viernes, 24 de julio de 2026

El inesperado elogio de “The Economist” que pone en jaque a la narrativa oficial.

 

El prestigioso semanario británico desmonta los tópicos y señala una verdad incómoda sobre la transformación de España y su impacto global.

La victoria de España en el Mundial de fútbol ha servido como catalizador para que los medios de comunicación más prestigiosos del mundo analicen la realidad del país más allá del deporte.  Lejos de limitarse a una crónica deportiva, The Economist publica un análisis que desmonta ciertos relatos y subraya una cohesión nacional que muchos daban por perdida. El semanario subraya que la selección ganadora es un espejo de la España real, integradora y diversa, donde los viejos conflictos territoriales parecen haber quedado atrás.

The Economist destaca un dato revelador: la plantilla campeona estaba compuesta por nueve catalanes y tres vascos, con jugadores de todas las regiones, desde Canarias hasta Galicia.  El artículo subraya que figuras como Lamine Yamal y Nico Williams, hijos de inmigrantes, representan la nueva realidad social.  La publicación señala que la ambivalencia histórica de catalanes y vascos hacia ‘La Roja’ ha dado paso al entusiasmo, especialmente entre los jóvenes, con audiencias televisivas casi tan altas en esas regiones como en el resto del país.  Este fenómeno contrasta con la narrativa de fragmentación política que a menudo se proyecta desde el extranjero.

Mientras el mundo miraba el balón, la publicación británica pone el foco en la solidez de un modelo económico que crece sin burbujas. No es la primera vez que The Economist elogia a España. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha utilizado recientemente dos portadas de la revista para visualizar el cambio económico: una de la crisis, donde la “S” de “Spain” se caía para formar la palabra “pain” (dolor), y la actual, que señala a España como la economía que mejor se ha comportado dentro de la OCDE.  Este reconocimiento, como bromeó el propio Sánchez, “no se regala, y menos a un Gobierno progresista.  La economía española crece al 3% anual, muy por encima de la media europea, y lo hace, según el presidente, “sin burbujas ni pelotazos”.

En un contraste fascinante, el mismo The Economist que alaba a España como nación describe a su presidente, Pedro Sánchez, como el “líder de la resistencia anti-Trump de Europa”. El semanario retrata su “soledad” en el escenario internacional, citando su exclusión de la cumbre de la Casa Blanca sobre Ucrania y su enfrentamiento con la administración estadounidense por los aranceles. 

Mientras la selección encarna la unidad, el presidente aparece como un actor solitario, defendiendo el multilateralismo y el acuerdo con el Mercosur en un mundo que se repliega sobre sí mismo.

Una portada de la revista, publicada meses antes, alimenta la leyenda de un ‘espíritu de época’ que conecta el deporte con el destino de la nación. La victoria ha reavivado la teoría sobre la portada anual “The World Ahead 2026”, publicada en noviembre de 2025.  En ella, un jugador con camiseta roja remata un balón, lo que muchos interpretan como una predicción del triunfo español. 

Aunque la revista no lo ha confirmado, la coincidencia ha calado hondo en el debate público.  Y si a esto se suman los misteriosos “19” que unen a Messi y a Lamine Yamal, el relato adquiere tintes de profecía. 

Más allá de la anécdota, estos fenómenos virales reflejan la capacidad de España para generar una narrativa global atractiva.

(Spanish a language with history)

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