jueves, 9 de abril de 2026

Trump amenaza... y se raja (otra vez)

 

A horas de lanzar un ataque devastador contra Irán, Trump frenó en seco. De prometer destruir “toda una civilización” a aceptar un alto el fuego en dos semanas. El patrón se repite. Amenaza máxima, espectáculo mediático… y retirada de última hora.

Lo llaman TACO: Trump Always Chickens Out (Trump siempre se raja). El presidente de EEUU ha vuelto a posponer un ultimátum a Irán. Después de asegurar en la jornada del martes que iba a morir “toda una civilización” en las próximas horas, prometiendo una devastación total del país enemigo, Donald Trump ahora se acoge a una nueva tregua de dos semanas.

EE.UU. y Israel bombardearon zonas civiles en Teherán. Hubo víctimas. La tensión global se disparó. Y, aun así, el acuerdo final incluye concesiones que Washington rechazaba días antes: control iraní del Estrecho de Ormuz, levantamiento de sanciones y continuidad del programa nuclear civil. Trump, según Spanish Revolution, lo vende como victoria. Pero incluso medios afines hablan de rendición. La guerra como teatro. El miedo como estrategia. Y millones de vidas en juego.

La lección, para el economista Pedro Barragán, es clara. “La política agresiva basada en amenazas constantes genera desconfianza. Y cuando esa desconfianza se traslada a los mercados, el coste es inmediato. En el caso de Trump, ese coste no solo se ha manifestado en forma de tipos más altos, sino en una pérdida progresiva de credibilidad que los propios inversores han resumido con ironía en un acrónimo. Pero detrás de esta ironía hay un diagnóstico serio. Una política errática limita la capacidad de acción de un dictador y puede terminar desestabilizando el sistema financiero en su conjunto. Porque cuando el mercado de bonos deja de confiar, el ajuste se va extendiendo y, entonces, lo que ha empezado como una señal en la curva de tipos puede acabar convirtiéndose en una crisis mucho mayor”.                  

No hay comentarios: