domingo, 31 de octubre de 2010

Kirchner y Camacho, dos líderes de diferente signo y nacionalidad, se apearon de este mundo.


Carlos Néstor Kirchner, ex presidente argentino, y Marcelino Camacho, ex secretario general de CCOO, se apearon la semana pasada de este mundo, en un intervalo de menos de tres días. Al primero muchos ya le situaban como candidato del oficialismo kirchnerista para las próximas elecciones de octubre de 2011, pero moría de improviso el pasado miércoles, 27 de octubre, en la ciudad del Calafate, en la sureña provincia de Santa Cruz en donde iba a ser censado, por un “paro cardiorrespiratorio con muerte súbita”. El segundo, de casi 93 años, uno de los protagonistas españoles de los últimos años, pieza clave en el devenir sindical tras la derrota de la Guerra Civil española, lo hizo el viernes, en Madrid. Pero comencemos con el primero al que muchos le adjudicaban más poder en la sombra que la que ostenta su mujer, Cristina Fernández, presidenta actual del país. Sus restos mortales fueron trasladados a Buenos Aires, para recibir honores de jefe de Estado en la Casa Rosada. Allí se organizó un sepelio íntimo mientras una multitud de ciudadanos pasaron la noche frente al palacio presidencial, en la explanada de la plaza de Mayo. Durante toda la noche lloraron por él y depositaron fotos, velas y flores en su honor. “Néstor, tu luz brillará por siempre”, “Fuerza Cristina”, “Nos no vencerán”, rezaban algunos de los carteles y las banderas de militantes. “Quédate tranquilo, Néstor –clamaba un grupo de sindicalistas–. Cristina sola no está. Están los trabajadores que la vamos a cuidar”. Muchos portaban banderas, camisetas y letreros de asociaciones gremiales y organizaciones sociales. Y cantaban estribillos de apoyo a Cristina, y de odio a opositores como Héctor Magnetto (Grupo Clarín) y Julio Cobos (vicepresidente de la Nación). Otros vendían bebidas para paliar el calor, entre algún turista y un impresionante despliegue policial y mediático.


La noche de Néstor Kirchner.


“Por qué no se murieron ellos”, se lamentaba Milagro Sala, dirigente de la organización barrial Tupac Amaru, en referencia a la oposición. Tras desfilar frente al féretro, la líder piquetera kirchnerista se mostró descompuesta por el llanto. “Siento angustia e impotencia”, dijo, reponiéndose enseguida: “Y, ahora, a fortalecer a Cristina”. “La muerte de Kirchner fue súbita y filosa –escribe Beatriz Sarlo en La Nación–. Hay una frase popular: murió con los zapatos puestos, no había nacido para viejo. Hay otra, pronunciada en un pasado lejano donde todavía se decían frases sublimes: ‘¡Qué bella muerte!’. Bella, aunque injusta y trágica, es la muerte de un hombre que cae en la plenitud de la forma, un hombre a quien no maceró la vejez ni tuvo tiempo de convertirse en patriarca porque murió como guerrero. Sin haberlo conocido, me atrevo a pensar que Kirchner se identificó siempre con el guerrero y nunca con el patriarca”. Además de ser conocido por su gestión como presidente del Gobierno que heredó la crisis de 2001-2002, Kirchner fue, durante la presidencia de su mujer, Cristina Fernández, diputado nacional, ministro de Economía a la sombra, Secretario General de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), líder del Partido Justicialista (PJ peronista), verdugo de los adversarios y mentor de no pocos legisladores, jueces, alcaldes, gobernadores y periodistas. Y, aunque no era oficial, se daba por hecho que se presentaría a las elecciones presidenciales del 2011.


Néstor Kirchner fue el poder a la sombra de su esposa, la presidenta Fernández.


