viernes, 22 de septiembre de 2017

Cursos acelerados de catecismo de Lampedusa.


“Hasta aquí hemos llegado –escribe Patxi Ibarrondo en LQSomos–. No se sabe cómo, o sí se sabe y no se impide, pero el ridículo esperpéntico lo invade todo en la política nacional. Nos vemos sometidos al albur de unos mediocres que gobiernan, y no tienen otro talento político que perseguir urnas de metacrilato… ¡¡para que no se pueda votar democráticamente un referéndum!! ¿Dictadura gulag? ¿Merienda de negros? ¿Arabia Saudí? ¡No! hablamos de la España neodemocrática, donde el Franco dictador del miedo cabalga como Cid Campeador, después de muerto. Los intereses creados de los que ganaron la guerra civil se aferran como lapas a la roca del inmovilismo. Por el momento y para mantener el chiringuito, están aprendiendo cursos acelerados del catecismo de Lampedusa. Pero aún están en la mitad del primer tomo. Que nada cambie para que todo siga igual… o peor…

“Lo que importa es que el paleontológico IBEX siga excretando beneficios sin arriesgar gran cosa: ser empresarios de los poderes fácticos que toman café y hacen caja fuerte en los paraísos fiscales. Todavía vamos por los primeros capítulos lampedusianos; de momento, está en el pupitre declinando el latín de ‘ladran, luego cabalgamos’ (los corruptos). Aunque sea por la fuerza bruta de los resortes del poder y la presión, vamos tirando. Y, puesto que llegamos tarde al convite, tenemos que recuperar el tiempo perdido en disquisiciones bipartidistas y demás morralla ideológica. Al final, lo que vale es el resultado en cash. ¿Vencer o convencer? Eso no importa, la cosa es estar y ejercer. El absurdo es cosa común y corriente por aquí, como los ciruelos o los percebes… como por ejemplo, es normal prohibir un referéndum en nombre del Estado de derecho. Los que ganaron España como botín de guerra siguen ordeñando el Orden y administrando el miedo. Y, de paso, enterrando con cal viva invisible pero real la Memoria histórica de los muertos esparcidos por cunetas del ruedo Ibérico.

“Esto es un no parar. Y después de Lampedusa habrá que aprenderse “El Príncipe” de Maquiavelo, con el fin de estar homologados en las instituciones de la política en grande. ¿Solo superando esta prueba se consigue catalanes, vascos? Ellos tienen la culpa de lo del 36. Pero aquella sangre no bastó al parecer para escarmiento definitivo. Porque vuelven a las andadas. Con su puta lengua diferencial y su puta cultura y su afán de existir. Aunque, si fuera menester, ningún escrúpulo ni estado de ánimo debería ser un obstáculo para perseguir o destruir las urnas democráticas con las armas de la artimaña y la doble faz. Pero, antes que nada, para ser un cínico arrebatador y soluble en toda corriente significativa, habrá que demostrar el acrisolado y sólido rechazo a la división de poderes del barón de Montesquieu. Sin ese ‘totum revolutum’ de jueces venales o tontos de capirote con firma, fiscales de toga venal y demás jauría jurídica favorable a la tesis del casino y la dehesa, no se consolida nada. Salvo la corrupción.

“¿Catalanes, vascos? Ellos tienen la culpa de lo del 36. Pero aquella sangre no bastó al parecer para escarmiento definitivo. Porque vuelven a las andadas, tú. Con su puta lengua diferencial y su puta cultura. El dilema está entre seguir chupando del bote patriótico y callar o dejar que se nos suban a las barbas los nacionalismos periféricos. España es una contante montería nacional con escopeta al hombro. Que es la nuestra, aunque menos anquilosada. Vuelven a las andadas. La calle está revuelta. ¿Qué hacemos? ¿Ladran, luego cabalgamos?”

jueves, 21 de septiembre de 2017

Cataluña: todos a la cárcel.


La crisis catalana podría llegar a situaciones realmente extravagantes, como que los Mossos d'Esquadra detengan al presidente de la Generalitat o que los calabozos policiales se vean ocupados por más de setecientos alcaldes catalanes o por  los miembros de la mesa del Parlament. Ante este peligro, el periodista y escritor Juan Antonio Molina escribe en Nueva Tribuna: “El gobierno de Rajoy, el Tribunal Constitucional y el fiscal general del Estado, reprobado por el Congreso, dan por hecho que el problema catalán es una cuestión de orden público. O algo más que orden público: una degradación del antagonismo a mero delito común. Una situación que puede sembrar inquietud también al otro lado del Ebro por cuanto esta ilegalización de facto de la política en los desarrollos de la vida pública puede tener el oneroso coste democrático de considerar la disparidad o el malestar ciudadano como formas delictivas, cuyo primer paso, fue la famosa ‘ley mordaza’.

“El extrañamiento de la política supone reducir el debate público a un limitado territorio de lo posible, a una carencia real de alternativas, buscando una uniformidad  que saque el problema del formato polémico y lo sitúe en el ámbito de los hechos consumados como razón de Estado. El soberanismo lleva meses anunciando lo que ha hecho y el gobierno llevaba años sin hacer nada para evitarlo, buscando ese estado de sazón del problema donde el acto de gobierno es sustituido por la gestión policial en nombre del poder coercitivo del Estado. Esta degradación del acto político como esencia de los cimientos del sistema produce lo que nos enseña Aristóteles cuando concluye que las fuerzas –pero no los principios– que concurren para promover y conservar la vida son los mismos que pueden destruirla. ¿Cuál va a ser a partir de ahora el papel del Estado en Cataluña? ¿Qué encaje puede tener Cataluña en el Estado español después de estos acontecimientos?... Es la herencia casi intacta del régimen monárquico que desde los Decretos de Nueva Planta y, en especial, durante el siglo liberal y reaccionario del XIX, se hizo incompatible con el pluralismo cultural y político  dentro de la unidad de soberanía del Estado.

“No hay que olvidar, por otro lado, que las Cortes no son el Sinaí, no legislan ab eternum porque, como afirmó Azaña, un pueblo, en cuanto a su organización jurídica-política, es antes de la Constitución, entidad viva. La democracia, según Hobbes, supone en cierto modo una victoria sobre el tiempo porque, a diferencia de los monarcas, la multitud que gobierna nunca muere. Frente a lo que se nos ha hecho creer, la democracia tampoco puede tener un espacio cerrado, pues no cabe en un Parlamento ni en las fronteras de un Estado, sino que existe siempre como el lugar común de esa resistencia, de ese intervalo en el que se afirma el poder de la ciudadanía”.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Cuando Rajoy pidió un referéndum sobre el Estatut de Catalunya.

