viernes, 23 de enero de 2009

Milongas de Quintín Cabrera.



Quintín Cabrera llevaba cierto tiempo esperando contra reloj la llegada de un nuevo pulmón. Quintín, uno de los poetas-cantantes uruguayo-español que más me ha impactado, ha aprovechado para lanzar sus versos a través del espacio-internet (quintíncabrera.iespana.es), acorralado en su vida por un oxígeno que otros dilapidan. Su voz y sus canciones grabadas se pueden oír en Internet y leer sus últimos versos, recopilados en nueve partes, sus “partes médicos y/o de guerra”, en la web de Adrian Vogel (elmundano.wordpress.com) escritos mientras esperaba un nuevo órgano. Diez partes llevaba ya escritos cuando, al fin, en la madrugada del 16 de enero, un donante ofreció el suyo a Quintín que, por el momento, sigue en la UVI. Y mientras esperamos su pronta recuperación, recordamos el último parte, reflejado en esta misma página, en una rima y poesía que no renuncia a la ironía ni a la sátira de la vida, presentada con una delicadeza y crudeza que produce escalofríos. Pero no quiero ser yo, su amigo, quien hable de él. Prefiero que sea el lector quien lo descubra y le apoye, en estos momentos.

X parte médico y/o de guerra (por Quintín Cabrera)

Yo deseaba que este “parte”
-que ya es el número diez-
anunciara de una vez
la operación y, con arte,
explicaros el descarte
del pulmón que ya no vale,
que se acabaron mis males
y el futuro viene rosa.
Pero hay que esperar, la cosa
no da para euforias tales.

Para mejor, gradualmente,
soy más planta que persona
paso sentado y la zona
de los glúteos lentamente
se ha transformado en un ente
rebelde y con vida propia.
Mis sentidos, en la inopia,
no puedo ni caminar
y no hablemos de cantar…
No soy yo, soy una copia.

Este año empieza mal.
Veremos si bien acaba
y brindaremos con cava
si llegamos al final.
Yo sigo siendo un chaval
pues ya perdí veinte quilos.
¡Sin dietas! Estén tranquilos
porque a nadie recomiendo
que pierda peso sufriendo.
Las tragedias, para Esquilo.

Como ven, ya ni me quejo
¿de qué me voy a quejar?
porque es hablar por hablar
recibir o dar consejos.
Ya llegué a bastante viejo
(aunque quiera vivir más)
en este mundo jamás
sabemos cuánto duramos
la vida nos la jugamos
frecuentemente, además.

Así trascurren mis días
más que abatido, aburrido.
Me canso, pero no ha sido
porque me falte alegría
es porque esta pena mía
de vivir con poco fuelle
me ha hecho acatar las leyes,
a no ser indiferente.
y oxígeno dependiente
más tranquilo que los bueyes.

La doctora está confiada
-eso vale un Potosí-
pero, Amigos, sigo aquí
y nunca me pasa nada
sólo espero una llamada
y el teléfono no suena.
Tengo la cabeza llena
de teorías delirantes
esperando que un donante
me libre de esta condena.

De momento, he aprovechado
para arreglarme los piños*
y comprobar el cariño
que mucho me han demostrado
mis deudos. En todos lados
me han tratado con sincera
amistad, que reverbera
como un sol donde se exponga.
Y aquí acaba su milonga
su amigo Quintín Cabrera.

* Así llaman coloquialmente en Madrid a la dentadura (y a los dientes)
Recordamos hoy una de sus canciones-mensajes, la que hace referencia a los Reyes Magos.


jueves, 22 de enero de 2009

El periodista que lanzara sus zapatos contra Bush pide asilo político a Suiza.



El iraquí Muntazer Al Zaidi, periodista que el pasado 14 de diciembre lanzara, en señal de desprecio, sus zapatos al entonces presidente de EEUU, George Bush, cuando éste efectuaba una visita sorpresa a Bagdad, ha pedido asilo político en Suiza. Encarcelado desde el incidente, Muntazer teme por su seguridad y ha iniciado, a través de su abogado suizo, Mauro Poggia, los trámites para poder asilarse una vez que sea liberado. “A principios de este mes, su familia entró en contacto conmigo a través del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), y esta semana voy a escribir al Ministerio de Asuntos Exteriores federal para pedir a Suiza que le dé asilo político. En Ginebra podrá trabajar como periodista en Naciones Unidas”.

El letrado ginebrino dice que el periodista, en prisión preventiva, corre riesgos en Irak y asegura que su vida puede convertirse en un invierno en su propio país. “Mi cliente, detenido en condiciones difíciles, se ha convertido en un símbolo de la cólera del pueblo iraquí frente a la opresión extranjera, que ha causado en cinco años la muerte de miles de personas. Y, aunque muchos iraquíes han apoyado su gesto, está a merced de extremistas de todo pelaje y no podrá volver a trabajar como periodista sin sufrir enormes presiones. Es de tendencia izquierdista y se muestra muy crítico hacia el actual gobierno iraquí, al que considera demasiado sumiso ante los americanos”. Al Zaidi está procesado por “agresión contra un jefe de Estado extranjero en visita”.

