domingo, 25 de septiembre de 2016

Padres adoptivos versus madre biológica.

       Juan Francisco, con sus padre adoptivos, junto a María José, su verdadera madre.

Así expresaba “La Nueva España”, diario que fue de la Falange Española y que hoy se considera de tendencia liberal, el caso del niño de cuatro años devuelto a su madre biológica: “La pareja de Sueca que tenía en acogimiento preadoptivo al hijo de una joven de origen guineano residente en Oviedo entregó el lunes, doce de septiembre, al pequeño, de cuatro años, en la Comandancia de la Guardia Civil en Patraix, cumpliendo con la orden judicial de la Audiencia de Asturias. La madre biológica, que entró a recoger al niño entre gritos de “¡Justicia!” proferidos por los amigos de la familia preadoptiva, emprendió el viaje de regreso a Asturias pero ya con su hijo. La familia de preadopción, que llevaba en busca y captura desde el pasado 8 de agosto por no haber entregado al pequeño, llegó a la Comandancia en medio de una nube de periodistas y cámaras de televisión y acompañada por una decena de amigos que desplegaron pancartas. Noelia Estornell, la madre adoptiva, sufrió una crisis nerviosa, y una de sus amigas, un desmayo. Alberto Bordes, el padre de acogida, contó que le había explicado al niño: “Te queremos mucho y esto no ha acabado aquí, vamos a pelear por tí”. 
     

        La familia del niño preadoptado  una pareja de Valencia viajó el  domingo,  12  deseptiembre,  a Oviedo con el pequeño.

“La Nueva España” continúa dado su versión de los hechos: “La pareja, que tenía al niño en preadopción desde los 18 meses, sostiene que la madre biológica, que en su día fue tutelada por los servicios sociales del Principado y que tuvo al niño con 14 años, continúa llevando una vida inadecuada. Los padres de acogida entregaron al chiquillo a las diez de la mañana, y hacia las diez y cuarto llegó la madre biológica, María José Abeng Ayang, con la abuela del menor. En agosto, la madre había viajado a Valencia junto a su letrada, Nieves Ibáñez, para reencontrarse con su hijo y cumplir con el llamado ‘periodo de acoplamiento’ (un plan de visitas para que madre e hijo se conozcan y compartan tiempo juntos, antes de la convivencia definitiva). Los padres de acogida no acudieron a ninguna cita en el punto de encuentro, y el juez dictó la orden de busca y captura. La abogada de María José Abeng Ayang asegura que el niño está perfecto y lamenta las acusaciones que la familia de acogida está lanzando contra la madre biológica. La Audiencia de Asturias dictó una resolución en marzo de este año, obligando a la familia de Sueca a entregar al menor. Fue recurrida ante el Tribunal Supremo tanto por los padres de acogida como por la Fiscalía y los Servicios Sociales del Principado, pero el juzgado de Asturias dictó la ejecución de la sentencia el pasado mes de julio, así que los padres de acogida han tenido que entregar al niño mientras esperan un pronunciamiento del Supremo”.

              Los padres preadoptivos del niño explican su dramático caso ante las cámaras.

Por su parte, la familia preadoptiva mostró su intención de seguir luchando para recuperar al pequeño y de acudir al Constitucional e incluso al Tribunal de Estrasburgo, si el Supremo no atiende el recurso presentado. El padre de acogida, Alberto Bordes, señala, a través de una carta abierta, que “Joan vino a Valencia cuando tenía sólo 18 meses y rápidamente se integró. Familia, amigos, colegio... entró en nuestras vidas para quedarse para siempre”. Según asegura “llegó el día de ratificar el proceso de adopción de Joan, cosa que hicimos tanto nosotros como la madre biológica de forma voluntaria. Pero, pasados unos meses y bajo la influencia de una familia desestructurada, que tuvo hasta nueve intervenciones de la administración por episodios de malos tratos y violencia física, impugnó su consentimiento a la adopción”. La entrega, después de que la pareja de Sueca fuera buscada por orden de la justicia, se produjo el pasado lunes, día 12 de los presentes, en un cuartel de la Guardia Civil de Valencia. Alberto y Noelia suspendieron el proceso de adopción internacional tras recibir al menor asturiano y se lo devolvieron a su madre, rotos de dolor. María José Abeng Ayang recuperó la custodia de su hijo, de 4 años, por orden de la Audiencia Provincial de Oviedo. Los padres de acogida del menor, la Fiscalía de Oviedo y el Principado recurrieron ante el Tribunal Supremo la devolución del menor.