Los Kichner se habían conocido en los años 70, cuando él militaba en la izquierdista ala juvenil del peronismo. Luego, se trasladaron a vivir en santa Cruz y trabajaron juntos como abogados hasta que, en 1987, él fue elegido alcalde de Río Gallego y ella, diputada provincial. En 1991, fue gobernador de Santa Cruz hasta 2003, en que fue elegido presidente de la República, sucediendo a Eduardo Duhalde, quien debía completar el mandato inconcluso de Fernando De la Rúa pero que dimitió antes de tiempo. Su presidencia, que consiguió con solo un 24 % de los votos, estuvo salpicada por constantes críticas de la oposición y por las denuncias de enriquecimiento ilícito. En 2007, al ceder el bastón presidencial a su esposa, mantuvo una fuerte presencia e influencia en la Casa Rosada. Hasta el extremo que, en muchas ocasiones, fue criticado “por pasar por encima de la presidencia y la oposición le acusó de actuar como una pareja presidencial. El aumento considerable de su fortuna despertó las sospechas de corrupción, pese a que consiguiese terminar con la impunidad de los militares genocidas, llevándolos uno a uno a juicio y transformando el mayor centro de detención y tortura de los militares, la temible ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada), en un centro público de homenaje a la memoria de los desaparecidos. Él controlaba férreamente el Partido Justicialista así como la estrategia financiera. Pero, durante su mandato, se habló de complicaciones relacionadas con su estómago y, luego, con su corazón. En 2004, tuvo su primera descompensación, en ese momento gástrica, por colon irritable, y, en 2006, se desmayó en su casa de El Calafate. En febrero de ese año, fue operado de emergencia por una obstrucción de su arteria carótida derecha, y, en septiembre, volvió a ser ingresado por una obstrucción en una arteria coronaria. Los médicos le operaron y le realizaron una angioplastia.


Argentinos homenajean a Kirchner, frente a la casa presidencial.


El jueves, Argentina fue un país de luto. La repentina muerte de Kirchner por un infarto conmocionó a la nación y parte del público salió a la calle para homenajear al que había sido líder del peronismo. Y, mientras llegaban los homenajes oficiales y numerosos seguidores, militantes y ciudadanos acudieron al Salón de los Patriotas Latinoamericanos de la Casa Rosada para darle el último adiós. “Soy peronista de alma –sollozaba Marcelo Páez, un operario de una fábrica automotriz– y me duele esto, carajo. ¿Por qué hiciste esto, Néstor. Néstor, volvé. La puta madre”. Un grupo de sindicalistas cantaba: “Quédate tranquilo Néstor, Cristina sola no está. Están los trabajadores que la vamos a cuidar”. Otros entonaban “No llores por mí, Argentina”. Estela Orellano, un ama de casa de 56 años, decía, convencida: “Después del general Perón, es el mejor presidente que hubo”.


Diego Armando Maradona, con la presidenta Fernández, ante el féretro de Kirchner.


Asistió a su velatorio el presidente chileno Sebastián Piñera, el ecuatoriano Rafael Correa y el uruguayo José Mújica. "Suramérica quedó huérfana", resaltó Evo Morales, que también viajó por unas horas a Buenos Aires para darle el pésame a Cristina Fernández. Otros personajes presentes en la despedida fueron Hebe de Bonafini, la presidenta la titular de Madres de la Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, y el ex futbolista Diego Armando Maradona, que abrazó a Cristina Fernández y dijo que “Argentina había perdido a un gladiador, un tipo que nos sacó del pozo, respetable en todo”. En ocasiones, la presidenta Fernández parecía ser quien daba fuerzas a los asistentes. Éstos, impedidos de dejar ofrendas, se sacaban pañuelos, camisetas e insignias para entregarlos a la presidenta. Ella, de tanto en cuanto se levantaba para saludar. El féretro, en medio del recinto, estaba rodeado de los retratos del ex presidente argentino Juan Domingo Perón, del ex mandatario chileno Salvador Allende y del guerrillero Ernesto Che Guevara. El silencio de la sala a veces era interrumpido por gritos de apoyo a la presidenta como: “¡No te me caigas!”; “Fuerza, Cristina”; “Gracias por devolvernos la dignidad”, “La gente está con vos”. Vestida con un traje negro, falda y mangas a media altura y gafas oscuras, Cristina, con el cabello suelto, presenció, frente al ataúd, parte del desfile de miles de personas. El cordón humano se extendía a lo largo de más de 25 calles.


En la sala de los Patrias Latinoamericanos, los retratos de Perón, Allende y el guerrillero Che Guevara, entre otros.

Al funeral, acudieron numerosos presidentes sudamericanos de Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela. Su mujer, Cristina Fernández, presidenta de Argentina, recibió el pésame de mandatarios de todo el mundo, desde el estadounidense Barack Obama, al español José Luis Rodríguez Zapatero. Felipe Gonzáles, ex presidente español, y Trinidad Jiménez, Ministra de Exteriores, estuvieron también presentes Su cadáver fue enterrado en el cementerio de Río Gallegos, ciudad natal en donde naciera hace 60 años. Pero no sólo Argentina estuvo de luto. Porque la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), declaró tres días de duelo regional ante la pérdida del que fue su secretario regional.


