Una crítica a James Joyce.
Hélène Cixous, creador de la “Risa de la memoria”, escribió una crítica sobre James Joyce, un autor
que rompió moldes en literatura y que de vez en cuando me permito recordar:
“Mi tesis sobre Joyce me
enseñó muchas cosas, pero no sentí amor por Joyce. Es un grandísimo escritor.
Es un hombre de un narcisismo absolutamente intolerable. Creo que todos los
escritores son narcisistas, pero él lo lleva extremadamente lejos. Mantenía
relaciones de explotación con su entorno, algo que se lee en sus textos. Y yo
no puedo amar eso.
“Y al mismo tiempo, es un
hombre vulnerable; de lo contrario lo odiaría, y no lo odio en absoluto. Es un
hombre vulnerable, físicamente frágil y físicamente valiente, que casi no veía
nada y tenía graves problemas de supervivencia, además de verdaderos problemas
familiares, como hijos con mala salud. Pero, aun así, era el rey y el tirano —y
eso no se puede decir de Kafka. Kafka no era un tirano, no era un rey: es un
hombre.
“Además, el mensaje de
Joyce es muy limitado, filosóficamente hablando, si puede decirse así. Lo que
nos cuenta, el relato de Joyce, su relato humano, es la puesta en escena de
algo extremadamente ingenioso: la puesta en funcionamiento de la familia, la
repetición eterna de las situaciones familiares, algo que también se encuentra,
como él mismo dice, en todas las epopeyas, en la Biblia, etcétera. Pero eso es
todo. Es una máquina que vuelve a ponerse en marcha en cada texto, y lo que
cambia —las transformaciones que opera Joyce— son transformaciones formales. Eso
me aburre.
“¿Sabes lo que dice Freud
sobre el niño? El niño fascina porque es tan narcisista que lo miras
permanentemente; no se ocupa de ti, solo de sí mismo, y eso te fascina. Y Joyce
solo se ocupaba de sí mismo. Además, tenía plena conciencia de su propio genio.
Y creo que la gente va a preguntarle al narcisista: ‘Pero ¿cómo haces para
quererte tanto?’. Porque a todo el mundo le gustaría quererse.
“Y además era alguien que
solo creía en la literatura, lo que tranquiliza a todos los que escriben. Hay
quienes, como Joyce, subordinan todo a la literatura —y eso lo entiendo—, y
hasta les debemos algo, porque llevan la cosa tan lejos que producen algo bueno
para la literatura, pero no para la vida”.


No hay comentarios:
Publicar un comentario