jueves, 4 de noviembre de 2021

Alberto Rodríguez: “Vuelvo a mi curro. Me parece sano, honesto y coherente hacerlo”.

 

El exdiputado de Unidas Podemos, Alberto Rodríguez, anunció el pasado viernes que había solicitado la reincorporación a su puesto de obrero industrial a través de un comunicado en sus redes sociales. Lo hizo a través de un mensaje en su cuenta de Facebook donde anunció que volvía a su “curro” “Hoy viernes 29 de octubre solicité la reincorporación a mi puesto de trabajo como obrero industrial, como siempre dije que haría. Vuelvo a mi curro, a mi profesión, a ganarme el pan y continuar aumentando experiencias vitales y luchas junto con mis compañeras de la fábrica a los que tanto he echado de menos. Es un paso fácil para mí, siempre supe que llegaría y jamás lo pretendí esquivar. Me parece sano, honesto y coherente hacerlo”, expresó. Y agregó que le hubiese resultado “relativamente sencillo prolongar la etapa usando” contactos o “presionando para acceder a determinados puestos”, pero que ese no era su estilo: “Creo que la política institucional debe ser otra cosa”. También pidió disculpas “a las personas que no pude atender”, así como a los asuntos que “quedaron pendientes”: “Hice todo lo que estuvo en mi mano”, dice el exdiputado, incidiendo en que va a usar “todos los recursos legales” para “revertir la cadena de tropelías e injusticias” cometidas.

Asimismo, Rodríguez señalaba que nunca ha concebido la representación política “como una forma de permanecer individualmente a toda costa”.  Por otra parte, no obvió referirse a la batalla legal que decidió iniciar para revertir, según él, “la cadena de tropelías e injusticias que han cometido conmigo y con las personas que me votaron para que fuera su voz en el parlamento”. “No voy a escatimar esfuerzos y usaré todos los recursos legales a mi disposición (económicos también por supuesto) en esta tarea. Porque hoy soy yo, pero antes han sido otros casos y tristemente todo apunta a que quedan muchos por venir, si no frenamos esta deriva autoritaria de quienes quieren devolvernos al pasado de miedo, terror y silencio amordazado”, destacaba.

Por otra parte, Unidas Podemos pidió por escrito a la presidenta de la Cámara, Meritxel Batet, que anulase su decisión de dejar sin efecto la suspensión de Rodríguez como diputado. Asimismo, el grupo confederal demandó que el órgano de gobierno del Congreso remitiese esta cuestión a la Comisión del Estatuto del Diputado para dictar una conclusión que sea “respetuosa” con el Reglamento de la Cámara Baja y la legislación vigente. Esta formación cree que la resolución vulnera la jurisprudencia del Constitucional por desproporcionada y es errónea desde el punto de vista competencial.

miércoles, 3 de noviembre de 2021

Nadia Calviño y Yolanda Díaz se comprometen a hablar de "derogación" y no de modificación por partes.

Nadia Galviño y Yolanda Díaz.

Hace unos días, la vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, defendió que Pedro Sánchez supervisara la posición del Ejecutivo ante la reforma laboral. Y rechazó que pudiera hablarse de crisis entre los socios de coalición a cuenta de este asunto, insistiendo en la necesidad de hablar con una sola voz. Poco después, las vicepresidentas Yolanda Díaz y Nadia Calviño protagonizaban una escena durante la cumbre hispano-portuguesa, celebrada en la localidad cacereña, que provocó numerosos comentarios al aparecer paseando juntas por las calles de Trujillo (Cáceres) tras las tensiones entre ambas por la derogación o modificación de la reforma laboral. Poco antes, Díaz había tenido un gesto de cariño hacia Pedro Sánchez en su saludo al acariciar con su mano la cara del presidente del Gobierno.

Tras unos contratiempos en la coalición de Gobierno de los últimos días, la relación entre Calviño y Díaz acaparó la atención de los periodistas. El pasado martes llegó marcado en rojo para el Gobierno de coalición. Pedro Sánchez presidió en La Moncloa una de las citas más importantes desde que Yolanda Díaz tomara las riendas del área de Unidas Podemos. Fue una reunión en la que se pretendía fijar la posición del Ejecutivo en la mesa de diálogo social para la reforma laboral. La operación no estaba cerrada, y ambas partes enfrentadas acudieron con el objetivo de conseguir un compromiso por parte del presidente del Gobierno, que es quien decidiría finalmente los términos de la contrarreforma. Sánchez se sentó en el centro, entre Nadia Calviño y Yolanda Díaz. El acuerdo tenía que estar cerrado antes de fin de año, tal y como se comprometió el Gobierno con Bruselas en el plan de recuperación.

Fernando H. Vallas recuerda en El Confidencial que la intención de Díaz fue que Sánchez concretase qué tipo de contrarreforma laboral estaba dispuesto a aprobar en las próximas semanas. Despejar dudas más allá del pacto firmado, en el que se reflejaba que la posición gubernamental en la mesa de diálogo social sería la misma que “los términos del acuerdo de gobierno de coalición”. Este punto era la clave para los morados, ya que, si se respetaba la citada mención, consideraban que serían sus posiciones las que se impondrían y no las de sus opositores dentro del Gobierno. Díaz quería, en definitiva, que Sánchez acabase con la división entre sus posiciones y las de Calviño, que despejase esa incógnita —que era el epicentro de la pugna interna— y, por tanto, que se pusiera fin a la disparidad de criterios. Para Unidas Podemos, la indefinición del Gobierno, evidenciada en público, había provocado que la CEOE endureciera sus posiciones y, por tanto, pasara a tener posturas más enconadas que con un Gobierno de coalición unido no podría asumir. En el entorno de Yolanda Díaz, en definitiva, creían que la irrupción de Calviño en las negociaciones había complicado el avance de las conversaciones.

