Leo Messi y Lamine Yamal vuelven a coincidir.
Corría el año 2007 cuando
el fotógrafo Joan Mofort —junto al diario Sport y el equipo de UNICEF—,
fotografiaba a un tímido Lionel Messi de 20 años, quien apenas daba sus
primeros pasos por el Barcelona, junto a un bebé para una campaña sobre los
refugiados. Entonces, esa fotografía pasó desapercibida.
Era para uno de nuestros
calendarios benéficos, pero unía a los dos personajes que nadie imaginaba que
compartirían esta historia. Diez y nueve años después, Leo
Messi y Lamine Yamal vuelven a coincidir. Esta vez, en la final de un
Mundial. Y ambos como Embajadores de Buena Voluntad de UNICEF.
El próximo domingo, ambos
deportistas vestirán camisetas diferentes, defenderán colores distintos y competirán
por el mismo sueño. Pero hay algo que los une por encima de cualquier
resultado: su compromiso con los derechos de la infancia.
Porque el partido más
importante se juega cada día, sea cual sea el resultado del domingo. Y la
infancia siempre debe ganar.

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