viernes, 27 de marzo de 2009

Pepe, el del Popular, detenido en México.

José Pérez Díaz, más conocido como Pepe el del Popular, en una foto de archivo de El Diario Montañés. - MANUEL BUSTAMANTE
Imagen de José Pérea Días, en el momento de su detención.

José Pérez Días, más conocido por “Pepe, el del Popular”, que un día desapareciera sin más de su oficina del Banco Popular que dirigía desde Santander, fue detenido en México por la Policía, tras una orden de busqueda y captura emitida en el año 1991. Con su desaparición, Pepe había dejado colgados a unos 300 clientes de su banco, seleccionados especialmente por él, afectados por una estafa de más de 4.600 millones de pesetas, agujero que llegó a crecer hasta los 6000 millones (36 millones de euros). Entre los perjudicados había reputados empresarios, inversores e instituciones y entidades como la Cámara de Propiedad Urbana de Cantabria, el Casino de El Sardinero, el Igualatorio Médico Quirúrgico, la Mutualidad de Previsión Social o la Asociación de la Prensa de Cantabria. Su detención se produjo hace tres días, cerca de la Embajada americana en México, gracias a una requisitoria judicial internacional.

El juicio de “Pepe el del Popular” por uno de los mayores desfalcos registrados en Cantabria se celebró en octubre de 2004, con la ausencia de Pepe que, al igual que su mujer, imputada en la causa, se encontraba en paradero desconocido desde 1991. La Audiencia Provincial de Cantabria demostró la existencia de una “banca paralela” en la oficina número 1 del Banco Popular que dirigió Pérez Días entre 1984 y 1991, quien, según los magistrados, “al menos” desde 1986, “omitió” de la contabilidad de la entidad depósitos de pasivo por valor de más de 4.600 millones de pesetas, utilizados para “otros fines”. Según el tribunal, “todas las pruebas” revelaron que Pérez Díaz fue “el auténtico artífice” de esa banca paralela.

“Pepe, el del Popular”, era un mito en la sociedad madrileña de los 80 y principios de los noventa. Su especial manera de ser y la facilidad con que captaba sus clientes habían convertido a la sucursal del Banco Popular en Puertochico en la principal oficina de la entidad en Cantabria. Solía decir entre los suyos que “uno era el último de la clase, si no tenía libreta con él”. El amable y simpático director bancario de Santander, aseguraba que el dinero confiado en su experiencia era opaco para Hacienda. A cambio les pedía discreción. Y ¡cómo no confiar en un director que incluso había arriesgado su vida para detener a un atracador y tenía fama de ahuyentar a otros asaltantes de bancos!

Pérez Díaz ofrecía a quien le confiaba sus depósitos los “extratipos”, una rentabilidad superior a la que oficialmente manejaba el banco. Pero, también, la posibilidad de reducir toda la operación a una libreta donde, en muchos casos, del cliente sólo constaban las iniciales. Hasta que el 28 de febrero de 1991, Pedro María Martínez Suescun, el director territorial del Banco Popular para Asturias y Cantabria, le telefoneó para comunicarle que, a la semana siguiente, se iba a realizar una inspección a su oficina, porque se habían detectado “anomalías”. Cinco días después, Pepe, el del Popular, puso los pies en Polvorosa, consiguiendo burlar a la Policía y la Justicia con una falsa identidad de representante comercial afincado en Veracruz, en donde trabajaba, con su mujer, Esperanza Murillo. Y el fugitivo de oro, tras 18 largos años, era al fin descubierto y capturado. Ahora sólo falta su extradición a España, cosa no tan fácil. Su mujer, quien le acompañó en la fuga desde España y que también usó una identidad falsa, sigue en paradero desconocido.

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El escolta de Castro. Capítulo IV. Drogas y tráfico de armas en Cuba.


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