Trump amenaza... y se raja (otra vez)
A horas de lanzar un
ataque devastador contra Irán, Trump frenó en seco. De prometer destruir “toda
una civilización” a aceptar un alto el fuego en dos semanas. El patrón se
repite. Amenaza máxima, espectáculo mediático… y retirada de última hora.
Lo llaman TACO: Trump
Always Chickens Out (Trump siempre se raja). El presidente de EEUU ha vuelto a
posponer un ultimátum a Irán. Después de asegurar en la jornada del martes que
iba a morir “toda una civilización” en las próximas horas, prometiendo una
devastación total del país enemigo, Donald Trump ahora se acoge a una nueva tregua
de dos semanas.
EE.UU. y Israel bombardearon
zonas civiles en Teherán. Hubo víctimas. La tensión global se disparó. Y, aun
así, el acuerdo final incluye concesiones que Washington rechazaba días antes:
control iraní del Estrecho de Ormuz, levantamiento de sanciones y continuidad
del programa nuclear civil. Trump, según Spanish Revolution, lo vende como
victoria. Pero incluso medios afines hablan de rendición. La guerra como
teatro. El miedo como estrategia. Y millones de vidas en juego.
La lección, para el
economista Pedro Barragán, es clara. “La política agresiva basada en amenazas
constantes genera desconfianza. Y cuando esa desconfianza se traslada a los
mercados, el coste es inmediato. En el caso de Trump, ese coste no solo se ha
manifestado en forma de tipos más altos, sino en una pérdida progresiva de
credibilidad que los propios inversores han resumido con ironía en un acrónimo.
Pero detrás de esta ironía hay un diagnóstico serio. Una política errática
limita la capacidad de acción de un dictador y puede terminar desestabilizando
el sistema financiero en su conjunto. Porque cuando el mercado de bonos deja de
confiar, el ajuste se va extendiendo y, entonces, lo que ha empezado como una
señal en la curva de tipos puede acabar convirtiéndose en una crisis mucho mayor”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario