jueves, 21 de mayo de 2026

Irene Lebrusán, socióloga: “Siempre hablamos del gasto, pero no de lo que aportan las personas tras la jubilación”.

 

Profesora en la Universidad Autónoma de Madrid e investigadora del CENIE, Irene Lebrusán destaca en una entrevista con Laura Olias en ElDiaro.es que “en el tema del envejecimiento, hemos asumido muchos marcos como ciertos pero no cuentan toda la verdad”. La doctora en Sociología, llama la atención sobre las “trampas” en algunos debates, como aquellos que sólo ponen en la diana el gasto en pensiones, pero ignoran o invisibilizan otras muchas realidades, como lo que aportan las personas mayores —principalmente las mujeres— en cuidados no remunerados.

Lebrusán ha estudiado el envejecimiento y la vivienda, y responde sobre algunos de los debates más recurrentes acerca de los retos económicos de una población más envejecida. Como el aumento de gasto —sobre todo en pensiones, pero también en dependencia y cuidados— y la sostenibilidad de esta situación con una pirámide poblacional con menos jóvenes. España está ante “el mayor logro que puede conseguir cualquier sociedad”, destaca la investigadora, como uno de los países del mundo con más esperanza de vida al nacer, de 84 años, solo por detrás de Suiza y Japón, según la OCDE. “Y, en un contexto en el que deberíamos estar muy orgullosos, lo que se destaca siempre es lo negativo. Para mí la pregunta es cómo puede ser que, en ese marco, estemos únicamente pensando en cuestiones tan negativas y con números que muchas veces son falsos”.

La socióloga también advierte que se suele abogar que las personas mayores alarguen sus carreras laborales, “que se trabaje durante más años”, pero no se analizan las empresas para este colectivo. “Ni tampoco se cuestiona a las empresas —muchas de ellas multinacionales— que despiden de manera masiva a trabajadores de edades avanzadas, expulsándoles al paro en un momento en el que es muy complejo que vuelvan a reengancharse al mercado laboral”.

España está ante “el mayor logro que puede conseguir cualquier sociedad”, destaca la investigadora, como uno de los países del mundo con más esperanza de vida al nacer, de 84 años, solo por detrás de Suiza y Japón, según la OCDE. “Y en un contexto en el que deberíamos estar muy orgullosos y dando palmas, porque sobreviven más personas a todas las edades, porque incluso personas con enfermedades tienen mayor calidad de vida y viven más años, lo que se destaca siempre es lo negativo. Para mí la pregunta es cómo puede ser que. en ese marco. estemos únicamente pensando en cuestiones tan negativas y con números que muchas veces son falsos”, añade. O, como poco, tramposos.

“Si no cambiamos esas ideas, acabamos cayendo también en autoedadismo. Es decir, nos saboteamos, nos acabamos limitando a nosotros mismos porque tendemos a asumir que no podemos hacer cosas con determinadas edades. Y, así, nos encontramos con las crisis de los 40, los 50... Esas ideas de: como tengo 50 años ya no puedo, por ejemplo, ponerme a estudiar piano. Bueno, pues a lo mejor no acabas siendo un pianista profesional, pero quién dice que no puedes ponerte a estudiar piano a los 50 años”, explica la socióloga. “Ese autoedadismo nos impide desarrollar todo nuestro potencial”, remata.

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