domingo, 24 de mayo de 2020

“La rebelión de los pijos”.


El Barrio de Salamanca, Moncloa-Aravaca, Chamartín o Chamberí son algunos de los centros neurálgicos de las manifestaciones ilegales orquestadas por la extrema derecha y alentadas por el Partido Popular.  La llamada “Rebelión de los Cayetanos” no ha dejado de crecer desde que el barrio de Salamanca, zona noble de Madrid, se levantara ante las restricciones del gobierno de coalición PSOE y UP. “La izquierda tuitera –recuerda Víctor Lenore en Vozpópuli–, ha ridiculizado las protestas de la ‘revuelta cayetana’, en alusión al himno de Carolina Durante, una de nuestras bandas indie-pop con mayor proyección comercial. ¿Estamos ante una canción protesta? Más bien se trata de un pepinazo pop que retrata con versos ácidos a los cachorros de la clase alta española y su suave deslizar por la vida entre los millones de papá y los contactos de mamá”. Pero, mientras ellos gritan “libertad”, en los barrios obreros las colas en los comedores sociales se hacen cada vez más grandes. Desde Vallecas, uno de los distritos de clase trabajadora más significativo no sólo de Madrid sino de España, respondieron a la “Rebelión de los Cayetanos”, de los “Borjamaris” o de los “pijos”. Y, cuando éstos, se atrevieron a levantar su voz desde Vallecas, se encontraron con que los vecinos, orgullosos de pertenecer a la clase trabajadora, les respondieron con un rotundo “aquí no caben los fascistas”.  José Antonio Gómez así lo explicaba el pasado domingo con total claridad en Diario 16: “Este orgullo de clase y de repulsa al fascismo o a las manifestaciones promovidas por la extrema derecha también deja un lado preocupante: el enfrentamiento entre la clase que más está sufriendo la crisis del coronavirus contra estos nuevos activistas de los barrios ricos que gritan ‘libertad’ sin respetar las medidas de protección social y sin saber, en realidad, lo que significa esa palabra. Ni la extrema derecha, ni sus representantes políticos, ni los peones utilizados por la propaganda, los bulos y las mentiras, conocen lo que es la libertad y, por lo tanto, no son dignos de reclamarla porque son defensores de lo contrario. 40 años de dictadura fascista dieron muestras suficientes de lo que está defendiendo Vox y los que se envuelven, como el rebozado de un cachopo, en los símbolos de todos y todas. España es el pueblo, España es la gente. El patriotismo no se encuentra en luchar por los privilegios de los ricos, sino en todos los españoles y todas las españolas que viven en una situación de igualdad que no permita que nadie, por muchas banderas en las que se envuelvan, ponga en peligro la salud y la vida del resto. Eso se llama conciencia social y, de momento, sólo la clase obrera la está demostrando, a pesar de las necesidades que están pasando las familias trabajadoras y de su responsabilidad con toda la sociedad, no sólo con la privilegiada. La razón es obvia. Los que ahora gritan libertad sólo temen por su dinero. Mientras que la clase trabajadora teme por lo más importante y lo único que hay que defender en estos momentos: la salud y la vida”.

Mercedes descapotable conducido por un chófer.

Lo escribía José Antonio Gómez: “No se trata de clasismo o de estereotipos, es que son así. Los ricos que se están ‘levantando’ contra el Gobierno, incumpliendo en su legítima protesta con las mínimas normas de distanciamiento social para evitar contagios, no pueden evitar alardear de quiénes son, de lo que tienen y de su poder económico. En un vídeo difundido por la diputada de Izquierda Unida en la Asamblea de Madrid, se puede ver cómo, en medio de las concentraciones de la ‘Rebelión de los Cayetanos’, aparece un Mercedes descapotable con un hombre, con el jersey al cuello (no podía faltar), sentado en el asiento trasero y con un megáfono en la mano gritando ‘Gobierno Dimisión’. El coche va conducido por un chófer. Y ¿para qué quiere este representante de las clases dominantes que dimita el Gobierno? ¿Para implantar una dictadura económica que someta aún más a la clase trabajadora? Cada cual puede tener razones para protestar contra el Ejecutivo de coalición progresista, pero, en este caso, se están utilizando cuestiones de conciencia de clase que se resumen en que las élites no soportan que se puedan aplicar políticas basadas en la justicia social y en la justa redistribución de la riqueza. Seguramente, muchos de los que están participando en esta ‘Rebelión de los Cayetanos’ pertenecen a esa clase de patriotas que están aprovechando para sacar su dinero de España porque piensan que su clase no tiene por qué contribuir a la riqueza nacional, al desarrollo de la patria. Patriotas de hojalata, patriotas de pulserita, patriotas que sólo creen en la patria del dinero”.

