domingo, 12 de julio de 2026

Tarjeta roja para la Casa Blanca.

Trump mete mano al Mundial e Infantino, el presidente de la FIFA, lo consiente. 

El delantero Folarin Balogun, máximo goleador de la selección de EEUU, recibió una tarjeta roja por un pisotón sobre el tobillo de un rival en el partido contra Bosnia. La FIFA decidió corregir al árbitro y le retiró la tarjeta. Es algo que sucede muy de vez en cuando en el fútbol, pero no había pasado nunca en un Mundial. Varios medios de EEUU publicaron que hubo una llamada de la Casa Blanca a la FIFA pidiendo la anulación de la tarjeta, lo que supone un escándalo extraordinario. Associated Press dice que fue Trump quien llamó a Infantino, el presidente de la FIFA. Y, además, presumió de ello. “Trump celebró que la FIFA retirara la tarjeta roja al delantero de Estados Unidos... tras una llamada de la Casa Blanca a Infantino. Estados Unidos es el anfitrión principal del Mundial de fútbol 2026. Juega todos sus partidos en casa y es el país con más árbitros en la competición”. Según informó la agencia estadounidense, la Casa Blanca realizó una llamada a la FIFA para pedir a su presidente, Gianni Infantino, la revisión de la tarjeta roja. La FIFA, en un comunicado oficial, hizo público en la tarde del domingo que el delantero Folarin Balogun podría disputar el partido de EEUU frente a Bélgica después de haber suspendido la sanción de un partido que pesaba contra él. El delantero de 25 años recibió la tarjeta roja directa y fue expulsado en los minutos finales del encuentro frente a Bosnia por un duro planchazo sobre la pierna de apoyo del defensor Tarik Muharemovic. Una sanción que conllevaba un partido de suspensión, según el artículo 10.5 de las reglas del Mundial de la FIFA. El delantero estadounidense era, en ese momento, el máximo goleador de los norteamericanos con tres tantos. Sin embargo, la FIFA comunicó que podría disputar el encuentro frente a Bélgica ya que su exclusión había sido suspendida. En un comunicado, explicó que su comité disciplinario había tomado la decisión, “en línea con el artículo 27 del código disciplinario de la FIFA”, de suspenderle durante un periodo de un año. Si el delantero cometía otra infracción de naturaleza y gravedad similar durante el próximo año, la suspensión se revocaría. No tardó ni una hora el presidente de EEUU, Donald Trump, en agradecer la decisión, que no llegaba exenta de polémica. “¡Gracias a la FIFA por hacer lo que era correcto, y revertir una gran injusticia!”, exclamó en un breve mensaje.

FIFA, lo que habéis hecho es una auténtica vergüenza. 