 Los padres adoptivos,  Noelia Estornell y Alberto Bordes, pierden ante el T. S.
      
     No obstante, la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo, reunida en Pleno el pasado miércoles, acordaba no admitir a trámite los recursos presentados por la Fiscalía, la Consejería de Servicios Sociales de Asturias y lo padres preadoptivos del niño de 4 años que fue entregado a su madre biológica, María José Abeng, en cumplimiento de una sentencia de la Audiencia Provincial del Principado. La resolución del Supremo, que no entra en el fondo del asunto, responde a una cuestión formal, ya que contra este tipo de decisiones, no cabe recurso ante el alto tribunal. La decisión tiene como consecuencia que la sentencia de la Audiencia de Asturias deviene en firme, por lo que el niño se quedará definitivamente con su madre biológica. En el momento de la entrega del pequeño, la familia de adopción denunció que sobre la mujer, que en su día fue tutelada por los servicios sociales del Principado, constaban “hasta nueve intervenciones por embriaguez” y por “llevar una vida no adecuada”.
    
     La madre biológica dice que le quitaron al niño porque era menor.

María José Abeng Ayang, la madre biológica de Juan Francisco, ha publicado en la red social de su abogada una carta en la que explica su vida y por qué le retiraron la custodia del menor cuando ella tenía 15 años. Con este texto autobiográfico, responde a los padres preadoptivos del pequeño, Noelia Estornell y Albert Bordes, la pareja que crió al niño desde que tenía 18 meses y que ahora quieren recuperar. 

      El inesperado viaje al infierno de María José Abreng.

“Mi nombre es María José Abeng Ayang. Soy española, aunque mi piel sea negra. Nací en Guinea, y me vine con mi familia a España a la edad de dos años, acompañada de mi madre y mis dos hermanas. Mi madre vino a buscar un futuro mejor para sus hijas, y así crecí yo… en España… pensando que habíamos llegado por fin a nuestro país, al sueño prometido… Fui al colegio aquí, hice mis amigas, mi mundo y me creí europea. Y digo esto porque, evidentemente, mi madre no tenía el mismo concepto (las niñas guineanas no salen de su casa, se acuestan a las siete de la tarde, y no van al parque solas con sus amigas). Así que a los 11 años, creyéndome la reina del mundo, y ante todo europea, yo no podía ‘permitir’ que mi madre decidiera que debía acostarme temprano o que no podía ponerme una ropa determinada, entre otras muchas cosas porque, repito, YO ERA EUROPEA. Un día se me ocurrió la ‘maravillosa’ idea (recuerden que tenía 11 años) de acudir al puesto de la Guardia Civil, para que dijeran a mi madre que yo no era guineana. Pero no fue así. Desde la Guardia Civil, se avisó a los Servicios Sociales del Principado de Asturias, y ahí empezó algo… que no sé muy bien cómo describir. Quizá la palabra exacta sea ‘el infierno’. Quizá yo había muerto y había ido directamente al averno sin pasar por el purgatorio”.

