jueves, 14 de mayo de 2026

“Métete tu dios donde te quepa”.

 
Dani Alves, predicador en una iglesia de Girona

David Torres opina en Público que, desde siempre, los vagones de metro han sido un espacio idóneo para la proliferación de todo tipo de plagas -cantautores, raperos, acordeonistas, guitarristas, sordos que escuchan partidos de fútbol a todo volumen-, de modo que los predicadores ya estaban tardando en intentar colocarnos también sus mierdas. “Entre los músicos ambulantes a veces aparece un auténtico virtuoso, muy superior a cualquiera de los borregos y mostrencos que inundan las ondas de radio; lo que pasa es que cuando voy en metro, suelo ir leyendo y el ruido me estorba, por hermoso que sea. No me extraña que aquel experimento sociológico que hicieron en el metro de Nueva York, con un violinista genial tocando de forma anónima, sin anuncios previos y en hora punta, fracasara estrepitosamente. El violinista era Joshua Bell, el violín era un Stradivarius, el repertorio era impresionante -¡la Chacona en re menor de Bach!- y la interpretación para caer de rodillas, pero sólo unos cuantos curiosos se pararon un momento a escuchar, sobre todo niños que acababan siendo arrastrados por sus padres. No era el momento ni el lugar, y entre el ruido del gentío, la indiferencia general y las prisas, la gente no hacía ni puto caso. Bruce Springsteen se puso a tocar una vez con unos músicos callejeros en la Plaza de España, en Roma, y apenas juntó a quince personas.

“En cuanto a los mendigos hay diversas modalidades, desde los que te parten el corazón con sus desgracias a los que te parten el pecho de la risa. Una vez me encontré con uno que empezó su perorata, agarrado al pasamanos del vagón con una obertura impresionante: “Soy un refugiado palestino…”. La gente se echó a reír a carcajadas al oírle hablar con un acento gallego que tiraba de espaldas. No obstante, lo extraño hubiese sido que empezase a pedir limosna con acento caribeño, ya que no se sabe de muchos refugiados venezolanos que hayan bajado alguna vez al metro. Ellos son más de ir en Mercedes y Lamborghini. Eso no lo vio venir la ultraderecha: que la teoría del Gran Reemplazo iba a cumplirse cuando los barrios más pijos de la capital se transformaran en la Little Caracas.

“Con tanto viaje de ida y vuelta al otro lado del charco, Ayuso no sólo se está americanizando por momentos, sino que está haciendo de Madrid una sucursal de Miami. Este año vamos a celebrar el ‘Cuatro de Julio’ en sintonía con Washington y más adelante también nos servirán en bandeja el pavo de ‘Acción de Gracias’, aunque visto el resultado de su gira por México, más bien será una pava. Aparte del fútbol americano, la importación masiva de hamburguesas y el inglés del Oso Yogui de nuestra presidenta, ahora tenemos también los predicadores evangélicos para ir dando la nota. Se trata de ir calentando el ambiente para la visita del Papa, otro rojeras recalcitrante que no se entera de que el cristianismo es cosa de ricos y de que matar niños está muy bien, siempre que no sean judíos.

“Una semana antes del aterrizaje del Sumo Pontífice está prevista la visita de Franklin Graham -niño de papá y predicador por vía genética-, en un acto multitudinario programado en el pabellón de Vistalegre. Graham, quien aseguró hace poco que Dios está con Trump en la guerra contra Irán, viene anunciando un mensaje de amor clavadito al de Ayuso: de amor al dinero. Yo estoy esperando que Graham explique además si Epstein era el Juan el Bautista de nuestra época o el mesías que quería que los niños se acercasen a él. A este ritmo, entre las tradiciones del folklore americano acabaremos por importar también la libertad de portar armas de fuego. Va a ser la hostia de entretenido, sobre todo en el metro, cuando uno de estos papagayos empiece a dar la brasa”.    

miércoles, 13 de mayo de 2026

Ayuso y su choque de realidad.

