miércoles, 27 de mayo de 2026

Alfonso de Borbón, el príncipe indeseable.

 

Pregunten… -comienza este nuevo capítulo en Público de Borbolandia, de Nieves Concostrina-  pregunten a un amigo, a una compañera, a un pariente o a cualquiera a quien crean medianamente informado cómo se llamaba el Príncipe de Asturias durante el reinado de Alfonso XIII. Pocos darán la respuesta correcta, y es probable que una mayoría responda que fue Juan de Borbón. Y es cierto. Juan, el abuelito biológico de Felipe (el putativo era Franco) y padre del defenestrado Juan Carlos, fue designado por Alfonso XIII como sucesor al trono de España en 1933 pese a ser el penúltimo de la fila. Cierto que acabó siendo el último, porque el hermano pequeño, Gonzalo, murió en un accidente de tráfico en 1934 (...)

“A Juan de Borbón lo conocemos todos porque es el que nos han metido por los ojos para que borráramos como integrantes de la familia real a los otros dos gamberros. Alfonso fue un absoluto caradura, y Jaime un tipo con muchas ínfulas y pocos escrúpulos. A Gonzalo, al morir con 19 años, solo podemos tacharlo de irresponsable por conducir sin el correspondiente permiso. Alfonso de Borbón y Battenberg, el llamado a ser Alfonso XIV, nació en el Palacio Real de Madrid en 1907. Fue un crío bastante flojeras, y continuó siéndolo en su infancia, su adolescencia y su juventud. No así en su madurez, porque no llegó. Alfonso era muy rubio y con los ojos muy azules por parte de mamá, pero también hemofílico perdido. Se percataron de que algo no iba bien cuando a los pocos días de nacer lo circuncidaron y no había forma de parar la hemorragia. La enfermedad que impide que la sangre coagule como debe, también la legó mamá, circunstancia esta que jamás perdonó papá.

“Aquí comenzó una cascada de desgracias de la pareja formada por el play boy Alfonso XIII y la british renegada Ena. Si una no fuera tan atea como es, diría sin ningún género de dudas que su dios los castigó. Y con toda la razón, porque no se puede estar tocando las narices a la divinidad creyendo una cosa hoy y otra al día siguiente. Ena dio la espalda a su dios anglicano para abrazar al católico, y Alfonso XIII, no es que pasara del suyo, es que se pitorreaba de él saltándose todos los mandamientos dos o tres veces por semana. Es tradición borbónica. Alfonso, príncipe de Asturias, sin embargo, acabó expulsado de la familia real y degradado a vulgar conde de Covadonga, un título que nació y murió con él para poder endosarle una pensión que le permitiera seguir viviendo del cuento. A un Borbón lo apeas de sus privilegios y de los gajes que consiguen gracias a su apellido, y al segundo día en el mercado laboral caen en profunda depresión.

“¿Qué había pasado? ¿Qué clase de extravagancia era esa de despojar al heredero al trono de España de sus legítimos derechos sucesorios, darle un condado cutre y largarlo con viento fresco? Pues pasó que Alfonso no se casó con quien debía, sino con quien quería. Alfonso XIII y toda la prole salieron expulsados de España por sinvergonzones en 1931, pero los reyes gustan de mantener las formas incluso en el exilio. Mucho más los borbones españoles, a quienes la experiencia les ha demostrado que por mucho que la pifien, se corrompan y avergüencen a este país, tarde o temprano los traerá de vuelta un golpe de estado o un dictador. Se imponía, por tanto, casar cuanto antes al príncipe de Asturias para que la máquina de fabricar herederos siguiera en producción. La elegida para Alfonso fue la princesa Ileana, hija de los reyes de Rumanía. La pareja no se conocía, ni falta que hacía, porque se trataba de asegurar un matrimonio que no violara la ley dinástica que los borbones están obligados a contemplar desde el siglo XVIII y que prohíbe el matrimonio morganático. Amantes, pueden tener las que les salga de su real bolo, pero tienen que casarse con quien deben, no con quien quieren. Hasta ahora han violado su propia ley dos príncipes de Asturias: Alfonso y Felipe, y total, para casarse con dos ciudadanas plebeyas, las señoras Sampedro y Ortiz, que salieron ranas. Al menos las princesas llevan las testas fortalecidas por siglos de cornamentas, y encastrados en los genes la resignación y el aguante. Me darán la razón María Cristina, Ena, Mercedes y Sofía… todas ellas cornudas consentidoras.