La viñeta de Ferreras.

Mariano Rajoy, presidente del Gobierno, fue contundente en el discurso del pasado viernes a sus fieles tras la reunión de la Junta Directiva del PP de Catalunya. “No habrá referendum –dijo, convencido–, no lo habrá”. El presidente del Gobierno lleva semanas proclamando a los cuatro vientos que no habrá consulta sobre la independencia de Catalunya. Y escenificó una vez más su repulsa a cualquier cosa que oliera a referéndum. En realidad lo lleva haciendo desde 2011, cuando llegó al poder. Sin embargo, no siempre fue así: hubo un tiempo en el que el PP de Rajoy pedía la celebración de un referéndum sobre Catalunya.

Jorge Otero, de Público, nos recuerda lo que le pasó hace más de diez años. “Fue el 25 de abril de 2006,  cuando Rajoy, entonces líder de la oposición, presentó en el Congreso de los Diputados una proposición no de ley en la que pedía al Gobierno, presidido entonces por el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, la celebración en toda España de un referéndum sobre el nuevo Estatut de Catalunya que poco antes habían pactado por Zapatero y el entonces líder de CiU, Artur Mas. El mismo estatut que sería refrendado por los ciudadanos catalanes, en junio de 2006, y que el PP impugnaría ante el Tribunal Constitucional unas semanas después, en julio de ese mismo año. El mismo Estatut, en suma, que el Constitucional amputaría en una recordada sentencia que tardó cuatro años en alumbrar.

“¿Considera conveniente que España siga siendo una única nación en la que todos sus ciudadanos sean iguales en derechos y obligaciones, así como en el acceso a las prestaciones públicas?”, era la pregunta que el PP pretendía hacer a los ciudadanos españoles. Rajoy calificó su iniciativa de “exquisitamente democrática” y de “exigencia democrática”. Un argumento que ahora utilizan los independentistas catalanes. Rajoy acompañó su demanda de referéndum con cuatro millones de firmas recogidas a lo largo y ancho de toda España y que “llegaron al Congreso en 876 cajas apiladas en palés y transportadas por diez furgonetas”. Para no pocos analistas, en esa recogida de firmas está el origen del actual conflicto entre el Estado y Catalunya.

En aquella primavera de 2006, Rajoy, jefe de la oposición, se recorrió toda la geografía española clamando contra el nuevo Estatut de Autonomía catalán. “Pese a su gira por todo el país despotricando contra el Estatut catalán, Rajoy puso mucho empeño en dejar claro que su propuesta de referéndum no iba contra nadie “sino a favor del sentido común”. Y, en aquel 25 de abril de 2006, lanzó una premonición que explica muchas de sus actuaciones recientes en Catalunya, en especial, la ofensiva judicial con la que está arremetiendo contra los impulsores del referéndum catalán: “Los efectos del nuevo Estatut se verán en los próximos años. El Estado se va a debilitar”, dijo. Pero, nada más llegar a la Moncloa se olvidó del asunto.  “En estos últimos seis años –recuerda Otero –ha podido convocar una consulta, incluso en todo el Estado, pero no ha querido hacerlo”.

martes, 19 de septiembre de 2017

Teatro del Barrio, en Madrid: “Viva la IIIª República española”.

 Teatro del Barrio. Una multidud defiende el derecho a decidir.


El pasado domingo, “La plataforma Madrileñ@s por el derecho a decidir” celebró un acto en el Teatro del Barrio, sito en el corazón madrileño de Lavapiés, que desbordó todas las expectativas.  Era a favor del reféndum de independencia de Cataluña y tenía que celebrarse en un espacio municipal pero fue suspendido por orden judicial, lo que motiva que sea trasladado al Teatro del Barrio, abarrotado de público que llena la misma calle. En el teatro empieza a entrar la prensa, los “mass-media y son tantos que ya casi ocupan totalmente el espacio (el aforo es de 130 plazas). La otra parte es la fila “0”, sanas disidentes que han apoyado la iniciativa desde su creación, y tampoco hay sitio para todos; muchos, la mayoría, se queda en la estrecha calle Zurita, absolutamente llena, a falta de quince minutos para el inicio del acto, que es retransmitido a través de un altavoz instalado afuera para que unas 500 personas agolpadas puedan seguir a los ponentes.

Entre los presentes, Tardá da las gracias al pueblo de Madrid por celebrar este acto y añade sentirse “más madrileño que nunca”. “Es cierto –dice– que estamos improvisando, nadie habría previsto que llegaríamos hasta aquí”. Desmiente ser independista y que añora la República catalana, por lo que grita: “Visca la IIIª República española”. Dos portavoces del Teatro critican la suspensión de “un acto de expresión política” que se iba a celebrar en el Matadero de Madrid, porque, a su juicio, “vulnera por completo el derecho a la libertad de expresión y supone un atropello a los derechos y libertades que tanto costó conseguir”. En la misma línea, el abogado Alberto Arregi muestra su apoyo a la lucha del independentismo catalán y a la celebración de la consulta, pues prohibirla es una “represión de manera brutal”. Y vaticina que “si perdemos esta batalla, vamos a perder todos en el Estado español”. Están también presentes la portavoz del Secretariado Nacional de la CUP, Núria Gibert; el diputado de Junts pel Sí, Eduardo Reyes; la vicepresidenta de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Natàlia Estéve; y el presidente de Omnium, Jordi Cuixart; todos ellos para arropar la consulta soberanista en Cataluña. Mientras, en la calle, vigilada por un fuerte dispositivo policial, cantan proclamas como “¿Dónde están las papeletas?” o “No pasarán”.