 Vallecas contra los Cayetanos: 'Aquí no caben los fascistas'

Algunos llevan banderas de España impresas en las mascarillas, como las llevan en las manifestaciones en contra de lo que sea, en las protestas contra el matrimonio igualitario, o contra el aborto, como si fuera un partido de fútbol contra una selección extranjera. Por no hablar de cuando las instalan a pocos días de las elecciones, en barrios en los que faltan institutos y guarderías. O cuando desplazan simbólicamente una bandera arcoíris para colocarla, pese a que ya esté en muchos otros sitios. Las protestas vecinales en la zona de Núñez de Balboa (Madrid) continúan celebrándose. Y los ciudadanos salen del corazón del barrio de Salamanca, entre las calles Ramón de la Cruz y Ayala, para manifestarse en contra de la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez frente al coronavirus. De hecho, las protestas se han ido extendiendo durante la semana pasada a otros barrios de la capital. Y las concentraciones contra Sánchez también llegan a Vallecas, pero, tal y como se puede ver en vídeos, el barrio sale para protestar contra los manifestantes. Al grito de Sanidad pública y fuera fascistas de nuestros barrios, los vecinos del popular distrito madrileño responden a las protestas que nacieron en el barrio de Salamanca. El lunes, en Vallecas, una decena de manifestantes bajaron a la calle ataviados con banderas de España. Frente a sus proclamas y golpes de cazuela se fueron concentrando de forma espontánea centenares de vecinos que se revolvieron contra su protesta. Y, mientras unos gritan “¡Viva Vallecas! ¡Viva el barrio!”, otros se preguntan: ¿Dónde están cuando desahucian a las familias? ¿Dónde están los de las banderas?”. Y se oyen consignas como “Fuera fascistas de nuestro barrio” o “Sanidad pública”, intentando silenciar las caceroladas en un punto al que acuden los furgones de la Policía.

Tensión en la localidad madrileña de Alcorcón en contra de la gestión del Gobierno en la crisis del coronavirus

El eco de las cacerolas de Núñez de Balboa sonó con fuerza en Alcorcón. La alcaldesa socialista, Natalia de Andrés, cerró por decreto la Plaza de los Príncipes de España, en el barrio de Parque Lisboa, tras la tensión vivida en el municipio. Fue en esa plaza donde una cacerolada contra el Gobierno de Pedro Sánchez coincidió y otra contra-protesta de jóvenes autodenominados “antifascistas”, defendían la república con proclamas como “muerte al rey y a sus hijas”. A través de las redes sociales, De Andrés la clausuró “para evitar contagios por covid-19 ante las aglomeraciones de los últimos días y así proteger a los vecinos y vecinas”. Según la socialista, este tipo de acciones ponen en “grave peligro” la salud de la ciudadanía de la zona, añadiendo que “es nuestra obligación actuar para defender la salud de la población”. Vecinos del municipio madrileño de Alcorcón casi llegaron a las manos en la protesta contra el Gobierno. El teniente de alcalde y portavoz de Unidas Podemos, Jesús Santos, opinó que “las caceroladas rompieron el consenso” de usar la vía pública con responsabilidad “y por eso tuvieron respuesta. Es una vergüenza, una irresponsabilidad y deben pagar por ello”, instó en sus redes. Los partidos de la oposición le acusaron de agitar a los antisistema. “La vía pública es un derecho de todos, no el privilegio de unos pocos. Habíamos alcanzado un consenso para usarla con responsabilidad, pero la extrema derecha lo ha roto con sus convocatorias, por eso hay gente que les responde”, señaló en sus redes.  

Cientos de personas se concentraron en la Alameda de Valencia para protestar contra la gestión del Gobierno.

