viernes, 3 de febrero de 2012

"Que este billete lo pague Urdangarin".


"Yo no pago. Que pague Urdangarin"




El pasado miércoles, tuvo lugar por segunda vez en varias ciudades española la campaña 'Yo no pago', promovida por el 15-M en protesta por los recortes y subidas, especialmente la del metro. La acción consistía en entrar al Metro sin billete como un acto simbólico de rechazo a la subida de precios. El vídeo que mostramos al final, recoge imágenes en un metro de Barcelona, donde decenas de personas cruzaron los tornos al grito de 'Este billete lo paga Urdangarin'.

A través de las redes sociales, el movimiento “Yo no pago” invitó a “repetir la jugada” de la semana pasada y colarse en el Metro de Sol, de Madrid, a las 19 horas, para intentar montarse en los trenes sin pagar el billete. Cosa muy difícil de conseguir por el fuerte dispositivo policial, compuesto por más de una decena de furgonetas de agentes de la Unidad de Intervención Policial, que impedía el propósito. Ante la imposibilidad de hacerlo, comenzó una marcha por el centro de la capital, buscando la estación más adecuada para la protesta. Llegaron hasta Ópera, cambiaron de rumbo hacia Callao y desde allí a Lavapiés, siempre seguidos por los agentes.

Más tarde, algunos consiguieron saltar los tornos en Tirso de Molina, en donde no había presencia policial. Medio centenar de manifestantes lograron introducirse al grito de “Yo no pago ni su crisis ni su deuda”, “Que pague Urdangarin”, “Que pague Botella” tomando el metro y llegar hasta la parada de Gran Vía, desde donde se dirigieron a Sol a pie por la calle Montera, en la que fueron cercados por los antidisturbios. Se produjeron varios disturbios que terminaron con la detención de varias personas.

Cristina Cifuentes, nueva delegada del Gobierno, en Madrid, que ese día todavía no había tomado posesión de su cargo, mostró su “respaldo” a la actuación de los mandos policiales si bien recordó que no participó en la toma de esta decisión. Esta nueva convocatoria tuvo lugar, además de en Madrid, en Barcelona, Valencia, Sevilla y Bilbao. Los simpatizantes de este tipo de acciones pretendían “repetir la acción del 15 de enero”, cuando saltaron los tornos del suburbano madrileño. Cada vez que lo intentan son más los manifestantes que protestan y las fuerzas de seguridad que se oponen y hacen detenciones.

jueves, 2 de febrero de 2012

Cameron despide a su gato por arañar sus muebles.




El despido de Larry. Larry, esperando a ser recibido de nuevo en el 10 de Downing Street.




Dicen que no corren los buenos tiempos ni para los mininos. Que se lo pregunten sino, al bueno de Larry, el gato del número 10 de Downing Street, residencia del primer ministro británico. Dicen que, en la sede del jefe del Gobierno, había “un problema de ratones” y que hacía falta un gato en escena, recogido de la calle, para poner fin a las andanzas de los terribles roedores. De esta manera, el minino de tal vivienda se convirtió en un perfecto cazador de ratones y era mostrado con orgullo por David Cameron, el político conservador británico, como la mascota oficial de la casa. Su fama y su instinto ratonero hicieron de Larry el orgullo de aquella familia, que se dejaba fotografiar con él en presenvcia de ilustres invitados.

Pero, pasado cierto tiempo, el noviembre pasado, la residencia del primer ministro británico comenzó a sospechar de su gato, al dejar de cazar ratones como antes. La actitud de Larry dejaba bastante que desear, sesteando como un beodo a la bebida. Y su falta de rendimiento en tiempos de crisis puso al gato en el disparadero. Porque las 64.000 libras del erario público gastadas por Cameron para cambiar el mobiliario, se veían amenazadas por las uñas de Larry quien, en lugar de seguir su batalla con los roedores, prefería ensartarse con los muebles por instinto, no por mala costumbre ni aversión. Así que, una vez comprobado que aquel gato no tenía ninguna razón de seguir en casa del primer ministro, fue despedido sin contemplaciones, pensando que quizá lo que necesitaba Cameron era un perro que guardara los muebles y no un gato holgazán que le destrozaba los muebles.

