“La hormiga poeta”, una librería de Alicante que regala libros usados para evitar su destrucción.
'En 'la hormiga poeta', librería de Alicante,los libros usadods se regalan para evitar su destrucción.
No todas las
publicaciones poseen una salida comercial en el mercado de los libros usados.
Tampoco es necesario hacer de ellos una transacción económica. De hecho, existe
otra opción capaz de generar comunidad y que prepondera la función principal de
los libros: ser leídos. Situada en Alicante, esta iniciativa circular logró dar
una segunda vida a libros y publicaciones abocadas a la destrucción.
Es la propuesta de “La
hormiga poeta”, una librería de segunda mano que no vende libros, sino que los
regala. “Bueno, no sé si podemos llamarlo librería”, bromea su responsable,
Ulises López. Su apreciación sobre la lectura tiene sentido al no ser un
negocio, sino un bien de primera necesidad. Y actúa en consecuencia al ofrecer
libros gratis a aquellas personas interesados en leerlos y tenerlos en sus
casas.
Situado en el número 11
de la calle Poeta Blas de Loma, en la capital alicantina, todos los jueves abre
su librería. Es la parte final de un proceso que empieza mucho antes, al donar
los libros de manera desinteresada a la librería. En ella se encarga de
clasificarlos, restaurarlos, si es posible, y de ponerlos a disposición del
público. Un trabajo altruista que, según cuenta, le ocupa todo el fin de
semana, pues no es su desempeño laboral habitual.
Ulises es coleccionista
de tebeos, su pasión. Sin embargo, en 2019, comenzó a notar cómo muchas
personas dejaban sus libros viejos al lado de los contenedores, en un intento
de que alguien se los llevase en lugar de tirarlos a la basura. “Y, como a mí
siempre me ha gustado mucho el libro impreso, empecé a recogerlos y, los que no
me interesaban, los repartía por asociaciones de vecinos, colegios o los ofrecía
a que les pudieran interesar. De esta manera, mi casa se llenó de libros que,
en realidad, yo no quería, pero se corrió la voz y me convertí en el repartidor
de todos lo que recogía”.
Muy pronto, Ulises encontró
el apoyo de la empresa de reformas para la que trabajaba, que le cedió parte de
su almacén para que pudiera guardar allí los libros mientras les encontraba un
nuevo destinatario. Sin embargo, en el 2025, aquella empresa cerró y Ulises
decidió pasar a la acción, gestionando su propio local con unos 15.000 libros
almacenados. “Por primera vez, la gente tenía un espacio físico al que acudir
para llevarse los libros. Tuve que cerrar durante un tiempo a raíz de una
denuncia anónima”. Aquello le dio publicidad al local y propició que, en su
reapertura, la respuesta del público fuera masiva. “Si antes venían 10 personas
a la semana a buscar libros, ahora vienen 100”, cuenta López.
“La hormiga poeta”
continúa demostrando que existe una demanda cultural que, quizá, no responda a
lógicas económicas, pero sí a una necesidad real de acceso a la lectura.

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