sábado, 27 de octubre de 2018

El pueblo 'rojo' que ganó a los bancos.


El alcalde de Rivas, Pedro del Cura, en su toma de posesión en 2015.

Rivas-Vaciamadrid, un municipio en el sureste de la región que acogió durante décadas a familias de clase trabajadora, gobernado  desde los 90 de forma ininterrumpida por IU, hace gala de la política de vivienda pública. Una política municipal que se enfrentó, en 2011, al Gobierno regional de Esperanza Aguirre. El Tribunal Supremo dió la razón al Consistorio y, al menos durante un día, tensó a la gran banca española.

Rivas acaba de ganar, en el alto tribunal, un recurso que podría significar que uno de los impuestos que grava la compraventa de una vivienda, el de Actos Jurídicos Documentados, lo tienen que pagar las entidades crediticias y no los clientes. Podría, porque el Supremo dictó hace unos meses una sentencia en sentido contrario. Y, ahora, el Pleno del órgano deberá resolver un galimatías jurídico que pone en juego el destino de una cantidad indeterminada de dinero que podría sumar varios millones de euros.

“La cantidad que motivó que Rivas llegara a los tribunales -explica Aitor Riveiro en Eldiairo.es- fue mucho menor: 2,5 millones que la Hacienda madrileña reclamaba al municipio por unas 4.000 hipotecas firmadas por la Empresa Municipal de la Vivienda de la localidad. El Ayuntamiento se convirtió en un promotor de pisos que sacar al mercado del alquiler a un precio bajo para las personas que cumplieran determinados requisitos. El Gobierno municipal, presidido entonces por José Masa, reclamó al Gobierno regional del PP la misma exención fiscal de la que disfrutan otras administraciones, como la propia Comunidad de Madrid. Pero el Ejecutivo que ya comandaba Esperanza Aguirre rechazó la petición, al considerar que los pisos de protección eran más grandes de lo que debían. Agotados los recursos administrativos, el Gobierno municipal de IU recurrió a los tribunales. El Superior de Justicia de Madrid, en 2015, no le dio la razón. El Supremo, en 2018, sí”.

“Estábamos reclamando 2,5 millones de euros de los vecinos que nos negábamos a tener que pagar porque entendíamos que lo tenían que pagar ellos”, asegura Pedro del Cura. El alcalde del municipio que gobierna IU, en coalición con la marca de Podemos en la localidad, considera la sentencia “un éxito del municipalismo. Los vecinos solos no hubieran podido”, apunta. El pleito se ha llevado con los servicios jurídicos propios del ayuntamiento. “Los costes han sido pocos, 10.000 ó 15.000 euros”, explica el regidor. La disputa, asegura Del Cura, comenzó por una decisión política de Esperanza Aguirre. “Cuando el Gobierno del PP promocionaba vivienda libre y subía tanto el precio, nosotros hacíamos lo contrario”, recuerda Del Cura, que ya formaba parte del Consejo de Administración de la EMV antes de llegar a alcalde. “Casi todas las políticas eran contrarias a las del PP”, añade. “Recalificaban para hacer vivienda libre y nosotros, protegidas. Hicieron todo lo posible por boicotearlo”.  “El PP, por ir contra Rivas, ha acabado yendo contra todo el sistema financiero”, apunta Del Cura con ironía. Siempre y cuando el Tribunal Supremo opte por convertir en jurisprudencia una sentencia que, en el caso concreto de este municipio, ya es inamovible.

viernes, 26 de octubre de 2018

Santos, encubriendo a pecadores.


El Papa Francisco.

El Telediario (TVE) del mediodía del domingo, horario estrella de la televisión pública, obliga a Javier Pérez de Albé a levantar la vista del periódico. Entre los titulares de cabecera, escucha que “el Papa Francisco ha proclamado nuevos santos en una ceremonia en la Plaza de San Pedro del Vaticano”. En la ceremonia en cuestión, a la que asiste la reina Sofía en representación de España, también se nombran algunos beatos. “Dejo de mirar la pantalla y bajo la vista hasta el periódico, que descansa sobre mis rodillas abierto en canal, como podría estarlo un monaguillo sobre las de un sacerdote: La Iglesia española silencia, desde hace décadas, los casos de pederastia”.