Las movilizaciones también se han replicado en otras ciudades como Logroño, Toledo, Castellón, Guadalajara, Salamanca, Valladolid, Oviedo, Zaragoza... Un millar de personas protestó en Valencia contra la gestión del Gobierno. Fue el pasado martes en torno a las nueve de la noche en pleno paseo de la Alameda, frente al cuartel del Ejército de San Juan de Ribera. En el arriado de la bandera de España, so oyeron corear gritos de protesta contra el Gobierno y exigir la dimisión de su presidente. El acto contó con numerosa presencia policial —en la calle y desde el aire con un helicóptero para evitar que los asistentes, la mayoría con banderas de España y coreando “¡Sánchez, dimisión!” y “¡Viva España!”, incumplieran las medidas de distanciamiento social que establece el Estado de alarma, sin que se produjera ningún incidente. Entre los asistentes se encontraba el diputado de Vox en Les Corts Valencianes José María Llanos y, tras el arriado de la bandera y una vez sonado el himno de España, los asistentes se dispersaron. Durante la protesta en Valladolid, varios ciudadanos pasearon por varias vías de la ciudad una bandera de gran tamaño, en torno a las calles Muro y General Ruiz, mientras proferían vivas a España y pedían la dimisión del Gobierno.

La Guardia Civil blindó el chalé de Iglesias y Montero en Galapagar para evitar escraches.

En Madrid, la décima jornada de concentraciones y caceroladas contra el Gobierno socialista estuvo marcada por un amplio dispositivo policial que evitó el cierre de la calle Ferraz, sede del PSOE, o el enfrentamiento entre grupos en la localidad de Alcorcón. La jornada del martes vino precedida por el enfrentamiento político con cruce de declaraciones entre el presidente de Vox, Santiago Abascal, y el vicepresidente segundo del Gobierno y secretario general de Podemos, Pablo Iglesias. Abascal hizo un llamamiento para que las caceroladas sonasen “más que nunca” y el Gobierno escuchase el “clamor” de los ciudadanos frente a una “dictadura camuflada de alarma”. Por su parte, Iglesias mostró su preocupación por una generalización de la crispación que llevó a algunos a manifestarse frente a su casa o la del ministro Ábalos y alertó: “Esto se sabe dónde empieza, pero no dónde acaba”. El martes, en Galapagar, un tramo de la calle donde se encuentra la casa de Iglesias y la ministra Irene Montero fue cortado al tráfico por agentes de la Guardia Civil. Se reforzó la seguridad en las cercanías del chalé. Pero las protestas se saldaron sin incidentes. Su compañero de partido, Pablo Echenique, opinó sobre este asunto: “El ir a por la familia de la persona a la que quieres amedrentar es un clásico de la mafia. La gente de Podemos lo hemos sufrido desde el principio. Hoy mismo el tabloide de Pedro J. explica que se anda buscando dónde vivo para luego enviar sicarios mediáticos a acosar a mi familia”. Varios ministros, entre ellos el de Transportes, José Luis Ábalos, del PSOE, sufrió también escrached en su domicilio.

 Las concentraciones alentadas por Vox y el PP terminan con un herido en Moratalaz 

