jueves, 7 de septiembre de 2017

El diario “Express” asegura que Letizia tiene una fortuna de más de 8 millones de euros.

La princesa Letizia, en un acto oficial. 

El periódico inglés ha publicado a cuánto asciende el patrimonio personal de Letizia Ortiz, la reina española, basando las estimaciones en cifras recopiladas de otros medios.  “Express” habla de una evolución de sus riquezas muy en alza, habiendo conseguido la mitad de patrimonio que le corresponde a Felipe VI. La publicación cifra estas cantidades de patrimonio neto durante 2014, cuando la fortuna del rey Felipe VI ascendería a unos 16,8 millones de euros. Se recalca también el contraste entre una época y otra. Letizia no gestionaba tanta riqueza antes de contraer matrimonio con el entonces príncipe Felipe, en 2004, ya que, en su profesión, el periodismo, no se lo podía permitir y los ingresos de su familia eran de clase media.

Los datos que ofrece el diario británico se basan en estimaciones realizadas que tampoco cuentan con una base sólida. Según la revista, hace unas semanas, Letizia (44 años) se alzaba con uno de los primeros puestos de la lista de las 50 mujeres más poderosas de España en lo que a influencia se refiere, ahora le toca el turno a su solvencia económica, que es más de lo que muchos pudieran imaginar.

La prensa internacional no ha tardado en sorprenderse por lo rápido que ha visto aumentar su patrimonio la mujer de Felipe VI, en el puesto 49, teniendo en cuenta el modesto origen de la asturiana, periodista de profesión, hija de una enfermera y un periodista. “Su valor se ha disparado considerablemente desde que se casó con el rey”, señala Express. El citado rotativo destaca la fortuna del monarca actual, cifrada en el doble que su esposa, c así como el esfuerzo de Felipe VI para adaptarse a la crisis económica que atraviesa el país, rebajando su sueldo en un 20%, en el 2015.

Express compara la gran diferencia que existe entre la fortuna de los reyes españoles y la de otros, como la de Isabel II (91),  del Reino Unido, cuyo patrimonio era, a finales de 2016, de 415 millones de libras (unos 480 millones de euros), según Forbes. En este cálculo, eso sí, se incluían todas las residencias, palacios y demás propiedades de la monarca británica.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Greenpeace presenta el informe “Villanos del clima”.


El pasado viernes, Greenpeace presentaba a bordo del barco “Esperanza”, en A Coruña, su último informe “Villanos del clima” en el que mostraba quién estaba detrás del calentamiento global en España. La organización ecologista señalaba a las personas que, a su juicio, más responsabilidad tenían en España del calentamiento global. La lista la encabezaba el propio presidente del Gobierno, Mariano Rajoy y le seguía un primer grupo de once personas con cargos políticos (actuales o del pasado) y empresarios de influencia nacional. También elaboraba un listado con los principales “villanos” a nivel autonómico, procedentes de 12 de las 17 comunidades autónomas. La organización ecologista utilizaba la estética del cómic para acercar esta problemática a la sociedad y poner rostro a “los malos de la película”, los “villanos” del clima.

El lanzamiento del informe se enmarca dentro de una campaña que llevará al barco “Esperanza” a recorrer la costa cántabra para poner cara a las personas en España que están detrás del problema del clima. En la web de Greenpeace para esta campaña se han seleccionado cuatro personajes, dos de ficción (Darth Vader y el maléfico Joker) y dos reales Mariano Rajoy y Donald Trump, quien a pesar de no ser de España, ha logrado un lugar en este proyecto por la magnitud de sus decisiones a nivel global y es un inspirador para el resto de “villanos”. Otros “villanos del clima” de ámbito estatal son: Álvaro Nadal Belda, el ministro que odia las renovables  y pertenece a una estirpe muy “villana del clima”; José Manuel Soria, un malo universal, ministro de Industria, Energía y Turismo desde 2012 hasta 2016, quien nunca escondió su preferencia de las energías sucias frente a las renovables; Miguel Sebastián, el exministro socialista que recortó las renovables y siempre fue muy ambiguo con las mismas;  Rodrigo de Rato,  exvicepresidente del Gobierno de España y ministro de Economía, el amigo de las eléctricas y, quizás, el “arquetipo de villano”; Antonio Brufau, presidente de Repsol desde 2004, la cuarta compañía española que más contamina; Borja Prado Eulate, presidente de Endesa y señor de la energía sucia; José Ignacio Sánchez Galán, presidente y consejero de Iberdrola, compañía que está situada en el noveno puesto de las que más contaminan en España; Rafael Villaseca, consejero delegado de Gas Natural Fenosa, la tercera compañía de las diez que generan más gases de efecto invernadero en España; Álvaro Mazarrasa, director general de la AOP (Asociación Operadores Petrolíferos), un personaje casi desconocido que dirige uno de los lobbies más peligrosos para el clima del país y Victorino Alonso, propietario del Grupo Alonso-Unión Minera del Norte, Coto Minero Cantábrico desde 1985, conocido por su mano de hierro y poco amigo del clima.