“Durante los primeros meses del exilio de los borbones, el príncipe Alfonso se enamoró en Suiza de la señorita Edelmira Sampedro, cubana e hija de un emigrante cántabro, e informó a su padre de su intención de casarse. Ni de coña, dijo Alfonso XIII, eres príncipe heredero y la asignada es Ileana de Rumanía… luego tú te echas las novias que haga falta, como hemos hecho todos. A tu mujer la pones a parir y con las demás te echas unas risas. Si te casas con esa cubana, vino a decirle su padre, tú y tus hijos seréis apeados de la línea de sucesión tus derechos sucesorios, y tus hijos no podrán llevar el apellido Borbón. Serías el primero que se saltara la ley a la torera desde que la promulgó tu tatarabuelito Carlos III. Serías la vergüenza de la familia. ¿Qué barbaridad sería la siguiente si consintiéramos este matrimonio? Se abriría la veda de los cazafortunas… Periodistas, jugadores de balonmano, influencers2… ‘¡Rotundamente no!’, le espetó a su hijo” (....)

martes, 26 de mayo de 2026

Mi admirado José Manuel Valverde.

 

A menudo leo en Facebook comentarios y frases de José Manuel Valverde Rubio, médico, psicoterapeuta y sexólogo al que conocí en mi estancia en Mallorca, y no dejo de admirarle. Una de las notas es la que escribió hace cinco años:

“A estas alturas de mi vida el éxito o el fracaso me parecen absolutamente irrelevantes. Esa ambición que siempre me ha faltado, ahora ya no puede ser más pequeña, pero aspiro a rebajarla más. Aun en ausencia de ambición, la vida a veces te coloca en algo que tu no has buscado. Es algo temporal, que intento asumir con la mayor responsabilidad. Porque estoy felizmente en camino de un mayor desapego de mi propio ego. Cada vez tengo menos argumentos para discrepar de nada, ni con nadie, solo huyo del enfrentamiento y de la polémica. En cualquier cosa en que ahora me puedo ver involucrado, mi única misión es pacificar y facilitar el entendimiento entre las partes. Lo importante ahora es mi paz interior, que solo me da la compasión, la armonía del aliviar a otro ser en su sufrimiento, el placer del pensamiento en libertad y la amistad sincera y leal...”

“No quiero nada más”, añade José Manuel. “Bueno si... Aunque sea demasiado ambicioso, una necesidad de amar y ser amado”.

domingo, 24 de mayo de 2026

Los indicios contra Zapatero: una sacudida bruta.

