martes, 14 de octubre de 2008

14 de octubre. Rajoy ante el "coñazo" del desfile.


La imagen de Mariano Rajoy ante el desfile del domingo pasado no puede ser más curiosa. Cariacontecido y apesadumbrado por haber criticado y despotricado horas antes, en una conversación con su lugarteniente, Javier Arenas, en A Coruña, contra el “coñazo de desfile”, el jefe de la oposición aguantó la parada militar sin decir ni pío ni emitir la menor queja.

Rajoy llegó a la plaza de Colón con su esposa, Elvira Fernández. Se sentó en primera fila, no lejos de José Antonio Alonso y Soraya Sáenz de Santamaría, los portavoces de PSOE y PP. Seguramente recordaría aquel vídeo institucional en el que advertía, unos años antes, de la trascendencia de la celebración. Y se alegró de no recibir ninguna pitada, al contrario de Zapatero, ni ningún abucheo como el que se llevó la ministra del Ejército, Carmen Chacón. Pero parecía dispuesto a tragarse la frase vejatoria pronunciada horas antes. Porque había sido él, Mariano Rajoy, presidente del PP, quien, en vísperas del desfile, en un alarde de sinceridad y ante un micrófono que él creía cerrado, había arremetido contra el “coñazo de desfile”, diciendo por primera vez y con total desparpajo una verdad como un templo.

Ese día Rajoy se sentía huidizo, incómodo, arrepentido del fallo de haberse sincerado con la plebe. Pero había que aguantar el papelón. Como había dicho Esteban González Pons, vicesecretario de Comunicación del PP: “Suficiente tendrá Rajoy con ir al desfile y pasar toda la mañana”. Para él lo del “coñazo” había sido “un desafortunado desliz”. No tan grave como la “imprudente descortesía” de Zapatero, quien, cinco años antes, cuando militaba en el bando de la oposición, había plantado a la bandera de EEUU. Y, sin mencionar el desliz con nadie, como si éste no fuera con él, Rajoy se convirtió en el objetivo de alguna cámara de prensa. “Fue una mala pata que los micrófonos estuvieran abiertos”, justificaba González Pons, quien entendía que sus palabras habían molestado a mucha gente, pero “es una anécdota de la que no hay que sacar demasiadas consecuencias”.

El mismo Rajoy mandó un comunicado, lamentando profundamente lo sucedido. Y su responsable de comunicación se mostró "convencido" de que el líder del PP "no se refería ni a las Fuerzas Armadas, ni a las insignias nacionales" sino que hizo este comentario “como padre de familia, al tener que levantarse a pasar frío y con lluvia, en vez de quedarse con su familia”.

Uno no sabe exactamente qué era lo que Rajoy lamentaba. Si eran las palabras pronunciadas ante un micrófono que no se cortó o el hecho de haberlo pensado y dicho tan sinceramente. En todo caso, ese “coñazo de desfile” a mí me pareció una verdad mantenida por primera vez por un miembro del PP y salida de lo más profundo de un político. Lástima que no siempre los gerifaltes de los partidos no hablen con tanta sinceridad y convicción. De ser así, tal vez llegaría antes a unos electores que todavía desconfían de ellos.

domingo, 12 de octubre de 2008

12 de octubre. Hispanidad y escritores españoles.

La fiesta de la Hispanidad, llamada anteriormente “de la Raza”, fue propuesta en 1913 por Faustino Rodríguez-San Pedro y, en 1918, alcanzó en España el rango de fiesta nacional, implantada igualmente por algunas repúblicas sudamericanas. En 1927, Miguel de Unamuno ya prefiere “Hispanidad” a “Españolidad” y, en 1937, Antonio Machado habla, en su discurso de clausura del Congreso Internacional de Escritores de Valencia, como “un español consciente de su hispanidad”. Pero, desde la guerra civil hasta 1958, el día de la Hispanidad no alcanzó reconocimiento en la España del franquismo.


La Fiesta Nacional de España o Día de la Hispanidad (“Festa Nacional d'Espanya”, en catalán y valenciano; “Festa Nacional de España”, en gallego; “Espainiako Jai Nazionala”, en vasco), coincide con la festividad de la Virgen del Pilar, patrona de Zaragoza, y conmemora el descubrimiento de América por parte de España. Descubrimiento que ha sido criticado por diversos sectores, culturas y estudiosos, dando lugar a un amplio y apasionado debate. En Argentina, se celebra el Día de la Diversidad Cultural Americana (desde el 12 de octubre de 2007. Antes era el Día de la Raza); en Chile, Día del Descubrimiento de Dos Mundos; en los Estados Unidos, Día de Colón (Columbus Day); en Ecuador, Día de la Independencia; en Uruguay, Día de las Américas; en Venezuela, Día de la Resistencia Indígena, Día Mundial del Huevo...


