viernes, 3 de marzo de 2017

Pepe Viyuela: un payaso incómodo.


Fotos de Christian González.

Pepe Viyuela es, a sus 54 años, un actor, un payaso y un  poeta cuya visión política de errejonista es tenida muy en cuenta. “Reconozco –dice en una entrevista en Público, firmada por  Henrique Mariño– que nunca me enfado y que tienes que ser amable con el público. El discurso político es vinagre puro, falta ingenio y humor. También en Podemos”. Viyuela fue elegido miembro del Consejo Ciudadano de Podemos en la asamblea de Vistalegre e integraba la candidatura encabezada por Íñigo Errejón, derrotada por la de Pablo Iglesias. Estudió Filosofía en la Universidad Autónoma, trabajó cuatro años como auxiliar administrativo en el Ayuntamiento de Alcobendas y se casó con una actriz, Elena, con la que trabaja en la misma función, Mármol, una obra de teatro producida por ellos. 

Vinyuela estudia constantemente. “Hay diferentes maneras de entender las profesiones y yo entiendo la mía desde la implicación y el conocimiento. Tienes que viajar, leer, hablar con la gente y estar conectado con el mundo. El hecho de que te conozcan en todas partes a veces dificulta llevar una vida como el común de los mortales. Por ejemplo, hubo un momento en que pensé que no podría viajar en metro, mas he seguido haciéndolo. Me gusta estar en el sitio en el que estoy viviendo, porque si no los papeles se te desdibujan y no acabas de entender la realidad. Para conectar con el público, tienes que ser público”. Dice que “el payaso no es un tipo inocente, sino alguien que cuestiona la armadura con la que vamos por la vida”. Y le gustan más las preguntas que las respuestas, “si bien muchas de las que me hago se quedan sin respuestas o con pocas, sobre todo a preguntas importantes. Hay payasos que basan su trabajo en la poesía y desprenden cierto candor, pero me interesa más el payaso filósofo, que interroga, plantea y cuestiona. O sea, el payaso incómodo. Aunque también puedes ser un poeta incómodo. El payaso le pone a la sociedad un espejo delante para que se refleje y nos hace ver que somos seres vulnerables y falibles. El payaso no es un tipo inocente, sino alguien que cuestiona la armadura con la que vamos por la vida. Todos tenemos un payaso dentro, porque, en el fondo, representa al ser humano sin ningún tipo de disfraz”.

En la entrevista con Mariño, a  Vinyuela  le fastidia que las instituciones sean lentas y estén tan esclerotizadas. “También me jode el tema de las pensiones: si había estudios demográficos y se sabía que iba a pasar, ¿por qué no se ha hecho nunca nada? El humor nos permite sobrevivir y expresar nuestra opinión sin demasiada virulencia. El poder, en general, aborrece la inteligencia. Siempre que no esté de su lado, claro, porque en ese caso la abraza, la apadrina y la subvenciona. Lo que no soporta el poder es la inteligencia díscola”. Uno de sus principios en teatro es trabajar desde lo esencial. Fue una buena manera de aproximarse al público y hacer que se sintiese cercano al personaje. En Encerrona, su clásico, no gasta mucho en atrezo: una guitarra, una silla, una chaqueta, un periódico y una escalera. Paradójicamente, encarna a un tipo anárquico, cuando en realidad es un maniático del orden.

jueves, 2 de marzo de 2017

El albañil que puso de rodillas al City Bank.


Fotos de Iñaki Juárez, que publicó la autobiografía de Urtubia, en 2011.

Lucio Urtubia, el albañil anarquista que, a mediados de los 80, era uno de los hombres más buscados del planeta, vive hoy en París, empeñado, a sus casi 90 años de edad, en cambiar el mundo. Lucio Urtubia es quizás el referente vivo más importante del anarquismo mundial. Nacido en Navarra (España, 1931), de una familia campesina, ha sido protagonista de la historia rebelde de casi todo el siglo XX. Urtubia ha sido, en esencia, un albañil. “No un ladrón –matiza Iñaki Juárez en Iniciativadebate.org–, sino un militante libertario. Un obrero de la construcción que ejecutó una hazaña que lo visibilizó en el planeta entero como un héroe al estilo ‘Robin Hood’: puso de rodillas al First National City Bank, falsificando cientos de ‘travellers checks’ (cheques de viajero) que, entre enero 1980 y diciembre de 1982, inundaron Europa y varios países de América Latina”. José Mari Esparza, editor de sus memorias lo define como “heredero de la pólvora rebelde que se encontró disparado en un desierto y tuvo que iniciar su revolución en solitario, haciéndose un inadaptado al franquismo, un desertor del ejército, un ‘robador’ al Estado, un contrabandista vasco, un emigrante”.

Urtubia reconoce que fue un eslabón en una larga cadena de militantes revolucionarios que se valieron de “operaciones de recuperación de dinero” para apoyar a quienes luchaban y a los que lo necesitaban. Y, aunque estuvo preso por unos meses, jamás la Policía francesa pudo ubicar las planchas de impresión de los cheques. Finalmente, el poderoso City Bank, tratando de evitar la quiebra, entabló un tratado de paz con el albañil, como los que suscriben las partes al final de una guerra.