El escritor, periodista y viajero, Alberto Gil lo describe así en su web: “La imputación de Zapatero coloca a la izquierda en una encrucijada sin precedentes. Si se le considerara culpable (algo que, por la percepción que tenemos del personaje y de su herencia, nos resulta inadmisible), el precio a pagar va a ser descomunal. Y, si es inocente, quedaría demostrado que la degeneración de la democracia en este país se mueve a una profundidad casi inalcanzable. Estamos acostumbrados a pensar que los casos de “lawfare” tienen perfiles relativamente fáciles de diagnosticar: jueces con historiales prevaricadores, juicios a dos velocidades, políticos intocables… Es lo que llevamos viviendo en los últimos años, especialmente desde que se formó el gobierno de coalición y el PP ha hecho todo lo posible por dinamitarlo, sin el menor disimulo y sin más alternativa que lo de siempre: favorecer a las oligarquías de las que forman parte. En todos estos largos años de tentativas, la derecha, la ultraderecha y sus numerosos aliados han ido aprendiendo de sus errores, mejorando sus estrategias y descubriendo cómo afinar las acusaciones, buscar magistrados de apariencia irreprochable y establecer alianzas en otros países. En definitiva, conseguir que sus aspiraciones a un golpe de Estado desde la magistratura y los medios de comunicación queden disimuladas bajo la apariencia de algo sólido e irrebatible.  El ‘caso Zapatero’ es perfecto dentro de ese diseño. Un expresidente con un historial aparentemente limpio, un referente ético para su partido (y la izquierda en general) y el autor de iniciativas históricas, respecto a la mujer, al colectivo LGTBI, a la derrota de ETA… que la derecha no podía negar y tampoco podía aceptar y que ahora quedan asociadas a un personaje bajo sospecha. Es una jugada maestra dentro del rosario de intentonas frustradas para cargarse al gobierno y en este caso huele a que el famoso ‘el que pueda hacer que haga’ ha involucrado a muchos poderes en la sombra. Ahora solo queda que la izquierda del PSOE se arme y se prepare con la misma habilidad para convertirse en una fuerza con suficiente autonomía como para plantar cara a lo que se nos avecina. A sabiendas de que lo que tenemos enfrente ha calado tan hondo y tiene tantos tentáculos que no se puede perder ni un minuto.

El expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, durante un acto en China.

Se trata, según Ignacio Escolar, director de ElDiario.es, del expresidente del Gobierno más odiado por la derecha. Y del más valorado por la izquierda, no solo entre los votantes del PSOE. “Para unos, ver a Zapatero acusado de corrupción supone la confirmación de un prejuicio. Para otros, una enorme decepción, mezclada con otro sentimiento muy potente: el de la incredulidad, el recelo de que se trate de otra persecución judicial. No es un caso que haya nacido de una denuncia de Manos Limpias con tres recortes de prensa y una entrevista a Víctor de Aldama en el programa de Iker Jiménez, como algunos medios afirmaron de forma errónea. La investigación empieza mucho antes, en 2024, porque Francia y Suiza alertan de un posible blanqueo de capitales con el dinero del rescate de Plus Ultra. Quien impulsa este caso es la Fiscalía Anticorrupción. Y los indicios contra Zapatero no salen de las acusaciones sin pruebas de Víctor de Aldama; hay material más sólido”. Según Joaquín Urías en el mismo Diario, “el juez no debería afirmar con tanta seguridad y reiteración que el expresidente está en la cúpula de una organización delictiva. Es solo una hipótesis suya que ni se desprende necesariamente de los hechos demostrados ni es la única plausible con lo que conocemos. La imputación de Zapatero ha sacudido como un terremoto la vida política del país. Se trata, sin duda, de uno de los grandes referentes de la izquierda española, de modo que la noticia de que está siendo formalmente investigado ha causado tanto entusiasmo en un bando como desasosiego en el otro. En las filas progresistas, la reacción en un primer momento fue de incredulidad e incluso sospecha frente a la actuación judicial. A medida que se han ido conociendo más datos se extiende la sensación de decepción. En momentos así resulta especialmente útil una visión jurídica que ayude a entender, en la medida de lo posible, qué está realmente pasando. La primera idea, desde este punto de vista, es que en este caso no se puede hablar sin más de lawfare o guerra sucia judicial. La investigación contra Rodríguez Zapatero no la pone en marcha ninguna asociación como Manos Limpias ni obedece a primera vista a intereses políticos. En el curso de la investigación judicial sobre la regularidad de las ayudas que el Gobierno concedió a la aerolínea Plus Ultra aparecen unos mensajes en los que los directivos de la compañía comentan primero la posibilidad de recurrir a la influencia del expresidente y más adelante se van refiriendo a diversas gestiones realizadas por él... La segunda idea es que hay indicios de que se hubieran podido cometer delitos de tráfico de influencias o blanqueo de capitales, pero no son, ni muchísimo menos, concluyentes. Ni siquiera en términos de opinión pública puede decirse en este momento que sea claro que Rodríguez Zapatero ha cometido ningún delito... En este punto, el auto de la Audiencia Nacional peca quizás de temerario en algunas de sus expresiones. El instructor no debería afirmar con tanta seguridad y reiteración que ZP está en la cúpula de una organización delictiva. Es solo una hipótesis suya que ni se desprende necesariamente de los hechos demostrados ni es la única plausible con lo que conocemos. Por ello, sería de agradecer un lenguaje más neutro que, a efectos de la percepción social y mediática, no diera por supuesta una versión que es solo una posibilidad entre varias.

