jueves, 5 de marzo de 2026

Susan Sarandon está, cuando toca, en el lado correcto de la historia.

 

La actriz estadounidense Susan  Sarandon


La ganadora del Goya Internacional, Susan Sarandon, asegura que fue vetada en Hollywood por su activismo a favor de Palestina y que ahora ha tenido que hacer películas pequeñas y proyectos de bajo presupuesto en Europa. “Mi agencia me despidió... Se me hizo imposible incluso salir en televisión. No podía hacer ninguna película importante ni nada relacionado con Hollywood. Encontré agentes en Inglaterra e Italia, y trabajo ahí. Acabo de rodar una película en Italia y una obra de teatro en el Old Vic durante unos meses. Conozco a un director italiano que me acaba de contratar. Ahora mismo, me especializo en películas pequeñas con directores que nunca han dirigido, en cine independiente”, dijo.

Susan Sarandon explicó en Barcelona que hablar por Palestina tiene consecuencias. Y ella las ha asumido. El 1 de noviembre su propio agente la despidió por acudir a una manifestación en defensa de Gaza. Que no ha podido trabajar en Estados Unidos. Que le han cerrado puertas en televisión y en la industria. Que incluso intentaron presionar a un director italiano para que no la contratara. Eso no es “cancelación cultural”. Eso es castigo político.

Sarandon fue directa. Se sintió orgullosa del posicionamiento de España frente al genocidio en Gaza y del apoyo institucional expresado por el presidente Pedro Sánchez. Dijo que escuchar a un país alzar la voz cuando en Estados Unidos reina el silencio es “indescriptiblemente importante”. Porque allí, explicó, la censura y la represión son reales.

También fue tajante sobre las políticas migratorias de Donald Trump y el papel del ICE, que calificó de inconstitucional y responsable de prácticas ilegales. Y lo hizo sin matices: “Estoy en contra de matar niños en todas partes. Soy propalestina. Soy una artista por la paz y la justicia”. En tiempos en los que muchas celebridades optan por el silencio calculado, Sarandon eligió perder contratos antes que perder la voz. “Porque todas las películas son políticas, dijo. Solo que a las que desafían el statu quo las llamamos ‘políticas’ para desacreditarlas. Hollywood, recordó, no es de izquierdas: es de quien paga y de quien gana dinero”.

Susan Sarandon no habló como estrella. Habló como ciudadana. Y pagó el precio. Pero hay algo que no le pueden quitar: estar, cuando toca, en el lado correcto de la historia.

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