El periodista ha reconocido ante el juez de instrucción que volvería a hacer lo mismo. Dargham, hermano mayor de Al-Zaidi, ha declarado a la BBC que, desde su arresto, Muntazer ha sido golpeado y torturado en prisión, donde terminó con un brazo roto, varias costillas fracturadas y derrames internos. El juicio, previsto para el 31 de diciembre, fue suspendido a fines de diciembre tras diferencias sobre si debería ser acusado por atacar o insultar a Bush. En efecto, Muntazer le gritó a Bush: “Este es el beso del adiós del pueblo iraquí, especie de perro. De parte de los huérfanos y de los que han muerto en Irak”, mientras le lanzaba sus zapatos. Su abogado piensa que ahora, con Barack Obama en el poder, las cosas van a desbloquearse.

Muntazer Al Zaidi, de 29 años, trabajaba para el canal de televisión iraquí, Al Baghdadia. En noviembre pasado, fue secuestrado durante tres días por militantes de la rama musulmana chií antes de ser liberado. Según su tía, Oum Zaman, “pensaba lanzar a Bush sus zapatos desde hace tiempo”. Su hermano, Dargham al Zaidi, aseguró a la cadena de televisión británica BBC que sufría diversas lesiones y heridas a causa de la paliza que le propinaron las autoridades, tras ser detenido.

miércoles, 21 de enero de 2009

Obama y el sueño americano.



La gran fiesta de Barack H. Obama empezó este domingo con un megaconcierto al aire libre en el Memorial de Lincoln en el que participaron Bruce Springsteen, Beyoncé, Bono y Shakira. Los tres días de celebraciones que culminaron ayer, martes, con la toma de posesión del 44º presidente de los EEUU, son posiblemente, pese a los tiempos de crisis, los más costosos de la historia. Más de dos millones de personas acudieron a la jura del cargo del primer presidente negro, eclipsando la de su predecesor (sólo 400.000, hace cuatro años). El comité organizador había rechazado las contribuciones de sindicatos, corporaciones, lobbies, asociaciones políticas y extranjeros en general, pero había aceptado las de George Soros, Steven Spielberg, Halle Berry o del dueño de Google, Eric Schmidt. Centenares de millones de telespectadores coincidieron con la estrella americana al mediodía de ayer (las seis de la tarde, hora española). Unos 42.000 agentes participaron en el dispositivo de seguridad y cincuenta y seis millones de dólares fueron “derrochados” en la “coronación”, momento en que la estrella no se olvidó de recordar que el país sigue en grandes dificultades económicas.

Tras el juramento del nuevo vicepresidente, Joe Biden y del propio presidente, la música militar y los 21 cañonazos, se hizo un silencio y Obama inició su discurso. Pidió a los estadounidenses “trabajo duro, honestidad, coraje y juego limpio, tolerancia y curiosidad, valores que han sido la fuerza callada de nuestro progreso a través de la historia”. Recordó que pretendía enderezar la mala situación en la que se encuentra la economía, definida por él como “muy debilitada” a causa de “la avaricia y la irresponsabilidad” por “el fracaso colectivo” en la toma de decisiones. Y, ante esos errores, instó a los estadounidenses a retomar las “verdades” que han hecho a los EEUU la nación que es: el trabajo duro, la honestidad, el valor, la justicia, la tolerancia y el patriotismo.

“Hoy – dijo en el mismo tono– hemos venido a proclamar el fin de las quejas mezquinas y las falsas promesas, de las recriminaciones y los dogmas caducos que durante demasiado tiempo han estrangulado nuestra política”. Reconoció que los trabajadores americanos no son menos productivos que cuando empezó la crisis. “Nuestras mentes no son menos inventivas, nuestros bienes y servicios no son menos necesarios que la semana pasada, el mes pasado o el año pasado. Nuestra capacidad no ha disminuido. Pero el tiempo del inmovilismo, de la protección de intereses limitados y de aplazar las decisiones desagradables, ese tiempo seguramente ha pasado. A partir de hoy, debemos levantarnos, sacudirnos el polvo y volver a empezar la tarea de rehacer Estados Unidos”.

En otro momento de un discurso que duró unos veinte minutos, Obama antepuso la justicia al uso de la fuerza y rechazó “la falsa elección entre seguridad e ideales” que justificó los abusos de la era Bush. Señaló que “nuestra herencia multiétnica es una fortaleza, no una debilidad. Somos una nación de cristianos y musulmanes, judíos y e hindúes, y de no creyentes. Estamos formados por todas las lenguas y culturas, procedentes de cada rincón de esta Tierra; debido a que hemos probado el mal trago de la guerra civil y la segregación, y hemos resurgido más fuertes y más unidos de ese negro capítulo, no podemos evitar creer que los viejos odios se desvanecerán algún día”. Las guerras de Irak y de Afganistán, los jaulones de Guantánamo, la herida sangrante de Palestina, la impunidad de Israel, el bloqueo de Cuba, la crisis económica y el terrorismo mundial eran los fantasmas que entraron con él en la Casa Blanca mientras sonaba la cascada voz de Louis Armstrong cantando “el mundo es algo maravilloso”.