Francia desconecta a Trump.
Francia ha decidido
cortar por lo sano. Antes de 2027, 2,5 millones de funcionarias y funcionarios
dejarán de usar Zoom, Microsoft Teams, Webex y GoTo Meeting en la
administración pública. El Estado francés sustituirá esas plataformas por
Visio, un sistema propio, con un argumento claro: no se puede garantizar la
soberanía política cuando la infraestructura digital depende de empresas
sujetas a órdenes de Washington.
El detonante no es solo
tecnológico, es geopolítico. Las sanciones impulsadas por la administración
Trump y el precedente de Microsoft cancelando servicios a la Corte Penal
Internacional en 2025 encendieron todas las alarmas. Europa ha comprobado que
las grandes tecnológicas pueden activar un “interruptor” político cuando
conviene a EE. UU. Lo que ayer era comodidad hoy es vulnerabilidad estratégica.
Francia no está sola.
Alemania, Austria, Dinamarca o ciudades como Lyon ya migran hacia software
libre y soluciones europeas. El mensaje es inequívoco: la dependencia digital
también es dependencia política, y empieza a ser tratada como un riesgo de
seguridad. Europa no quiere servidores obedientes a Trump decidiendo qué
funciona y qué se apaga. (Spanish Revolution)
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