miércoles, 11 de abril de 2007

11 de abril. Mientras el mundo da vueltas.

La fiebre me ha desaparecido por completo aunque persista una tos cavernícola que a veces me asusta. Por primera vez, desde que caí enfermo, me he levantado a las diez de la mañana, intentado enrolame en mi puesto de periodista en paro, aunque reconozco que soy incapaz incluso de sostener una pluma o de apretar unas teclas. Y, tras intentar plasmar mis impresiones, desistido, deseando tumbarme, pero la espalda, que me duele demasiado de haber estado tantas horas tumbado, me lo impide...

Por primera vez, he comido algo sólido en casi una semana. Me he desayunado una naranja, saboreando cada gajo, y un yogur; a mediodía, una ensalada con trozos de queso, y dos naranjas más para la cena. Estoy redescubriendo los distintos sabores que tienen estos alimentos… El mundo, por su parte, sigue dando vueltas sin percibir mi baja. Total, ¿qué importancia tiene un parado más o un trabajador menos en su cuenta millonaria?

1 comentario:

Anónimo dijo...

Si te empeñas en dividir el mundo en parados y no parados es posible que tu trabajo no tenga importacia para éste. Si lo divides entre trabajadores y no trabajadores tú estás con creces en el primer grupo. Si no lo divides, si lo ves como lo que es, una gran bola deforme llena de seres humanos entre otras muchas cosas, tú eres de esos que son imprescindibles, tal vez no uno sólo, pero hacen falta muchas "buenas gentes" para hacer de este sitio un lugar más o menos habitable.