miércoles, 20 de mayo de 2026

“El pana Zapatero”

 

El expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero

Juanlu Sánchez escribe en “Al día”, sus primeras impresiones sobre esta bofetada brutal para la izquierda. “De las que quitan la respiración, y que no producen llanto ni protesta, ni te tiran al suelo ni hacen que te defiendas. De las que simplemente te dejan mudo, bloqueado. José Luis Rodríguez Zapatero ha sido imputado por corrupción. Zapatero es el líder de los gobiernos más libres de sospecha de nuestra democracia, y en los últimos años ha resucitado su prestigio como referencia ética e ideológica no solo para el PSOE. También Yolanda Díaz, Irene Montero, Pablo Iglesias, Gabriel Rufián han hablado bien de Zapatero. Por eso en mucha parte de la izquierda la primera impresión tras estallar la noticia de su imputación ha sido: ¿Zapatero, un corrupto? Eso habrá que verlo. Será otro caso de lawfare, de conspiración judicial para terminar de hundir a este Gobierno. Con el paso de las horas… esa tesis ha perdido fuerza.

“Voy a ver si soy capaz de resumirlo mucho. El juez quiere investigar a Zapatero como líder en la sombra de una organización para el tráfico de influencias, montada específicamente para conseguir que una empresa venezolana, la aerolínea Plus Ultra, recibiera una ayuda económica que el Gobierno estaba dando a otras empresas similares en pandemia. A cambio de conseguirlo, según la investigación, Plus Ultra habría pagado a Zapatero casi 700.000 euros a lo largo de varios años, a través de una sospechosa empresa intermediaria y de la empresa de sus hijas, camuflando los pagos como si fueran consultorías recurrentes sobre otros asuntos.

“Por su parte, Zapatero lo niega todo. Él lleva tiempo diciendo, y lo ha vuelto a repetir, que jamás ha hecho ‘ninguna gestión’ para beneficiar a Plus Ultra. Que él y sus hijas sí cobraron esos 700.000 euros de la empresa de un amigo suyo (Julio Martínez, que casualmente trabaja con Plus Ultra y otras empresas en Venezuela), pero por hacerle informes de valoración política internacional (y maquetarlos, en el caso de las hijas), no por influir en el Gobierno. Y eso es lo que a mí sinceramente me escama: hacer lobby, usar tus contactos y tus conocimientos para abrirle puertas a ciertas empresas ante las administraciones, es lo que acaban haciendo básicamente todos los expresidentes (Aznar, el que más) y exministros (como José Blanco y Alfonso Alonso, que tienen una consultora juntos para exactamente eso). Pero es una actividad delicada y con límites para que no se convierta en tráfico de influencias, que es delito. ¿Por qué Zapatero no podría ejercer ese lobby de manera transparente sin tener que recurrir a camuflarlo con informes inflados de precio y usando encima a sus hijas?

“La respuesta a esa pregunta es una duda inevitable entre ‘esto es todo conspiración y lawfare’ y el extremo contrario. Te dejo algunos elementos para que puedas analizarlos por tu cuenta: Hay conversaciones. En el auto judicial de imputación se recogen conversaciones de personas relacionadas con Plus Ultra que hablan por ejemplo de que ‘nuestro pana Zapatero’ está ‘detrás’ de una reunión con el Ministerio de Transportes en la que ‘se notaba’ que les han recibido por ‘altas’ recomendaciones. Una semana después, Plus Ultra contrataba los servicios del amigo de Zapatero que, a su vez, contrató luego a Zapatero. Más aquí.

“Pero, no hay huellas. Por ahora, no hay ninguna prueba de que Zapatero participara activamente de ninguna gestión para beneficiar a Plus Ultra ante el Gobierno. Todo lo que hay hasta ahora es compatible con que su amigo y empresario usara el nombre de Zapatero (con o sin su permiso) para conseguir clientes, prometer influencia y abrirse puertas.

“Una empresa en Emiratos Árabes. El juez asegura que la UDEF ha documentado que Zapatero dio órdenes ‘para la constitución de una sociedad en Dubái’, una empresa que recibiera fondos ‘evitando su trazabilidad en territorio español’. Detalles.

“Conexión China-Venezuela. Además de la línea Plus Ultra, la Audiencia Nacional ha detectado otra actividad sospechosa con empresarios venezolanos para, se sospecha, el cobro de comisiones a Zapatero por hacer de intermediario en operaciones comerciales entre China y Venezuela.

“¿Quién es el juez.? Lo que cuentan los compañeros especializados en información judicial en elDiario.es es que el juez del caso, José Luis Calama, no tiene hasta ahora una trayectoria que le haga sospechoso de querer imputar a Zapatero por motivos políticos. Y ya sabes que cuando es al revés, lo decimos”.

martes, 19 de mayo de 2026

El fútbol que Florentino Pérez no representa.

 

Afición del Unión Popular de Langreo.

