domingo, 29 de marzo de 2026

Trump, sumido en la guerra contra Irán, en un caos que él puso en marcha.

El presidente de EE.UU., Donald Trump.

La guerra continúa su cuarta semana en el Irán con un Trump alternando los mensajes belicistas con otros más optimistas. El primer día, prometió la “destrucción completa” de Irán. Al siguiente, ya opinaba “estar cerca de cumplir nuestros objetivos”. Luego, amenazó al Gobierno iraní con el peor de los desenlaces si no levantaba el bloqueo de Ormuz. Dijo que la cúpula política y militar de Irán había sido diezmada, pero el régimen seguía controlando todos los resortes del poder. La aviación israelí y la norteamericana atacaron comisarías y centros de los Guardias Revolucionarios en Teherán, intentando que las fuerzas de seguridad perdieran el control de la calle. Según The New York Times, pocos días antes del inicio de la campaña de bombardeos, el director del Mossad, David Barnea, comunicó a su primer ministro que tenía un plan para promover una rebelión masiva y provocar el colapso del Gobierno iraní. Netanyahu consiguió convencer a Trump de que ese era uno de los motivos que justificaba iniciar la ofensiva que había sido rechazada por todos los presidentes de EEUU desde 2001. “Aseguraron que cualquier interferencia en el tráfico marítimo tendría consecuencias dramáticas en las economías de Europa y Asia. Veinte millones de barriles de crudo y combustible circulaban cada día por esa vía, en torno al 20% mundial. La guerra provocó que el número de petroleros cayera a la mitad y la repercusión inmediata en el precio del petróleo y del gas. 450 petroleros fueron atrapados en el Golfo Pérsico antes de alcanzar Ormuz, mientras que otros 300 esperaban al otro lado, en el Golfo de Omán, según los números manejados por S&P Global Market Intelligence. La Administración de Trump envió a miles de marines a la región y filtró la opción de la toma de la isla de Jarg, en la zona norte de Ormuz, donde se encontraba la mayor terminal para la exportación de crudo en Irán. El senador republicano, Lindsey Graham, advirtió en televisión sobre un asalto a la isla: “Nosotros lo hicimos en Iwo Jima. Podemos hacer esto”. Sin embargo, los marines quedaron expuestos a los ataques con misiles y drones iraníes y con serias dificultades para recibir los suministros necesarios. Ocupar la isla no impediría además a Irán continuar exportando su petróleo. Los daños infligidos no fueron enormes, pero los suficientes para hacer ver a Arabia Saudí, Qatar, Emiratos y Kuwait que a ellos también les interesaba que la guerra no se prolongase. Y, cuando Israel subió la apuesta y atacó el mayor campo gasístico iraní, dejó patente que esperaba una represalia de Teherán contra sus vecinos, lo que serviría para prolongar la guerra. 

Trump habla con la prensa el 20 de marzo antes de partir de la Casa Blanca con destino a Florida.

Irán no podía defenderse de una agresión conjunta de EEUU e Israel. Pero sí podía ampliar las consecuencias del conflicto a toda la región y los efectos económicos a todo el mundo. Trump prefirió negar la evidencia: “Mira la forma en que Irán atacó inesperadamente a todos los países que le rodean”, dijo el lunes. “Se suponía que eso no iba a ocurrir. Nadie estaba pensando en ello”. Después de haber anunciado sin pruebas que Irán estaba a punto de conseguir armas nucleares gracias a su programa de enriquecimiento de uranio o de que estaba dispuesta a atacar objetivos norteamericanos, Trump se sintió obligado a conseguir algo real que le permitiese anunciar un triunfo claro. Ese fue el origen de algunas informaciones de la prensa estadounidense que plantearon la opción de una operación de comando de las Fuerzas Especiales con la misión de apoderarse de los 400 kilos de uranio enriquecido al 60% en posesión de Irán. Se supone que se encontraban en una instalación nuclear subterránea, cerca de la ciudad de Isfahan, bombardeada en junio de 2025. “Es casi imposible para las Fuerzas Especiales de EEUU e Israel llegar a territorio hostil y extraer con facilidad el material de fisión iraní. Asegurarse de poder identificar el uranio altamente enriquecido y hacerse con él exigía una presencia militar fuerte y prolongada sobre el terreno o la cooperación del Gobierno de Irán”, escribió un antiguo alto cargo norteamericano con experiencia en la recuperación de uranio enriquecido y plutonio en la antigua Unión Soviética. “EEUU y sus aliados pueden estar seguros de una cosa. El régimen iraní no va a ser derrocado en los próximos meses. En segundo lugar, ahora tiene más motivos que nunca para convertir su programa de enriquecimiento de uranio en otro de producción de armas nucleares. Ese sería el único factor de disuasión del que carece en estos momentos. En ese caso, Trump será el mayor responsable de que las autoridades iraníes se decidieran a seguir por ese camino”.