También interviene Isabel Serra, diputada de Podemos en la Asamblea de Madrid, quien defiende la toma de posiciones ante el callejón sin salida del PP, que bloquea la celebración de cualquier referéndum o consulta. “Muchas veces los avances en derechos son desobediencia ante medidas injustas de quienes no quieren que nada cambie o no quieren escuchar a las mayorías”, explica. Otros poíticos que muestran la cara: el eurodiputado y dirigente de la formación morado, Miguel Urbán, el secretario general de Podem en Cataluña, Albano Dante Fachín, quien mantiene diferencias con la dirección actual encabezada por Pablo Iglesias. “Lo que está pasando hoy y está pasando en Cataluña –dice Dante– debe abrir un debate también en Podemos. Somos una izquierda que vino para romper el régimen del 78. Nuestro manifiesto fundacional que, por cierto, se presentó en esta misma sala, habla de la autodeterminación de los pueblos, pero además habla de que había que apoyar sin fisuras el 9-N. No se entendería que Podemos no apoye el 1-O porque sería renunciar a los principios fundacionales”. Urbán arremete contra “un juez ultraconservador” que con el impulso del PP pretendía prohibir “la apertura de un debate dentro de la sociedad madrileña”. Por su parte, Marta Sibina, diputada de En Comú Podem, manifiesta estar “muy emocionada” por el encuentro de este domingo.  Y afirma: “El derecho nacional va de la mano del derecho a decidir. Queremos decidir todo: qué país queremos, cómo lo queremos, defender la sanidad y la educación…”

Al final del acto, una multitud emocionada entona las estrofas de L’Estaca Lluis Llach, grabadas en un vídeo que finalmente no puede reproducirse por problemas técnicos. Algunos recuerdan a los titiriteros porque un acto en su apoyo y a favor de la libertad de expresión se había celebrado en este mismo teatro. Los independentistas se han topado con un respaldo inesperado y desde las filas de ERC se escucha que no experimentan “todos los días” semejante apoyo fuera de la tierra catalana. El diputado de Podemos en Madrid, Jacinto Morano tilda de “exitosa” la convocatoria. Y apunta: “Que cientos de personas de Madrid, opinen más allá de lo supone la independencia de Cataluña ha sido un ejemplo que demuestra que hay una lucha generalizada por los derechos democráticos, por la libertad de expresión. Ha sido un acto muy festivo y muy alegre”. En Madrid - Por la libertad de expresión-la democracia-el derecho a decidir 17-09-2017

domingo, 17 de septiembre de 2017

El rey desnudo, el referéndum catalán y el choque de trenes.

El rey, desnudo.

“Dice el cuento de Hans Christian Andersen, publicado en 1837, que hace muchos años había un rey muy preocupado por su vestuario que oyó decir que había unos sastres que podían fabricar la tela más bonita que se podía imaginar, tela que tenía la cualidad que era invisible a los estúpidos o incapaces para ejercer su cargo. Obviamente no había tela alguna. El rey envió a varios ayudantes a mirar la tela, pero ninguno se atrevió a reconocer que era incapaz de verla. El propio rey, incapaz de reconocer su estupidez, salió desnudo a un desfile y nadie se atrevió a decir nada hasta que un niño dijo: ‘¡Pero si va desnudo!’.  La multitud empezó a cuchichear, y, posteriormente a gritar que iba desnudo, pero el rey, que se dio cuenta que tenían razón, siguió el desfile como si nada. En el caso de Cataluña, Mariano Rajoy, preocupado exclusivamente por su vestuario (ganar elecciones) ha querido creer que la tela existe. Que sus ayudantes tienen razón. Que el problema desaparecerá por arte de magia cuando haga su desfile triunfal con la fuerza del Estado por las calles de Barcelona. Y que, si el problema no desaparece, la lección dada a los díscolos catalanes le ayudará a ganar las próximas elecciones. Y las siguientes, y las siguientes... Y se equivoca. El problema no va a desaparecer, suceda lo que suceda el 1-O. Y si fuera verdad que el desfile le ayuda a ganar elecciones, será a un precio costosísimo: la desafección permanente de una parte del pueblo y la creación de un caldo de cultivo abundante para un futuro brillante del independentismo”. Así comienza Jordi Ruiz de Villa el artículo “Mariano Rajoy, un rey desnudo en Cataluña’, publicado en Vozpópuli. Cada vez que el autor de este artículo se desplaza a Madrid, le preguntan, como catalán que él es: “¿Y qué hace la sociedad civil catalana?”. Y su contestación, como parte de esa sociedad, amante del orden y la ley, es siempre la misma: “Llevamos 6 años abandonados por el Estado. Solo un ministro de Exteriores se ha dignado a intentar contrarrestar el discurso de los independentistas en Cataluña en un debate televisivo, y un exministro socialista ha publicado un pequeño libro rebatiendo las tesis independentistas. Nada más”.


Jordi Ruiz continúa diciendo “A una gran parte de la burguesía, a la que tanto se acusa de conformismo o de alentar el independentismo, se le ha secado la boca pidiendo un cambio de rumbo de la política del Estado en Cataluña. Y me consta que algunos asesores de Mariano Rajoy también eran partidarios de ese camino. Pero siempre han recibido la misma respuesta: ‘No se puede ceder al chantaje’, ‘Los independentistas son insaciables’, ‘Demos lo que demos, seguirán pidiendo más y más’. Craso error. Esos acólitos del rey están tan preocupados por los votos que ganan en el resto de España en su estrategia de ‘a los separatistas, ni agua’  que no ven que el mensaje que se percibe en Cataluña es ‘a los catalanes ni agua’. Y así el independentismo ha ido calando en la sociedad hasta niveles inimaginables hace solo 5 años. Para muestra, la multitud que acudió a la Diada de Catalunya. Por muchos cuerpos de seguridad que desfilen el 1 de Octubre en Cataluña, el rey no va vestido. No le cubre ninguna tela que haga atractivo seguir perteneciendo a España, y, si la tiene, la esconde. De ahí que un porcentaje muy significativo de la población -incluso de la población acomodada- se quiera ir. ¿Se podía haber evitado? Rotundamente, sí. Hubiera bastado con tener presencia. Hablar. Explicar por qué formar parte de España es una opción atractiva. Cumplir la palabra dada, las inversiones pactadas en el Estatut, diga lo que diga el Tribunal Constitucional. Generar confianza. Seducir a la población para que designe nuevos representantes políticos que abandonen este camino. Pero ya se sabe, en este país parece que solo obtienen recursos los territorios cuyos votos son necesarios para aprobar los presupuestos generales del Estado. Además, incrementar los recursos de Cataluña (aunque fuera un compromiso aprobado por las Cortes Generales en el Estatut) probablemente se hubiera convertido en un arma arrojadiza política con un coste electoral. Y no hay rey al que le guste más ganar elecciones que a Mariano Rajoy. Y claro, así las cosas, estamos predestinados a ver el triste espectáculo de un rey desnudo acabando su desfile el 1 de Octubre, acompañado de las fuerzas de seguridad del Estado, pero entre los cuchicheos y exclamaciones de su pueblo en Cataluña. Solo deseo que el 2 de Octubre se escuchen las voces que desde Cataluña pedimos un cambio de rumbo. Y que alumbre un nuevo periodo de reconciliación, generosidad y ausencia de revanchismo. Que el Rey y el resto de España no hagan como si no pasara nada. Cuando vuelva a Madrid y me pregunten de nuevo: ‘¿Y qué hace la sociedad catalana?’, volveré a decir: ‘Pues eso. Avisad al rey... de que va desnudo’.