La investigación estaría muy avanzada, pero en el punto concreto de Rodríguez Zapatero hay muy poco. “Hay indicios de que ha cobrado algún dinero, pero él lo justifica en unos informes elaborados. Son indicios de que pudiera haber impulsado la creación de una sociedad en Dubái, pero no de que lo hiciera para nada delictivo. Así pues, lo que sabemos está muy lejos de servir para condenar, incluso públicamente, al expresidente de la ceja. La tercera conclusión, a estas alturas, tiene que ver con las dudas morales en torno a la falta de regulación de las actividades de los expresidentes del gobierno. La experiencia demuestra que al abandonar el cargo llega a menudo la tentación de hacer dinero con los contactos, los conocimientos y la visión que se tienen. Todo expresidente cuenta con una experiencia válida y es normal que sea reclamado constantemente para dar conferencias o analizar la vida política. Depende de cada uno el usarlo o no para forrarse. Prácticamente todos acaban por hacerlo y cobran sumas disparatadas. Se olvidan así de que en gran medida sus conocimientos y su agenda los consiguieron gracias a la ciudadanía y en su representación. No se les paga tanto por lo que son como por el lugar en el que entre todos los colocamos. Pero es un reproche ético o político antes que jurídico. El auténtico problema y las posibles responsabilidades llegan después. La mayoría pasa pronto de cobrar por conferencias a hacerlo por consejos y sugerencias emitidos en privado. A menudo en el seno de grandes empresas que los retribuyen generosamente. En esas, no es sorprendente que se cruce la fina línea que separa la asesoría estratégica del tráfico de influencias. La capacidad de lobby de una persona que ha dirigido el país, ha repartido favores por doquier y se relaciona con personalidades internacionales es enorme y se mueve en un terreno gris en el que es difícil determinar en qué consiste. Para evitarlo, visto que a los expresidentes se les proporciona una oficina con empleados y se les permite estar en determinadas instituciones quizás no estaría de más incluir también determinadas prohibiciones o límites respecto a su capacidad de cobrar por asesorar. Si se hiciera así se evitarían casos como el actual. Es muy posible que el asunto termine sin pruebas suficientes para condenar a Rodríguez Zapatero, pero también lo es que su prestigio quede dañado irremediablemente”.

Radiografía del auto contra Zapatero: múltiples indicios y acusaciones por atar.

