sábado, 9 de febrero de 2019

¡Fuera ‘El Jueves’ de la prisión!



José Ángel Hidalgo, funcionario de prisiones, escritor y periodista, así comienza el artículo aparecido en Público. “La carcajada en los cien talegos de España ha sido monumental: se confisca a Raúl Romeva un ejemplar de El Jueves en Soto del Real. No puede haber noticia que incite más a la risa, o quizás sí: ‘habrá un juicio justo a los inculpados del procés’. No sabría decir cuál me deja con el jadeo más tonto, y que conste que mi reacción a la segunda es tan solo un reflejo político (inconsciente), jamás una crítica al poder judicial, naturalmente. Es que es para troncharse: al Romeva le quitan de las manos la revista por ‘políticamente incorrecta’: pero si la lectura de El Jueves es lo único que se puede uno meter saludable en el patio de una cárcel… después del porrito y los chistes del funcionario (que los hacemos, y muy buenos): preguntadle si es verdad o no a Ignacio González.

Hidalgo confiesa que suele leer esta revista junto a los penitenciados en el aula del módulo, “aunque para que a ese humor (hoy confiscado) no le falte el expresionismo cainita del pintor Solana, la intensidad del ajo y su chorrito de vinagre, solemos enriquecer el encuentro leyendo a continuación, y en voz alta, los titulares de La Razón y ABC: en mi club de lectura delincuencial estamos convencidos de que son realmente estos periódicos, y no Mongolia, los que están poniendo en un brete de ventas a El Jueves… por la feroz competencia que le hacen en el kiosko; además hay que tener en cuenta que están por ahí circulando El Mundo y El País (otras dos publicaciones con un acusado sentido del humor) y que los cuatro periódicos de papel muchas veces coinciden con El Jueves en el gran chiste de portada: así no hay quien compita en el exigente terreno del ingenio políticamente incorrecto”. Esta depredación feroz que hay entre los cinco medios por un mismo ecosistema cómico, me la resume muy bien un penitenciado, amigo de dar siempre un toque escatológico a sus aventuras contrarias a la ley: Antonio el Araña, del que ya he hablado alguna vez, ladrón incruento aunque bocazas, guiña para aparentar maldades bajo la visera de una gorra hecha con bocados de tres o cuatro… ¡si la vieran los modistos de Desigual! pero ya os lo aseguro yo que es más bueno que el pan… de cárcel”.

“Con cualquiera de esos papeles me apaño en el tigre, pero nada como El Jueves para dar un buen remate… es suave, se va finamente, es el mejor”: Antonio resuelve así el empate con un claro ganador, enviscando los ojos de travesuras. Celebramos con alegría en ese club de cemento las peripecias de Martínez el facha, las salidas del Obispo Morales, la precisión en el trazo, o los chispeantes diálogos, esa España de entomología que hubiera hecho las delicias del Nabokov no escritor; también nos reímos con el reflejo del mandato laboral de nuestros reyes y princesas… eméritos o no. También se quedan mis internos ensimismados con Clara, la prostituta de voluptuosas formas, natural… o las chocantes historias del Puticlub, ah, ¡ese trajín español, retrato feliz de situaciones muy nuestras, tan de Vox! Yo entendería que el ejemplar de El Jueves se hubiera confiscado por lo guarro que suele estar, muy manoseado, seguro, (nunca en mis años de profesión he visto uno que brille limpio y nuevo en un módulo, signo inequívoco de su éxito) leído y releído, pasado de mano en mano, como las porno que por allí circulan: ¡jamás se requisan, hombre! Hay que darles a los penitenciados un pase de vez en cuando, dejar el portillo de una gatera caído, ofrecerles un no sé qué de compasión en el desempeño de nuestra gravísima tarea de tratamiento, requisa y vigilancia… señores. Pero, yo me solidarizo a muerte con El Jueves, porque forma parte de lo mejor de la cultura carcelaria (la hay, como en todo lo humano), y no puedo entender esta nueva salida de nuestros particulares Abbott y Costello, el ministro Marlaska y su secretario de cárceles, talegos y otras ergástulas, el refinado Ortiz. Es más, estoy convencido de que en cuanto lean el nuevo número de El Jueves, (que ya se están apresurando a editar) y se vean retratados como lo que son, un dúo cómico que afronta atemorizado el reto de su particular película (una lucha incesante, siempre infructífera, contra Drácula, el Hombre Lobo y Frankenstein) se retractarán de inmediato. Por orden directa del ministro, estoy seguro de que Romeva dispondrá desde hoy mismo de la clarividente revista El Jueves en su celda, la mejor guía política y judicial para diseñar una estrategia feliz junto a su abogado ante el proceso al que se le va a someter a partir del día 12: un juicio con el que todos los españoles nos vamos a partir de la risa, ya veréis”.

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