“El individuo que ahora nos pide tranquilidad, es el mismo que nos dijo que no utilizarían ni un euro del dinero de los contribuyentes para rescatar a los bancos. El que destruyó pruebas, mintió, se ocultó tras una pantalla de plasma… ahora nos pide que confiemos en él, que lo tiene todo bajo control, que es un menda de fiar. Rajoy no ha sido un político, ha sido un muro. Y los muros están ahí para ser derribados: la solución para Cataluña, si existe, solo puede estar detrás de esa indolencia”. Así se expresa Javier Pérez de Albéniz, en Cuartopoder, quien nos señala que, ante la incertidumbre producida por la deriva secesionista catalana, los ciudadanos españoles no tienen por qué preocuparse: están en buenas manos. “Son las tranquilizadoras intenciones de un líder político acostumbrado a sortear los problemas, de un hombre calmo, enemigo de tomar decisiones, de un ser consumido por la pachorra que se niega a realizar cualquier tipo de esfuerzo aplazable. Algunos de ustedes seguro que ya han adivinado de quién se trata: Mariano Rajoy Brey, presidente del Gobierno de España. ‘Lo vamos a hacer bien, no tengan ninguna duda’, aseguró, refiriéndose a su estrategia para frenar la revuelta nacionalista. El individuo que ahora nos pide tranquilidad, que nos invita a confiar en un político de su categoría, en un estadista de su prestigio, en un negociador de su caché, es el mismo que nos dijo que no nos preocupásemos, que no utilizarían ni un euro del dinero de los contribuyentes para rescatar a los bancos. Todo parece indicar que estamos en buenas manos: acabamos de saber que el Gobierno solo recuperará 14.275 de los 54.353 millones de dinero público del rescate. Apenas el 26%. En muy buenas manos, diría yo: El pájaro que nos pide confianza y tranquilidad ante la ilegítima exigencia independentista es el mismo que ha dirigido durante años un partido corrupto que se financiaba ilegalmente, que tenía una caja B, que repartía sobres con sobresueldos, que pagó la reforma de su sede con dinero negro. El tipo que garantiza que se cumplirá la ley en Cataluña es el mismo que pidió a su tesorero, tras conocer que éste escondía 40 millones de euros en Suiza, que fuese fuerte, que aguantase. El mismo que ha destruido pruebas, ha mentido, se ha ocultado tras una pantalla de plasma… Ahora nos pide que confiemos en él, que lo tiene todo bajo control, que es un menda de fiar… Sería un milagro que en este momento de especial dificultad, y ante una serie de decisiones tan comprometidas como complejas, decidiese ponerse las pilas y ejercer de auténtico presidente. En cualquier caso, ya sería tarde para eso. Son muchos años mirando para otro lado, ignorando el conflicto, evitando el diálogo, esquivando la negociación, despreciando a los que piensan de otra manera. Demasiado tiempo alimentando la división y el enfrentamiento. Rajoy no ha sido un político, ha sido un muro. Y los muros están ahí para ser derribados: la solución para Cataluña, si existe, solo puede estar detrás de esa indolencia”.


El Intermedio abordó la Diada de Cataluña con el humor habitual del programa de La Sexta.  “Podríamos haber hecho una llamada a la concordia –dice Wyoming– pero, como esto no es Supernanny, nos hemos adelantado y construido nuestro propio muro. Míralo. Primeras calidades... ¡ya les gustaría a los de Juego de Tronos. Eso sí, al otro lado no están los otros, están els altres”. Y Wyoming siguió vendiendo las bondades de su propio muro, asegurando que “en la parte del muro en la que me encuentro está España. Con su himno, su bandera rojigualda, el boom del ladrillo y, lo que es más definitorio, n señor trabajando y el resto mirando. Al otro lado se extiende L'Intermedi”. Con lo que no contaba el presentador madrileño es que al otro lado del muro también estaban Dani Mateo y Thais Villas, quienes habían optado por 'independizarse' de su jefe. Según la colaboradora, sus motivos no eran económicos ni de sentimiento patriótico. Todo mucho más sencillo. “Cómo íbamos a decir que no a un muro que nos separa de ti”.

Los del silencio.

La escritora y periodista española, Cristina Fallarás pone el ejemplo entre dos que gritan y suele llevar las de perder un tercero que calla. Según ella, en el Procés catalá sucede algo parecido. Se usan dos enfrentamientos distintos. 1º, Cataluña contra España. O sea, los malos y los buenos. España se rompe, Madrid nos roba y demás compañeros mártires. Este es el que prefiere el Gobierno de Mariano Rajoy. Y 2º, Junts pel Sí+ERC+CUP frente al resto. No tan a lo bestia como el anterior, pero también. O sea, los del Procés, también llamado, aunque no tanto, independencia. Este es el que prefiere el Gobierno de Puigdemont. Sin embargo, cabe proponer otro enfrentamiento, dentro del cual hay un grupo al que nadie suele referirse y que podríamos denominar ‘los del Silencio’, por usar esa terminología que alude a ‘los del Sí’. “¿Cómo definir a ese grupo, indeterminado pero evidentemente numeroso, que asiste mudo a un conflicto del que todo el mundo parece hablar? Para empezar –recuerda Fallarás–, se trata de ciudadanos catalanes o residentes en Cataluña. Pero no engloba a todos los ciudadanos catalanes o residentes en Cataluña que quedan fuera del conjunto al que representan Puigdemont o Carme Forcadell cuando se refieren a su ‘legitimidad’. De ese grupo, de los no partidarios del Procés, habría que eliminar también a quienes se sienten representados por el teatrillo del PP y C’s. Tampoco parecen sentirse representados por el PSC, Podemos o los Comunes y similares, en la medida en que los representantes de estos partidos caminan solos y sus devenires tácticos no parecen tener eco alguno entre ‘los del Silencio’. De ellos, de las personas cuyas opiniones ignoramos, no sabemos nada. Podría ser porque aquellos que se supone les representan –PSC, Podemos, Comunes– en ningún momento han tenido la cosa clara y su postura ha resultado errática, blanda, triste o tramposa. No lo creo. Tampoco se me ocurre dónde o cómo podrían haber expresado su opinión, en caso de querer hacerlo. La polarización en los enunciados y la puerilidad cuando no evidente mala baba en los medios de comunicación y en las zonas de opinión apenas han permitido mecanismos de identificación más allá del España-Cataluña. Por otra parte, en algún momento tan borroso como definitivo, el Govern y su president dejaron de representarles o trabajar para ellos y pasaron a ocuparse de construir una representación emocional y esférica que los dejaba fuera. La primera y enorme consecuencia fue la percepción de que unos tenían la razón evidente y otros, todo lo contrario. Relacionado con España, el Procés es, en gran parte, obra de los marianorrajoys y los alfonsoguerras. De hecho, podría uno preguntarse sin riesgo de ridículo cuál es el interés real, hondo, de la población española por impedir, incluso a la fuerza, que Cataluña se independice. O sea, ¿qué cree un ciudadano de Galicia, Andalucía, Extremadura o La Rioja que le sucedería en tal caso? No hace falta acudir a las encuestas para entender que la independencia catalana no se encuentra entre las preocupaciones de unos españoles vapuleados y empobrecidos por la corrupción, el paro, la sofisticación del terror o la llamada crisis. El problema no está en los 'españolistas', ni en los independentistas, ni en los españoles que viven fuera de Cataluña. El verdadero problema, y es gordo, se encuentra en ‘los del Silencio’. O sea, en los catalanes o residentes contrarios al Procés. Es decir, contrarios a la construcción afectivo-política del Procés. Ese grupo al que pocas veces se hace referencia y cuya presencia resulta deshilachada es muy consciente de su ser conjunto. Y también de su silencio. Un silencio, además, preso de la identificación del 'derecho a votar' con la adhesión a los constructores de un proceso que no tiene tiempo ni necesidad de mirarlos a la cara”.