Trump ordena “posponer” los ataques contra plantas energéticas de Irán tras unas “conversaciones buenas” que Teherán niega.

¿Se abre una nueva fase en la guerra de EEUU e Israel contra Irán –se pregunta Andrés Gil en ElDiario.es– o es otro bandazo más de Donald Trump? El presidente de EEUU aseguró el pasado lunes que EEUU mantuvo “conversaciones muy buenas y productivas” con Irán para poner fin a la guerra algo que Teherán negó– y  anunció que había ordenado “posponer todos y cada uno de los ataques militares contra las centrales eléctricas y la infraestructura energética iraní” por un período de cinco días. El mensaje llegó después de que el presidente de EEUU amenazara a Irán con nuevos bombardeos si no abría “totalmente” el estrecho de Ormuz. Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní afirmó: “Recibimos y respondimos los mensajes de Estados Unidos, enviados a través de países amigos para buscar el diálogo y el fin de la guerra, de acuerdo con los principios de Irán; advertimos de que cualquier ataque contra la infraestructura crítica de Irán, en  especial, las instalaciones energéticas, provocaría una respuesta rápida y contundente de sus fuerzas armadas; y rechazamos cualquier afirmación sobre negociaciones con Washington en los últimos 24 días, y la posición de Irán sobre el estrecho de Ormuz y las condiciones para el fin de la guerra se mantienen inalteradas”. En declaraciones ante los medios en el aeropuerto de Palm Beach International antes de tomar el Air Force One camino de Memphis, el presidente de EEUU aseguró: “Nos reuniremos en algún momento, muy pronto. Estamos dando un plazo de cinco días, y si va bien, terminaremos resolviendo esto. Estamos tratando con un hombre que creo que es el más respetado y el líder. Hemos eliminado a todos, y no es el líder supremo, del que nadie ha oído hablar nunca. No sabemos si está vivo”. Según algunas fuentes, se estaba preparando una hipotética reunión entre delegaciones de EEUU e Irán para finales de la semana en Islamabad, a la que, según algunos medios, podría asistir el vicepresidente de EEUU, JD Vance. Y se añadió: “No queremos ver ninguna bomba nuclear y queremos el uranio enriquecido. Y también es genial para Israel, y para los otros países de Oriente Medio. Hablamos con Israel hace un rato, creo que estarán muy contentos. Esto será la paz para Israel, paz a largo plazo, paz garantizada. Mañana por la mañana, en algún momento, estaba previsto que voláramos sus centrales eléctricas más grandes, que costaron más de 10.000 millones de dólares. Entonces ellos han llamado, no yo. Querían hacer un trato, y nosotros estábamos muy dispuestos a llevarlo a cabo. Tenía que ser un buen trato, como no más guerras, no más armas nucleares, no armas nucleares”.

Axios es un sitio web de noticias estadounidense con sede en Arlington, Virginia.