Xosé Estrada, vicepresidente del UC Ceares. Foto Alisa Guerrero

A cientos de kilómetros del ruido formado por Florentino Pérez en la prensa madrileña, mezcla de emperador romano y tertuliano agraviado, en Asturies, otro club celebraba el  haber conseguido sobrevivir. El histórico Unión Popular de Langreo, recién descendido a Tercera Federación y asfixiado por las deudas, logró salvarse gracias a una campaña de microfinanciación colectiva bajo el lema Salvemos al Unión. Aportaron dinero aficionados, comercios, exjugadores y vecinos. Entre ellos, David Villa, “El Guaje”, que volvió a echar una mano al club donde empezó a jugar de niño. El objetivo no era fichar una estrella ni construir un palco VIP. Era algo mucho más elemental. Se trataba de que el club no desapareciera.

Nos lo contaba el pasado viernes Ismael Juárez Pérez en Nortes.me.  Mientras el fútbol de élite parece girar cada vez más alrededor de fondos de inversión, derechos televisivos y guerras de poder, todavía existen clubes donde el fútbol sigue siendo otra cosa. O donde el fútbol es apenas una excusa para algo más grande. En el barrio gijonés de Ceares y en el ovetense Rosal lo tienen bastante claro. “Yo creo que el fútbol es la excusa”, resume Xosé Estrada, vicepresidente del UC Ceares.

Hace años, el UC Ceares estuvo a punto de desaparecer. La gente que lo llevaba estaba agotada y el club parecía encaminarse lentamente hacia el cierre, una historia bastante habitual en el fútbol regional. Pero ocurrió algo distinto. Un grupo de personas decidió rescatarlo y convertirlo en algo más parecido a un proyecto comunitario que a una simple entidad deportiva.

En Rosal, en Oviedo, la historia tiene un tono parecido, aunque más caótico, artesanal y divertido. “Aquí todo el mundo hace de todo”, resume María Xosé Martínez, conocida en el fútbol asturiano simplemente como Pepa. Presidenta del Rosal desde 2017, exfutbolista y una de las pocas mujeres al frente de un club asturiano, Pepa habla del equipo como quien habla de una mezcla entre familia numerosa, grupo de amigos y pequeño milagro logístico. Ella recoge ropa, organiza cosas, responde mensajes de Instagram de chavales que quieren jugar el año siguiente y hace prácticamente todo lo demás. “Somos menos de diez personas llevando el club”, afirma. “Y la única persona que cobra es el entrenador”. En el Rosal, asegura, cualquier comentario racista, machista, homófobo o xenófobo implica expulsión inmediata del club. “Y nunca tuvimos ningún problema”, añade.

En el Ceares, Estrada habla de tres pilares fundamentales: el voluntariado, la masa social y el apoyo de la hostelería y del pequeño comercio del barrio. “Si toda la gente que trabaja en el club cobrara, sería imposible sostenerlo”, admite. Y aun así siguen adelante. “Mientras tanto, en campos modestos de Asturies siguen ocurriendo escenas mucho menos espectaculares y quizá bastante más humanas. Una presidenta recoge ropa después de entrenar. Un vicepresidente organiza rifas y asambleas. Un grupo de vecinos defiende a una pensionista antes de un partido. Unos aficionados gijoneses acaban por accidente en un campo nevado de Stockport y regresan años después para reencontrarse con amigos ingleses. Un exfutbolista millonario se acuerda del club donde empezó todo.

“Pero quizá sea precisamente ahí donde todavía sobrevive algo parecido al viejo romanticismo del fútbol. No en los discursos grandilocuentes ni en las guerras televisadas entre magnates, sino en lugares donde todavía hay gente que dedica horas, dinero y energía a un club simplemente porque siente que forma parte de él. Porque, al final, tal vez Xosé Estrada tenga razón y el fútbol solo sea la excusa”.

lunes, 18 de mayo de 2026

Moreno ganó, pero perdió el disfraz.

 

Juanma Moreno se quedó a solo 2 escaños de la mayoría absoluta y Andalucía vuelve a quedar en manos de Vox. Después de años vendiéndose como “moderado”, el PP necesitará otra vez a la extrema derecha para seguir gobernando. Y eso ocurre pese al deterioro brutal de la sanidad pública, las listas de espera, las denuncias de privatización y los escándalos que rodean al PP andaluz. Nada de eso le pasó factura real: incluso sumaron 150.000 votos más que en 2022.

La gran sacudida llegó por otro lado. Adelante Andalucía pasó de 2 a 8 diputados y superó los 401.000 votos movilizando abstención, juventud y hartazgo social. El PSOE volvió a hundirse. La izquierda clásica pidió voto útil y mucha gente decidió buscar otra cosa. Mientras tanto, Vox gana un diputado más y vuelve a tener la llave del gobierno andaluz. El “milagro moderado” del PP siempre acaba exactamente en el mismo sitio: pactando con la ultraderecha para conservar el poder.

(Spanish Revolution)