      Manifestantes de la Diada reclaman su derecho a votar.

Otra opción es la señalada por K.R. en LQSomos. “Solicitar el pronunciamiento en referéndum divide a la sociedad catalana. Según ese criterio, lo primero que habría que prohibir es cualquier tipo de elección, porque divide entre PSOE, PP, Podemos, Ciudadanos, etc. etc. Partido único sin votaciones: esa es la solución democrática. Las elecciones del 77 fueron organizadas directamente por el aparato franquista intacto e intocable. No hubo observadores internacionales. Naturalmente, quien las organizó las ganó. Eso sí eran garantías democráticas. Recuerdo que, en el 77, en las primeras elecciones ‘libres’ de la monarquía tras la muerte de Franco, todos los republicanos estábamos ilegalizados. Eso sí eran garantías democráticas. Decir que si el estado español no autoriza el referéndum en Cataluña, éste ‘no tiene garantías democráticas’ es como decir que, sin la aprobación de Rouco Varela, las leyes de divorcio o de derecho al aborto son ilegales e inconstitucionales. La corrupción en Cataluña se identifica con Jordi Pujol. Justo arranca en la época en que éste era nombrado por ABC como el ‘español del año’. Era la recompensa por haber ‘contribuido considerablemente a hacer viable la Constitución y la Monarquía democrática que ha restaurado las libertades en España’ (sic). Transición = monarquía = constitución = corrupción. A los que se niegan al referéndum catalán porque su independencia disminuiría el PIB actual de España, les sugerimos que dejen ir a Cataluña y busquen la anexión de Suiza, donde ya tienen alguna cabeza de puente. Los mismos que se han negado a condenar como golpe de estado el levantamiento militar franquista contra la II República, llaman ahora golpe de estado a la movilización popular por el referéndum en Cataluña. Entre el movimiento militar y el movimiento popular, se quedan con el primero. Creo que lo anticonstitucional es no tener vivienda o no tener trabajo. No sé por qué eso no indigna a PP, PSOE o Ciudadanos. ¿Puede que haya dos constituciones distintas y no lo sepamos? La ley no es una defensa de la democracia, sino una defensa del Poder establecido cuando los ciudadanos quieren que la democracia esté un paso más cerca de ellos”.

José Luis Martínez-Almeida, portavoz del PP en el Ayuntamiento de Madrid, en el Matadero de Madrid, denunciando que la alcaldesa cediera un local.

La justicia suspendía el pasado martes la autorización de “Ahora Madrid” de ceder un espacio de propiedad municipal a Madrileños por el Derecho a Decidir (MDD) prevista para este domingo en una de las naves de Matadero, donde se iba a celebrar un acto para apoyar desde la capital el referéndum independentista. El PP había recurrido la cesión de este espacio. José Luis Martínez-Almeida, portavoz del partido en el Ayuntamiento de Madrid, anunció la intención de su grupo de presentar un recurso-contencioso administrativo que, “en coherencia con la resolución del Tribunal Constitucional”, evitase la cesión de la sala de terneras para el acto del domingo. Y el magistrado, Yusty Bastarreche, de tendencia ultraconservadora, prohibió el acto político. En su larga trayectoria, Yusty Bastarreche ha llegado a descalificar a la alcaldesa de Madrid por su aspecto físico. El juez suspendió el acto, a pesar de que, en un correo interno de la carrera judicial de 2016, criticó el aspecto físico de Manuela Carmena, una excompañera de la cual denigraba. Es más, tildó de “tropa” al equipo de “Ahora Madrid” que gobierna el ayuntamiento: “¡Pensar que semejante tropa está al mando de nuestras ciudades y villas, y puede estar en el Gobierno de España! Si por lo menos tuviesen un aspecto presentable”, replicaba el 28 de enero del 2016, en su respuesta dirigida a otro magistrado, en un correo corporativo difundido por Eldiario.es. “Conocido en la carrera judicial por su extremismo y su desafío a sus compañeros, Yusty Bastarreche es un exsecretario judicial que pasó a ser juez. Ejerció en Pontevedra antes de ser destinado al juzgado de lo contencioso-administrativo 3 de Madrid, desde donde ha dictado el auto que ha incendiado las tertulias y del desafío independentista. 


