lunes, 3 de septiembre de 2007

3 de septiembre. Touraine y Bové, dos franceses contra la globalización.


A. Touraine.



Hay personajes en la vecina Francia, cuna de la revolución, que, con sus ideas, inspiran y siguen marcando pasos revolucionarios. Uno de ellos es Alain Touraine, creador del término sociedad post-industrial, quien presenta una visión global muy diferente a la que los grandes intentan acostumbrarnos. “La idea de un mundo global –sostiene este pensador galo– no se corresponde con la realidad. Europa ha discutido estúpidamente durante diez años sobre globalización, mientras Estados Unidos avanzaba en las nuevas tecnologías, en la investigación y en la nueva economía”. A su juicio, si la economía se mundializa sin que haya sistemas de control, se habrá liberalizado por completo, y el resultado tiene un nombre antiguo: capitalismo, un sistema que causa una grieta entre los pobres y los ricos. “El capital –asegura Touraine– ha ganado terreno durante los últimos veinte años y los trabajadores lo han perdido. Los sindicatos, o no tienen fuerza, o han desaparecido y sufren, por lo general, una pérdida de influencia para negociar las reivindicaciones sociales”.

El sociólogo francés, según el cual la televisión ha creado un mundo esquizofrénico en el que entre el individuo y lo global no hay nada, sostiene que estamos ante el triunfo del capitalismo más extremo que se haya dado nunca, con un estado de bienestar que es poco eficiente y una escasa capacidad del Estado para incorporar a los pobres. El remedio, según él, es volver a la visión política, recuperar la educación como elemento fundamental del desarrollo de los países y redistribuir la riqueza de otro modo. “Se acabó el periodo de discusión sobre globalización. Hay que dar más importancia a la investigación y a la ciencia. Lo negativo es la despolitización. Hay que reconstruir políticamente este espíritu de denuncia y reintroducir los factores sociales”. Más que la necesidad de formar un movimiento social mundial, Touraine cree que hay que recuperar los actores que se inventaron hace dos siglos, partidos políticos para conseguir derechos cívicos y sindicatos para lograr derechos sociales.

Joseph Bové.


Otro galo que está en contra de la globalización es José Bové, quien critica el nuevo orden internacional. Para él –un político y sindicato del sector agrícola, figura relevante del movimiento delaltermundismo, portavoz, desde 1993, de la organización internacional vía campesina y candidato a la presidencia de la República Frnacesa en las eleeciones de 2007– la verdadera violencia no es romper cuatro escaparates, sino ejercer un sistema económico y político que mata todos los años a 800 millones de personas en el mundo. El veterano del Mayo del 68, que saboteó un puesto de McDonald’s en Millau, el sur de Francia en donde reside desde 1976, el que llevó a cabo la destrucción de transgénicos en Brasil y fundó el Sindicato Confederación Campesina –el segundo de Francia–, critica el nuevo orden internacional regido por las compañías multinacionales.

Bové destaca por su oposición a diversas prácticas de la industria agroalimentaria, por su defensa del medioambiente y, especialmente, por su oposición a políticas internacionales agrícolas. En la última década, se ha caracterizado por sus acciones junto a la organización Greenpeace en contra de las pruebas nucleares realizadas en la Polinesia o por su defensa de los movimientos independentistas de Tahití y el del pueblo canaco. Es uno de los miembros fundadores de la ATTAC (Asociación por la Tasación de las Transacciones y por la Ayuda a los Ciudadanos), organización internacional que promulga el control de los flujos financieros a los que atribuyen la responsabilidad de los efectos desigualitarios de la globalización.

Cada 14 de julio se celebra en Francia el aniversario de la toma de la Bastilla, prisión del Estado y símbolo del absolutismo real, que, en 1789, fue destruida por el pueblo de París. Doscientos dieciocho años más tarde, dos franceses, Touraine y Bové, representantes de esta revolución universal, siguen invitándonos a aniquilar otras Bastillas, levantadas en el mundo entero.