 

Quiso ir de conquistadora moderna y acabó huyendo antes de tiempo. Ayuso aterrizó en México hablando de “Hispanidad”, defendiendo a Hernán Cortés y jugando a mártir internacional de la derecha ultra. El problema es que, fuera de la burbuja mediática madrileña, nadie le compró el personaje. Claudia Sheinbaum le respondió recordando que la conquista significaba violencia, esclavismo y exterminio. Después llegaron las críticas, el malestar político y el regreso precipitado. Lo vendieron como “boicot”. Sonaba más a retirada con el rabo entre las piernas. Y, mientras Madrid sigue con la vivienda imposible, la sanidad deteriorada y servicios públicos bajo presión, Ayuso usa dinero público para hacer giras ideológicas y montar guerras culturales fuera de España. Fue buscando épica imperial y volvió convertida en meme político. (Spanish Revolution)

martes, 12 de mayo de 2026

El día en que el buque Hondius llegó a Canarias, centro mundial del hantavirus.

 

Desembarco de pasajeros del Hondius, el domingo, en Tenerife.

El pasado fin de semana, España se convirtió en el centro de las miradas internacionales por el desembarco del crucero con un brote letal de hantavirus. Llegó en la madrugada del domingo y, en menos de 12 horas, el operativo ya había evacuado y enviado a sus países a más de la mitad del pasaje, con todas las medidas de seguridad y aislamiento prometidas.

Hasta 94 navegantes de 19 nacionalidades fueron trasladados a tierra, transportados en vehículos aislados hasta una pista de despegue y puestos en manos de sus gobiernos en vuelos medicalizados. Los 14 españoles no fueron trasladados al Zendal, hospital que Ayuso aseguró estar especializado en pandemias, sino a unas instalaciones especiales del hospital militar público Gómez Ulla de Madrid.

A pesar de gastar casi cuatro veces más de lo presupuestado en su construcción, el centro Enfermera Isabel Zendal “especializado en brotes de patógenos emergentes” no estaba preparado para aislar a los viajeros. En palabras de la presidenta regional, se trataba “del mejor hospital de pandemias del mundo”. Sin embargo, los españoles llegaron en avión y no fueron al Zendal porque seguía sin estar preparado pese al golpe de ampliación de presupuesto, cerca de 200 millones de euros, cuando se había planeado por 50. Un esfuerzo que contrastaba con el dato de que, en todo 2023, el centro registró el ingreso de un paciente diario. El día de la inauguración, Díaz Ayuso lo calificó como “único en el mundo”, un hito “sin precedentes en Europa” y “un hospital para España, abierto al resto de las comunidades autónomas”. Sin embargo, los españoles que viajaban en el crucero no fueron enviados al Zendal  y Ayuso protestó desde México, en donde se encontraba: “No estoy de acuerdo”, dijo ella desde su gira oficial.

Un informe de Sanidad desmintió el alarmismo de Fernando Clavijo, el presidente  canario: los roedores del hantavirus no nadaban y las condiciones higiénicas del barco tampoco eran las adecuadas. Terminada la logística matinal, siguieron los desembarcos, quedando por salir pasajeros de Australia y de Países Bajos.

Fueron horas en las que España exhibió su gestión pública ante el mundo, sólo empañadas por la ridícula actitud de Fernando Clavijo, atrapado en su propio laberinto de argumentos del PP que obstaculizaron la operación. El presidente autonómico no quiso que el barco se acercara a Canarias porque, si había ratas con el virus, estas podían nadar y llegar a la costa, en contra de la opinión de los técnicos de que en el barco no había roedores. La hipótesis más sólida apuntó a que el virus llegó a bordo con pasajeros ya infectados antes de embarcar, especialmente un matrimonio neerlandés que había recorrido durante meses Argentina y Chile, donde el virus sí era endémico y provocó muertes casi cada año. En Canarias no hubo ratas nadadoras y Clavijo se quedó con el culo al aire.