En un artículo publicado, en 2005, en ABC, Yusty Basterreche defendía que el escudo ‘auténticamente constitucional’ es el águila de San Juan porque figuraba cuando el rey firmó la Constitución. Hijo del almirante de la Armada José Yusty Pita (comandante de la Base Naval de Canarias durante el franquismo, y almirante del buque escuela, Juan Sebastián Elcano), el magistrado también tildó de ‘maldad’ el proyecto de Ley de Memoria Histórica. Y, en un artículo publicado en el año 2007 en la Revista de Historia Contemporánea, cuestiona la demanda de la izquierda respecto a esta ley de Memoria Histórica. El magistrado sostiene que “el social-nacionalismo no parece haber aprendido nada al empeñarse en homenajear ‘a personajes tan siniestros como Pasionaria, Carrillo o Companys’, o hablar con nostalgia de la República, como si semejante régimen no fuese la antesala de la Guerra y los políticos de la misma los grandes fogoneros de la hoguera que vino después. Pero también puede ser, y desde luego podría ser, una simple maniobra a las que tan aficionado es Rodríguez Zapatero para tenernos fritos hablando y discutiendo de todo esto, mientras él se limita a permanecer en el Palacio de la Moncloa, que por lo visto es lo que más le importa en el mundo”.


Por su parte, el Ayuntamiento ha reiterado en varias ocasiones que “las instituciones tienen que dar cabida a la libertad de expresión”, insistiendo en que la cesión de un espacio municipal a una asociación es lícito, independientemente del acto que organicen y, en palabras de la portavoz municipal, “siempre que no haya un posicionamiento del Constitucional que afecte de alguna manera” a la iniciativa. Tras la resolución del TC, consideran que no queda afectado. El evento fue organizado por la asociación Madrileños por el Derecho a Decidir para el próximo día 17, a las 12.00 horas. La plataforma defiende que “se realicen consultas sobre los necesarios cambios políticos y sociales que hay que introducir en el régimen del 78, surgido de una transición tutelada”. Con el título 'En Madrid por el Derecho a decidir', los promotores “apoyan el derecho a decidir de los pueblos”, incluido el de Cataluña, “sobre su futuro, su forma de Estado y su relación con el Estado español”, quien, a su juicio, “tiene la obligación de respetar este legítimo derecho y favorecer que la consulta se realice con plenas garantías democráticas”. Expertos califican de “barbaridad jurídica” y de ataque a la libertad de expresión la suspensión del acto pro-referéndum en Madrid.
Choque de trenes entre Catalunya y España.

Podemos y En Comú Podem señalaban el marte pasado que el Gobierno todavía puede dar una respuesta política al desafío independentista en Cataluña. Tanto Irene Montero como Xavier Domènech instaban a abrir una negociación con el Govern de Cataluña y señalaban que hay tiempo para pactar un referéndum legal y con garantías antes del 1 de octubre. “Si hay un momento para la política, es este”, declaró Domènech. En Comú Podem considera que aún se puede dar marcha atrás en el 'choque de trenes' entre el Govern de Cataluña y el Gobierno central. “Este es el momento para la política, no para los jueces”, aseguró Domènech en los pasillos del Congreso de los Diputados. El diputado de En Comú contextualizaba así la pregunta que dirigiría a la vicepresidenta del Gobierno en la sesión de control de Gobierno. Según el dirigente catalán, la situación que se está viviendo en Cataluña es la “crisis territorial más potente” desde el comienzo de la actual etapa de la democracia. En este sentido, Domènech criticó que la respuesta de los populares les estaba inhabilitando como fuerza de Gobierno. Y aseguró que aún queda tiempo para abrir vías de diálogo antes de la consulta independentista del 1 de octubre. El diputado señaló que se podría acordar la celebración de un referéndum legal y con garantías para que los ciudadanos catalanes pudieran decidir sobre la relación que quieren con España. Para esto sólo haría falta una mayoría parlamentaria que aplicara el artículo 92 de la Constitución, que regula las posibilidades de convocar un referéndum para consultar “decisiones políticas de especial trascendencia”, un resquicio legal que permitiera una interpretación en favor de un referéndum en el que votara sólo una parte. El portavoz de En Comú Podem señaló que habría que empezar a debatir medidas más a largo plazo, desdeñado las propuestas que hasta ahora ha lanzado Pedro Sánchez. “Hay que ser mucho más valiente –señaló– que proponer una reforma del Estatut y mejoras del autogobierno”. Por parte, Irene Montero, de Unidos Podemos, apostó por iniciar ya una negociación que permita pactar un referéndum legal en Cataluña. “La respuesta que le pedimos al Gobierno –señaló– es sentarse a negociar un referéndum pactado y con garantías y eso se podría hacer aquí y ahora”. Montero confesó no tener n mucha esperanza en que el Gobierno dejase de contribuir al ·choque de trenes”. Pero fue menos clara al referirse a cuál debe ser la actuación de los mossos d'esquadra ante la celebración del referéndum independentista. La diputada matizó que los mossos debían cumplir tanto la legalidad catalana como la española. Sin embargo, insistió en que no hay una respuesta judicial a esta situación y que, por tanto, se debe buscar una solución política.

      La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, junto al presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y el vicepresidente, Oriol Junqueras.