   
     Así comienza María José Abeng su autobiografía que cualquiera puede encontrar en Internet. “A partir de ese mismo día, me ingresaron en un centro de acogida. Y aunque mi madre luchó y luchó por sacarme del centro… solo era una ‘pobre’ mujer guineana, que vivía entre Suiza (lugar donde trabaja mi padre como ingeniero), España y Guinea….Mi sueño europeo quedó relegado a vivir en un centro de acogida. Mis ideas de ‘princesa’ se esfumaron, negando mi responsabilidad personal y achacando todos mis males a mi madre. La necesidad de justificación de todo lo que me estaba ocurriendo me hizo llegar a interpretaciones distorsionadas de la realidad y crearme un mundo paralelo para no sufrir. Un mundo de fantasía e ilusión propio de una niña, donde soñaba que un príncipe azul venía a rescatarme, luchaba contra los dragones malvados que me habían encerrado y vivíamos felices y comíamos perdices para siempre.

   “En ese punto, me quedé embarazada con 14 años, siendo ingresada en el centro de acogida de una persona que ni era príncipe, ni era azul… todo lo contrario. Ni siquiera supe que estaba embarazada, porque para aquel entonces el príncipe había desaparecido, y yo ya había decidido salvarme sola. A los siete meses de embarazo, en una visita de fin de semana a mi casa, mi madre se dio cuenta de que mi tripa no era normal, y me obligó a hacerme una prueba de embarazo. Qué curioso que los Servicios Sociales, que querían protegerme de mi propia madre (recuérdese que para ingresarme en un centro de menores, se me había declarado en desamparo), no pudieran protegerme ellos de un embarazo, y ni siquiera se dieran cuenta de que una vida crecía dentro de mí. Desde ese momento, cuando mi madre se enfrentó a los dragones, pidiendo explicaciones del embarazo, se me dijo muy cordialmente que el niño iba a ser dado en adopción. Porque sí, era un varón y se llamaría Juan Francisco Abeng Ayang. Pasé aquella noche tragándome mi propia estupidez, y suplicando a ‘quien fuera’, Dios, la Virgen o todos los Santos… que no le dejara marcharse de mi lado, porque yo ya le quería, porque un sentimiento nuevo había nacido dentro de mí, porque daría mi propia vida por ese niño que llevaba dentro, y porque descubrí que cuanto más amas, más puedes amar. Empecé a recontextualizar el tiempo, el lugar y la intención, y a sentir que no necesitaba ‘conseguir’ nada. Ya lo tenía todo. Y me sentí feliz como nunca, por llevar ese niño en mis entrañas”.

    María José cuenta que no le dejaron “amamantar a mi hijo, ni acariciarle, ni tenerlo conmigo”.

“Pero esta idea no gustó a quien me había desamparado, amparándome. Ni entraba en sus planes, que yo pudiera hablar más de la cuenta, y mucho menos que me quedara con mi hijo… Así que, cuanto antes se deshicieran del mismo, mucho mejor… No fuera a ser que yo destapara lo que no convenía, o ‘la guineana’ de mi madre pudiera incluso pedir responsabilidad patrimonial de la Administración pública. Así que, cuando empezaron los asistentes sociales y los educadores a ‘intentar’ convencerme de que mi hijo DEBÍA SER dado en adopción, huí de España sola, embarazada de siete meses y medio hacia Guinea, ayudada por un tío mío. Permanecí en Guinea durante mes y medio… ojalá nunca hubiera vuelto. Pero el abogado de mi madre me convenció para que volviese, bajo la presión de que podría causarle problemas legales a mi madre, y con la premisa de que nunca permitiría que me quitaran a mi hijo. Y volví. Me puse de parto. Y me hicieron una cesárea, el día 4 de junio de 2012… y ni tan siquiera me dejaron ver a mi hijo. Le sacaron del hospital al día siguiente, mientras yo me quedé siete días. No me dejaron amamantarle, no me dejaron acariciarle, ni tenerle conmigo. Nadie me decía dónde estaba, solo que le iban a dar en adopción. Me pasé siete días llorando sin parar, y cuando salí del hospital volví a ‘mi centro de acogida’.