Pese a estas conmemoraciones, hay escritores, como Rafael Sánchez Ferlosio, que no comulgan con esta clase de efemérides ni aniversarios patrióticos. Es más, asegura que odia a España “desde siempre”, pero se resisten a irse al extranjero. Ferlosio odia a España en parte por la excesiva atención que se le presta a los deportes, como se ha podido comprobar en los recientes Juegos Olímpicos y en parte porque “le carga esto de la patria”. Para él, el concepto de patria es “el más venenoso de los conceptos”. Lo decía al presentar su nuevo ensayo “God & Gun. Apuntes de polemología”, un conjunto de reflexiones sobre la historia, la guerra, la religión, el derecho y el fanatismo. Un título que le parece “un lema ideal para un escudo de Estados Unidos”, sacado de una frase que Barack Obama dijera de algún estado norteamericano que, “deprimido y aburrido por la recesión y por el paro, se había abandonado al culto de Dios y al culto de las armas”. Ferlosio no sabe si, como le pasaba a Unamuno, le duele España, aunque no se debe encontrar mal del todo en este país porque viaja “muy poco” y reconoce que no se iría “nunca al extranjero”.


Otros, como Miguel Delibes, autor de novelas como “Las ratas” o su última, “El hereje”, está convencido de que “no hay esperanza para su retorno a la literatura” y, convencido de que la ética debe presidir cualquier tipo de relato, cree que la política, “generalmente, estorba” en las letras. Para él, “todas las novelas responden a un tiempo de nuestra historia” y está convencido de que él, como escritor, se acabó hace diez años en el quirófano. “No concibo una novela no histórica, aunque lo más frecuente es que sean contemporáneas del narrador", reflexiona Delibes en una entrevista concedida a Efe. Con sus 88 años a cuestas, el autor vallisoletano, con un bagaje de obras publicadas durante más de medio siglo, añade: “Me gustaría estar seguro de que el progreso moral de la sociedad avanza, pero no terminamos de dejar atrás nuestros pecados de siempre. Con todo, no cabe otra cosa que conservar la esperanza”.


Joan Margarit comenzó su carrera escribiendo en castellano, en 1974, pero pronto regresa a su lengua materna y en 1981 escribe en catalán. Reconoce que no fueron motivos culturales, ni políticos los que le llevaron a utilizar la lengua de su familia en su poesía. En su interés por lo arquitectónico y los lugares, Margarit practica eso que él llama “urbanismo poético” para buscar dónde se encuentra el poema, con una ciudad como protagonista absoluta: Barcelona. Y, a pesar de todas esas arquitecturas, reconoce que “un buen poema tiene mucha más posibilidad de permanencia que un buen edificio”. Dice de él Carlos Pardo que es capaz de “hacer que un poema sea una estructura de un edificio muy particular, a la que no le puede sobrar ni faltar un pilar, ni una viga”. Hoy este catalán es reconocido como Premio Nacional de Poesía, gracias a su libro "Casa de misericordia".


Joan Margarit, Premio Nacional de Poesía.

Joan Margarit se siente satisfecho por haber obtenido este galardón y sorprendido por los “designios del azar” pues la misma obra recibió el Premio Nacional de la Crítica, el de Rosalía de Castro y el de Poesía de Catalunya. El poeta-arquitecto –tanto levanta edificios como poemas– encontró en el idioma común y en el lenguaje coloquial su mejor aliado. Suele decir que “la poesía sólo es una cuestión de intensidad, de concentración, y debe, por encima de todo, “entenderse”. Como lo entendemos perfectamente en el recital que ofreciera, junto con Xavier Ribalta.




Mario Benedetti, escritor y poeta uruguayo, ultima su “Biografía para encontrarme” y deja claro que, a sus 88 años, aún tiene mucho que decir. En breve, saldrá su “Testigo de uno mismo”. El escritor, uno de los más leídos en lengua castellana, en estos momentos no se encuentra bien. Pero, pese a sus enfermedades, aún no está dispuesto a firmar su epitafio y sigue escribiendo poemas, novelas, relatos, ensayos y guiones de cine. Obras galardonadas con premios que no están en contradicción con su ideología de izquierdas que plasmó en su exilio durante la dictadura uruguaya (1973-1985). Pero su pacto con la literatura es aún más fuerte que cualquier ideología. El autor de “La tregua” y de “Gracias por el fuego” sigue desafiando a la vida y al destino, como destaca uno de sus poemas inéditos revelados hace unos días en el semanario Brecha:
“¿Y qué dirá el Después, después de todo?
Tengo la impresión de que sus brazos
empiezan a cerrarse.
Y es ahora mi muerte meridiana
la que en silencio está diciendo ven.
Pero yo me hago el sordo”.


