Susan Sarandon está, cuando toca, en el lado correcto de la historia.
La actriz estadounidense Susan Sarandon
La ganadora del Goya
Internacional, Susan Sarandon, asegura que fue vetada en Hollywood por su
activismo a favor de Palestina y que ahora ha tenido que hacer películas
pequeñas y proyectos de bajo presupuesto en Europa. “Mi agencia me despidió...
Se me hizo imposible incluso salir en televisión. No podía hacer ninguna
película importante ni nada relacionado con Hollywood. Encontré agentes en
Inglaterra e Italia, y trabajo ahí. Acabo de rodar una película en Italia y una
obra de teatro en el Old Vic durante unos meses. Conozco a un director italiano
que me acaba de contratar. Ahora mismo, me especializo en películas pequeñas
con directores que nunca han dirigido, en cine independiente”, dijo.
Susan Sarandon explicó en
Barcelona que hablar por Palestina tiene consecuencias. Y ella las ha asumido. El
1 de noviembre su propio agente la despidió por acudir a una manifestación en
defensa de Gaza. Que no ha podido trabajar en Estados Unidos. Que le han
cerrado puertas en televisión y en la industria. Que incluso intentaron
presionar a un director italiano para que no la contratara. Eso no es
“cancelación cultural”. Eso es castigo político.
Sarandon fue directa. Se
sintió orgullosa del posicionamiento de España frente al genocidio en Gaza y
del apoyo institucional expresado por el presidente Pedro Sánchez. Dijo que
escuchar a un país alzar la voz cuando en Estados Unidos reina el silencio es
“indescriptiblemente importante”. Porque allí, explicó, la censura y la
represión son reales.
También fue tajante sobre
las políticas migratorias de Donald Trump y el papel del ICE, que calificó de
inconstitucional y responsable de prácticas ilegales. Y lo hizo sin matices:
“Estoy en contra de matar niños en todas partes. Soy propalestina. Soy una
artista por la paz y la justicia”. En tiempos en los que muchas celebridades
optan por el silencio calculado, Sarandon eligió perder contratos antes que
perder la voz. “Porque todas las películas son políticas, dijo. Solo que a las
que desafían el statu quo las llamamos ‘políticas’ para desacreditarlas.
Hollywood, recordó, no es de izquierdas: es de quien paga y de quien gana
dinero”.
Susan Sarandon no habló
como estrella. Habló como ciudadana. Y pagó el precio. Pero hay algo que no le
pueden quitar: estar, cuando toca, en el lado correcto
de la historia.