Igualmente, el miércoles se produjeron en Moratalaz escenas de alta tensión, al enfrentarse dos personas, uno de los asistentes a las caceroladas y otro en contra. Un hombre fue atendido por sanitarios de una Unidad Básica del Samur-Protección Civil por policontusiones y fue trasladado hasta el Hospital Gregorio Marañón, quedando ingresado. El joven de 34 años resultó herido durante las protestas alentadas por Vox y el PP contra el Gobierno por la gestión de la pandemia del coronavirus en el barrio de Moratalaz. Según informes de Spanish Revolution, “un manifestante contra el Gobierno comenzó a agredir a las personas que caminaban por esa zona y éstas respondieron, dejando herido al joven. Tal y como se muestra en estas imágenes, un individuo vestido de rojo, el que a posteriori resultaría herido, estaba en la concentración rodeado de personas con cacerolas y banderas de España. Se produjeron enfrentamientos entre los asistentes a las caceroladas y grupos de extrema izquierda”. Diferentes medios de derecha, como OKDiario, La Razón, o El Español, subrayaron erróneamente que se agredió a un joven “por llevar la bandera de España” o por “protestar contra el Gobierno”. El vídeo desmonta todos sus argumentos. El ayuntamiento de dicho municipio decretó el martes el cierre de la plaza de los Príncipes de España, para evitar aglomeraciones y que no se produjeran confrontaciones. Un amplio dispositivo de Policía Nacional y Policía Local vigiló esta plaza y sus alrededores para evitar altercados y la cacerolada se celebró sin incidentes y con escasa afluencia de público. Dos días antes, un grupo de neonazis, muchos de ellos sin máscaras, sin guantes, y sin respetar las medidas de seguridad, se manifestaron, a las 21 horas en la Plaza de los Santos Niños de Alcalá de Henares, sin ser molestados por las fuerzas de seguridad. Vecinos de la zona, escucharon gritos como “comunistas asesinos” o “estado de alarma inconstitucional”. Llama la atención “Primavera”, la canción de la División Azul, la unidad de voluntarios franquistas españoles que formó una división de infantería para luchar contra la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial. Con la música de ‘Katiuska’ cantaron una letra de corriente bien definida en las actividades juveniles, nacida en una noche clara en las estepas de Rusia, como recuerdo nostálgico de los que, en España, dejaron los camaradas de la División Azul. Una vergonzosa página de la historia militar española. Entre 1941 y 1943, cerca de 50 000 soldados españoles y algunos portugueses participaron en diversas batallas fundamentalmente relacionadas con el sitio de Leningrado, ya que el interés de esta unidad era, básicamente, “combatir el comunismo”.

    225 fiestas y 13 botellones desalojados en Madrid por la Policía el pasado fin de semana.

La Policía Municipal de Madrid localizó el pasado fin de semana 225 fiestas en domicilios y 13 botellones en diferentes distritos de la capital a pesar de las medidas del estado de alarma contra el coronavirus, según informan a Efe fuentes municipales. Desde la noche del jueves hasta la del domingo los agentes municipales recibieron un centenar de llamadas de quejas vecinales por pequeños botellones en los distintos distritos de la ciudad, de los que ha podido comprobar 13. Además, en esas mismas noches se atendieron 609 llamadas por quejas en domicilios por ruidos o fiestas, de los que pudieron comprobar 225. En el resto de los casos al llegar la Policía Municipal ya no había tal botellón ni los ruidos ni las fiestas. Este domingo la Policía Municipal de Madrid levantó 2.004 propuestas de sanción, pero no detuvo a ninguna persona. Los agentes interceptaron a 39 vehículos sin autorización para circular. El sábado los agentes municipales levantaron 1.375 propuestas de sanción, detuvieron a dos personas e interceptaron a 26 vehículos sin autorización para circular. Fue Puente de Vallecas el distrito donde más multas se iniciaron, seguido de Villaverde y, en tercer lugar, Usera. mayo. La semana anterior los agentes municipales recibieron 400 avisos por fiestas en domicilios y localizaron 97 botellones en diferentes distritos de la capital.

       Ska-P’ sobre la rebelión de los Borjamaris.

Así se pronunciaba la banda de Ska punk de Vallecas ‘Ska-P’, sobre la rebelión de los Borjamaris que tuvo la semana pasada en el barrio de Salamanca de Madrid. Una banda conocida por no esconder su ideología en las letras, abiertamente anticapitalistas, antifascistas, antitaurinos y antiimperialistas, con las que se manifiesta desde 1994. La banda se pronunció sobre las manifestaciones antigobierno con banderas de España, cacerolas y proclamas en contra del gobierno de España en uno de los barrios más ricos de Madrid, en el que el bloque de la derecha formado por PP-Cs-Vox sumó el 90% del voto en las pasadas elecciones. El análisis sobre la rebelión de los Borjamaris es claro y conciso: “Cuando el barrio de Salamanca (Barrio de ricos en Madrid) sale a protestar contra el gobierno, es que el gobierno algo está haciendo bien”. El mensaje fue retuiteado en más de 17.000 ocasiones, superando los 60.000 me gustas

Javier Villamor, durante su tensa entrevista con la periodista Cristina Pardo.