“Juan Francisco, en cambio, ya estaba en otro centro de acogida. Ni siquiera nos dejaron estar juntos. Me programaron unas visitas un día a la semana durante una hora, y, aunque mi madre, el día 22 de junio, empezó a iniciar acciones legales, yo me sentía sumamente desprotegida por la Administración, que precisamente era quien debía protegerme. A los seis meses me redujeron las visitas a una hora al mes, y a los tres meses las suspendieron todas. Ya no quería ser europea, solo quería estar con mi hijo. Me sentía tan ‘desamparada en mi desamparo’ qué pensé que Dios me había abandonado, y que ya no necesitaba ayuda de nadie, porque solo yo podía ayudarme. Me hice un inventario interior, y, aunque parecía que mi mundo se había paralizado, saqué fuerzas para recurrir, desde el año 2012, todas y cada una de las resoluciones de la Consejería, buscando letrados de oficio, que actuaban como defensores judiciales (recuérdese que yo tenía 15 años, y seguía tutelada), llegando a juicios donde se dictaban sentencias en mi contra, por el único motivo de que yo era menor y estaba siendo tutelada. Mi madre, por su parte, empezó su propia guerra particular contra la Administración pública, convirtiéndose en una ‘abuela molesta’, que presentaba escrito tras escrito y recurso tras recurso. Oíganme… no lo hagan nunca. No molesten a la Administración pública. No molesten a aquellos cuyos sueldos pagamos. No incomoden a aquellos que hemos votado, y que están para defender nuestros intereses. O los dragones se volverán contra ustedes. Alábenles y díganles lo bien que hacen su trabajo…. así les irá mucho mejor. Confíen en mi experiencia.

   
Centro de Menores de Sograndio.

“Prueba de lo que hasta aquí he escrito, copio literalmente una contestación que me dio, en el año 2013, la jefa de la Sección de Centros de Menores del Principado de Asturias, (hay muchas como esta) para que ustedes observen y lean (si alguien quiere leer más… hay unas cuantas tan ‘agradables’ como esta): ‘Asimismo, se te habló de que existe un conflicto de intereses en esta Administración pública que no pueda defender el derecho legítimo de JUAN FRANCISCO a tener unos padres y no crecer en un centro, y tu derecho como madre a tener relación, aunque sola, sin apoyos que te permitan convivir con familiares y en un centro de protección, motivos por los que no tienes capacidad para asumir su crianza. Es por este motivo por el que se te ha nombrado una defensora legal, en concreto, la letrada…, para que ejerzas tu derecho a valorar qué hacer y, si lo deseas, recurrir la Resolución de 5 de Febrero de 2013 de Inicio de Acogimiento Preadoptivo en Familia Ajena (cuya copia se adjunta). También cabe la posibilidad, aunque no estés conforme con el acogimiento preadoptivo de tu hijo, de que no recurras al entender que lo mejor para tu bebé es tener unos padres que le puedan dar todo lo que tu querrías pero no estás en condiciones de darle, y que te despidas, llegado el caso, de JUAN FRANCISCO”.


