viernes, 10 de julio de 2026

Cristiano se fue del Mundial y qué pena, oye.

 

El único jugador hasta ahora que ha jugado cuatro mundiales y en los cuatro acabó llorando.

Cristiano Ronaldo se fue del Mundial tras la derrota de Portugal contra España por 1-0, con un gol de Mikel Merino en el tramo final. Era su sexto Mundial, tiene 41 años y ya había dicho que este sería el último. Fin de época, dicen. Lágrimas, música triste, recopilatorios, épica de patrocinio. Y sí, como futbolista fue gigantesco. Pero tampoco hace falta fingir una pena universal por alguien que eligió hace tiempo convertirse en postal de la ultraderecha internacional.

Porque este no es solo el Cristiano de los goles, los récords y la ambición descomunal. También es el Cristiano que se fotografió sonriente con Trump en la Casa Blanca, pulgar arriba, como si posar junto a un multimillonario autoritario fuera otra campaña de relojes. Luego nos piden separar deporte y política. Qué casualidad: solo piden separarlo cuando la política la hacen los ricos, los famosos y los poderosos. Cuando un deportista levanta una bandera palestina o denuncia el racismo, entonces sí molesta. Entonces sí hay que callarse y jugar.

Así que no, no vamos a llorar demasiado. Cristiano se va del Mundial sin levantar la copa y con toda la maquinaria mediática preparada para canonizarlo por última vez. Que disfrute su legado, sus millones y sus amistades peligrosas. La pena, de verdad, queda para quienes no tienen cámaras, ni contratos, ni Casa Blanca, ni FIFA mirando hacia otro lado.

(Spanish Revolution)

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