jueves, 22 de enero de 2026

“Escribí un libro sobre Julio Iglesias que Ayuso no leerá; y, ahora, tú tampoco”

 

Así se expresa Hans Laguna, el autor de ‘¡Hey! Julio Iglesias y la conquista de América' en el Diario.es. Y se para a pensar sobre cómo afectan las revelaciones de Rebeca y Laura a su propio libro.  “El martes 13 de enero, como de costumbre, me desperté muy pronto. Una vez más el insomnio me expulsó de la cama a una hora indecente. Me abrigué bien e hice lo propio con Ramona, la galga con la que vivo y a la que saqué a pasear con una Barcelona aún a oscuras. Hasta aquí nada raro. En el pipicán aproveché para echarle un vistazo al móvil y fue entonces cuando entendí que no iba a ser un día cualquiera. Tenía media docena de mensajes en WhatsApp e Instagram de gente a la que no conocía pero que, al parecer, habían madrugado (o trasnochado) más que yo. El contenido de todos ellos era muy parecido: ‘Hola, Hans. Soy X, periodista de [nombre de programa de una cadena de televisión o emisora de radio muy conocida]. Me gustaría invitarte a hacer una conexión en directo a las X horas de hoy para que nos des tu opinión sobre las nuevas informaciones que han aparecido sobre Julio Iglesias’.

“Conviene tirar para atrás. En 2022 publiqué un ensayo que analizaba las estrategias que utilizó Julio Iglesias para conseguir un éxito masivo en los Estados Unidos en los años ochenta. Elegí su caso porque me permitió ilustrar de forma privilegiada los mecanismos que operan en la industria del espectáculo. Y también porque nadie, a pesar de su relevancia mundial, había analizado a Iglesias con una mirada sociológica. Nadie lo había diseccionado con una perspectiva de género, racial y de clase social. A Julio se le detestaba o se le admiraba con mayor o menor ironía, pero desde luego no se le convertía en objeto de estudio. Por eso jamás sospeché que el libro tendría la repercusión que acabó teniendo: desde su publicación, he concedido un centenar de entrevistas (no exagero) para medios españoles y latinoamericanos.

“Tanta atención se explica, claro está, por Julio Iglesias y no por mí. Si el libro tenía algún interés informativo era por su exotismo (un insensato ha dedicado años de su vida a estudiar al cantante) y por algunas de las curiosidades que contenía (por ejemplo, que el español, gracias a Coca-Cola, llegó a ser más importante que Michael Jackson o que sus estrategias de comunicación fueron un precedente de las que utiliza hoy Rosalía). Enseguida descubrí, sin embargo, que el interés se debía a la gigantesca fuerza gravitatoria de Julio Iglesias, capaz de convertir automáticamente en noticia todo lo que le rodea.

“Tú que lo has analizado a fondo, ¿realmente se acostó con 3.000 mujeres? ¿Fue un mal padre? ¿Cuál es la clave de su éxito? ¿Canta bien o mal?”. Este es un resumen bastante preciso de las preguntas a las que me enfrenté. No esperaba que fueran entrevistas sesudas, pero me chocó tanta simplificación y sensacionalismo. Ahora bien, fui entendiendo que los periodistas, más que ser unos impresentables, trabajan bajo la exigencia de producir contenidos de actualidad y con titulares atractivos, están mal pagados y no tienen tiempo de preparar debidamente sus reportajes (no digamos de leerse un libro entero y digerirlo).

“En el libro (y también en el podcast que hice después para RTVE) me ocupé del carácter problemático de la hipersexualidad de Julio. Tras analizar la información disponible, toda de dominio público, dejé escrito que ‘el desaforado currículo sexual de Iglesias obliga a preguntarnos en qué medida sus relaciones fueron siempre consentidas’. Una conclusión que, por supuesto, sus fans más hardcore no comparten. Entre ellos se cuenta la presidenta Ayuso, quien el mismo martes se mostró orgullosa de rechazar sistemáticamente toda información que ‘contribuya al desprestigio del cantante más universal de todos’.

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