El inesperado elogio de “The Economist” que pone en jaque a la narrativa oficial.
El prestigioso semanario
británico desmonta los tópicos y señala una verdad incómoda sobre la
transformación de España y su impacto global.
La victoria de España en
el Mundial de fútbol ha servido como catalizador para que los medios de
comunicación más prestigiosos del mundo analicen la realidad del país más allá
del deporte. Lejos de limitarse a una
crónica deportiva, The Economist publica un análisis que
desmonta ciertos relatos y subraya una cohesión nacional que muchos daban por
perdida. El semanario subraya que la selección ganadora es un espejo de la
España real, integradora y diversa, donde los viejos conflictos territoriales
parecen haber quedado atrás.
The Economist destaca un
dato revelador: la plantilla campeona estaba compuesta por nueve catalanes y
tres vascos, con jugadores de todas las regiones, desde Canarias hasta
Galicia. El artículo subraya que figuras
como Lamine Yamal y Nico Williams, hijos de inmigrantes, representan la nueva
realidad social. La publicación señala
que la ambivalencia histórica de catalanes y vascos hacia ‘La Roja’ ha dado
paso al entusiasmo, especialmente entre los jóvenes, con audiencias televisivas
casi tan altas en esas regiones como en el resto del país. Este fenómeno contrasta con la narrativa de
fragmentación política que a menudo se proyecta desde el extranjero.
Mientras el mundo miraba
el balón, la publicación británica pone el foco en la solidez de un modelo
económico que crece sin burbujas. No es la primera vez que The Economist elogia
a España. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha utilizado recientemente
dos portadas de la revista para visualizar el cambio económico: una de la
crisis, donde la “S” de “Spain” se caía para formar la palabra “pain” (dolor),
y la actual, que señala a España como la economía que mejor se ha comportado
dentro de la OCDE. Este reconocimiento,
como bromeó el propio Sánchez, “no se regala, y menos a un Gobierno
progresista. La economía española crece
al 3% anual, muy por encima de la media europea, y lo hace, según el
presidente, “sin burbujas ni pelotazos”.
En un contraste fascinante, el mismo The Economist que
alaba a España como nación describe a su presidente, Pedro Sánchez, como el “líder
de la resistencia anti-Trump de Europa”. El semanario retrata su “soledad” en
el escenario internacional, citando su exclusión de la cumbre de la Casa Blanca
sobre Ucrania y su enfrentamiento con la administración estadounidense por los
aranceles.
Mientras la selección
encarna la unidad, el presidente aparece como un actor solitario, defendiendo
el multilateralismo y el acuerdo con el Mercosur en un mundo que se repliega
sobre sí mismo.
Una portada de la
revista, publicada meses antes, alimenta la leyenda de un ‘espíritu de época’
que conecta el deporte con el destino de la nación. La victoria ha reavivado la
teoría sobre la portada anual “The World Ahead 2026”, publicada en noviembre de
2025. En ella, un jugador con camiseta
roja remata un balón, lo que muchos interpretan como una predicción del triunfo
español.
Aunque la revista no lo
ha confirmado, la coincidencia ha calado hondo en el debate público. Y si a esto se suman los misteriosos “19” que
unen a Messi y a Lamine Yamal, el relato adquiere tintes de profecía.
Más allá de la anécdota,
estos fenómenos virales reflejan la capacidad de España para generar una
narrativa global atractiva.
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