Una fuente iraní negó a las agencias del país persa que hubiesen contactos “directos o indirectos” con Trump, y añadió que el líder estadounidense hubiera dado marcha atrás “ante la creciente credibilidad de las amenazas militares” de Teherán y por la presión sobre los mercados financieros. “Desde el inicio de la guerra hasta hoy, algunos mediadores han enviado mensajes a Teherán, cuya respuesta ha sido clara: continuaremos defendiendo hasta lograr la disuasión necesaria. No ha habido ni hay negociaciones, y con este tipo de guerra psicológica, ni el estrecho de Ormuz volverá a su estado anterior a la guerra ni habrá paz en los mercados energéticos”, recogía la agencia iraní Tasnim. “El ultimátum de cinco días de Trump significa la continuación del programa de crímenes contra el pueblo de este régimen, y seguiremos respondiendo y defendiendo al país con contundencia”. Según Axios, sitio web de noticias estadounidense con sede en Arlington, Virginia, Estados Unidos quería que Irán asumiese seis compromisos en la mesa de negociaciones: “Ningún programa de misiles durante cinco años; cero enriquecimiento de uranio; desmantelamiento de las instalaciones nucleares de Natanz, Isfahán y Fordow, que Estados Unidos e Israel bombardearon el año pasado; protocolos estrictos de observación externa en torno a la creación y el uso de centrifugadoras y maquinaria relacionada que pudiera impulsar un programa de armas nucleares; tratados de control de armamento con los países de la región que incluyan un límite máximo de 1.000 misiles; no financiar a grupos afines como Hezbolá en Líbano, los hutíes en Yemen o Hamás en Gaza”.  Paralelamente, una fuente iraní indicaba, según los medios del país, que las condiciones para poner fin a la guerra eran: “Garantías de que la guerra no se repetirá; cierre de todas las bases militares estadounidenses en Asia Occidental, reparaciones completas a Irán por parte de EEUU e Israel; el fin, por parte de EEUU e Israel, de todas las guerras regionales, incluidas las dirigidas contra todos los grupos alineados con Irán; un nuevo sistema jurídico sobre el estrecho de Ormuz y entrega a Irán de elementos de los 'medios hostiles”.

El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi Europa Press. Contacto. Yousef Masoud

Irán marcó una línea que no piensa mover mientras siga recibiendo ataques. Teherán revisó las propuestas de Estados Unidos para frenar la guerra, pero rechazó sentarse a negociar el cierre del conflicto bajo las bombas. El mensaje lo verbalizó el pasado miércoles el ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, al precisar que el intercambio de mensajes a través de mediadores “no significa negociaciones con Estados Unidos”. La posición iraní no es nueva, pero ahora aparece formulada con más nitidez: primero, deben cesar los ataques; después, en todo caso, se hablará. Así lo recordaba el jueves Suren Gasparyan en ElPlural.com. “La discrepancia con Washington es abierta. Donald Trump sostiene que hay avances, asegura que está hablando con ‘la gente adecuada’ en Irán y presenta un plan de 15 puntos, remitido por mediación de Pakistán. Ese documento incluye exigencias de gran calado: retirada de las reservas iraníes de uranio altamente enriquecido, fin del enriquecimiento, límites al programa de misiles balísticos y corte del apoyo a aliados regionales de Teherán. La Casa Blanca no ha detallado el contenido, pero sí ha endurecido el tono: su portavoz, Karoline Leavitt, advierte de que, si Irán no asume la derrota militar, Trump ordenará golpes ‘más duros que nunca’. En Teherán, la respuesta pública es la contraria a la descrita por la Casa Blanca. El presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, ya despachó como ‘fake news’ las informaciones sobre contactos directos con Estados Unidos. Días antes fue aún más lejos: aseguró que Irán no buscaba un alto el fuego y defendió que el agresor debía ser golpeado ‘en la boca’ para que aprendiera la lección. No son frases lanzadas al azar. Encajan con una estrategia de presión: negar la escena negociadora que Washington intenta vender y, al mismo tiempo, dejar claro que Teherán no quiere aparecer negociando desde una posición de debilidad. Ese cálculo político convive con una realidad material mucho más áspera. Los bombardeos han castigado Teherán y otras ciudades con una intensidad peor desde el inicio de la ofensiva. ‘Era como el infierno’, relató uno de ellos. En el este de la capital, dos edificios residenciales de cinco plantas fueron alcanzados, con plantas enteras arrancadas y equipos de rescate sacando cadáveres entre los cascotes. En otros puntos de la ciudad se registraron daños cerca de un hospital que tuvo que ser evacuado. Testigos que cruzaron la frontera hacia Turquía hablaron de calles destruidas, coches calcinados y familias saliendo con miedo y sin un plan claro....Washington y sus aliados, en cambio, intentan convertir la presión militar en palanca política. Israel, por su parte, desconfía de que Irán acepte el plan y teme incluso que Estados Unidos termine introduciendo concesiones. Además, según varias fuentes citadas por Reuters, el Gobierno de Benjamin Netanyahu quiere preservar la opción de lanzar ataques preventivos, aunque haya acuerdo. Esa combinación explica parte del bloqueo actual: Teherán exige que paren los bombardeos; Israel quiere mantener la capacidad de seguir golpeando; Washington intenta vender que ya existe una vía de salida mientras amenaza con más castigo. Irán ha añadido otra condición que ensancha todavía más la negociación. Araqchi y varias fuentes regionales trasladaron que cualquier alto el fuego debe incluir también a Líbano. No es un detalle menor. Significa que Teherán no acepta una desescalada fragmentada, limitada a su territorio, mientras continúen los ataques sobre uno de los principales espacios donde se proyecta su influencia regional. La guerra, vista desde la República Islámica, no se cierra sólo en Teherán o en el estrecho de Ormuz. También pasa por Beirut”. Trump anunció el pasado jueves que, “a petición del Gobierno iraní”, extiende hasta el lunes 6 de abril el ultimátum para que Irán reabra el estrecho de Ormuz o destruirá sus centrales eléctricas. El plazo de diez días más, vencerá el 6 de abril a las 20.00 horas de Washington.