(Hacemos un paréntesis en este relato de María José Abeng para presentar a Enrique Vila, especializado y conocido por reencontrar a personas con su familia biológica. Enrique Vila es el defensor de los padres preadoptivos de Joan, que batallan precisamente para que el niño no vuelva con su madre. Esta postura ha provocado que sea blanco de las críticas de quienes consideran que se ha cambiado de bando: “No soy chaquetero, porque la chaqueta que nunca abandono es la del niño”, explica el abogado, que descubrió con 23 años que era adoptado. Fue entonces cuando inició una cruzada personal para encontrar a sus padres biológicos, lo que le ha llevado a especializarse en este tema. Su misión es “ayudar a todos aquellos que buscan saber quiénes son, de dónde vienen”, según cuenta en el blog de su ONG SOS Raíces Adoptados. “El 80% de las veces defiendo a las familias biológicas porque el menor tiene que estar con ellos, y creo que la retirada de menores es abusiva y que el sistema falla”, continúa Vila, “pero hay algunos casos en los que Bienestar Social no se equivoca y el niño tiene que ser adoptado, como en esta ocasión, por cosas que he visto en el expediente pero que no puedo decir porque están en un procedimiento judicial”. Las apariciones públicas de Vila han sido habituales en los debates sobre niños robados, puesto que, según reza la web de su bufete, fue el primero en destapar este drama. En 2011, presentó una denuncia colectiva con los primeros 261 casos de presuntos hijos arrebatados a sus madres durante el franquismo y la Transición, tema sobre el que además tiene dos novelas escritas. En esta ocasión no es la primera vez que representa a la otra parte. El mismo reconoce que lo más fácil habría sido posicionarse del lado que ha marcado su trayectoria hasta la fecha, pero que no pudo negarse a defender a Noelia Estornell y Albert Bordes: “¿Qué sentido tiene que yo, con mi prestigio, mi posicionamiento, mis libros… coja un caso que lo que está haciendo es perjudicarme? Pues sinceramente porque me da igual, porque me llegó y se me rompió el corazón. Yo soy adoptado y me alegro de serlo, lo defiendo como una institución maravillosa y no me hubiera gustado que, con cinco años, mi madre biológica hubiera venido a rescatarme, lo cual no quiere decir que no quiera abrazarla o quererla”).

     Nunca he fumado,  nunca me he drogado o me han maltratado”.

“Mi mundo –continua María José Abeng– se desmoronó. Durante meses, caí en una profunda depresión, más cuando, abogado tras abogado, ninguno conseguía vencer al dragón gigante. Fueron años de peleas en tribunales, de cerrarme la puerta en las narices, de incomprensión, de crueldad despiadada. Y les digo: ‘No. Nunca he bebido, como se ha atrevido a decir el señor Vila, nunca he fumado, nunca me he drogado, ni nunca me han maltratado. Aquí está mi cuerpo para hacerme las pruebas que consideren. No me QUITARON A MI HIJO por tener mala vida. ¿Qué mala vida podría haber tenido interna en un centro de acogida con 14 años? ¿Se preocuparon, en cambio, de si el padre estaba en el propio centro? ¿Si pertenecía a esa Administración que intentaba tapar el sol con un dedo, dando a mi hijo en adopción para así acallar a una pobre niña guineana? Tranquilo, dragón. Mi hijo no tiene padre. Tiene madre, y soy YO. Pero Dios es grande y nunca nos falla. Y a mí me puso un ángel en mi camino. Mi abogada, Nieves Ibáñez Mora, quien por primera vez se interesó por mi caso, y se pasó noches y noches en vela, estudiando aquel expediente enrevesado, descolocado y sin principio ni fin. Y tras dos nuevos juicios y dos nuevos años de lucha, la Audiencia Provincial de Oviedo, con el apoyo de TRES PERITOS (dos psicólogos, doña Elena Aza, don Carlos Castellanos y una trabajadora social), estimó la aberración que se había hecho conmigo desde que me privaron de mi hijo. Sí, señor Vila, no mienta más. TRES PERITOS, NO UNO COMO USTED VA CONTANDO. La sentencia está a disposición de quien quiera leerla, porque es demoledora respecto a la Administración pública, y al trato que se me dio en lo que respecta a mi hijo. No voy a entrar, señor Vila, en su doble moral de representar a madres biológicas para recuperar a sus hijos, y ahora… curiosamente el caso contrario. Tampoco en los libros que usted escribe, sobre el mal funcionamiento del sistema, y los niños robados. Pero no voy a permitir una difamación más por su parte”.

         Obligan a la pareja a devolver a su hijo preadoptado a la madre biológica.

