jueves, 3 de marzo de 2022

Unidas Podemos afirma que “el envío de armas a Ucrania es un error”.

 

Unidas Podemos se resigna y no hará oposición.

48 horas después de negarse a enviar armamento ofensivo a Ucrania, limitándose a mandar material defensivo y de ayuda humanitaria, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, declaraba que también enviaría armamento ofensivo. El jefe del Ejecutivo en un pleno extraordinario en el Congreso tomaba esta decisión “en aras de mantener la unidad de los grupos políticos”. España se había quedado aislada con respecto al resto de países europeos, que han ido anunciando progresivamente el envío de material bélico.

Pablo Echenique, portavoz de Unidas Podemos en el Congreso, se apresuró a declarar que “el envío de armas es un error, lo haga España o lo haga cualquier otro país. Y pensamos que no es eficaz para acabar con el conflicto. Muchos militares nos han dicho que armar a la población civil contra un ejército profesional no lo va a cambiar. No se está haciendo lo suficiente (…) Hay que explorar las vías pacíficas, las dialogadas y las vías negociadas… Queremos que haya un acuerdo pronto y que se retiren las tropas de Ucrania lo antes posible”.

Echenique añadió que, “aunque somos conscientes de que la OTAN no son ninguna hermanita de la caridad, pensamos que habrá tiempo de hablar de la OTAN, de hablar de la autonomía estratégica europea y hablar del gasto en armamento”. E indicó que “lo urgente ahora mismo es que deje de haber muertes, sufrimiento y que haya un alto el fuego. Por eso apoyamos los refuerzos del Gobierno de España y los apoyos internacionales. Creo que es una obligación en este momento defender las vías pacíficas de resolución de los conflictos”. Y tachó de “injustificable la agresión bélica por parte de Putin, no de Rusia, de Putin, a un país soberano”. Según los ‘morados’, es “una abierta violación del derecho internacional. Una brutal invasión que hay que condenar sin paliativos. Tenemos tan clara nuestra condena y la tuvimos tan clara desde el principio (…) Nuestra posición es fruto de una convicción profunda que ya expresó nuestro pueblo antes que nosotros, con cuatro sencillas palabras: ‘No a la guerra’.

Echenique ofreció “lealtad” de su grupo parlamentario y también en nombre de su partido como socio de coalición del Ejecutivo, pero no por ello dejó de considerar este envío de armas como “un error”, reiterando el tema de “no a la guerra”. Condenó “sin paliativos” la “injustificable agresión bélica por parte de Putin a un país soberano como es Ucrania y en abierta violación del derecho internacional”. Y aprovechó su intervención parlamentaria para relacionar a la extrema derecha española, en parte encarnada por Vox, con el régimen de Putin: “El partido de Putin en España es Vox y el emisario de Putin en España es Abascal”.

miércoles, 2 de marzo de 2022

El Papa llora por la paz, perdida una vez más.

 

El papa Francisco llora por la paz perdida.

El Papa Francisco lamentó hace una semana el “empeoramiento de la situación en Ucrania” y convocó a todos a realizar para hoy una jornada extraordinaria de ayuno y oración por la paz. “Tengo un gran dolor en mi corazón por el empeoramiento de la situación en Ucrania. A pesar de los esfuerzos diplomáticos de las últimas semanas, se abren escenarios cada vez más alarmantes. Como yo, muchas personas de todo el mundo sienten angustia y preocupación. Una vez más, la paz de todos se ve amenazada por intereses partidistas”, dijo el Papa.

En esta línea, el Pontífice lanzó una llamada “a los responsables políticos para que examinen seriamente su conciencia ante Dios, que es el Dios de la paz y no de la guerra; el Padre de todos, no solo de algunos, que quiere que seamos hermanos y no enemigos. Rezo para que todas las partes implicadas se abstengan de llevar a cabo cualquier acción que pueda causar aún más sufrimiento a la población, desestabilizando la convivencia entre naciones y desprestigiando el derecho internacional”, afirmó el Santo Padre.