Hazte Oír, grupo ultracatólico, está detrás de la promoción y coordinación de las caceroladas contra el Gobierno de España por la gestión del coronavirus. Así se desprende del estudio publicado esta semana por ElPlural.com respecto al portal gobiernodimision.net /protestas, en el que se recogen y difunden las protestas que han roto la unidad social del país. Además de difundir las caceroladas, Hazte Oír promueve una serie de peticiones, entre las que se encuentra una titulada “Gobierno Dimisión", la cual piden apoyar con firmas para “hacer caer” al Ejecutivo presidido por Pedro Sánchez. Dicha iniciativa se creó el pasado 15 de mayo. El autor de la iniciativa es Javier de Villamor Cantera, el periodista que coqueteó con un partido nazi, se pasó a Vox y se enfrentó con Cristina Pardo. En junio del 2019, Villamor protagonizaba un sonado encontronazo con la periodista de laSexta. En aquella ocasión se presentó en el programa como portavoz de Hazte Oír y se enzarzó en una pelea dialéctica con Pardo a cuenta de las prácticas de reconversión LGTBI, que Villamor defiende. En la actualidad, además de ejercer como activista de Hazte Oír, Villamor colabora en ocasiones con HispanTV e Intereconomía. En cuanto a su relación con Vox, Villamor reconoció a ElPlural.com que hay 'simpatía': “Soy afiliado y me parece muy interesante su propuesta política”.


Jesús Cintora escribe en “Ojo al parche” (lasexta.com/el-muro) el artículo “El virus del odio”: “Apenas se habla ya de pacientes, ni de médicos, ni de enfermeros… El problema sanitario del coronavirus ha quedado de fondo. La primera plana la ha tomado la crispación política, que tiene también su reflejo en el enfrentamiento en la calle. O no hemos aprendido nada o quieren que no lo aprendamos. Aquí apenas se habla ya de ciencia o de sanidad. ¿Quién se acuerda ya de los muertos, de los enfermos, de los sanitarios, de las residencias…? Parece que va quedando solo el encabronamiento. Hay 27.888 muertos con coronavirus en España hasta ayer miércoles, miles de sanitarios contagiados, falta personal en centros de salud, hay trabajadores agotados, investigadores que buscan sin descanso una vacuna… Mientras, aquí la semana va dejando un debate político cargado de amenazas, insultos, dirigentes mal encarados, cálculos partidistas y, en definitiva, un descenso hasta los bajos fondos de la política conectados con el mal rollo que se va instalando entre algunos ciudadanos (…) El gobierno tampoco se salva. Por falta de rigor y de transparencia en las últimas horas. España se acostó pensando que PSOE, Unidas Podemos y EH Bildu habían pactado derogar íntegramente la reforma laboral de Rajoy y, al filo de la medianoche, los socialistas enviaron una nota a los medios rectificando. El acuerdo, que salva una nueva prórroga del estado de alarma, se anunció a bombo y platillo. La nota, que a muchos les llegó por wassap, fue con nocturnidad y de tapadillo. No ayuda. Transmite una sensación de funambulismo político que puede ser pan para hoy y hambre para mañana. En definitiva, el país necesita más unidad y certidumbre en una situación muy difícil, pero que se puede afrontar con más calma y mayores consensos. Los trabajadores de la sanidad lo han demostrado y lo siguen haciendo en el tajo. La política debe estar a la altura. Los juegos de poder son demasiado arriesgados cuando lo que está en juego es la vida de tanta gente. No puede ser que en la lucha contra una pandemia acabemos enfrentados unos con otros. No dejemos que nadie nos encabrone. No permitamos que al coronavirus le añadan el virus del odio”.