Otros comentarios, imágenes, fotos y fotomontajes:

Guillermo Fesser, incisivo en 'El Intermedio', revela cómo el lobby israelí manipula a congresistas estadounidenses. Una crítica mordaz y reveladora sobre la política actual.

La guerra será larga (aunque Trump diga lo contrario)

Te están diciendo que todo está bajo control. Pero en solo 3 semanas de guerra en marzo de 2026, ya estamos pagando las consecuencias. El petróleo supera los 118 dólares, Europa improvisa medidas sin coordinación y el FMI ya recorta el crecimiento de España al 2,1% en 2026. Trump habla de victoria mientras pide más dinero y más guerra. Y el conflicto en el Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo mundial, amenaza con desbordarlo todo. Europa dice que no es su guerra… pero sí su factura. Y la vamos a pagar entre todas y todos. (Spanish Revolution)

Dice que Irán está derrotado. Pero necesita 200.000 millones de dólares más para seguir bombardeando.

Trump lleva 4 semanas de guerra, con decenas de soldados muertos, el petróleo en 118 dólares y la gasolina por encima de 3,5 dólares el galón. Lo llamó una “excursión”. Ahora no puede sostenerla sin más dinero público. No hay pruebas de amenaza inminente. No hay autorización clara del Congreso. Y la deuda de EEUU ya supera los 39 billones de dólares. Mientras tanto, el gas sube hasta un 30% en Europa, el estrecho de Ormuz está en tensión y ni siquiera sus aliados quieren seguirle. No es una victoria. (Spanish Revolution)

El humor en la prensa de esta semana: El Roto, Peridis, Eneko, Manel F., Vergara,  Antón, Ermengol, Álvaro, Jojota, Javi Salado,  Santygutiérrez, Ferranmartín, Malagón... 




Al acecho
El túnel.













Pep Roig, desde Mallorca: 


Todo por la pasta
 Lo conocido.
 Resulta que...

Porque puedo.
Unidireccional

Los vídeos de esta semana:

Régimen de Irán contradice a Trump y niega negociaciones "directas o indirectas" con EE. UU.

EEUU abandona la diplomacia con amenazas de "desatar un infierno" en un Irán - laSexta Noticias

"TACO TRUMP": el MOTE que ENFURECE al PRESIDENTE | RTVE Noticias

Irán dice que ni está negociando ni negociará con Estados Unidos

PRESIÓN MÁXIMA | EEUU amenaza a Irán: “Trump golpeará con más fuerza” #26Global

ÚLTIMA HORA | EEUU ordena la evacuación inmediata de Irak ante ataques masivos de milicias pro-Irán

Irán pone sus condiciones para una negociación con EE.UU. | GMT

Serigne Mbaye, activista antirracista y exdiputado de Podemos en Madrid, fue detenido el pasado jueves en plena calle, en el barrio de Villaverde, junto a otras seis personas. Entre empujones, la policía le tiró al suelo, le clavó la rodilla en la espalda... Podemos asegura que fue una “redada racista”. Pasó la noche en comisaría, junto a varias personas más, entre ellos varios activistas de Ecologistas en Acción y un periodista de El Salto.

La Policía detiene a SERIGNE MBAYE (PODEMOS) en la puerta de su casa











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