Adiós, Néstor K.


“La medicina explica con todas sus sabias precisiones que Kirchner debió ‘cuidarse’ –escribe Beatriz Salo, en La Nación–, que su cuerpo ya no podía soportar los esfuerzos de una batalla concentrada y múltiple. Pero una decisión, que no llamaría sólo psicológica sino también un ejercicio de la libertad, fue que Kirchner eligió no administrarse ni tratar su cuerpo como si fuera un capital cuya renta había que invertir con cuidado. Gastaba. Vivió como un iracundo. Ese era justamente el estilo que se le ha criticado. Tenía un temperamento, y los temperamentos no cambian”. Sus rivales políticos, sobre todo los que pertenecen al peronismo disidente (contrarios a los Kirchner) como el ex presidente Eduardo Duhalde o el ex gobernador de la provincia de Santa Fe, Carlos Reutemann, se frotaron las manos ante el hueco que dejaba que podría ser aprovechado por ellos. También el propio vicepresidente Julio Cobos, enemistado con la presidenta y perteneciente a la Unión Cívica Radical, el otro gran partido histórico junto al peronismo, podría beneficiarse”.


El jefe lo aprovechaba todo.


Jorge D. Boimvaser publica en Twitter (VozDeLaLibertad) el artículo “Dudas, conspiraciones y consigna: El show debe continuar…”:

“A Néstor lo mató Magnetto y las mentiras de Clarín…”, dice una supuesta manifestante “espontánea” frente a las cámaras patéticas de Canal 7, el canal del Gobierno en la puerta de la Casa Rosada. La hinchada K se lanza a una enfervorizada cantata de insultos contra Julio Cobos… “Andáte Cobos, la p… que te parió” es la consigna de chicas y muchachos sonrientes, con poca estirpe de estar en el velorio de “El Jefe”. El Gobierno eligió velarlo en la Casa Rosada, aún cuando el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso estaba disponible para la circunstancia. Evita, Juan Perón y Raúl Alfonsín, fueron velados en el Parlamento, pero Néstor Kirchner, no. Cobos usó la diplomacia para justificar el faltazo. Un grupo de choque con uniformes de calle (nada de usar los chalecos de la juventud sindical y mucho menos los verdes de camioneros) fue detectado por el macrismo cerca de Hipólito Irigoyen y Defensa. Estaban en la espera de una señal, un password de violencia que los indujera a entrar en acción. La disposición de Canal 7 era captar las secuencias y presentarlas como presuntos arrebatos de pasión popular. Los “testimonios espontáneos” de los concurrentes frente a las pantallas de Canal 7 tenían el mismo tono armado de provocación. “A Néstor lo mató Clarín, Duhalde, Cobos, la oposición…”


La presidenta Cristina, en el velatorio de su marido.


“Demasiada vergüenza ajena –continúa el artículo– para un día que conmociona. Y la pregunta que suscitó muchos susurros: ¿por qué un velorio a cajón cerrado, cuando las circunstancias del fallecimiento no presumen deformación alguna del rictus facial? ¿Acaso la gente que concurre a la capilla ardiente no lo hace para contemplar por última vez el rostro de quien consideran su líder...? Evita, Juan Domingo Perón y Raúl Alfonsín fueron velados a cajón abierto aunque previamente se hubo de acondicionar el cadáver químicamente para preservarlos del deterioro anticipado. Si así se hizo entonces, ¿por qué no ahora? Quizás de tan habitual que fue detectar las conspiraciones del kirchnerismo en plena vida de Néstor, que aún frente a su muerte las suspicacias no paran de sonar. ‘El ataúd parece demasiado pequeño para el cuerpo de Néstor’, dijo, al pasar, un asesor de Nilda Garré y encendió la mecha para la explosión de todo tipo de conjeturas. ‘¿Y si hizo La Gran Yabrán y ahora está en otro lugar del mundo con otra identidad?’, se atrevió a murmurar un acólito de Ricardito Alfonsín, disconforme con el papel de alta falsedad que pergeñó su jefe frente a las cámaras televisivas. Al cierre de esta nota, comenzaron a circular nuevos rumores, esta vez referidos a que Néstor se habría pegado un tiro. Por ahora, son sólo rumores. Todo el elenco oficial, mirando un cajón cerrado durante larguísimas horas, el público desfilando sin poderle ver el rostro a su líder por última vez y el entrenamiento permanentemente conspirativo que indujo Néstor Kirchner desde años, hace que hasta su muerte pueda ser puesta en duda bajo aquel slogan que tan bien cantaba Fredy Mercury: “Show must go on”.