“Dejadles comer crack” puede leerse junto a una enorme rata de Kakis que sale despavorida con un maletín lleno de dólares. El mensaje, plasmado en una gran pared de un edificio, está lleno de esperanza y empatía para los especuladores de Wall Street.


“El Jueves” regala, con el número de esta semana, un rollo de papel higiénico con la cara del presidente de los EEUU en la portada. George W. Bush tiene sus días contados y la revista satírica le dedica la despedida que, a su entender, se merece. Pallarés glosa la vida y milagros del presidente, Guillermo se ríe de sus compañeros de juergas en su tira “Amistades peligrosas”, Pedro Vera le dibuja unos naipes con sus enemigos al estilo del Pentágono, Vergara glosa sus numerosas acciones en favor del medioambiente, Bernal trata las difíciles relaciones que ha mantenido con Zapatero y Monteys propone que sea sustituido por una mascota. En una palabra, que mandan a Buch a la puta mierda.



La agencia de publicidad Kitchen ha plasmado una campaña gráfica para promocionar el Mutua Madrileña Masters Madrid –que se disputará entre el 11 y el 19 de octubre–, fotografiando a Rafael Nadal, a Roger Federer y a Novak Djokovic como tenistas de ciencia ficción por la mentalidad y físico de estos jugadores y por la calidad y plasticidad de sus golpes. Son jugadores que no parecen humanos sino extraterrestres o de ciencia ficción, robots automatizados, incapaces de cometer error alguno, que representan una nueva forma de jugar y practican “otro tenis”.


El músico australiano Josh Pyke conduce un bote construido a imagen de su guitarra para la grabación del videoclip de su nuevo single en Sidney, Australia. Tracey Nearmy. Pyke nos muestra cómo afinar una barca en altamar / EFE


Pep Roig sigue haciendo de las suyas en sus dibujos cuyos títulos son: Costumbres, Odiología, Topamí y Justificación.





Ahora le toca al lector poner lo que se le ocurra sobre esta última foto. Su título no puede ser más recurrente: Se busca un pie de foto. ¿Alguien se atreve? Basta con escribir algo sobre lo que esta imagen sugiere. Adelante. Y gracias por esos momentos mágicos en los que uno se engancha a esta web.



De los pies de foto sugeridos por los lectores, elegimos es el siguiente, de Tiflos:

"Trombonista ejecutando un solo ante un espectador atado para que baile".

sábado, 11 de octubre de 2008

11 de octubre. En voz alta y sin miedo.

Los líderes mundiales se comprometieron en el año 2000 a acabar con la pobreza en 15 años pero, lejos de avanzar para conseguirlo, sólo en este año ya hay 50 millones más de personas con hambre. Las promesas no han conseguido alimentar a los desnutridos, ni curar a los enfermos, ni proteger a quienes viven en condiciones insalubres. Sin embargo, todos los gobiernos, con el culo al aire, están que trinan con la bajada general de la bolsa y la situación de los bancos. Todos ellos hacen grandes promesas y ponen dinero sobre la mesa para tapar sus agujeros. Y esperan que sus inyecciones millonarias los salven de la hecatombe mientras se olvidan de los pobres y de los más desfavorecidos. Ellos parecen ahora importarles menos.

Youtube, junto con reconocidos personajes públicos, ha lanzado la iniciativa “In my name”, con el objetivo de crear conciencia sobre la pobreza y los esfuerzos para combatirla. YouTube creó un nuevo canal donde los usuarios pueden subir sus propios vídeos para pedir directamente a los líderes mundiales un esfuerzo para acabar con la pobreza en el mundo. “Es tu oportunidad –se dice en un comunicado– de unirte a la petición por vídeo de terminar con el hambre en el mundo”. La iniciativa coincide con la cumbre en la sede de las Naciones Unidas, donde los líderes mundiales se reúnen la semana que viene para discutir los Objetivos del Milenio sobre Desarrollo (OMD), proyecto para acabar con la pobreza en el mundo para el año 2015.