El presidente de la Generalidad de Catalunya, el vicepresidente, la presidenta del Parlamento y la alcaldesa de Barcelona han dirigido una carta al rey y al presidente del Gobierno en la que hacen un llamamiento al diálogo abierto y sin condiciones para que los catalanes puedan expresarse en referéndum y, de esta manera, se pueda escuchar su voz. Los cuatro alegan que “los conflictos políticos se resuelven, en los sistemas democráticos, a través de propuestas políticas que son consecuencia de negociaciones y diálogo”. Reconocen que, Entre Catalunya y España, existe un evidente conflicto político “que viene de lejos y que hemos intentado resolver con el máximo acuerdo. Pero la respuesta siempre ha sido una negativa o, peor aún, una reacción regresiva insostenible”. Dicen que, cuando el Tribunal Constitucional hace caer el Estatuto, que antes había sido votado por los parlamentos catalán y español y aprobado en referéndum por los ciudadanos de Catalunya, se rompió el pacto constitucional de 1978. “Posteriormente, se formularon propuestas como un pacto fiscal en la línea del concierto económico que dispone el País Vasco o una consulta no vinculante para conocer la opinión de los catalanes. Pero el 'No' ha sido la única respuesta”. El Gobierno de Catalunya propone resolverlo convocando un referéndum de autodeterminación para el próximo día 1 de octubre. Referéndum que no cuenta con el acuerdo del estado español, como hubiera sido deseable y como ha pedido reiteradamente una amplia representación de los parlamentarios y de la sociedad catalana. Los tres gobernantes y la presidenta del Parlamento recuerdan la posterior constitución del 'Pacto Nacional por el Referéndum', “que aspiraba a abrir un diálogo que, finalmente, tampoco fue posible”. Describen y denuncian de forma explícita la ola de “represión progresiva desencadenada” por las instituciones del Estado. “De hecho –dicen–, hoy la justicia española está investigando a los responsables de este Pacto, aprobado por el Parlamento y nunca invalidado por el Tribunal Constitucional, como si se tratara de una actividad ilícita. Lejos de abrir la puerta al diálogo, el Estado español ha comenzado una ofensiva de represión sin precedentes en la que contempla desde la limitación al derecho fundamental a la libertad de expresión, impidiendo actos públicos y amenazando medios de comunicación, hasta la detención del 75% de los alcaldes de Catalunya por haberse mostrado dispuestos a participar en el referéndum. Mientras tanto, ha presentado querellas penales contra todo el Gobierno de Catalunya y contra la mayoría de la Mesa del Parlamento, ha clausurado la web informativa del referéndum, ha prohibido la difusión de información y publicidad y ha politizado organismos que deberían ser independientes, como el mismo Tribunal Constitucional y otros estados del Poder Judicial. Todo ello, a pesar de que el Código Penal español confirma que convocar un referéndum, aunque sea sin acuerdo, no es nunca un delito”. El nuevo llamamiento al diálogo es un intento y sin condiciones “para abordar de qué manera nos podemos poner de acuerdo para que los catalanes celebremos el referéndum. Un diálogo político, desde la legitimidad que cada uno representa, para hacer posible lo que, en democracia, nunca es problema ni mucho menos un delito: escuchar la voz de la ciudadanía”. Los dirigentes catalanes enviaron una copia al jefe del estado, SM el Rey Felipe VI, para que entienda que no dialogar es incompatible con la resolución de los problemas. Y terminan asegurando: “Nuestra disposición al diálogo ha sido, es y será permanente”.


Ana Pardo de Vera escribe el artículo “La revolución catalana”, en el que la directora de Público dice lo que piensa: “La única certeza que tenemos ahora no es que Catalunya quiera ser independiente, sino que quiere votar y, frente a ese anhelo legítimo, el Estado capitaneado por Rajoy ha respondido a parte de su pueblo con una guerra sucia (operación Cataluña) con el dinero de todos, bloqueos, amenazas, denuncias, cárcel, boicots, multas, veto de actos y la promesa de las Diez Plagas bíblicas sobre Catalunya, generando, además, una gigantesca ola de simpatía del resto de España hacia el pueblo catalán. No busquen, por cierto, la plasmación de esa simpatía en los medios de comunicación, deudores del Ibex, que mueve los hilos del Gobierno: búsquenla en la calle, en los bares, en las redes, en los supermercados, en las puertas de las guarderías, en los exteriores de los colegios, interior de universidades o en las plazas de los pueblos. Fue Pepe Bono quien, en Castilla-La Mancha, cuando la presidía y colaboraba yo con él, empotrada para un libro de cara a sus siguientes elecciones, se plantó ante uno de sus consejeros, que insistía en que no podía hacer algo que le había pedido una asociación de vecinos porque “la ley [autonómica] lo impide”, y le espetó (como era aquel Pepe): “No me vengas con la ley, la ley... Las leyes se cambian cuando se demuestra que no sirven a la gente; son para resolver la vida de la gente, no la tuya”. No sé qué pensará ahora, Bono. Es posible que dijera esto porque había una periodista delante y el exministro no daba puntada sin hilo, pero es un hecho que aquel presidente pasaba más tiempo en las calles de los pueblos que en un coche oficial. Pongo este ejemplo, además, porque podría apelar a otro previsible y más ajustado al tópico del político revolucionario, pero la realidad es menos romántica que todo eso. Un político (no una burda réplica con barba) está para resolver problemas, no para crearlos; y en Catalunya, hay un problema porque la ausencia intencionada de voluntad política, el desprecio por la voluntad popular y sus representantes, el autoritarismo de la derecha más rancia, los métodos delictivos y fascistas ejercidos desde las cloacas de Interior y una propaganda excluyente del que piensa distinto, han creado el caldo de cultivo de una revolución no violenta (salvo cuatro tarados/as, de momento) que ya no tiene marcha atrás. Y es una revolución hermosa porque pide ejercer un derecho hermoso: votar. Nada más y, sobre todo, nada menos”.
      Catalunya está hoy llevando, a la fuerza, a España al médico.

Aníbal Malvar titula su artículo “Un diletante morirá el 1 de octubre”, en el que nos recuerda: “Llevamos siglos dirimiendo si España es una, grande y libre, o muchas, pequeñas y libertarias. Y lo único que hemos logrado entre todos es diseñar una España liberticida, en su pluralismo o en su unidad. En todo caso, no nos acomplejemos. Le pasa también a toda Europa, a EEUU, a China, a África, al orbe mundo entero. La diferencia entre liberticidas y libertadores cada vez es menos densa. Tanto que la presunta tierra de libertades está gobernada por el liberticida Donald Trump, y bajo el baldaquino de la cuna de la libertad europea, Francia, dormita un banquero que gasta erario público en polvos antirreflejo para salir guapo en cámara. Lo de Venezuela, que os lo explique Inda. Y, mientras, los refugiados y los dreamers. Y los paraísos fiscales. Las bombas de hidrógeno, con lo bien que sienta el oxígeno. Los huracanes contra los que no se debe disparar. No nos quejemos de país, amado Forges. Quejémonos de mundo. Es más grande e indibujable, pero también es más nosotros. Volviendo al tema de los disparates, dejadme decir el mío. A veces pienso que el procés es como el 15-M: la manifestación de la necesidad de ir hacia otro sitio, aunque no se sepa hacia qué sitio se va. El sitio de donde venimos es tan perverso que cualquier otro nos valdría para convivir mejor, o ser más justos, o cualquiera de esas biempensantes chorradas (que tanto comparto). El procés, como el 15-M, es transversal: de la derechona convergente a la CUP. Cualquiera podría pensar que, por una vez, la gente no es rehén de una ideología o un partido. Sino viceversa. El 15-M nos puso a todos cuerpo de salir a la calle, a la verbena, a la noche, como neoadolescentes en fiestas patronales. Y ahora queremos salir a la calle por cualquier cosa. Porque cualquier cosa es mejor que lo que estamos haciendo”. Malvar confiesa que no es catalán ni independentista, ni todo lo contrario, “pero, en mi ágrafa opinión, creo que España es como ese enfermo que se niega a ir al médico, y hay que llevarlo a la fuerza. Se resiste también con fuerza, y quizá, aunque enfermo, aun tenga más fuerza que vosotros. Catalunya está hoy llevando a la fuerza a España al médico. Habrá víctimas. Algún diletante. Esa gente asquerosamente librepensadora que persiste en recordarnos que nadie tiene la razón”.