Carlos E. Viana, profesor universitario y periodista, autor del libro “El escenario político sobreiluminado”, escribe en Argenlibre el siguiente Pésame:
“Lamento especialmente, con gran dolor, la muerte de cientos de niños por desnutrición en el primer país productor de alimentos del mundo, con superávit fiscal, debido a la falta de una política de Néstor Kirchner y después cristianamente lamento la de él. Lamento con dolor la muerte de más de 100 guerreros que murieron presos por haber cumplido con su deber de defender a la Patria, frente al ataque de terroristas enviados por la URSS y Cuba y después cristianamente la de N. Kirchner, que los envió a prisión. Lamento la muerte de más de 20.000 ciudadanos honestos, desde 2003, asesinados por delincuentes comunes, a quienes Néstor Kirchner se negó a enviar a prisión. Lamento profundamente la muerte de más de 2.000 argentinos asesinados por la subversión y después cristianamente la del ex Presidente que se negó a hacer justicia e indemnizó a los delincuentes traidores que los asesinaron. Lamento la muerte de más 100 argentinos por los atentados terroristas contra la Embajada de Israel y la Amia y después la de Néstor Kirchner que, en ocho años, no la investigó. Lamento la muerte de un militante del PO asesinado por la espalda, y después la de Néstor Kirchner que, con su política anarco-autoritaria, la provocó. Lamento profundamente la muerte de la Constitución Nacional y después la de Néstor Kirchner que la mató. Lamento profundamente la desaparición del federalismo y después la de Néstor Kirchner que lo eliminó. Lamento profundamente la corrupción en que está inmersa la Nación Argentina y después la muerte de Néstor que la agravó. Lamento profundamente que se haya resucitado el odio entre los argentinos y después la muerte de Néstor Kirchner que lo incentivó. Finalmente, le pido a Dios que nos libre de otros políticos como él, que reinstaure el amor entre los argentinos, que, en su infinita caridad, perdone tantos crímenes y que me inunde con su misericordia para impedir que odie ante tantas injusticias”.


La autora de “Peronismo Demoliciones–Sociedad de Responsabilidad Ilimitada” intenta poner de manifiesto que el peronismo es una suerte de maquinaria que se dedica a demoler todo: desde la economía y las instituciones, pasando por la moral pública, las costumbres y el Estado de derecho.


En su blog (maria-zaldivar.blogspot.com/2010/10/hipocritas.html) así como en “Opinión”, María Zaldívar, licenciada en Ciencias Políticas (UCA), periodista de televisión y acreedora del Premio a la Valiente Defensa de la Libertad, publica el artículo “Hipócritas”, en el que dice: “No es grata la hipocresía en ninguna circunstancia; sin embargo abunda y por eso ya quedó inaugurada la lista de los hipócritas que han ido apareciendo tras la noticia de la muerte de Néstor Kirchner. Hipócritas las expresiones de gran parte de la dirigencia argentina que intenta sonar acongojada. Hipócritas los que exaltan la personalidad de Kirchner, denominando ‘pasión’ al modo con que maltrataba a los opositores y tergiversaba la verdad. Hipócrita Hugo Moyano cuando invita ‘a los trabajadores que puedan venir’ a la movilización ‘espontánea’ a Plaza de Mayo. Hipócritas los que hoy prefieren omitir de las crónicas necrológicas los 600 millones de dólares que nunca devolvió a la provincia de Santa Cruz y su desmedido enriquecimiento personal… Tendremos unas semanas más de hipocresía en grandes dosis porque es un tic nacional no decir las cosas como son y cuando se debe, defecto exacerbado hasta el delirio por la conducción K.… Le rogaría a la militancia peronista que, por una vez, se hiciese cargo, no mirara a la tribuna, no tirara la pelota afuera, intentara no cosechar tempestades aún después de la siembra de tanto viento innecesario y se esmerara en evitar más violencia de la que nos dejó instalada Néstor Kirchner. Es posible y depende sólo de ellos”.


Puños en alto y flores rojas en recuerdo de un “hombre bueno”.