A finales de 2015, la cumbre del clima de París trajo de la mano el Acuerdo que marcaba un camino claro para la lucha global para frenar el cambio climático. Pero, en 2016, llegó Donald Trump a la presidencia de EE.UU y, en España, Mariano Rajoy revalidó su gobierno; el primero negó el cambio climático y renegól del Acuerdo de París para favorecer a los combustibles fósiles, y el segundo continuó con su política de freno y desmantelamiento de las energías renovables.  Tatiana Nuño, responsable de la campaña de Cambio Climático de Greenpeace, declara: “Greenpeace considera que ambos son los grandes villanos del clima, por ser personas que, en consonancia con sus responsabilidades y al alcance de sus actos, favorecen políticas que torpedean la lucha contra el cambio climático, promueven las puertas giratorias para mantener el actual sistema corporativo energético basado en los combustibles fósiles y la nuclear, al tiempo que ayudan a las grandes empresas frente a las personas y a la justicia económica”.

martes, 5 de septiembre de 2017

Barcelona repudia el terrorismo y el tráfico de armas con el reino Saudita.


Juan L. González, periodista de HispanTV, publica en “Eco Republicano” el artículo: “Barcelona repudia el terrorismo y el tráfico de armas con el reino Saudita” del que entresacamos: “Después de luchar contra las tórridas tormentas mediáticas que trataban de borrar las huellas de un complot urdido hace más de doscientos años al amparo de las dunas, finalmente, un temporal de simún (viento venenoso) ha acabado por quitar los ropajes a los reyes y mostrar las verdades que las arenas, con tanto celo, pretendían esconder. Para unos pocos no será nada nuevo, era un secreto a sotto voce; para los más, una auténtica revelación. Después del paso de la onda expansiva provocada por los atentados de Barcelona, ya nada será igual. Quien ve a un rey desnudo ya nunca más se dejará obnubilar, ni por el boato, ni por el brillo de piedras y metales preciosos. De la inspiración divina, se camina sin retorno a la imperfecta humanidad e incluso a la más abyecta existencia”.

“El fundador de la dinastía de los Saud se convirtió al wahabismo, a mediados del siglo XVIII. Una de sus características fundamentales es el takfirismo, el no reconocimiento del otro, ni de los musulmanes de cualquier otra rama del Islam, ni de los practicantes de otras religiones, todos son impuros, apóstatas, infieles, takfires. En sus versiones más radicales, ni siquiera les reconocen el derecho a la vida, deben ser necesariamente esclavizados o eliminados. Primero es necesario acabar con lo que consideran malos musulmanes para después terminar con los cristianos. Esa es la visión deformada, es decir wahabismo, que los regímenes de Arabia Saudí y Qatar están extendiendo por el mundo a golpe de talonario, ante la pasividad y la connivencia de sátrapas árabes y dirigentes occidentales. Y esa es la confesión que adoptan los terroristas, tanto los del Daesh (ISIS), como los de Al Qaeda, las dos internacionales mundiales del terror más poderosas y conocidas.

“Arabia Saudí es como un gran grupo terrorista que ha logrado establecer su califato en unas tierras concretas en el Medio Oriente. Daesh casi lo consigue en la región que amablemente dejaron que conquistara entre Irak y Siria, pero, afortunadamente, ya está siendo expulsada de ella por estos gobiernos y sus aliados. Con una ideología religiosa de esa índole, es normal que Arabia Saudí sea un estado que esté implicado en múltiples guerras, de tipo convencional y no convencional, a través de ejércitos regulares o, subsidiariamente, a través de mercenarios y milicias terroristas. Yemen, Bahrein, Libia, Irak o Siria son ejemplos de ello. El listado de crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y violaciones de los derechos humanos (en su propio territorio) en el haber de Riad es incalculable. Sin embargo, no está considerado un estado paria, ni sus dirigentes van a ser juzgados jamás en los tribunales internacionales. Los motivos son diversos. Desde el punto de vista geoestratégico, Estados Unidos (junto con la UE e Israel) es aliado de las monarquías del Golfo Pérsico, la región productora de petróleo y gas por antonomasia del planeta. Tiene desplegadas varias bases militares en el área para asegurarse el suministro ininterrumpido de crudo barato en el futuro y para controlar el tránsito hasta la metrópoli. Por otro lado, cuantas más guerras estallen, más cantidad de armas se demandarán. Así que, buena parte del dinero pagado por la venta de hidrocarburos vuelve a EEUU en forma de compras de armamento…

“En cuanto a España los motivos que explican estas amistades peligrosas no son tan obvios. Tenemos que retrotraernos a los tiempos de la transición y a la herencia monárquica planificada por el dictador Franco para nuestro país. La casa real española estaba por aquel entonces sin blanca, al pairo de empresarios y financieros de dudosa moralidad que, invariablemente, dieron, más tarde que temprano, con los huesos en la cárcel. Fueron las monarquías medievales del Golfo Pérsico quienes financiaron a su homóloga española con préstamos generosos pero, sobre todo, a través de la posibilidad de comerciar con las importaciones de hidrocarburos. Los Al Saud sólo hacen negocios con familiares o amigos íntimos y los borbones están incluidos en esta última categoría. Petróleo y gas, mezquitas, grandes obras e infraestructuras y armas, muchas armas, están en la lista de intercambios entre ambos países y ambas casas. Como ejemplo de cercanía, fue Salman bin Abdulaziz Al Saud, el ‘hermano’ saudí de Juan Carlos de Borbón, quien pagó el famoso viaje a Botsuana con Corinna y el que logró adjudicar las obras del AVE Medina-La Meca…