sábado, 3 de enero de 2026

Rosa Villacastín, durísima con Feijóo, tras su balance de fin de año.

 

Rosa Villacastín y Alberto Núñez Feijóo.

La periodista y escritora Rosa Villacastín ha generado, según ElPlural.com, una fuerte polémica en redes sociales tras publicar un mensaje muy crítico contra el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, al que acusó de estar “obsesionado” con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, centrando su discurso político en el insulto constante al jefe del Ejecutivo.

“Escuchando a Feijóo -escribe Villacastín, en un mensaje que se viralizó-  tengo el convencimiento de que debe ir urgentemente al psiquiatra. De cada diez palabras que pronuncia cinco son para insultar a Sánchez. Está obsesionado con el presidente. Pobre. Sánchez presidente y Feijóo llorando por llegar a Moncloa. Pobre”.

El mensaje de la periodista ha llegado pocas horas después de que Feijóo compareciera el pasado lunes en la rueda de prensa de balance del año político 2025, una intervención en la que el líder de la oposición ha cargado duramente contra el Ejecutivo de coalición. Para el presidente del PP, 2025 ha sido el año del “colapso total del sanchismo” y, en sus palabras, “el peor año del peor Gobierno de la historia democrática de nuestro país”.

Feijóo asegura que Pedro Sánchez “ha perdido los apoyos que le invistieron” y ha advertido de que el Ejecutivo podría convertirse en “el primer Gobierno incapaz de aprobar unos Presupuestos Generales del Estado”. A su juicio, este escenario de bloqueo político debería llevar al presidente del Gobierno a “reflexionar” y convocar elecciones generales anticipadas.

“Los ciudadanos ya han decidido”, ha afirmado Feijóo, reclamando que se respete el resultado electoral. “Si un partido obtiene el 43% de los votos, hay pocas dudas de que ese partido debe construir un Gobierno”, añade, en un mensaje dirigido tanto al PSOE como a Vox para que no bloqueen la investidura de Guardiola.

viernes, 2 de enero de 2026

Se nos fue un diciembre más...

 

Amigos, clientes habituales de esta barra clandestina llamada vida, otra vez la noria nos ha traicionado y se nos fue un diciembre más, con más penas que glorias, con más resacas que mañanas. Un año más al saco, mendrugos. Dicen que a estas horas hay que hacer balance. Yo, el único balance que conozco es el de la balanza de la farmacia, y ese siempre es cruel. Mejor brindo por los errores no cometidos por cobardía, por los besos que se quedaron en la punta de la lengua, y por esa mujer de la que ya no te acuerdas, pero que aún te debe un par de versos. Hemos seguido bebiendo del mismo veneno dulce y esperando que el mañana se parezca menos a la resaca de hoy, y eso está bien, porque la rutina es la coartada perfecta para la locura.

Que el próximo año sea un poco más canalla y un poco menos formal. Que no te quite las ganas de saltarte las normas, de amar sin red y de mandar a paseo a la gente que te sobra. El 2026 viene sin garantía, igual que todas las promesas de amor eterno y las botellas de whisky barato. Así que no esperes nada, báilalo todo y, si te caes, que sea en el sitio justo, al lado de la gente incorrecta. Por los que se fueron, por los que están y por esos fantasmas que aún nos visitan en mitad de la noche. ¡Salud, cabrones! Y que la muerte nos agarre, si no borrachos, al menos a medio camino.

(Bar Savina)

jueves, 1 de enero de 2026

El sufrimiento silencioso de nuestra mascota, en Nochevieja.

 

El oído de los perros es mucho más sensible que el de los seres humanos. Es, junto al olfato, su sentido más desarrollado. Los canes son capaces de percibir sonidos que los humanos somos incapaces de oír. En consecuencia, también sienten más los ruidos estruendosos procedentes de la deflagración de petardos o cohetes. Y no comprenden por qué de vez en cuando los humanos nos divertimos con ellos.

Según explica la veterinaria Nuria Gómez Constanzo a Europa Press, los ruidos fuertes afectan gravemente a los animales, pues desencadenan miedo, ansiedad y conductas como intentos de huida. Esto se traduce en síntomas como palpitaciones, taquicardias, dificultades para respirar, temblores o náuseas. En casos muy extremos, incluso, puede costarles la vida, ya sea por un accidente en su intento de huida, como contábamos ayer en este blog. Por ello, en una fiesta como Nochevieja, es importante no solo acompañarles, sino saber cómo actuar. 

Una medida aconsejable es crear un refugio en el que el animal pueda sentirse a salvo. La idea es reunir en un único espacio su cama y objetos predilectos. Además, cerrar puertas y ventanas para amortiguar el sonido lo máximo posible.  También hay que tener en cuenta sus rutinas, costumbres y necesidades. Por ello, el paseo se ha de planear en un horario en el que las celebraciones en la calle estén más tranquilas. La idea es que, cuando los fuegos artificiales y los petardos comiencen a detonar, el perro tenga sus necesidades cubiertas y pueda estar a salvo en su refugio. Pero, en realidad, el ruido de los petardos no solo molesta a los perros. Otros animales domésticos por excelencia, los gatos, también se sienten amenazados por estos ruidos para ellos inexplicables. Sin embargo, los felinos poseen una mayor habilidad para encontrar la calma en sus refugios naturales. Por ello, en su caso no es necesario una labor de preadaptación, pues ellos mismos se encargan de ponerse a salvo en un lugar de la casa en el que se sientan seguros. Aún así, es muy probable que, durante unos fuegos artificiales, su estado anímico sea de estrés absoluto. Por ello, al entrar en modo supervivencia, su comportamiento puede cambiar por completo, incluso para con nosotros.

En el caso de las aves, que siempre están en ambientes externos, presentan niveles cardiacos elevadísimos y un estruendo repentino podría provocarles fácilmente un colapso en el corazón. De hecho, en la naturaleza, los animales salvajes también suelen responder asustados frente a un ruido fuerte que no pueden anticipar. Aunque en este caso poseen una mayor capacidad de huida, lo que ayuda a que sus niveles de estrés no se disparen como si puede suceder en el caso de un perro que se ve encerrado dentro de un domicilio. 

 Año nuevo, ¿vida nueva?