domingo, 4 de enero de 2026

Año Nuevo: Diez deseos y una exigencia.

No es una carta a los Reyes Magos. Es una lista mínima para dejar de retroceder. Tras años de precarización, militarización del discurso público y normalización del cinismo político, 2026 no puede ser otro año de gestión del desastre. O se cambia el rumbo o se asume que la democracia seguirá siendo una promesa vaciada desde arriba.

Primer deseo: romper relaciones con Israel de forma clara y sin ambigüedades. No más eufemismos diplomáticos, no más comunicados de “preocupación” sin consecuencias. Mantener relaciones políticas, comerciales y militares mientras se cometen crímenes masivos no es neutralidad, es complicidad. España no puede seguir escondiéndose tras un lenguaje tibio mientras el derecho internacional se convierte en papel mojado.

Segundo deseo: derogar la ley mordaza. La Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana cumple once años en 2026 y su balance es conocido. Multas arbitrarias, persecución de la protesta social y criminalización del activismo y del periodismo incómodo. No fue una anomalía del PP: fue asumida como normalidad por quienes prometieron cambiarla.

Tercer deseo: que el problema de la vivienda sea tratado como lo que es, una emergencia social. Más del 40 % de las y los jóvenes no puede emanciparse, los alquileres siguen subiendo muy por encima de los salarios y los fondos de inversión continúan marcando precios. No faltan diagnósticos. Falta voluntad política para intervenir el mercado, limitar precios de forma efectiva y ampliar un parque público que en España no alcanza ni el 3 %.

Cuarto deseo: que la crisis climática deje de ser un epígrafe y pase a ser una prioridad política real. 2025 cerró con récords de temperaturas extremas y fenómenos meteorológicos violentos. No es una advertencia futura, es una realidad presente. Sin planificación, inversión pública y transición justa, la factura seguirá cayendo sobre quienes menos responsabilidad tienen.

Quinto deseo: frenar la escalada del gasto militar. Mientras se repite que “no hay dinero” para sanidad, educación o cuidados, los presupuestos en defensa crecen sin debate público ni control democrático. Más armas no significan más seguridad, significan más dependencia geopolítica y menos recursos para sostener la vida.

Sexto deseo: reconstruir los servicios públicos que han sido vaciados de forma deliberada. Sanidad colapsada, educación precarizada y dependencia convertida en una carrera de obstáculos administrativos. Lo público no está en crisis por ineficiencia, sino por decisiones políticas conscientes.

Séptimo deseo: una fiscalidad que deje de blindar a quien más tiene. Las grandes fortunas y las grandes corporaciones continúan pagando en proporción menos que las clases trabajadoras. No es una disfunción del sistema, es su diseño. Sin justicia fiscal no hay democracia material.

Octavo deseo: que Benjamín Netanyahu sea juzgado por crímenes de guerra. No como gesto simbólico, sino como aplicación efectiva del derecho internacional. La impunidad sostenida por alianzas políticas y silencios cómplices erosiona cualquier discurso sobre derechos humanos. La justicia no puede depender de la geopolítica ni

Noveno deseo: una política migratoria basada en derechos humanos y no en la excepción permanente. Centros de internamiento, devoluciones en caliente y discursos que criminalizan la pobreza. La frontera se ha convertido en un espacio donde la ley se suspende sistemáticamente. No es seguridad, es violencia institucional.

Décimo deseo: medios de comunicación libres del chantaje económico y político. Concentración empresarial, precariedad estructural en las redacciones y tertulias convertidas en espectáculo. Sin información crítica no hay ciudadanía capaz de decidir con libertad.


El sujeto social del cambio.

La exigencia no es decorativa ni retórica. Un frente único elevado desde la clase trabajadora. No como consigna nostálgica, sino como necesidad histórica. Las derechas avanzan cuando la mayoría social está fragmentada, cansada o desmovilizada.

Ese frente no se construye en despachos ni en platós. Se construye en los barrios, en los centros de trabajo, en las huelgas, en las mareas y en el sindicalismo de base. Se construye entendiendo que vivienda, salarios, clima y derechos no son luchas aisladas, sino expresiones del mismo conflicto.

La extrema derecha no crece porque convenza, crece porque divide. Por origen, por género, por edad y por territorio. Responder con tibieza o marketing político es regalarle el terreno.

Cuando la clase trabajadora se reconoce como sujeto político, el tablero se mueve. Cuando se diluye en identidades inconexas sin proyecto común, el poder se recompone sin resistencia.

2026 no necesita más promesas vacías ni pactos que se incumplen. Necesita organización, conflicto democrático y una mayoría social consciente de su fuerza, porque lo que está en juego no es un programa electoral, es la posibilidad misma de vivir con dignidad.

(Javier F Ferrero, en Spanish Revolution)

Otros comentarios, imágenes, fotos y fotomontajes:


Lo que parecía imposible acaba de suceder. La Fiscalía pide al Supremo anular la condena a García Ortiz por “vulnerar” la presunción de inocencia y el derecho de defensa. La teniente fiscal del Tribunal Supremo, María Ángeles Sánchez Conde, considera que los magistrados realizaron una “incompleta selección de los hechos” al prescindir del testimonio de los periodistas que tenían el correo antes que el propio exfiscal general. El Tribunal Supremo recibe un golpe inesperado desde dentro del propio sistema. No fue un error ni una casualidad: fue una jugada calculada, silenciosa y jurídicamente impecable de la Fiscalía. Mientras muchos miraban a otro lado, el tablero cambió por completo. Ahora la gran pregunta no es qué pasó… sino quién movió realmente las piezas. (E – Noticias).

Cuando Ayuso y Feijóo aplauden en primera fila, no están celebrando a Jesús.

No hace falta quemar libros...

No hace falta quemar libros para destruir cultura. También se destruye cuando se recorta la educación, cundo se precariza la cultura, cuando se tacha lo que incomoda... Y cuando leer se convierte en un lujo y pensar, en una pérdida de tiempo.

A partir de 2026, los ciudadanos de Países Bajos ya no podrán usar fuegos artificiales en celebraciones. La medida busca reducir el estrés y las lesiones que sufren miles de animales por el ruido extremo. Perros, gatos, aves y animales de granja reaccionan con miedo, y muchos incluso se desorientan o escapan. Esta decisión fue impulsada por años de reclamos de organizaciones y profesionales veterinarios. Países como México también han comenzado a tomar medidas similares en varias ciudades.

Nuevo año, cambio de nota con idéntico sonido.

El humor en la prensa de esta semana: Forges, El Roto, Peridis, Eneko, Vergara, Manel F, Miki y Duarte, Asier y Javier, Harca, Idígoras, Padylla...






Eurobelén.


Parto.


Mucha mierda.








Pep Roig, desde Mallorca:


El custodio.

Felicidad limtada.
¿Qué he hecho yo para merecer esto?, me preguntan.
 Lo mismo, pero más caro. 

Los vídeos de esta semana:

Año Nuevo 2026: Así fueron las celebraciones y conteo regresivo en todo el mundo

El mundo recibió el 2026 con celebraciones, tradiciones y eventos masivos en Europa y América.

Entre homenajes, dolor, discursos triunfalistas y luces: Así recibe el mundo el 2026


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CAPTURA DE NICOLÁS MADURO 🔴 EN VIVO CHV NOTICIAS 📺 TRUMP CONFIRMÓ BOMBARDEOS EN VENEZUELA







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