“En cuanto a que mi hijo, necesitaba una adaptación antes de ser entregado, estoy totalmente de acuerdo. Por eso, después de dilatar el proceso de entrega día tras día, el Juzgado instó la entrega el día 8 de agosto de este año, señalando un acoplamiento propuesto por la Consejería de Asturias, desde el día 3 al 8. Y allí nos vimos mi abogada y yo, el día 2 de agosto, en Valencia, para que el día 3 no se presentaran los padres de acogida. Tampoco lo hicieron ni el 4, ni el 5, ni el 6, ni el 7 ni el día 8 (día en el que acudieron desde Asturias tres técnicos de la Consejería de Servicios Sociales de Asturias a Valencia, para acudir a la entrega, y se fueron como vinieron). Cada día era una tortura, como si me clavaran un puñal en el centro del corazón. Discutí hasta con mi abogada, quien me relegaba a la calma y yo solo podía pensar dónde estaría mi hijo. Nos quedamos en Valencia, mi abogada y yo, hasta el día 12, suplicando una respuesta y un poco de piedad. Pero… nos volvimos en tren hasta Asturias, con el coche de la Patrulla Canina que había comprado para mi hijo, un montón de tortugas Ninja (que no pararon de sonar en las 14 horas de viaje) y el corazón roto, amén de la incertidumbre de si los padres de acogida habían desaparecido para siempre y jamás volvería a ver a mi hijo. Ni una sola palabra de aliento hubo por su parte, ni un mínimo de compasión. Buscados los padres de acogida por las fuerzas de seguridad, para el cumplimiento de una sentencia (que digo yo que las sentencias tienen que ser cumplidas por todos, como yo las cumplí en su momento, desde cuando me denegaron las visitas hasta la última resolución judicial), y constando los padres de acogida oficialmente como ‘desaparecidos’, se dictó por el Juzgado una orden de ‘búsqueda y localización’ de los mismos.

 
   Amigos y familiares de Noelia y Alberto, apoyando a la pareja con un escrito: “Padres son los que  crían y educan”.

“Localizados los padres de acogida por la Guardia Civil, el 5 de septiembre (casi nada, ¿verdad?, solo un mes en el que yo creí morir de angustia, pensando que jamás volvería a ver a mi hijo, que se habían ido de España, y miles de cosas más que pasaron por mi cabeza…), mi abogada se puso en contacto con el señor Vila para realizar un plan de adaptación, desde el día 7 de septiembre (en que yo me volví a personar en Valencia) hasta el día 12. Pero no. No podía ser así. Los padres de acogida se negaron, instándoles la Guardia Civil como último día el día 12, o, en su caso, proceder a su detención. ¿Y ahora vienen ustedes a hacer todo este circo mediático, en el cuartel de la Guardia Civil, con ambulancia, manifestación, mentiras, calumnias y difamaciones… cuando yo podía haber instado su detención, negándome a ello por entender su propio dolor? ¿Y me encuentro que toda la prensa, televisión nacional y privada, habla de mí sin saber lo ocurrido, lo que he pasado, y sin contrastar los hechos, guiados únicamente por lo que dicen los padres de acogida, que estaban legalmente desaparecidos? ¿Y sale en Televisión Española el señor Fernando Ónega, suplicando justicia en una televisión que pagamos todos los españoles? ¿Justicia para quién? ¿Y qué sentido de la justicia mueve a estos padres, su interés o el del menor? ¿No es acaso el interés fundamental de cualquier persona, el conocer y estar con su familia de origen? ¿Justicia para quién, repito? Justicia, solo si les favorece… si no les favorece, ¿se saltan la ley, la sentencia sin más y desaparecen? ¿Qué justicia está pidiendo quien incumple la justicia? ¿Qué oscuro trasfondo mediático esconde ‘mi caso’, que se ha hecho noticia a nivel nacional, como si hablásemos de una cuestión de interés nacional? ¿Se preocupa alguien de investigar si hay más casos como el mío, de negligencia de la Administración pública, o de qué procedimiento se realiza para dar a los niños en acogida, o cómo se elige a los padres de acogida? ¿Ustedes saben la cantidad de personas que se han puesto en contacto conmigo por padecer un caso similar al mío? ¿Se preocupa alguien de ello? ¿Qué contactos tienen ustedes, para llegar a nivel nacional, y que todos los medios de comunicación den la noticia de manera sesgada? ¿Hacer más mediático aún al señor Vila? ¿Defendemos los intereses de un niño, o queremos ganar nuevos casos para el despacho, y más dinero para embolsar? ¿A qué responde esta manipulación de la opinión pública, más cuando en este país hablar es gratis?”