Pedro Águeda / Elena Herrera sostienen en el mismo diario que el auto de imputación de Zapatero recoge un ramillete de indicios sobre su presunta participación en una red de tráfico de influencias que derivan en contundentes acusaciones contra el expresidente del Gobierno. “Sin embargo, las conclusiones del juez José Luis Calama no están siempre acompañadas de la prueba que supuestamente se habría obtenido en estos dos años de investigación. El análisis del escrito judicial plantea la incógnita de si el juez ha dejado en los informes de la Policía y la Oficina Antifraude las pruebas que sostienen sus acusaciones o si no hay más que las que presenta en el auto de 88 páginas y de las que se sirve para sostener la imputación a Zapatero por organización criminal, tráfico de influencias y falsedad. En el capítulo de indicios contra el expresidente destacan los abultados pagos recibidos por la empresa de marketing de las hijas de Zapatero, tanto del amigo de su padre, Julio Martínez Martínez, como de dos hermanos venezolanos que tenían una sociedad “carente de actividad real”, según la Oficina Antifraude. La imputación por organización criminal requiere de un grupo concertado para delinquir que prolonga su actividad en el tiempo. Pero más allá del presunto tráfico de influencias en el rescate de Plus Ultra, el auto solo menciona una supuesta gestión de Zapatero para que la compañía aérea fletara un vuelo a España que tenía prohibida su salida de Caracas. El juez le atribuye la dirección de esa organización criminal sin que conste la planificación del delito o las órdenes que pudo dar”. Y Juanlu Sánchez escribe en Al día: “El juez Calama le prohíbe tocar al expresidente unos 490.000 euros de sus ahorros porque esa es la cantidad que recibió de la empresa de su amigo Julio Martínez. Según Zapatero, fue un pago durante varios años a cambio de unos informes, pero la UDEF sospecha que pudo ser una comisión por influir ilegalmente al Gobierno para el rescate de Plus Ultra. De hecho, mucho ha tardado en oler la sangre el PP, que ayer ya sí vio claro que el caso Zapatero puede ser algo más que una crisis simbólica para el Gobierno: si se sospecha que el expresidente pudo cometer tráfico de influencias en el rescate de Plus Ultra, ¿hay que sospechar de la legalidad de ese rescate? ¿Cómo se autorizó entonces la operación? En Moncloa ya se han lanzado a tapar esa grieta antes de que se haga más grande y están compartiendo detalles para demostrar que todo se hizo conforme a la ley. Más allá de lo que diga Moncloa, esto es lo que sabemos nosotros de aquel rescate. El juez ha decidido bloquear también las cuentas de la empresa de las hijas de Zapatero, donde llegaron ingresos también de empresas de Julio Martínez. De hecho, un asunto clave para medir la gravedad de este caso tendrá que ver entender bien cómo era el flujo de dinero con destino a la familia Zapatero. Por lo que dice la UDEF, Julio Martínez llegó a manejar una treintena de empresas a su nombre. Y entre ellas, al menos cinco sirvieron para facturar o canalizar sus cobros a Plus Ultra. De ese subgrupo, al menos tres pagaron a Zapatero o su entorno por actividades que ahora están bajo duda”.

Otros comentarios, imágenes, fotos y fotomontajes:

La Justicia necesita pruebas.

Hoy, recordé las palabras de Mónica Oltra: “Nos están fulminando uno a uno con denuncias falsas...”.

Y ahora por Zapatero. Si no funciona ya se nos ocurrirá otro.

Nunca pongas las manos en el fuego por nadie del PSOE o del PP... visto los antecedentes. Lo que sí son indiscutibles son los ritmos e intensidad de la Judicatura con unos y con otros... 

El que pueda entender que entienda.

El humor en la prensa de esta semana: Santygutiérrez, El Roto, Peridis, Eneko, Antón, Asier y Javier, Miliki y Duarte, Jotajota, Manel F. Vergara, Pachi...






Peridis. presidenta Heidi.










 
 Pep Roig, desde Mallorca:


Golpe a  golpe

                                                                                                     El que pueda hacer que haga.

                               
Atado y bien atado.
Lo imposible.

 Los vídeos de esta semana:

IMPUTACIÓN de ZAPATERO | La AUDIENCIA BLOQUEA las CUENTAS BANCARIAS del EXPRESIDENTE | RTVE Noticias

Revilla, contra los expresidentes tras la imputación de Zapatero: "No se conforman" - Más Vale Tarde

El magistrado Joaquim Bosch analiza la imputación de Zapatero - Al Rojo Vivo

T12x133 - ZP: motivos para desconfiar #editorialcrudo

"El día de lo de Zapatero" | MARTA FLICH


Zapatero y la línea entre el lobby y el tráfico de influencias · UN TEMA AL DÍA