¿Así se luchó contra Hitler?
Durante años, Adolf
Hitler fue tratado como un político exagerado pero manejable. Muchos pensaban
que el sistema lo moderaría. Empresarios lo financiaron. Políticos creyeron que
podrían usarlo. Y parte de la prensa lo presentó como un radical pasajero.
La historia demostró lo
contrario.
Cuando Hitler llegó al
poder en 1933, no se moderó: se radicalizó. Primero deslegitimó a sus
adversarios. Luego debilitó las instituciones. Después persiguió a la
oposición. Todo ocurrió mientras muchos repetían que no era para tanto.
Hoy ocurre algo parecido.
Donald Trump desprecia
abiertamente los límites institucionales, amenaza a adversarios políticos,
cuestiona elecciones y utiliza el conflicto permanente como motor político. Y
aun así, gobiernos, empresarios y comentaristas siguen explicando cada paso
como si fuera simplemente una “estrategia”.
El problema nunca es solo
el líder autoritario.
El problema es la red de
poder que decide justificarlo.
(Spanich Revolution)

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