miércoles, 28 de mayo de 2008

28 de mayo. Terminó la tregua entre la Iglesia y el Gobierno.

Diablos y comparsas por las calles toledanas. (Foto de Ana del Palacio)

Antonio Cañizares, en la procesión del Corpus Christi, intentando romper la imagen del día anterior por la compañía Morboria

El sábado anterior al Corpus Christi, el pasacalles de la compañía Morboria salió por las calles de Toledo con un auto basado en la danza de la muerte del Siglo XV. Algunos de los personajes representados eran un rey, un obispo, guerreros muertos, zombis, almas salvadas, ángeles, el arcángel, san Pedro y, detrás de ellos, una virgen, representada por una actriz caracterizada con la iconografía barroca. El pasacalles estaba amenizado con música de Mozart y alegorías medievales, con esqueletos, soldados leprosos, prostitutas y emperadores sojuzgados por la Muerte.

El montaje atrajo la atención del público, mal acostumbrado a las tradicionales y aburridas procesiones, arremolinado al paso de esta comitiva. Pero algunos de los más devotos se sintieron ofendidos por la representación ecuestre de la Muerte bajo los toldos del Corpus, la alegoría de los vicios y el pecado encarnizado por los personajes. Al día siguiente, domingo, el cardenal arzobispo de Toledo y primado de España, arremetió desde el púlpito contra estos actos organizados por un Ayuntamiento socialista. Conocido como el Pequeño Ratzinger, Antonio Cañizares comenzó su homilía pidiendo “respeto por la auténtica libertad religiosa” y perdón por los que “ultrajaron el Cuerpo de Cristo”. Criticó el “escarnio, la burla, los sarcasmos y blasfemias” de la cabalgata que intentó “agredir” la fiesta religiosa. Y sintió que su Iglesia soportara "insultos, ofensas y agravios", en un ambiente de “falto de libertad religiosa” y sobrado en “grandes ataques”.

Días antes, en una carta dirigida a las principales autoridades de Toledo, “Alternativa Laica” reclamaba a los representantes públicos que no participasen en “eventos litúrgicos que, por más que provengan de tradiciones religiosas, nada tienen que ver con las funciones de los poderes públicos”. La misiva admitía el “arraigo” de la fiesta, pero afirmaba que la presencia de estos cargos transmite un “mensaje subliminal de identificación del poder civil con la religión católica”. Y el domingo mencionado anteriormente, el cardenal arzobispo de Toledo ofrecía una visión contrapuesta y cargaba contra “el laicismo radical que se pretende imponer a la sociedad española”. Me pregunto en qué siglo creerá el cardenal que estamos viviendo. Pero más pasmado estuve cuando vi cómo algunas autoridades le hacían el juego.

Estoy convencido de que la tregua entre el Gobierno socialista y la Iglesia católica, tras la reelección del presidente José Luis Rodríguez Zapatero, es sólo una apariencia. Los cardenales de Madrid, Antonio María Rouco, y de Toledo, Antonio Cañizares, lo acaban de dejar muy claro, mientras que el Papa, con el que se entrevistaron hace muy poco, sigue muy preocupado por el laicismo imperante en España, con el supuesto riesgo de contagio al resto de Europa. Ciertos prelados ya han desvelado sus estrategias. Y, cuando el Gobierno anuncia la próxima reforma de la Ley Orgánica de Libertad Religiosa "para avanzar hacia la laicidad", el mismo presidente de la Conferencia Episcopal Española y los suyos se disponen a defenderse con uñas y dientes.

Por de pronto, Rouco Varela ha renovando el contrato del manipulador Jiménez Losantos. Piensa el cardenal que un periodista como él al frente de Radio Popular puede beneficiar (económicamente) más que perjudicar (ideológicamente) a la Iglesia. Pero los movimientos del Gobierno socialista en este frente no acaban de convencer a los más activos. Juan José Tamayo, director de la Cátedra de Teología de la Universidad Carlos III de Madrid, no tiene ninguna duda de que el Gobierno fue y sigue siendo rehén de la Iglesia Católica. Y así lo explica claramente en un artículo publicado ayer en El País.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

La iglesia es una multinacional enorme, cuya sede central tiene rango de estado, con banca propia (el ambrosiano)y gran diversidad de productos y actividades. No queda más remedio que tomarse un caldito con sus consejeros delegados de vez en cuando, para eso esta Zapatero o al que le toque. Yo personalmente -para creeer un poco- preferiría degustarlo en compañia de la sobrina de Rouco Varela. Y amén.
chiflos.

Santiago Miró dijo...

Apreciado Tiflos: Después del desnudo de Magdalena, la sobrina de Rouco Varela, en la revista Interviú, en la que denuncia "la doble moral de su insigne familiar" y descubre "la hipocresía de la Iglesia, que predica una cosa y hace la contraria", no creo que el cardenal guarde ni siquiera el menor cariño espiritual por ella Sobre todo cuando, sosteniendo en la mano la urna con las cenizas de su padre, dijera que era tal su resentimiento con el cardenal que "le gustaría quitarse el apellido que le une a tan desnaturalizado pariente carnal", el cual ni le dió el pésame a ella ni a la viuda del mismo.