La vida del constructor anarquista ha sido detalladamente contada en libros, películas y eb una larga lista de canciones de todos los géneros. Hoy, más que por su edad, por  sus ganas, está retirado del oficio de albañil. Entrevistado por RT, Lucio contesta a la pregunta de si, en la actualidad, se puede dar un golpe al capitalismo como el que él diera al First National City Bank: “¡Claro que sí! Todo puede hacerse, pero debe tener una intención. Yo no estoy en contra de las riquezas, porque nadie es más que nadie, somos diferentes. Hay gente que es capaz de crear y otra que no. Pero sí estoy en contra de la utilización que se le da a la riqueza. Si el dinero sirve para humillar a las personas, para bombardear a los pobres en África y en cualquier sitio, entonces sí estoy en contra. Ojalá que todas las riquezas sirvieran para hacer escuelas. Aquí, en Francia hay un gilipollas que se llama Manuel Vals, que constantemente repite que había que crear más cárceles, y yo no deseo prisiones ni para mis enemigos”.

Lucio contesta que el dinero robado al First National City Bank, jamás fue para beneficio personal. “Yo no necesito eso para vivir. Cuando se es pobre, uno aprende a vivir y a crear con poco. Ayudé a muchas personas que luchaban (vascos, tupamaros, montoneros, etc.). Y, en aquella época, ese dinero sirvió para socorrer a presos, a sus familiares, para crear infraestructuras. Pero llega cierto momento en que tienes que calmarte porque ya no puedes continuar, porque tus enemigos están muy presentes.

Ser el hombre más buscado por la gendarmería mundial del capitalismo para Lucio significó un honor. “No me da vergüenza haber robado a ese banco. ¡Qué placer haber estafado al mayor banco del mundo! Un desgraciado como yo… por eso digo que fue un placer y un honor”. A sus 86 años, Lucio debe operarme del corazón el próximo 14 de marzo. Pero sigue ayudando con lo que puede. “Tengo 20 conferencias programadas y, cuando esté recuperado, empezaré de nuevo a hablar. A mi edad, no tengo odio a la gente rica. Sólo me da rabia que no sepan utilizar lo que tienen. En vez de malgastarlo en bombas, en guerras, en humillaciones, habría que gastarlo en educación y cultura ¡La cultura y el conocimiento son la fuerza!·” Y repite sin descanso que todo cuanto hizo fue producto de un trabajo colectivo, a pesar de su esfuerzo personal.

Lucio Urtubia, sobre su acuerdo con el Citibank: "Dije que si me pagaban, se solucionaba" - Salvados laSexta

miércoles, 1 de marzo de 2017

El Congreso suprime la casilla de la Iglesia Católica en el IRPF, pero el Gobierno…


La Comisión de Hacienda y Función Pública del Congreso de los Diputados aprobó una proposición no de ley, propuesta por En Comú Podem, por la que se insta al Gobierno a suprimir progresivamente la asignación tributaria a la Iglesia Católica en el IRPF y revisar los beneficios fiscales de los que disfruta la institución, en particular lo que respecta a la exenciones en el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI). El texto, que fue pactado con el PSOE y contó con el voto en contra del PP y Ciudadanos, pide que se aplique a la Iglesia una fiscalidad de carácter general a aquellos bienes de las confesiones religiosas que no estén afectos a un uso social no lucrativo. Y sugiere el establecimiento de mecanismos que permitan que las distintas subvenciones que reciban las confesiones religiosas se doten de nitidez y transparencia en el gasto.

El diputado que ha defendido la iniciativa, Josep Vendrell, asegura que “lo que no paga la Iglesia lo acaban pagando los ciudadanos, fieles o no fieles” por lo que considera la actual situación “una anomalía que crea una situación de privilegio hacia una confesión en un Estado declarado por la Constitución como aconfesional”. El portavoz en la comisión de En Comú Podem recuerda que “los privilegios de la Iglesia Católica son heredados del franquismo” y que se trata de un problema “no resuelto durante la transición”.

Pese a esta proposición aprobada, según la cual se suprime el 0,7 para la Iglesia y la obliga a pagar el IBI, el Gobierno del PP no piensa revisar la situación fiscal de la Iglesia católica, justificando que las peticiones aceptadas por el Congreso chocan con los acuerdos adoptados entre el Gobierno español y la Santa Sede. Al tratarse de acuerdos entre dos estados, el Gobierno insiste en que tienen rango de ley “y, por tanto, no pueden ser modificados por una simple proposición no de ley. Según fuentes del Ejecutivo, la decisión adoptada por el Congreso tan solo es “un mandato para que el Gobierno analice esta situación”. La Secretaría de Estado de Relaciones con las Cortes asegura que pasará la propuesta del Congreso a los dos ministerios afectados: Hacienda y Justicia. Pero ninguno de los dos departamentos ministeriales podrá hacer prácticamente nada con la orden recibida por el Parlamento y Moncloa no prevé cambios sustanciales sobre la fiscalidad de la Iglesia católica.

Las relaciones económicas entre el Gobierno y la Iglesia están fijadas en el Concordato firmado por el Gobierno de Franco con el Vaticano en 1953. Las normas de ese acuerdo sufrieron variaciones con la llegada de la democracia pero, en esencia, continúan siendo económicamente muy rentables para la Iglesia. El acuerdo atribuye a la Iglesia el disfrute de “la exención total y permanente de la contribución territorial urbana” para templos, capillas, conventos, residencias de obispos, canónigos y sacerdotes y aquellos locales destinados a oficinas de la curia diocesana y a oficinas parroquiales. Es la segunda vez en apenas unas semanas en la que el Congreso aborda cuestiones fundamentales, relacionadas con las cuentas de la Conferencia Episcopal. El pasado 9 de febrero el PP votó en contra de ordenar al Tribunal de Cuentas que incluya a la Iglesia en la lista de instituciones a fiscalizar. La ausencia durante el debate de la antigua CiU impidió que el Parlamento aprobara la orden que, en este caso, se tendría que haber asumido como una obligación.