Además, el Papa Francisco invita a todos a hacer hoy, miércoles de Ceniza, una jornada de ayuno por la paz. “Animo a los creyentes, en forma particular, a dedicarse intensamente a la oración y al ayuno en ese día”, indicó el Papa. Finalmente, el Santo Padre rezó para “que la Reina de la Paz preserve al mundo de la locura de la guerra”. Previamente, el 23 de enero después de dirigir el rezo del Ángelus dominical ante numerosos fieles reunidos en la Plaza de San Pedro señaló: “Sigo con preocupación las crecientes tensiones que amenazan con asestar un nuevo golpe a la paz en Ucrania y ponen en entredicho la seguridad del continente europeo, con repercusiones aún más amplias”. Y advirtió que “los que persiguen sus propios objetivos en detrimento de los demás desprecian su propia vocación de seres humanos, porque todos hemos sido creados hermanos”.

martes, 1 de marzo de 2022

“Desnazificar a Putin”

Putin, el pasado sábado, en Moscú

David Torres, en este artículo aparecido en Público, recuerda la mesa gigantesca en la que se sentó frente a Macron hace unas semanas, antes de lanzar sus tropas sobre Ucrania. “En realidad, para lo que Putin tenía que decir, Macron todavía estaba demasiado cerca. Mucha suerte tuvo de que no lo sentaran en un patio del Kremlin o más lejos todavía, en un pupitre a orillas del Volga. Ahora Putin quiere sentarse a hablar con Zelenski en Minsk para negociar una salida a la guerra, lo cual, después de los bombazos y los misiles, recuerda esos diálogos de vascos que empiezan a hostias y prosiguen a patadas. Como ha demostrado en numerosas ocasiones, para Putin hablar consiste en que él dice lo que le da la gana y su interlocutor asiente. No hay más que ver el tartamudeo con que su jefe de Inteligencia, hace sólo unos días, se tragó sus propias palabras en una reunión del máximo nivel sobre la situación de Donetsk y Lugansk. ‘Habla, habla claro, Serguéi’, le decía Putin al pobre hombre, que parecía un alumno aterrorizado en medio de un examen y que aceptó la anexión a la Federación Rusa de las repúblicas separatistas antes incluso de que tuvieran tiempo de separarse.

“En el comunicado de madrugada con que dio inicio a las hostilidades hubo un término con el que Putin justificó lo injustificable, más allá del coqueteo del país vecino con la OTAN: se trata, según él, de “desnazificar” Ucrania, un término con el que alude tanto a la violación de derechos humanos y las matanzas de civiles en el Donbás como a la proliferación de grupos armados de ultraderecha en territorio ucraniano. Sin embargo, pocos menos autorizados a hablar de derechos humanos y a condenar matanzas de civiles, dentro y fuera del territorio ruso, que Putin, quien además del larguísimo historial de periodistas, críticos y opositores asesinados o encarcelados, de la invasión de Georgia en la guerra de Osetia del Sur o del soporte militar con que ayudó a sofocar una revuelta popular en Kazajistán este mismo enero, cuenta en su haber con el mayor genocidio de la historia reciente: el que tuvo lugar en Chechenia bajo el silencio cómplice de toda la comunidad internacional en medio de un conflicto bélico mucho más despiadado y sanguinario que cualquier otro de los que han golpeado el mundo en los últimos decenios, incluyendo Irak, Palestina, Siria, Sudán y Yemen, y exceptuando la Segunda Guerra del Congo.

“Entre el humo de las bombas y la nube de estupideces y paparruchas que acompañan cualquier guerra, está la creencia de que Putin, este Putin que acaba de invadir Ucrania, vuelve a ser comunista, cuando quienes llevan años aplaudiendo sus delirios imperiales, sus relaciones con organizaciones antisemitas y sus correrías homófobas son los líderes cerriles de la ultraderecha europea: Viktor Orban, Matteo Salvini, Marine Le Pen y, por supuesto, Santiago Abascal, que hasta retuiteaba mensajes suyos montando a caballo al estilo cosaco. Si la ley de Godwin indica que hay pocos argumentos intelectualmente más endebles que invocar el nazismo para intentar ganar una discusión, no digamos ya invocarlo para ganar una guerra un minuto antes de desatarla”.