 90 años que los malditos borbones solo tenían un objetivo: volver. Cayera quien cayera. Y si la vuelta la facilitaban unos militares criminales dispuestos a fusilar a todo el que no pensara como ellos, bienvenido fuera”. (...)

“Así que… no, que Felipe no tenga la desfachatez de pronunciar estos días la palabra democracia. Toda su familia, incluido él, ha estado contra ella. Él solo se ha adaptado a su irremediable circunstancia, y solo porque los franquistas dejaron perfectamente organizada la transición. Felipe no estaría aquí si los españoles hubieran podido elegir. Qué cuajo hay que tener para vivir donde no te quieren y a costa de los que no te quieren. Ni siquiera la familia republicana de su mujer ha contribuido al blanqueo de una institución manchada por el absolutismo, la corrupción y, desde hace 90 años para acá, el crimen. Al contrario, la familia plebeya ha acabado empercudida. Qué triste paradoja que Francisco Rocasolano luchara por aquella democracia, por aquella República legítima y ganada en las urnas, y que su nieta haya preferido olvidarlo en cuanto pisó moqueta. (...)

“Me pregunto muchas veces si, además de disfrazarse de los tres ejércitos, subirse y bajarse de tanques, cazas y buques-escuelas, los borbones, incluida la última que nos ha caído en la lotería, Leonor, han estudiado la calamitosa historia de su familia y el rastro de indecencias que la jalonan. Franco los conocía bien. A todos, y por eso los desdeñaba y decía que la ‘monarquía debería ser electiva, y no hereditaria’. Tiene mucha guasa oír a Franco hablar de elegir a alguien. (...) Que Felipe VI deje de manosear la palabra democracia. El 18 de julio de 1936 los Borbones, su casta, estuvieron en la banda de los asesinos. Y esa memoria no nos la van a borrar"...

miércoles, 22 de julio de 2026

El vídeo en el que Lamine Yamal, durante la entrega de medallas, se negaba a darle la mano a Trump.

 

“Esta mañana -escribe Salvador Niebla en su web- recibí un vídeo en el que Lamine Yamal, durante la entrega de medallas, se negaba a darle la mano a Trump mientras le dedicaba un gesto de victoria. Pensé: ‘Todavía queda gente con principios’. ¡Qué emocionante! ¡Lástima que fuera una obra de la inteligencia artificial!

“Hay gente que utiliza una tecnología capaz de revolucionar el mundo para fabricar vídeos falsos y arañar miles de ‘me gusta’. ¡Cuánto daño hacen estos idiotas!

“Y sí, caí. De cabeza. En la red, debemos ponerlo todo en cuarentena...Los dueños de las redes siempre son los mismos.

“Además, después de verlo ondear la bandera palestina en una celebración, la escena encajaba. Pensé que estaba viendo a otro deportista dispuesto a salirse del guion. Me vinieron a la cabeza Jesse Owens, Muhammad Ali, Tommie Smith, John Carlos o el propio Maradona: personas que entendieron que, a veces, el deporte también consiste en tener el valor de incomodar al poder.

“Quizá Lamine sea aún muy joven y necesite madurar y tomar conciencia del poder que tienen sus acciones en el coliseo romano.

“Ver en las noticias al sionista Netanyahu mostrando públicamente su apoyo a Argentina. Me sorprendió...

“No os voy a engañar y que me disculpen mis buenos amigos argentinos, pero este hecho, ser un neófito en este deporte y que en Palestina ondearan las banderas roja y gualda apoyando a nuestro equipo hizo que me alegrara de que España ganara este mundial”.


martes, 21 de julio de 2026

España ganó a Argentina y logró el segundo Mundial de su historia.

 

Rodri se convierte en un héroe para muchos por lo que le hizo a Trump justo antes de levantar el trofeo.

Entregar el trofeo de la FIFA suele ser un trámite rápido. La autoridad de turno entrega la copa, da la enhorabuena y se retira a un segundo plano para ceder todo el foco a los verdaderos protagonistas. Pero Trump tenía el domingo otros planes. Tras entregar el galardón dorado al centrocampista madrileño junto al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, el mandatario norteamericano, se quedó congelado en el podio. Buscaba colocarse en el centro de la imagen que abriría periódicos y portadas en todo el planeta el pretendía así plasmar su imagen para la historia. Pero el momento de euforia en el que preveía tener un papel hegemónico acorde con su egolatría, la situación se hizo tan incomoda que uno de los jugadores más decisivos de la Roja, Mikel Merino, entendió propicia para el troleo. Las redes se hicieron eco de ese instante en el que el jugador vasco, durante unos segundos, se mofó del icónico baile del presidente de EEUU. Y Rodrigo Hernández, Rodri, el capitán de 'La Roja', le plantó cara con suma elegancia para evitar que el presidente estadounidense eclipsara la foto que ya forma parte de la historia del fútbol español. Demostrando galones y experiencia, aguantó con la copa de oro entre sus manos sin llegar a levantarla. Rodrie le pidió con modales que “se hiciera a un lado” y esperó a que se despejara el encuadre. El propio Infantino tuvo que intervenir para echar un cable al futbolista español y guiar al dirigente estadounidense hacia un lateral de la plataforma. Solo cuando comprobó que el marco estaba limpio de intromisiones políticas, Rodri alzó los brazos para tocar el cielo de Nueva Jersey.

Juanlu  Sánchez lo puso de relieve en Al día: “Cómo escapar a un momento de explosión colectiva. Debajo de qué piedra meterse, detrás de qué barrera, dentro de qué burbuja. Imposible. Por eso es mejor abrir los brazos y dejarse atravesar, celebrar una alegría total, infantil, entre tantas alegrías matizadas, adultas. Disfrutar de un éxito colectivo que tiene la ventaja de no haber supuesto en realidad ningún sacrificio personal. Es la felicidad a cambio de casi nada, es poder sentir que has ganado un Mundial solo con desarrollar un sentimiento de pertenencia con quienes realmente lo han ganado, y sí, además hay que olvidar durante un rato lo incómoda que puede ser la simbología nacionalista y el sectarismo de la testosterona. Pero no hay que racionalizarlo demasiado: como casi todos los folclores populares, el fútbol no es perfecto, ni remotamente. Es una excusa, una tradición como tantas otras que llenan las calles en primavera, o en el último día del año. Es, en este caso, una enorme excusa para poder ser feliz con mucha otra gente, a la vez. Un éxito donde no cabe ni la envidia. Así que celebremos fuerte que hemos ganado el Mundial. Y sí, lo hemos ganado en la tierra de Trump y sus amigos de la FIFA. Quedémonos un rato en esta sensación”.

España ganó el Mundial. Una selección que representa la diversidad, la integración, el trabajo colectivo por un bien común e, incluso anoche, la lucha contra las injusticias y el establishment. El fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes. Ojalá este ejemplo y pasión colectiva en las cosas “importantes de las cosas importantes”.