El equipo de Nadia Calviño tenía una visión muy diferente al de Yolanda Díaz. La vicepresidenta primera había pasado todo el fin de semana con Sánchez en el G-20 de Roma y, por tanto, había tenido tiempo de sobra para hablar con él de la reforma laboral. El sábado, en una posición buscada desde la capital italiana, la máxima responsable económica del Gobierno defendió que había cuatro aspectos esenciales en la reforma laboral que había aún que consensuar. Calviño citó la simplificación de contratos y reducción de la temporalidad excesiva, una adecuada regulación de la subcontratación, el reequilibrio de las partes en la negociación colectiva y el establecimiento de un mecanismo permanente de flexibilidad interna de las empresas.

Sánchez, por su parte, también habló de la reforma laboral desde Roma, antes de poner rumbo a Glasgow para participar en la COP26: el presidente evitó usar el verbo 'derogar'—en el 40º Congreso Federal del PSOE habló, de hecho, de poner “punto y final” a la ley de leyes del PP—, y se pronunció en estos términos: “Eso significará que algunas de las cosas que se hicieron mal en 2012 se reconstruyan. Pero, evidentemente, también lo que debemos hacer es mirar hacia adelante, porque hay una realidad nueva en el ámbito laboral que tiene que ser también respondida por parte de los poderes públicos. Y, en ese contexto, creo que lo fundamental será apelar a la responsabilidad de país del conjunto de los actores sociales…El que podamos llegar a un acuerdo con los empresarios y los sindicatos será también fundamental para lograr esa actualización de nuestro modelo de relaciones laborales”, concluyó. Fuentes de Moncloa matizaron que en “algunas cosas” Sánchez no se refirió al contenido de la reforma laboral, sino al consenso con los agentes sociales.

Finalmente, PSOE y Unidas Podemos cerraron ayer un acuerdo que reafirma su compromiso “con la derogación de la reforma laboral de 2012”. Yolanda Díaz dijo: “Calviño, Sánchez y yo misma vamos a mejorar la vida de los trabajadores. El presidente Sánchez, la señora Calviño, el PSOE, Unidas Podemos y yo misma vamos a acabar con los errores del PP y vamos a mejorar la vida de los trabajadores y trabajadoras de nuestro país”. El comunicado conjunto de los socios del Gobierno, enviado tras la reunión interna celebrada por la mañana y liderada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se compromete a este desmontaje de la legislación laboral del PP “en los términos que establece el acuerdo de coalición y el Plan de Recuperación enviado a la Comisión Europea”.

El ‘ménage à trois’ de Sánchez

El gesto cariñoso de Yolanda Díaz a Pedro Sánchez



martes, 2 de noviembre de 2021

El cementerio civil madrileño.

 

Cementerio civil de Madrid.

En los cementerios civiles reposan los restos de personas que conectaron con la paz, que sembraron la libertad, el humanismo y la fraternidad, descansando en un espacio aconfesional. Los franceses aunaron su orgullo nacional en el Panteón de París, donde se puede hacer un recorrido por su historia con personajes civiles como Voltaire, Jean-Jacques Rousseau, Victor Hugo, Sadi Carnot, Émile Zola, Jean Jaurès, Jean Moulin, Jean Monnet, Pierre y Marie Curie, André Malraux, Alexandre Dumas… En el mundo militar, Los Inválidos, con Napoleón a la cabeza es el más conocido de entre los generales, sin olvidar a su último inquilino, Jean Paul Belmondo, comandante de la Legión de Honor.

España ha sido incapaz de ponerse de acuerdo para reunir en un espacio común los restos de aquellas personas ilustres que aparecen en los libros de historia. El “Panteón de hombres ilustres”, ubicado en Madrid junto a la Basílica de Nuestra Señora de Atocha fue un fracasado intento. La intención era que los restos se depositaran en ese espacio cincuenta años después del fallecimiento. La Real Academia de la Historia fue la encargada de proponer una primera lista, allá por 1869 pero no hubo forma de encontrar restos como los de Cervantes, Lope de Vega, Luis Vives, Antonio Pérez, Juan de Herrera, Velázquez, Jorge Juan, Claudio Coello, Tirso de Molina, Juan de Mariana… En la actualidad sólo andan por ahí Manuel Gutiérrez de la Concha (Marqués del Duero), Antonio de los Ríos Rosas, Francisco Martínez de la Rosa, Diego Muñoz-Torrero, Juan Álvarez Mendizábal, José María Calatrava, Salustiano Olózaga, Agustín de Argüelles, Antonio Cánovas del Castillo, Práxedes Mateo Sagasta, José Canalejas y Eduardo Dato.

En definitiva, los restos de las personas ilustres españolas, entre las que la historiografía ha obviado a las mujeres, pueden estar desaparecidos; perdidos en conventos, iglesias, en el exilio u olvidados quien sabe dónde… En Madrid, existe el semiclandestino y mal cuidado cementerio civil, un anexo del Cementerio del Este (luego llamado de la Almudena), construido para albergar en su último descanso a comunistas, socialistas, masones, protestantes, judíos, agnósticos, librepensadores, suicidas… En definitiva, una necrópolis en la que, paradójicamente, vive la tolerancia. Es el lugar de los repudiados por la jerarquía de la Iglesia católica, que selecciona a los suyos, haciéndolos santos y beatos, y desprecia a los que no la siguen., condenándolos al infierno.