miércoles, 25 de marzo de 2026

“Apocalipsis ya”.

 

David Torres certifica en Público que, tras un exhaustivo trabajo de investigación, Iván Reguera acaba de publicar Apocalypse Now, un apasionado y apasionante estudio sobre esta obra excepcional, henchida de ambición, locura y megalomanía, que reunió a un elenco incomparable de genios de diversas épocas: Conrad, Welles, Wagner, Milius, Brando, Storaro, Tavoularis, Herr. Todos ellos, bajo la batuta enloquecida de Francis Ford Coppola.  “Como siempre, el viaje empieza con un libro, nada menos que ‘El corazón de las tinieblas’, de Joseph Conrad, en palabras de Borges, ‘acaso el más intenso de los relatos que la imaginación humana ha labrado’. Reguera dedica los primeros asaltos a explorar el genocidio que tuvo lugar en el Estado Libre del Congo a finales del XIX, y la travesía de un joven marino polaco, Teodor Josef Konrad Korzeniowski, a lo largo de ese río infernal, flanqueado de escenas dantescas que una década después plasmaría en una breve y casi intolerable obra maestra. Mucho antes de Ciudadano Kane, Orson Welles soñaba con llevarla al cine, pero tuvo que conformarse con una adaptación radiofónica. Décadas después, John Milius, un joven alumno de la escuela de cine de la Universidad del Sur de California, aceptó el desafío al escuchar a uno de sus profesores decir que ni siquiera Welles había podido con la novela de Conrad”.

“Milius era un fanático de las armas y del surf que a finales de los sesenta intentó apuntarse a los marines, rechazadp por asmático y, como no pudo ir a la guerra de Vietnam, se inventó su propia guerra. Una de sus ideas geniales fue la de trasladar la ambientación de la novela, con su denuncia explícita de la explotación colonial, a aquella contienda del sudeste asiático que estaba mostrando al mundo la verdadera cara de una guerra. No menos geniales fueron otras aportaciones suyas: el delirante espectáculo de las chicas Playboy en plena selva; el ácido que toma uno de los soldados que envuelve de irrealidad toda la travesía de la patrullera; y, sobre todo, el personaje del coronel Kilgore, que arrasa un poblado vietnamita sólo por hacer surf. (...)

“Como explica Reguera, el guion de Milius, pese a su impresionante factura, tenía numerosos problemas técnicos y estructurales que fueron surgiendo durante el rodaje, en especial, la conclusión, que, tras cinco borradores e innumerables reescrituras, nunca acabó de convencer a Coppola. Porque uno de los misterios sobre los que indaga este libro es no sólo la dificultad extrema de llevar a la pantalla una narración formidable sino de explorar en todas sus consecuencias una carnicería sobrehumana, incluso en su dimensión espiritual. (...) Como dijo Coppola en Cannes, ‘mi película no va sobre Vietnam, es Vietnam’. El rodaje, desde luego, fue una experiencia demencial que lo llevó más allá de la quiebra psíquica, física y financiera, y que arrastró a todos sus artífices en una catarsis colectiva de la que nadie salió indemne...

“El resultado es una película grandiosa, apabullante, incomprensiblemente vapuleada por la crítica y ninguneada por los Oscars... Es imposible no rendirse al hechizo de Apocalypse Now, del mismo modo que es imposible no echarse las manos a la cabeza ante la barbarie de una filmación que se llevó por delante, entre explosiones, varios bosques con cientos de árboles y miles de animales salvajes.

 “A una escala mucho menor, sin colaboradores excelsos ni un presupuesto inmenso a sus espaldas, Reguera se ha jugado todo a cara o cruz con este libro que es el primer volumen de un proyecto editorial (Ediciones del Cuco) completamente personal en el que se ha embarcado por puro amor al cine. Como dijo John Milius, el sentido último de la guerra de Vietnam es que desenmascaró de una vez por todas la gran mentira que había detrás de los ideales americanos. Ahora que hemos vuelto a caer una vez más en medio de la mentira absoluta -un cuento lleno de ruido y de furia contado por un idiota y que nada significa-, escribir libros, comprarlos, leerlos, es una de las pocas resistencias que nos quedan antes de embarcarnos rumbo al corazón de las tinieblas”. 

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