
En su nuevo capítulo de
borbolandia, aparecido en Público el pasado domingo, Nieves Concostrina califica
al español de obediente, acomodaticio, elástico, transigente... “Es maleable.
Así nos llevan adiestrando desde hace dos siglos para que traguemos carros y
carretas con los borbones.
¿Este? Nos vale. No, mejor este otro… y también nos vale. Le tocaba a ese, pero
vamos a poner a esta… y nos vale también. Ese español medio de mente sencilla,
alumno aventajado que es de un país con una educación secuestrada desde 1851
por una secta religiosa, acepta comerse los mocos mientras aplaude el desfile
de plutócratas sin recibir explicaciones y, como quien va a misa, sin hacerse
preguntas ni buscar respuestas. Carlismo malo. Carlistas casposos. Carlos María
Isidro traidor. Guerras carlistas… carlismo, carlismo, carlismo… los tenemos
interiorizado como los malos de la película, pero son los mismos perros que
habitan en La Zarzuela, solo que con distinto collar. Son borbones con sus mismos vicios,
iguales corrupciones y la misma inmoralidad.
“Son el mismo tronco
familiar, pero nos han aleccionado para que aceptemos la diferencia y demos por
legítimos a los de Felipe. Y no, los legítimos son los otros borbones. Felipe VI procede
de la rama corrupta y usurpadora, que pasa ahora por ser la liberal porque,
piénsenlo, se ha tenido que adaptar para mantener el negocio del trono. De
haber llegado hasta aquí la rama legítima de los borbones, sus miembros se
habrían adaptado igualmente y los carlistas serían los liberales y los
felipistas los rancios (...)
“Dejando al margen las
endémicas broncas familiares, a estas alturas ya es difícil deducir cuál de las
dos ramas habría sido la menos perjudicial para España, aunque, objetiva y
matemáticamente, sin duda, la carlista. De entrada, nos habríamos ahorrado tres
guerras civiles que desangraron el país, varias insurrecciones, golpes
militares y miles de muertos. Por lo demás, la misma repulsa se merecen tanto
unos como otros puesto que en lo único que estuvieron de acuerdo los borbones
legítimos y usurpadores ha sido en el apoyo a la dictadura franquista. Los
carlistas pasan por ser unos pirados tradicionalistas, ultraconservadores,
católicos patológicos, rabiosos antiliberales… menos una escisión carlista que
ahora dice ser chupi-progre. No pierdan nunca de vista que los borbones son
borbones y su naturaleza los lleva a fragmentarse como amebas. Todos. Echen una
ojeada a la desestructurada familia de Felipe y a la ciudadana Ortiz, pues en
el mismo plan están sus primos de la rama legítima carlista. Desestructurados
(...) A la vista está que los hermanos, más que quererse, se adoraban, pero las
consecuencias de tanto corazón mío y tanto cariño de mis entretelas fueron las
tres guerras carlistas que dejaron en el campo de batalla a miles de españoles.
(...)
“Te tires de donde te
tires el resultado sería igual de trágico. La regencia de los cristinos y el
reinado de los isabelinos fueron dos absolutas calamidades. Corrupción, mal
gobierno, involución… No sabemos qué habría pasado de haberse proclamado el
legítimo; probablemente lo mismo, y Carlosmari se habría adaptado igualmente a
las políticas del siglo XIX porque los reyes se acomodan a quienes les protegen
el trono. Como los partidarios de Carlosmari han seguido siendo borbones sin
tapujos, sin necesidad de disfrazarse de supuesta progresía y sin tener que
adaptarse a nada, continúan instalados en su tradicional ranciedad borbona.
Tanto los actuales borbones usurpadores como sus denostados parientes legítimos
han dado en los últimos ciento y pico años muchos bandazos ideológicos con tal
de mantener o intentar conseguir el trono. Cristinos, isabelinos, carlistas,
alfonsinos, juancarlistas y felipistas se sitúan donde más les conviene según
vengan dadas porque cuentan con la ventaja del citado español acomodaticio y la
protección del gobierno de turno. (...)
“Si ya resulta complicado
a algunos ordenar la lista de los reyes usurpadores borbones oficiales, ni les
cuento la de los borbones legitimistas. Ni yo me la sé, que vivo en un estado
de fascinación permanente con esta loca familia. Los carlistas se han ido
poniendo desde hace 193 años nombres con su numerito al lado, como si fueran
reyes de verdad, para poder mantener la bufonada... Actualmente, mientras la
niña Leonor se pasea por los cuarteles para aprender a toda hostia a conducir
tanques, pilotar cazas y manejar portaaviones, hay otros borbones legítimos que
también tienen herederos aspirantes al trono de España. Los homólogos de Felipe
son uno que se hace llamar su alteza real Enrique V, que vive en París, que es
súper-mega-ultra-todo siempre al servicio de la cristiandad, la hispanidad y la
ranciedad y que anda el hombre senil perdido… y luego está otro, sobrino del
senil y de la rama de los pretendidos progres, que es neerlandés y actual
reclamante del trono que usurpa Felipe, Carlos Javier I. Este hombre se ha
nacionalizado español, y en 2016, con ocasión del nacimiento de su primer hijo
machote y legítimo (también tiene uno de extranjis porque, no lo olvidemos, es
un borbón), el príncipe Carlos Enrique de Borbón y contrincante actual de la
del moño, organizaron una misa y un tedeum en la catedral de Barcelona y
convocaron a los carlistas para presentar al nuevo heredero al trono de ‘Las
Españas’. No me digan que no son graciosos”….