Dos días después de la muerte de Kirchner, otra personalidad también de habla castellana, esta vez en España, otro país mucho más pequeño que la Argentina, pero no menos universal, moría a los casi 93 años. Marcelino Camacho, líder sindical y fundador y primer secretario general de Comisiones Obreras, hasta 1987, fallecía en Madrid, dejando tras él una honestidad a prueba de bombas. Pero la biografía de Marcelino era totalmente distinta a la de Néstor, quien vivió casi toda su vida en un pequeño pisito sin ascensor, en el barrio obrero de Carabanchel, manteniendo una relación muy cordial con sus vecinos. Él nunca buscó el enriquecimiento o el medro personal. Y su solidez ideológica fue impermeable a los halagos del poder, a los cantos de sirena que encandilan y echan a perder a más de un dirigente. Era austero, vestía con modestia, comía de forma frugal, nunca fumó y lo más fuerte que bebía era zumo de limón. Camacho fue considerado una figura indiscutible de la transición y de la coherencia en la defensa de los derechos de los trabajadores. Al acto de despedida acudieron sus familiares, entre lo que se encontraban su mujer, Josefina, y su hijo, Marcel Camacho; sus amigos y compañeros, como el histórico dirigente del Partido Comunista, Santiago Carrillo, los líderes sindicales Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, la escritora Almudena Grandes, políticos de signos contrarios como De Cospedal y Rodríguez Zapatero y muchos otras personalidades de todo signo.


El Príncipe Felipe y el secretario general de Comisiones Obreras, Ignacio Fernández Toxo, en la capilla ardiente del líder sindical Marcelino Camacho.


Considerado padre del sindicalismo moderno español, Marcelino, austeridad ejemplar, defendió el socialismo hasta la hora de su muerte. De él se puede decir la frase de Bertold Brecha: “Hay hombres que luchan un día y son buenos; otros, luchan un año y son mejores; hay quienes luchan muchos años y son muy buenos, pero están los que luchan toda la vida, y esos son los imprescindibles”. El sindicalista luchó por las libertades y la justicia social, consiguiendo ciertas garantías mínimas de contratación laboral y protección social. Al contrario del féretro de Kirchner, siempre tapado y oculto a las miradas de curiosos, el de su cuerpo, reposaba descubierto y sin nada que avergonzarse. Y un goteo constante de ciudadanos así como políticos, sindicalistas, el gobierno en pleno, el presidente del Congreso y hasta el mismo Príncipe Felipe, le despidieron públicamente. En su capilla ardiente, sita en el auditorio que lleva su nombre, una fotografía suya en blanco y negro, con su frase más conocida, que pronunciara al salir de la cárcel: “Ni nos domaron, ni don doblegaron, ni nos van a domesticar”. Al lado, las banderas republicanas, del PCE y de CCOO. Los trece años de exilio sufridos, las detenciones y estancias en la cárcel le han valido el apoyo de los suyos y de toda la clase política. Hasta siempre, camarada.


Pero, para nosotros, simples, mortales, la vida sigue. Y, en Madrid, está anunciada “Humoramares”, una exposición de Marisa Babiano el 2 de noviembre en el Café Libertad, 9. “He realizado esta muestra de humor gráfico –dice Marisa– por humor al arte, amor a la libertad y para homenajear a personas que lo han puesto y ponen en práctica”.
Y Kapel, Kap, Medina, Idígora y Pachi y El Roto, continúan sorprendiéndonos:






Manel Fontdevila nos presenta: Preparando la visita, Lo rancio, Boquitas, La guerra y Bonito y entrañable.






Territorio Vergara dibuja: La muerte de Marcelino Camacho, El tejerazo constitucional, Los efectos de la crisis, Inconcebible y El alcalde de Valladolid.






Pep Roig ganó el Premio Mallorca Fantástica al Humor. En la fotografía, junto a Alfonso Martínez, quien le entregó el trofeo.


Nuestro amigo, Pep Roig, alude a los políticos, “auténticos autores de mis dibujos, ya que, sin ellos, no podría imaginarme tantas animaladas. Yo sólo les copio”. Y muestra los siguientes dibujos: Olor a podredumbre, ¡Casi na!, La realidad conveniente y La cantera.






Y, como despedida de este fin de semana, recomendamos esos cuatro vídeos: Argentina se despide de Néstor Kirchner con llantos y suspiros.

Paloma San Basilio: "No llores por mí, Argentina"

Homenaje a Marcelino Camacho en Madrid.

Padilla: "Cospedal trabaja dos días, tiene suculentos sueldos y quiere ocultarlo"