“¿Qué dice la derecha cuando dice “libertad?”, se pregunta Eduardo Sánchez Gatell en un artículo de Nueva Tribuna del que entresacamos los siguientes párrafos: “Observamos con cierto estupor un uso cada vez más frecuente del término libertad por parte de la extrema derecha. En las manifestaciones que estos días se están produciendo en diferentes puntos de la de España se escucha el grito libertad. ¿Qué significado tiene para ellos esa palabra? Detrás de este grito que se acompaña en estos días de golpes de cacerola y tintineo de joyas se oculta la esencia del credo neoliberal: el rechazo de cualquier proyecto colectivo, de cualquier acción solidaria, de toda forma de comunidad. No debe sorprendernos el uso del término por parte de los ricos, su apropiación para justificar la revolución de los pijos. Se trata del ejercicio descarnado del individualismo más feroz, llamando libertad a impedir una salida de la crisis en la que, como repite Pedro Sánchez, no quede nadie atrás. Libertad es, para ellos, libertad de comercio. Que cada cual se las componga. La rebelión de los ricos se corresponde con las propuestas neoliberales, cada vez más frecuentes, de supresión del Estado de Bienestar, de los servicios públicos, de las prestaciones sociales, no es otra cosa que el intento de convertir el trabajo en una mercancía más, de someterlo a la oferta y la demanda sin protección alguna porque perciben la protección como una amenaza para la sociedad de mercado. La reacción ciudadana a la crisis sanitaria y social en la que estamos inmersos ha encendido las alarmas de la derecha: se han producido inmensas olas de cooperación, de ayuda, trabajadores sanitarios y otros muchos que no han atendido a horarios ni contratos, aplausos que han hecho encontrarse a desconocidos hasta ese momento a través de los balcones, apoyo mutuo, defensa de lo público… ,se han puesto de manifiesto los riesgos de la políticas privatizadoras, las debilidades de la sociedad de mercado, la necesidad de la planificación y el aseguramiento de ciertos bienes imprescindibles para la supervivencia de las personas, la salud, la alimentación, la educación, la vivienda. La derecha neoliberal, toda la derecha en este momento, ha constatado que la falsedad de sus dogmas se hacía evidente para todos, su reacción no es otra que la reacción rabiosa del fracaso. Pueden (y de hecho necesitan para evitar sinergias solidarias) negar la pobreza o el cambio climático, amenazas que se sentían por muchos como lejanas, pero la pandemia ha sido demasiado evidente, demasiado presente en cada uno de nosotros como para negarla”.

 La extrema derecha busca su 15-M.

Miguel González escribe en “El País” del pasado viernes: “La extrema derecha busca su 15-M”, un artículo en que cuenta: “Fue en la calle Núñez de Balboa, en el madrileño barrio de Salamanca, donde hace diez días sus habitantes empezaron a bajar de los balcones y terrazas para protestar a pie de calle, envueltos en banderas de España y sin respetar la distancia de seguridad exigida por las autoridades sanitarias. Luego saltó la chispa a otros barrios de la capital y se extendió por numerosas ciudades españolas. Dirigentes de Vox, como Iván Espinosa de los Monteros y Rocío Monasterio, han participado en las caceroladas, pero de manera discreta, sumándose a unas concentraciones ‘lideradas por los propios vecinos’, en palabras del portavoz parlamentario. La portavoz de VOX en la Asamblea de Madrid y su marido, el diputado del partido Iván Espinosa de los Monteros. En vídeo, el matrimonio defiende que el distanciamiento social se cumple en estas protestas. El partido ultra ya tiene su ‘movimiento transversal’ de indignados, alentado desde su televisión de siempre, El Toro (la antigua Intereconomía que cambió de nombre, pero no de estilo); y por otros medios de aire más moderno, como el canal de Youtube Estado de Alarma, protagonizado por tertulianos y expolíticos como Rosa Díez. Junto a asociaciones de nuevo cuño, como la autodenominada ‘Resistencia Democrática’, que se atribuye las caceroladas del barrio de Salamanca en Madrid, se han subido al carro grupos veteranos, como la ultracatólica Hazte Oír e incluso la Asociación de Militares Españoles (AME), impulsora del manifiesto apologético de Franco firmado por cientos de exmilitares. Pero el riesgo de los movimientos transversales es que se te escapen de las manos. Mientras Santiago Abascal aplaude la ‘revuelta de las mascarillas’, otros hablan de ‘revolución de las mascarillas’, convirtiendo así en revolucionario el movimiento de protesta de los barrios más acomodados. Y Vox ha tenido que desmarcarse públicamente del escrache realizado por algunos de sus hooligans en el domicilio del vicepresidente Pablo Iglesias y la ministra Irene Montero; una táctica copiada precisamente del movimiento del 15M, que la ultraderecha quiere ahora emular”.

      Cartel propagandístico de Vallekas antifascista.