El primer ministro británico pensó lo mismo que me ocurrió a mí con mis gatos cuando comenzaron a arañar mi colección de discos de los años 60, 70, 80, que conservaba en la parte baja de una librería como una reliquia. Comencé a tener broncas con mi mujer que se opuso a mi “absurda” decisión de despedir a todos los mininos que nos alegraban la vida, pero que también me la hacían imposible. Y me puso entre la espada y la pared. “O ellos se quedan en casa –me dijo muy seriamente–, o yo me largo”. Tuve que elegir entre ella y los gatos o despedir a los mininos y cortar mi relación con ella. Y tuve que ceder. Hoy, afortunadamente, los guardo aún todos –me refiero a los discos–, unos dos centenares con las tapas arañadas por ellos –mis gatos–, optando por cambiarlos a un lugar más alto –los discos, por supuesto–. Y no me arrepiento de ello. Prefiero conservar mi colección de vinilo aunque, con los arañazos, hayan devaluado su perfecta presentación, habiendo abandonado mi reacción contra ellos –me refiero a los gatos–, que hoy considero, junto a mis perros, imprescindibles animales de compañía. Porque la vida de un minino vale tanto o más que el estado de la tapa de los discos o los muebles, cosa imposible de comprender por Cameron, ni por ninguno de los gobernantes de este asqueroso mundo en el que cuidan y miman sus cosas pero desprecian, despiden y amenazan a cuantos se oponen a su intocable bienestar personal.

miércoles, 1 de febrero de 2012

“Son los gobernantes quienes deben temer a los ciudadanos”



Jose Luis Diez, coordinador de IPP, y el fiscal, Jiménez Villarejo, en contra de los responsables de los recortes sanitarios.




Manifestaciones en Cataluña contra los recortes financieros y la dictadura financiera.




Toni Barberá, de la Asociación Pública por la Salud Pública.


Promovida por un numeroso grupo de entidades sociales, sindicales y ciudadanas de Catalunya, una curiosa asociación, la IPP se presentará oficialmente en Barcelona el próximo 10 de marzo. Según sus promotores, “son los gobernantes los que deben temer a los ciudadanos y no al revés”. Por eso, han decidido llevar a los responsables de los recortes ante la Justicia. “Después de meses de manifestaciones, comunicados y ocupaciones –dice un comunicado de dicha Iniciativa Penal Popular– hemos decidido que ya hay motivos más que suficientes para procesar a Artur Mas, Boi Ruiz y el resto de los altos cargos que han entrado más que presuntamente en el campo del delito”.

“Iniciativa Penal Popular” está impulsada por asambleas de más de 20 poblaciones catalanas, el Movimiento 15M, la FAVB y la CONFAVB, sindicatos como CCOO, UGT, CGT i CATAC, la asociación de economistas ATTAC Acordem, la Plataforma Dempeus per la Salut Pública, médicos de hospitales como Vall d’Hebrón, enfermeras, periodistas, abogados (entre los que se encuentra el ex-fiscal anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo)… Una iniciativa que, “está absolutamente abierta a todos y es absolutamente transversal”. Jiménez Villarejo califica la IPP como “un acto de cultura cívica contra la corrupción”. Y reivindica que “hay que usar un derecho poco conocido: el Derecho de Petición, y generar una lluvia de denuncias”.


”Ya que los tribunales ordinarios de justicia –comenta uno de los promotores– no se atreven a juzgar a políticos y financieros causantes de los recortes y pérdida de derechos de la mayoría de los habitantes de este planeta, me parece estupendo esta iniciativa, que debería hacerse en otras comunidades autónomas para que así fuera más efectiva”. Entre las causas que han provocado esta campaña se enumeran los escándalos que van apareciendo en la gestión de la sanidad catalana, de la que se han aprovechado varios responsables políticos, especialmente de CiU y del PSC. La IPP pretende enjuiciar a los responsables del desastre sanitario y de los recortes en Cataluña. No se trata de recordar a Guy Fawkes, con su Noche de las hogueras’, ni a Thomas Jefferson, con su enseñanza pública obligatoria y sus declaraciones políticas, pero la IPP tiene claro que son los gobernantes los que deben temer a los ciudadanos y no al revés. “Hemos pasado a la ofensiva – explica Antonio Barbará, secretario de Dempeus per la Salud Pública (En pie por la Salud Pública)– y haremos que sea el Govern el que tenga miedo y no la ciudadanía”. Otros invitan a “abandonar los eufemismos y a llamar a los recortes por su nombre: agresiones, negación de derechos, actos delictivos, corrupción, malhechores, prevaricadores... Haremos del derecho a la justicia un derecho real y ejercido y exigiremos responsabilidades a los que han traspasado la línea roja de la legalidad”. Como dice Carlos J. Villarejo: “Este es un acto de cultura cívica contra la corrupción”.