jueves, 8 de mayo de 2008

8 de mayo. (y II) ¿Qué fue de la herencia del 68?

Cuarenta años después de Mayo del 68, la lucha continúa.

Hebert Marcusa ya había advertido sobre la capacidad del sistema de integrar sus contradicciones. El desenlace de la efervescencia revolucionaria del 68 confirma sus hipótesis. El sistema fue perfectamente capaz de asumir, trillar y triturar la negatividad que por unos meses alimentó el sueño del gran cambio por caminos a veces contradictorios y a menudo lejanos de aquel impulso inicial. Y aquella experiencia marcó a quienes, en el año 68 rondábamos la veintena. Yo tenía entonces 25 años y reconozco que la herencia del 68 fue la cultura de la sospecha, la actitud que consiste en poner siempre en cuestión cualquier enunciado que se nos ponga por delante y no dar nunca por definitivas las ideas recibidas, el acento libertario y la autonomía del individuo frente a todas las promesas comunitarias, culturales o religiosas.

Edgar Morin, filósofo francés que analizara los cambios de las últimas cuatro décadas, dijo que el Mayo del 68 sigue siendo un “electrochock”. La civilización occidental o burguesa estaba muy segura de sí misma hasta ese año. Se planteaba la tesis de que la sociedad industrial resolvía el problema de la pobreza. Nada más falso. Se dijo que Mayo del 68 iba más allá de la simple protesta. Malreaux la llamó la crisis de la civilización. Cierto que hubo cierta liberalización de las costumbres. Y Morin plantea, desde el punto de vista político, una disminución de la influencia del partido comunista, especialmente sobre los jóvenes. Incluso la condenaron. Fue el principio del declive de la influencia comunista. Pero Mayo del 68 sigue siendo un electrochock que convirtió a Francia en el único país en el que un movimiento estudiantil pudo desencadenar una gigantesca huelga obrera.

¿Qué es lo que hoy queda de Mayo del 68? Cierto que el acontecimiento ha sido olvidado y escondido por varias generaciones. Pero cada año los medios de prensa se encargan de recordarlo y la derecha en el poder trata de sacarlo como ejemplo a no seguir. Hace exactamente un año, Sarkozy, en su campaña presidencial, aseguraba que la herencia de la revolución social derivada del Mayo del 68 era el origen de todos los males y prometía enterrarlo. “Nos quedan dos días –aseguró–para decir adiós a la herencia de Mayo del 68”. Y lo agitó como si fuera el origen de todos los males. “Mayo del 68 –dijo– nos impuso el relativismo moral e intelectual. Sus herederos sostienen la idea de que todo vale, de que no hay ninguna diferencia entre el bien y el mal, entre lo verdadero y lo falso, entre lo bello y lo feo. Intentaron hacernos creer que el alumno vale tanto como el maestro, que no había que poner notas para evitar traumatizar a los malos alumnos, que no necesitábamos de clasificaciones”. A Sarkozy sólo le faltaba culpar a Mayo del 68 del nazismo, de la trata de esclavos o del hundimiento de la torre de Babel.

Un año después de ser elegido, el presidente de la República francesa ya no parece contar con el mismo apoyo, en decadencia, mientras que el legado de Mayo 68 parece haber crecido. El profesor Alain Touraine, uno de los que desempeñaron un papel importante en los hechos, piensa que Mayo del 68 se ha convertido en un árbol bajo cuya sombra hoy nos refugiamos. Y Jean François Sirinelli añade: “Mayo del 68 no es una semilla, sino el chaparrón que hace fructificar lo que ya estaba plantada. Es un acelerador de la Historia”.

Resumiendo: el verdadero legado del 68 fue, en esencia, su rechazo al sistema liberal-capitalista. Y la fórmula que mejor lo guarda es, sin duda: “Soyons realistes, demandons l’impossible” (“Seamos realistas, pidamos lo imposible”).

4 comentarios:

Daniel Turambar dijo...

Voy a recomendar estas entradas aquí: http://incantations-dt.blogspot.com/2008/05/mayo-del-68.html

Santiago Miró dijo...

Gracias, Daniel, por tu interés en recomendar estas dos entradas correspondientes a Mayo del 68 en tu blog Incantations. Sobre todo, porque esto me confirma que la lejanía del tiempo -cuarenta años hace- no es un impedimento para la nueva juventud de hoy día se interese por esas cuestiones de antaño. Dos medios de comunicación mallorquines -uno de radio y el otro de prensa- acaban de hacerme dos entrevistas sobre este acontecimiento del que se sigue hablando.

Santiago Miró

Anónimo dijo...

Yo diría que aquel mayo de Paris, fue causa referencial, o antecedente de hecho para la consecucción de logros sindicalistas y en general la ampliación de las libertades en otras sociedades de occidente -al menos.- Recuerdo Madrid del 78, y las protestas estudiantiles contra el ministro Maravall, que convocaron tambien al resto de las clases trabajadoras. Y el discurso fue la forma, el gesto y las maneras de Jon Manteca, al frente con doce de los suyos, entre cibeles y banco de españa. (gran via y alcalá) Cargarse el mobiliario urbano en ocasiones tiene un importante sentido. (especialmente una cabina de telefonos,-que maldad tan infinita que nunca devolvieran el cambio estas maquinitas, como hoy los parquimetros) y los mileuristas madrileños de hoy se lo están pensando. Me consta. Los estudiantes -en cambio- no tanto, porque les permiten no repetir aún cateando.(anestesia)
chiflos.

Anónimo dijo...

Error en fechas: No se trata del 78 sino del 87. Mas concretamente en febrero. febrero del 87. Ah, mi memoria..
chiflos.