María José Abeng, abraza a su hijo, Juan Francisco.

“Esta es mi historia. Mi triste historia documentada, y que la Audiencia Provincial supo valorar, con un expediente de muchos folios, y SÍ, Juan Francisco Aben Ayang es mi hijo. Aunque se me privara de estar con el mismo durante cuatro años, ES MI HIJO. No soy alcohólica, ni drogadicta, ni tan siquiera fumo. No me maltratan ni me han maltratado jamás, como usted, señor Vila, osa decir. No me quitaron a mi hijo por llevar mala vida, porque yo era una niña custodiada, que vivía en un centro de acogida. ¿Acaso alguien ha preguntado por qué la Consejería, en abuso permanente de su derecho, envió después de la sentencia a la Policía a mi casa para preguntar a todos mis vecinos si mi pareja me maltrataba? ¿Por qué después de dictarse sentencia a mi favor me sigue la Policía y va a donde yo estudio? ¿Creen que voy semidesnuda por la calle y que bebo alcohol? Ya está bien, por Dios. Y si bebiera alcohol cuando salgo, que no es el caso, porque además no me gusta el alcohol, ¿qué? Tengo 19 años, soy mayor de edad y hasta ahora no he tenido a mi hijo conmigo. ¿Ninguno de ustedes bebe cuando sale? ¿Me van a demonizar por eso? Más, cuando es incierto…Difamar en este país parece que resulta gratuito… de momento. Solo soy una chica española de origen guineano que YA NO QUIERE SER EUROPEA, y que lo único que desea es estar feliz con su hijo. Hijo que tiene una familia, unos abuelos, unos tíos, unos primos, y, ante todo, una madre. Y mi hijo no se llama Joan (en valenciano), ni Xuanín en asturiano. Se llama Juan Francisco”.


“Solo tengo 19 años, pero la vida me ha curtido en la lucha con dragones. He llorado en estos cuatro años, ¡¡¡tanto!!! que a veces pensaba que no tendría más lágrimas para llorar el resto de mi vida. Me equivoqué, señor Vila. Hoy, viendo sus calumnias, he vuelto a llorar. Llorar de rabia, impotencia… Preguntándome el porqué de tanto dolor hacia mí y hacia mi familia… Y de alegría, de mucha alegría, al abrazar de nuevo a mi hijo (que, por cierto, es igual que yo… hasta tiene los mismos dientes separados que yo)… No soy yo quien ha iniciado esto. No soy yo en quien tienen que volcar su rabia, su tristeza y su impotencia. Yo no les di el niño en acogida. A mí me lo arrebataron. No soy yo quien les ha puesto en esta situación. Solo soy una madre que AMA por encima de todo a su hijo. Que no ha dejado de luchar por él, desde el mismo momento en el que supe que me lo querían arrebatar… ¿o creen que me fue fácil huir a Guinea embarazada, con 14 años, para que no me lo quitaran? Lo que está claro es que no voy a renunciar a mi hijo, ni ahora ni nunca. Si no hubiera llegado a recuperarle, le buscaría cuando tuviera 18 años. Y ¿qué creen que opinará Juan Francisco cuando conozca toda mi historia, toda mi lucha contra los dragones? Gracias a todo aquel que se ha detenido en leer mi historia. Y, por Dios… antes de opinar, conozcan la verdad.
P.D.: el niño está bien. Tranquilo como soy yo, y como es él. Respétennos y déjennos disfrutar lo que se nos ha denegado por el dragón en estos cuatro años. Gracias.