En un comunicado oficial, la Federación de Fútbol de Bélgica reaccionó “con estupefacción” a la decisión de la FIFA de permitir al delantero Balogun participar en el partido de octavos de final del lunes, 6 de junio. La Federación belga recordó que, pese a que la FIFA fundamentaba su decisión en el artículo 27 del Código Disciplinario de la FIFA, el artículo 66.4 del mismo reglamento que rige los mundiales de la FIFA estipulaba que una tarjeta roja “conlleva automáticamente la suspensión para el siguiente partido”. Y añadió que esto iba “en consonancia con todas las tarjetas rojas mostradas en esta Copa Mundial de la FIFA”. Aseguró que esta decisión “contradice directamente lo dispuesto en el Reglamento de la Competición de la Copa Mundial de la FIFA 2026” y especificó que afectaba al artículo 10.5, que establecía que “si un jugador o un miembro del cuerpo técnico es expulsado como consecuencia de una tarjeta roja directa o indirecta (segunda amonestación), quedaba automáticamente suspendido para el siguiente partido de su equipo”. Los belgas insistieron en que el carácter automático de la suspensión tras una tarjeta roja fue “reiterado explícitamente” en una circular (la nº 16) emitida por la propia FIFA el 12 de mayo de este año a todas las naciones participantes.  “Con el fin de proteger los derechos legítimos de todas las naciones participantes y defender los principios generales del juego limpio en nuestro deporte —tanto en la actualidad como en futuras ediciones de la Copa Mundial de la FIFA—, la KBVB está llevando a cabo un análisis exhaustivo de este asunto”, termina el comunicado. La UEFA considera que la decisión tomada el domingo de suspender durante un año la aplicación de la suspensión automática de un partido tras la tarjeta roja directa mostrada al jugador estadounidense Folarin Balogun “ha cruzado una línea roja”. Sin embargo, el delantero Folarin Balogun jugó para los americanos después de que se le suspendiera la sanción por la injerencia de la Casa Blanca aunque apenas participó en un encuentro del que ha salido el rival de España en cuartos de final. Romelu Lukaku cerró la goleada de Bélgica a Estados Unidos después de la injerencia de Donald Trump para que la FIFA levantara la sanción al delantero Folarin Balogun, expulsado en el partido anterior ante Bosnia. Lukaku, delantero tanque del Nápoles, marcó el cuarto para los diablos rojos (que vestían de blanco), se marchó corriendo al córner para celebrarlo llevándose una mano al oído y después señalando al palco. Al final, junto a sus compañeros, hicieron el famoso baile del Topo Gigio, popularizado por Trump. Bélgica hizo justicia al fútbol en Seattle con todo en contra: el presidente de los Estados Unidos y la propia FIFA. Folarin Balogun jugó pero anduvo desaparecido, posiblemente afectado al verse en el ojo del huracán. Nunca en la historia de los Mundiales la FIFA, desde que existen las tarjetas rojas, le había levantado una sanción en los despachos a un futbolista expulsado en el campo.  Y se marchó en el minuto 93 del partido casi inédito. Según las estadísticas de la FIFA, apenas tocó 19 veces el balón.

Mikel Merino celebra su gol ante Bélgica en el Mundial.

Bélgica se impuso en juego e intensidad a la Estados Unidos de Pochettino. De Ketelaere hizo un doblete, Vanaken se unió a la fiesta en el 57 y Lukaku cerró el partido ya en el descuento, para certificar una victoria que apartaba a Estados Unidos de su Mundial a la vez que Donald Trump embarcaba en el Air Force, camino de la cumbre de la OTAN, en Ankara. El presidente estadounidense, que reconocía que hasta el otro día no sabía lo que era una tarjeta roja, no acudió ni a un solo partido del Mundial. Tampoco a este, pese a la mayor de las injerencias políticas sobre una competición en marcha. A pesar del apabullante dominio belga del encuentro, Tillman llegó a empatar para Estados Unidos tras el lanzamiento de una falta (que no era) directa que dio en la barrera y que descolocó a Thibaut Courtois. La reacción del conjunto apenas duró unos minutos. Trossard desbordó por el costado izquierdo, dejó atrás a Dest y puso un centro perfecto para De Ketelaere, quien conectó un cabezazo para devolver la ventaja (2-1) al equipo de Rudi García. De Ketelaere se vistió de héroe belga. En el segundo tiempo, el portero de Estados Unidos Matt Freese cometió un error. Controló el balón fuera del área junto a su defensa. Intentó un pase, pero golpeó al suelo. Esas décimas de imprecisión le sirvieron a De Ketelaere para robarle el balón, que cayó en los pies de Vanaken quien, desde fuera del área, marcó a puerta vacía. Lukaku remató la faena en un estadio ya mudo, en el que solo se escuchaban cánticos belgas y en un palco presidido por Infantino. Bélgica, que anunció que iba a impugnar el partido si jugaba el delantero indultado, se enfrentó a España el pasado viernes, en Los Ángeles. Y el próximo martes espera una Francia, repleta de figuras, que asusta.