Lo cuenta Javier Pérez en Cuartopoder. Los periodistas responsables de la información aseguran que “ni la Conferencia Episcopal ni la inmensa mayoría de las 70 diócesis españolas consultadas por El País han facilitado información sobre las denuncias por pederastia que han conocido o tramitado y juzgado en las últimas décadas”. “Un silencio de enorme importancia, que viene a recordarnos que las leyes son bien diferentes en la tierra y en los cielos: mientras el Código Penal terrícola castiga con prisión a aquellos que cometen abusos, los tribunales eclesiásticos del espacio exterior aplican el Código Canónico. Es decir, que por el mismo delito de abusos por el que un civil se pudre en la cárcel, a un sacerdote juzgado por las normas jurídicas que regulan la Iglesia simplemente le privan del oficio de párroco de manera temporal o, en el peor de los casos, le expulsan del estado clerical”.

“Dos noticias del mismo día -comenta Javier Pérez-, con protagonistas del mismo gremio, que sin duda ofrecen al ciudadano motivos para reflexionar sobre la realidad religiosa. Noticias que pueden, y deben, ayudarnos a comprender la actitud de la Iglesia, a valorar sus privilegios y a exigir su reingreso en el código penal humano. Noticias que, finalmente, dicen mucho sobre el criterio con que se realiza la edición de un informativo de TVE. Y es que, para ese lugar sagrado de la televisión pública, la noticia de apertura, han elegido una canonización múltiple, imagino que toda una bacanal de bondad y buenísmo de santidad católica, cuando podían haber ofrecido una orgía de carne, hipocresía y ocultación. Santos, encubriendo a pecadores”.

jueves, 25 de octubre de 2018

Adiós a Carmen Alborch.


Carmen Alborch, retratada durante una entrevista en noviembre de 2017. BERNARDO PÉREZ

 El Gran Wyoming lee el pregón en presencia de la ministra de Cultura, Carmen Alborch, Fernando Morán y Jaime Lissavetzky, durante el día del libro en Madrid de 1995.

El cáncer se llevó ayer a Carmen Alborch. La exministra socialista valenciana falleció a los 70 años, rodeada de su familia. El Gobierno de Felipe González la tomó como santo y seña de su política cultural, nombrándola ministra del ramo en 1993, cargo que ocupó hasta 1996. Fue también la primera decana de la Facultad de Derecho de la Universidad de Valencia y la directora del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM).

De las palabras de despedida, me quedo con las de Maruja Torres en El País, quien se dirige así a ella: “Quiero despedir a Carmen Alborch citando, adaptado al personaje, al gran poeta valenciano Vicent Andrés Estellés: No hi havia a València una llum com la teua, car de llums com la teua, a tot arreu i ara, en son parides ben poques’ (No había en Valencia una luz como la tuya, porque luces como la tuya, en todas partes y ahora, son paridas muy pocas). Carmen Alborch era una verbena, pero una verbena muy seria. Llegaba, estallaba, iluminaba, escuchaba, decidía, animaba. Y era profunda. Luminosa y profunda. De sus tiempos como ministra de Cultura recuerdo, sobre todo, el profundo contraste establecido con su sucesora en el cargo, Esperanza Aguirre, ética y estéticamente, pero sobre todo éticamente. Era, para qué os lo voy a decir, todo lo contrario. Culta, socialista sin caspa, llena de savia y fecundidad, frutal. Pienso en ella y solo se me ocurren imágenes relacionadas con la madre tierra y con el mar. La tierra que ahora la acoge y que será mejor porque ella la abona. Carmen Alborch fue exactamente lo que necesita este país: lo contrario de Bernarda Alba (que sería Aznar, si también me lo permiten). Era agua muy clara”.