Huevos y ballenas. Dibujo de Pep Roig. 

“Repaso habitualmente (tres o cuatro veces al día) la prensa local y nacional para, por la tarde, concretar el guión de mi viñeta de la página cuatro de este periódico (‘Última Hora’) –escribe Pep Roig bajo el título ‘Entre huevos fritos y ballenas en peligro’–. En la portada digital de ‘El País’, después de las rutinarias noticias sobre corrupción, política, corrupción, corrupción y corrupción, descubro dos titulares vecinos en un lugar secundario: ‘Los océanos se enfrentan a una extinción masiva sin precedentes’ y ‘Cómo freír huevos sin que salpiquen’. Por espontáneo interés, abro la información de los huevos fritos porque supongo que mi subconsciente se decanta por lo más próximo y personal. Para mí es un problema estar solo en casa y tener que freír un huevo… No porque el aceite, hirviendo y saltarín, vaya a parar sobre mi cuerpo, sino porque las candentes gotas también se esparcen sobre la encimera y el suelo, y eso sí que es un problema del que desconozco la solución. Tardé poco en reaccionar, y me reprochaba haber dado preferencia a los huevos fritos antes que a los océanos enfermos, con especial incidencia en las especies más grandes que los habitan y que se van extinguiendo por la inhumana acción de los humanos, más terrible que la que causó la desaparición de los dinosaurios. Al leer la masacre que estamos causando, sin que se apliquen soluciones reales, me indigné profusamente. Temo que la mía sea una elección de lectura, guiada desde el subconsciente, por la proximidad del elemento, pues es posible que, en lo cotidiano, casi todos tengamos más presentes a los huevos fritos, sin los que la humanidad podría subsistir, que a los océanos, sin los que la vida sería imposible”.


Angelina Jolie y Brad Pitt se separan. Albert Rivera ya está en Los Angeles. Con esta composición de De ZerBeZero pasamos al fotomontaje del momento. Le sigue este Tremending Topic aplicado a la política de Podemos. Madre mía, que Brad Iglesias y Angelina Errejón se separan. Fue la foto más comentada de esta semana. Que Pablo Iglesias y Errejón  han sido grandes portadas  de la prensa y una movida guapa en twitter. Sin olvidarnos, por supuesto de esta otra de Rita ¿Va a renunciar a su acta de senadora? Por otra parte, el rey dijo en la ONU que España seguirá dando prueba de solidaridad y generosidad con los refugiados… Sin comentarios... Igual no le han contado esto…Ya lo predijo Einstein…







En la sección de humor, comenzamos con Forges. Seguimos con Peridis, Vergara, El Roto, Manel F., A. Lopez, J. R. Morán, Pat…




















Terminamos con el humor de Pep Roig: Tramposos al poder, Según convenga, Un corralito senatorial, El hombre que deja transcurrir, Repulsión y El negocio de siempre.







Y les dejamos con estos vídeos: Lectura de la emotiva carta de María José Abeng Ayang lasoledadcomoananke
Desde CEAR compartimos la pregunta del filósofo Slavoj Zizek: ¿quién queda excluido de esa oda a la alegría y la fraternidad que es el Himno de la Unión Europa? Tras lo sucedido en las costas de Europa en los últimos meses, todos sabemos la respuesta. El himno de la vergÜEnza Comisión Española de Ayuda al Refugiado
Alfonso Rojo pierde los papeles cuando Pablo Iglesias le recuerda algo. Ahora, la Audiencia Provincial de Madrid ha confirmado la condena impuesta el pasado 22 de junio al director de Periodista Digital, condenandole a pagar 20.000 euros a Pablo Iglesias por vulnerar su honor al llamarle “chorizo” y “mangante”. Alex Holden.