jueves, 3 de noviembre de 2016

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Mito F. González.


“Produce vergüenza ajena e indignación –escribe Juan Gabalaui en LQSomos –  escuchar a dirigentes pesoistas glosar la figura de Felipe González, ocultando su responsabilidad en el terrorismo de estado en la década de los 80, lo cual le inhabilitaría de por vida como referencia política y condenaría sus opiniones sobre la realidad política a la marginalidad y la intrascendencia. Que un responsable de terrorismo de estado sea, a su vez, arquitecto de la democracia española desmonta toda la palabrería, generada por los medios de comunicación y los partidos políticos, sobre el país de las maravillas que llaman España. El mito no permite que haya expresidentes terroristas o que tengan las manos manchadas de sangre por la muerte de miles de personas. Con estos mimbres no habría mito. Habría justicia. Y en este estado se ha optado por el mito antes que por la justicia. Si no fuera así, se caería el entramado que han montado…

¿Cómo –se pregunta Cañabaui– un responsable de terrorismo de estado puede hablar en la universidad? Aquí aparecerán las sonrisas de los defensores del mito y empezarán a desgranar cada uno de los supuestos logros políticos y sociales conseguidos bajo el mandato de González. Nos hablarán sobre el mito construido como una realidad objetivable, sin fisuras. Algunos, en un tono más bajo, hablarán de los GAL y sacarán la lista de argumentos justificadores. Otros, en plan cínico, nos aleccionarán sobre la responsabilidad de gobernar y nos alertarán sobre la ingenuidad política de aquellos que creen que los gobiernos no hacen esas cosas. Lo hace todo el mundo y González hizo lo que tenía que hacer. Otros más, se indignarán como si se hubiera insultado a su padre…político en este caso. ¡Hay que dejarle hablar! Lo cual no ha dejado de hacer, sin traba alguna, utilizando como escaparate los más potentes medios de comunicación, marcando tendencia y el camino a seguir a la tropa servil que, de forma cómplice, le sigue situando públicamente en los altares de la historia socialista (…)  

“Esto –termina Juan Cañabaui– no es un debate sobre ideas sino la constatación de una impunidad. No es que Felipe González haya pasado unos años en prisión por su gestión y después se le persiga, acose y limite su libertad de expresión y de acción. No. Todo lo contrario. Se le ha agasajado, ha gozado de todos los privilegios que tiene un expresidente, se ha convertido en un multimillonario y ha podido exponer sus ideas y opiniones en los medios más prestigiosos. Si quisiera podría volver a presentarse a unas elecciones presidenciales. No habría impedimento alguno. Su vida está llena de privilegios. A pesar de todo. La Universidad Autónoma, a pesar de todo, le invita y se espera que todos actuemos desde la corrección política, es decir, en base a lo que se espera para mantener el mito. No permitir que hable en la universidad es fascismo, según esa corrección política, por lo que supone de ataque a la libertad de expresión pero ¿qué es la impunidad que le acompaña desde que tuvo que abandonar la presidencia del gobierno? ¿Qué nombre le deberíamos dar a la defensa de una persona que ha participado en la muerte y la tortura de decenas de personas? ¿Qué deberíamos decir del apoyo que recibe de los poderes del estado y de los grandes medios de comunicación? ¿En qué se convierte una democracia con las manos manchadas de sangre?”

martes, 1 de noviembre de 2016

Sánchez no está muerto y se mueve en las arenas movedizas del PSOE.



En la entrevista en el programa “Salvados”, de La Sexta, Pedro Sánchez reveló que, desde el diario de Juan Luis Cebrián, se le hizo llegar que no le iban a dar su respaldo editorial si no buscaba un acuerdo para facilitar un Gobierno conservador. Sánchez acusa a 'El País', Alierta (Telefónica) y a “otras personas” de evitar un Gobierno de izquierdas y arremete contra el Ibex 35, la Gestora, Felipe González y Antonio Hernando. Asegura, en su primera entrevista desde que dejó el escaño, que el PSOE está condenado a entenderse con Podemos y constata que dará la batalla: “No estoy muerto”, reconoce y surge de las arenas movedizas del PSOE.

El ex secretario general del PSOE acusa directamente al diario 'El País', al expresidente de Telefónica, César Alierta y, a otras personas, de haber “evitado un Gobierno de izquierdas”. Defiende su gestión al frente del partido y confiesa que decidió no facilitar el Gobierno de Mariano Rajoy. Reprocha a la Gestora del PSOE haber creado un dilema innecesario al buscar una votación en bloque y no una votación técnica de sólo once miembros. En la entrevista con Jordi Évole declara que quiere volver a intentar ser secretario general del PSOE y que se presentará a las primarias, si “la piscina tiene agua”. “El PSOE y Podemos –reconoce– están condenados a entenderse. Y el PSOE debe reconciliarse con el votante de izquierdas”. Censura la traición en toda regla de Antonio Hernando, portavoz del PSOE en el Congreso, y pide a Susana hacer una reflexión para que el socialismo andaluz “sea un sistema de estabilización del socialismo español”. Finalmente, se atreve con Felipe González de quien dice que ya no es Dios.

“No estoy muerto –reconoce, tras haber dormido apenas tres o cuatro horas y haber pasado uno de los días más duros de su vida política–, aquí estoy, dispuesto a no morderme la lengua. Me gustaría presentarme a las primarias, pero lo consultaré con la militancia. Si me apoyan, estaré ahí”. Atribuye su destitución a las presiones de medios de comunicación y de algunos grandes empresarios que le advirtieron expresamente de “las consecuencias” para que no pactase con Podemos. Es la primera vez que alguien con posibilidades de ser presidente del Gobierno destapa públicamente un escándalo de esta envergadura. Ha utilizado un tono muy distinto al de Pablo Iglesias, pero las acusaciones vertidas por él superan con creces sus ataques desde la tribuna del Congreso. Afirma que no está en guerra con los actuales dirigentes, sino que quiere un “modelo de partido diferente” que hoy ha empezado a definir. Por supuesto, manteniendo su ‘no’ al PP por delante.

La primera reacción frente a sus palabras fue el pirateo de una página web –Pablo Iglesias ✔ @Pablo_Iglesias–, recién creada por él para recoger votos de sus simpatizantes y “recuperar el PSOE”. Asegura que dicho pirateo tenía el “objetivo de dejarle fuera de servicio e impedir que la gente se inscribiera” en sus páginas. El ataque se produjo durante la entrevista que ofreció en La Sexta, la noche del domingo. Desde su lanzamiento, la web ha sufrido problemas técnicos y a ratos no ha sido posible acceder a ella, como sucedió por la misma noche. Pero Sánchez está decidido a continuar en su lucha.