Catalan separatists demanding independence from Spain fill Barcelona at Diada, the national day.

El prestigioso 'Financial Times' reprochó el pasado jueves la actitud “inflexible” de Mariano Rajoy ante el problema de Cataluña, en un artículo firmado por el jefe de internacional, David Gardner, bajo el título “El tiempo se acaba para un acuerdo con Cataluña”. El rotativo británico calificó de “espectáculo” la persecución del Estado a las urnas y papeletas para la celebración del referéndum frente a la “actitud cívica” de los catalanes en la celebración de la Diada. Y argumenta: “En comparación con la protesta cívica de esta semana, el espectáculo de las fuerzas de seguridad españolas intentando cazar urnas y papeletas no es edificante”. Gardner es especialmente crítico con el empecinamiento de Mariano Rajoy en tratar la Constitución como una “tabla de piedra, en lugar de un documento vivo para servir a un estado moderno, dinámico y en evolución”. Y le advierte de que “el tiempo para el sentido común pasará pronto”. El periodista sitúa el origen del conflicto en la decisión del Tribunal Constitucional de recortar el Estatut, que había sido aprobado durante el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero y que el PP se empeñó en dinamitar. Lo consiguió con su recurso ante el Alto Tribunal pasando por encima del Congreso, el Parlament catalán y los ciudadanos, que lo habían ratificado en referéndum. “Una vez en el poder –reprocha Gardner al jefe del Ejecutivo–,  Rajoy ha rechazado discutir sobre una opción intermedia entre el statu quo y la independencia que las encuestas sugieren que una mayoría de catalanes aceptaría: con mayor autonomía fiscal y más poder centralizado”.

     El 'Rats on Fire' durante la última jornada de la 36 Copa del Rey de vela  que se disputó la semana pasada en Palma.

Fernando López Agudín, en el artículo “El lapsus catalán de Felipe VI”, aparecido en Público, lamenta que Pablo Iglesias tenga razón al advertir que el último discurso pepero del Jefe del Estado, todo un lapsus político del Borbón, “no augura un futuro fácil para la monarquía”. “Parece no percibir el Rey que su trono está asentado sobre un polvorín político con capacidad sobrada de reventar el sistema y hacerlo saltar en pedazos. Defender la ley y el Estado de Derecho, como hizo el monarca, es necesario siempre y cuando dicha defensa vaya bien acompañada de una sugerencia urgente sobre la necesidad de abordar políticamente un problema político como es el conflicto con la sociedad catalana. Mucho más que prestar oído a la presidencia del Gobierno, Felipe VI debiera haber escuchado las sensatas reflexiones de una CEOE a la que no se puede acusar de populista. Rajoy no hace más que rematar su enorme torpeza política, bien patente cuando hace una década empezó a dinamitar el amplio consenso de la transición basado en el reconocimiento constitucional de las tres nacionalidades que componen el Estado español. Su campaña contra el Estatut, la recogida de millones de firmas contra los productos catalanes, y el recurso contra el texto estatutario de 2006 que reconocía a Cataluña como una autonomía estatal más, está a punto de desembocar hoy, prácticamente, en un estado de sitio contra la Generalitat que podría extenderse a toda España si continúa atacando la libertad de expresión, como ocurre estos días, en Madrid y Gijón. La crisis del gobierno del PP es ya una muy grave crisis de Estado que el aún presidente de Gobierno se niega a encauzar políticamente. Escudado tras un TC, reformado ad hoc en el 2012, espera que los jueces, policías y chiens de garde mediáticos terminen con el soberanismo catalán. El Estado español es hoy, como lo fuera antaño el Imperio Otomano, el enfermo de Europa”. El momento político podría compararse con la imagen deportiva del Rats on Fire, embarcación del Club Náutico de Arenys de Mar (Barcelona), con Rayco Tabares a la caña, proclamado vencedor de la 36 Copa del Rey Mapfre en la clase ORC1, al superar en la última jornada al Aifos, patroneado por el rey Felipe VI, que acabó en la quinta posición. Pese a que el monarca estuvo al frente toda la semana y cuando parecía que el título no se lo podía escapar, el Aifos de la Armada Española fue superado en el último momento por la tripulación del Rats on Fire, mucho más experimentada y con varios trofeos en su haber.

El Jueves @eljueves. Ordenan el cierre de la web del referéndum catalán.

Otras fotomontajes de esta semana: La diferencia entre “legal” e “ilegal”. 


-Sí, tío. Hablan de defender la DEMOCRACIA y, para hacerlo, ordenan cerrar paginas web y encarcelar alcaldes.
-¡ME TOMAS EL PELO!
¡CHACHIPIRULI!
HUMOR CANALLA @jcarlos2001


 El Constitucional ordena retirar de @IKEASpain, la alfombra que protagonizó uno de sus anuncios, por alentar el secesionismo @gabrielrufian



La petición de Pablo Casado a Ada Nicolau.

 Menorca republicana invita a borrarle la sonrisa el 1 de octubre.

La ironía del PP, la apología de un referendum.


El humorrrrrrrr de esta semana en la prensa: El Roto, Forges, Peridis, Manel F., Pat…













 Todo mal.

 Un descanso, por favor.
Voluntad política... sólo para Cataluña.

Y el choque de trenes: Ferrán, Miki &Duarte, Faro, Malagón, Atxe…















Pep Roig, desde Mallorca: Libertad de expresión,  “Don Tancredo”, colonizado, Extrategas, Urnas, caca,  Con el palo inhiesto, Volverán las oscuras…








Entre los vídeos de esta semana, las redes recuperan uno de Julio Anguita grabado en noviembre de 2015, en el que explicaba la situación en Catalunya. "Vamos –ya decía entonces– a un choque de trenes conducidos por auténticos insensatos, mentecatos y corruptos”. ´ LATE MOTIV - Monólogo de Andreu Buenafuente. ¿Diada o líada? | #LateMotiv267 Spot electoral de la CUP para las elecciones del 27S, publicado el 16 sept. 2015 Anaven lents perquè anaven lluny (CUP 27S) QUIEN NO SIEMBRA NO RECOGE! pepe rubianes -a la mierda la puta españa- I REPÚBLICA 1873 1874