Fotomontajes, imágenes y fotos sorprendentes:


Caceroladas de la derecha contra el Gobierno, ampliadas en los medios de difusión por toda la Comunidad de Madrid, así como en otras regiones.

 Una mujer busca en un cubo de basura frente a un supermercado, mientras manifestantes envueltos en banderas gritan libertad y golpean cacerolas, ajenos a ella, en pleno corazón del barrio de Salamanca.
Barrio de Salamanca.

 Ayuso y los fondos buitres.

  Los coronapijos se manifiestan.

 Yo la bandera la llevo en la billetera.


 El señorito está muy revolucionario


La “revolución” de los pijos buscan, según El Despacho de Abogados W. & T., el levantamiento del Estado de alarma para tener a los trabajadores y empleadas del hogar a pleno rendimiento. “Al estilo Trump, Bolsonaro... los ricos españoles piden que no exista ninguna restricción contra la pandemia del coronavirus, para que los trabajadores (‘escoria desechable’ como ellos los llaman) muevan las máquinas arriesgando su vida para que ellos engorden. Los pijos ahora están aprendiendo a limpiarse el trasero. Y muchas empleadas del hogar han decidido (con la protección del Estado), no acudir a sus puestos de trabajo. ‘No vamos a agrisar nuestras vidas por un miserable sueldo’ dice una trabajadora del hogar.  Por ello, los pijos están rabiosos, y han salido a las calles con son sus cacerolas de marca, con coches descapotables con chófer, a gritar ‘Comunistas, asesinos’, ‘Gobierno Chavista, dimisión’... Estas ‘protestas’ tienen por objetivo nublar el gran trabajo que el gobierno progresista viene desplegando para proteger a los más desfavorecidos, formando un escudo social sin precedentes para apoyar a los trabajadores, autónomos... y a los pobres (‘parásitos’ cómo los llaman los pijos). Esta es una lucha de clases: ‘La moderna sociedad capitalista, que salió de entre las ruinas de la sociedad feudal, no ha abolido las contradicciones de clase, solo ha sustituido las viejas clases, las viejas condiciones de opresión, las viejas formas de lucha por otras nuevas. Nuestra época, la época del capitalismo, se distingue, por haber simplificado las contradicciones en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases, que se enfrentan directamente: la burguesía y el proletariado’. (Lenin).

Una imagen vale más que mil palabras.


¿Recuerdan a este personaje? Se trata del destacado poeta y escritor inglés, Robert Graves, que vivió 47 años en Mallorca. Y, aunque mantuvo contactos continuos con Palma, en donde tuvo casa por unos años, su residencia siempre estuvo en el pueblo de Deià.


Anochecer en Mallorca.



El humor en la prensa de esta semana: El Roto, Peridis, B. Vergara, Eneko, Manel F, Pat, Enrique, Atxe, Ferranmartín, Morga, Javirroyo, Miki y Duarte…





 Su gadget favorito. 

 Calvino

 Job.


Diálogo zoocial. 


 Fase yo.
 Libertad
 Fase 1.
 Los fachas en Madrid.
Los números cambiantes de Madrid 
 Constitucionalistas a la carta.








Clase alta en lucha. Sobre las caceroladas y protestas en barrios como Salamanca.



Pep Roig, dese Mallorca: Mascarilla para toda la familia, El poder del poder, Lo esencial, Cuando no saben, La élite libertaria…






Los vídeos de esta semana:

Cacerolada en la Plaza de La Moraleja, sábado 16 de mayo de 2020

Kale borroka en el barrio de Salamanca

Un millar de personas protestan en Valencia contra la gestión del Gobierno

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, asegura que las protestas en el barrio de Salamanca, contra la gestión de la crisis sanitaria del Gobierno central son "una medida de protesta pacífica" y ha defendido su celebración mientras cumplan "la normativa del estado de alarma".
Almeida defiende las caceroladas del barrio de Salamanca contra el Gobierno

Carolina Durante - Cayetano (Videoclip)

Miguel Charisteas: Caye Borroka #CovidNews

Vallecas responde así a las caceroladas: "¡Dónde estáis cuando nos desahucian!"

La voz de Iñaki Gabilondo | 18/05/20 | ¿Precaución sanitaria o castigo político?

Polònia - 21/05/2020