Otros comentarios, imágenes, fotos y fotomontajes:


El diario británico The Teleaph publicó el pasado lunes un duro editorial titulado Gianni Infantino must go (“Gianni Infantino debe irse”) donde afirmaba: “El Sr. Infantino ha deteriorado aún más la reputación de una organización que ya se había convertido en sinónimo de escándalos bajo su predecesor Sepp Blatter. Debería dimitir”. El editorial llegó en medio de la fuerte polémica por la decisión de FIFA de levantar la sanción a Folarin Balogun tras la intervención telefónica de Donald Trump

De cara a futuros campeonatos mundiales, la FIFA está contemplando añadir “pausas de corrupción” durante los partidos, a fin de dar cabida a este tipo de “injerencias extradeportivas”.

 Bélgica se llevó en el campo de juego lo que Estados Unidos intentó ganar desde la Casa Blanca;los Diablos Rojos golearon 4-1 y avanzaron a los cuartos de final del Mundial 2026.


FIFA, lo que habéis hecho es una autetica vergúenza.


Keyne (4 años), el hermano pequeño de Lamine Yamal, otra estrella en las gradas apoyando a su selección española... 100% español.

El mayor de los incendios forestales de la historia en ANDALUCÍA. Muchos toreros, muchos curas y pocos bomberos, son las consecuencias de los PACTOS PP-VOX. ¡Lo mismo pasó en Extremadura y Castilla y León años pasado! Seguid votando Canallas! (Frank  Gómez).

El humor en la prensa de esta semana: J. M. Nieto, Jotajota, Pachi, Padylla, El Roto, Peridis, Eneko, Vergara, J. Morgan, Javi Salado, Antón, Manel F.,  Trump, Pito & Chinto, Pachi, Puebla, Sanygtiérrez...







Paisaje veraniego.
 Bélgica se llevó en el campo de juego lo que Estados Unidos intentó ganar desde la Casa Blanca.
Los Diablos Rojos golearon 4-1 y avanzaron a los cuartos de final del Mundial.
Eneko. Feijóo y los derechos














Pep Roig, desde Mallorca: 


 Otra vez, y otra, otra, otra...


 El recortador desenmoderado.


Los vídeos de esta semana:

"No sé qué es una tarjeta roja": Trump desata burlas tras polémica exigencia a la FIFA

  Informe desde Nueva York: polémica por retiro de tarjeta roja a jugador de EE. UU. en el Mundial

ÚLTIMA HORA: Escándalo mundial. Trump llama a Infantino. La FIFA elimina la tarjeta roja de Balogun

Análisis David Alandete | TRUMP llama a FIFA para revisar la ROJA a Balogun: «Eso no era una falta»

La FIFA levanta suspensión a jugador de EE. UU.

Escándalo en el Mundial: Trump habría pedido eliminar tarjeta roja de futbolista de EE UU

¡Infantino contra las cuerdas! Directivos de la FIFA exigen su renuncia tras la polémica con Trump



sábado, 11 de julio de 2026

Clint Eastwood puede ser un gigante del cine, pero sus palabras hablan por cada anciano anónimo que vive a la vuelta de la esquina.

 

A los 96 años, Clint Eastwood destrozó nuestras cómodas ilusiones sobre envejecer, negándose a endulzar la dura verdad. En un discurso reciente, explicó cómo el cuerpo cambia con el tiempo. Los huesos se vuelven menos flexibles, los movimientos se hacen más lentos y la luz brillante puede molestar los ojos. Incluso respirar puede requerir más esfuerzo. Y eso era solo el comienzo.

Llevó su inconfundible dureza a un tema que la mayoría prefiere evitar. No ofreció frases consoladoras como que los años de oro están llenos de una serenidad infinita.  En cambio, pintó un cuadro crudo e implacable de lo que pasa cuando un ser humano se acerca a un siglo de existencia.

“La luz te lastima los ojos, e incluso respirar puede sentirse como un trabajo pesado”, compartió Eastwood, describiendo la fricción constante de un cuerpo físico que se desvanece. “Tu cuerpo ya no coopera como antes, y cada paso requiere una estrategia”. Pero, como señaló, el deterioro estructural del esqueleto y los músculos es solo la superficie del problema. El verdadero peso de la vejez extrema es emocional y psicológico. “Una vez que cruzas a tus noventa, tu mundo social sufre una transformación profunda y a menudo dolorosa. Miras a tu alrededor y te das cuenta de que la mayoría de las personas que te conocían de joven, que compartían tu historia, tus chistes internos y tus luchas de vida, han desaparecido. El círculo de caras conocidas se reduce casi a nada, el teléfono deja de sonar y el ritmo de los días se hace tan lento que casi se arrastra. La píldora más amarga de tragar no es el dolor físico; es la ausencia repentina de alguien que de verdad quiera escucharte”.

Eastwood explicó que navegar entre viejos recuerdos no es señal de debilidad mental, sino una búsqueda vital de continuidad. Por eso las personas mayores repiten tan seguido las mismas anécdotas, agregando pequeños detalles y volviendo una y otra vez a los mismos temas. No lo hacen para presumir o dominar la conversación. Lo hacen para anclarse a una realidad donde eran activos, amados y relevantes.

“Te descubres repitiendo historias, agregando detalles, no para convencer a nadie, sino solo para sentir que sigues conectado a algo”, admite Eastwood. “Intentas transmitir cosas a la generación más joven, incluso cuando puedes ver el aburrimiento en sus ojos”. Vivimos en una cultura que trata la longevidad como un trofeo, felicitando a la gente solo por sobrevivir, mientras ignora por completo la soledad aplastante que acompaña esa supervivencia.

Alabamos lo brillante, lo rápido y lo hiperconectado, no dejando ningún espacio para el ritmo lento y repetitivo de los muy viejos. Clint Eastwood puede ser un gigante del cine, pero sus palabras hablan por cada anciano anónimo que vive a la vuelta de la esquina o se sienta en nuestra mesa familiar. “Ellos son las bibliotecas vivientes de nuestra historia, cargando historias que dieron forma al mundo en el que caminamos hoy. Cuando elegimos ir más despacio, dejar a un lado las distracciones y escucharlos de verdad, algo mágico sucede. Cerramos la brecha entre generaciones. En última instancia, las arrugas en sus rostros no son solo señales de envejecimiento: son un hermoso mapa de una vida vivida al máximo, y es un privilegio sentarnos a su lado y escuchar el viaje”.

(Así pensaban los sabios)

viernes, 10 de julio de 2026

Cristiano se fue del Mundial y qué pena, oye.

 

El único jugador hasta ahora que ha jugado cuatro mundiales y en los cuatro acabó llorando.

Cristiano Ronaldo se fue del Mundial tras la derrota de Portugal contra España por 1-0, con un gol de Mikel Merino en el tramo final. Era su sexto Mundial, tiene 41 años y ya había dicho que este sería el último. Fin de época, dicen. Lágrimas, música triste, recopilatorios, épica de patrocinio. Y sí, como futbolista fue gigantesco. Pero tampoco hace falta fingir una pena universal por alguien que eligió hace tiempo convertirse en postal de la ultraderecha internacional.

Porque este no es solo el Cristiano de los goles, los récords y la ambición descomunal. También es el Cristiano que se fotografió sonriente con Trump en la Casa Blanca, pulgar arriba, como si posar junto a un multimillonario autoritario fuera otra campaña de relojes. Luego nos piden separar deporte y política. Qué casualidad: solo piden separarlo cuando la política la hacen los ricos, los famosos y los poderosos. Cuando un deportista levanta una bandera palestina o denuncia el racismo, entonces sí molesta. Entonces sí hay que callarse y jugar.

Así que no, no vamos a llorar demasiado. Cristiano se va del Mundial sin levantar la copa y con toda la maquinaria mediática preparada para canonizarlo por última vez. Que disfrute su legado, sus millones y sus amistades peligrosas. La pena, de verdad, queda para quienes no tienen cámaras, ni contratos, ni Casa Blanca, ni FIFA mirando hacia otro lado.

(Spanish Revolution)